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Mons. Estanislaw Dowlaszewicz Mons. Estanislaw Dowlaszewicz Campanas Virtual - Iglesia Santa Cruz

Mons. Estanislaw Dowlaszewicz: “Testigos del sepulcro vacío"

Abr 17, 2017

HOMILIA DE MONS. ESTANISLAW DOWLASZEWICZ

OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIOCESIS DE SANTA CRUZ

DOMINGO DE PASCUA 2017

“TESTIGOS DEL SEPULCRO VACÍO”

Queridos Hermanos:

Este domingo celebramos la "fiesta de las fiestas, la solemnidad de las solemnidades". Anoche que precedió a este día de hoy resonó en todas las Iglesias el canto de alabanza "Excultet", que canta alabando la noche santa y a este sirio pascual: "Esta es la noche en la cual Cristo, rompiendo las cadenas de la muerte, surge del sepulcro victorioso... ¡Oh noche dichosa, tú sola mereciste conocer el tiempo y la hora en la cual Cristo resucitó de entre los muertos!"

Nadie fue testigo ocular del momento de la resurrección de Cristo. Esto ocurrió en el seno de esa "noche dichosa" en un momento que sólo ella esta noche conoce. Por eso todo el Evangelio de este Domingo de la Resurrección, el domingo de hoy gira en torno a la experiencia del "sepulcro vacío".

Acabamos de escuchar la mejor noticia de nuestra vida, la noticia de la humanidad. “¿Buscan a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Son palabras dirigidas a unas mujeres que han permanecido al pie de la cruz, han sido las únicas testigos de la muerte de Jesús, y ahora son las primeras testigos del sepulcro vacío, de su resurrección. Son palabras que hoy también se dirigen a cada uno de nosotros. Nuestra fe es un camino de búsqueda y hoy volvemos a caer en la cuenta de que hay que buscar a Dios en la vida, y no entre los muertos.

Van de madrugada las mujeres al sepulcro, encuentran la piedra que lo cubría removida y va y anuncian a los discipulos: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". Corren al sepulcro los apóstoles Pedro y Juan, el discipulo más querido por Jesus, corren, llegan y verifican el hecho: "Las vendas por el suelo y el sudario que cubría su cabeza plegado en un lugar aparte". Y entonces, el discípulo amado, el Evangelio lo dice que él, entró al sepulcro vacío, "vio y creyó". 

Y ¿qué es lo que vio y qué es lo que creyó?  Vio el sepulcro vacío y las vendas por el suelo. Pero este es un hecho que podría interpretarse de otra manera, como trataban de hacer las mujeres, que concluyen: se llevaron el cuerpo del sepulcro. Y Juan en cambio, "creyó", es decir, ante que el espectáculo que se presenta a sus ojos nace en su interior la fe de que Jesús ha resucitado…

El sepulcro está vacío. Las mujeres no encuentran a nadie, y los discípulos tampoco. Ahora queridos hermanos, toca dar testimonio de esta presencia viva de Dios entre nosotros. Ellos en aquel tiempo y nosotros hoy dia somos testigos del sepulcro vacío, testigos del resucitado.

Para buscar a Dios en la vida y dar testimonio de Él, que Jesús mismo nos marca el camino: Vayan a Galilea,  “Él va por delante de nosotros a Galilea. Allí lo verán”. Queridos hermanos para nosotros Galilea es nuestra vida, de cada día, nuestra familia, nuestros trabajos, nuestros quehaceres diarios. Entre ellos entre nosotros camina el Señor resucitado, allí podemos encontrarnos con Él. Allí es donde Jesus el resucitado nos llama a ser sus testigos, nos llama a ser sus testigos, como Jesús lo hizo, con su estilo de vida, pasando por la vida haciendo el bien. Se trata de vivir como Él vivió. Queridos hermanos, también estamos llamados a dar no solamente el testimonio comunitario, ser catolicos coherentes, como Iglesia. Que nuestra vida cristiana sea signo de la presencia de Jesús resucitado entre nosotros. Que lo compartamos con alegría con los que conviven con nosotros, no nos olvidemos lo tenemos que hacer juntos, como comunidad, como Iglesia.

Demos testimonio de nuestra experiencia de fe en Jesucristo resucitado. Así como lo hizo Magdalena con otras mujeres, asi como hizo con Pedro y Juan y así lo hicieron ellos con todos: vieron, creyeron y testimoniaron que Cristo, ha resucitado estaba vivo. Demostremos que somos personas resucitadas. A traves del Bautismo hemos quedado injertados en la muerte y en su resurrección de Cristo.   

Resucitar es tarea y meta de cada día. Resucitar a una nueva manera de vivir nuestra fe, resucitar y vivir cada dia es nuestra meta. Nuestra peregrinación por el mundo es conquistar en cada momento el estado de “resucitados” cumpliendo en todo momento la voluntad de Dios.

Hacer la oración constante, perseverante es resucitar en la comunión con Dios. 

Las obras de misericordia que practicamos con nuestros hermanos, especialmente los más débiles y desamparados… son formas de resucitar.

Cuando pedimos perdón o lo otorgamos o compartimos a quienes nos han ofendido… es resucitar.

Ser diligentes y comprometidos en nuestras responsabilidades en cada uno de los estados nuestros y cada día, defender la vida por nacer hasta la muerte digna también son formas de resucitar. 

Cuando nos privamos de algún gusto, una comodidad, un tiempo libre que dedicamos a otros, estamos resucitando.

Queridos hermanos, aceptar con paciencia, amor y generosa entrega nuestras enfermedades, pruebas y desamparos, son facetas de nuestra misteriosa resurrección. 

Ser solidario y devolver las ganas de vivir a quien está hundido en la miseria es el mayor signo de resurrección.

Cuando vamos con las personas, con las mujeres del sepulcro vacío a anunciar la noticia que Cristo ha resucitado vayamos a todos esos lugares donde parece que el sepulcro ha tenido la última palabra, y donde parece que la muerte ha sido o es la única solución.

Vayamos a anunciar, a compartir, a descubrir que el Señor está Vivo. Vivo y queriendo resucitar en tantos rostros que han sepultado la esperanza, que han sepultado los sueños, que han sepultado su dignidad.

Queridos hermanos, su Resurrección es el anuncio más impresionante que podemos ofrecer a cuántos nos rodean y nos olamente una vez al ano sino todos los dias vivir la alegria de la resurreccion

Queridos hermanos, hace tres años junto con el padre Pepe (P. José Cervantes) gran biblista y sacerdote que trabaja en Plan Tres Mil atendiendo a los niños de la calle, peregrinamos a Jerusalen y hemos entrado en el Santo Sepulcro, donde estaba puesto Jesus, despues de bajarlo de la cruz. Nos arrodillamos y tocamos con nuestras manos ese lugar y repetimos con mucha emoción y fe estas palabras del evangelio de hoy en el lugar donde se pronunciaron por primera vez y la humanidad ha escuchado: ¡Ha resucitado, no está aquí! Las hemos dicho para que todos las escuchemos y despues para que todos las transmitamos. Por que son las palabras de la gran alegría y de la esperanza. Desde dentro de la tumba la gran noticia del domingo de Pascua es un mensaje de alegría que resuena por toda la tierra: Cristo ha resucitado. Aunque ésta sea una noticia de hace veinte siglos, constituye una novedad permanente en la historia de la humanidad.

Si nosotros los que estamos aqui en la catedral, y los que nos escuhan por los medios de comunicación hoy todos juntos con una voz que nos sale del Corazón decimos ha resucitado, no esta aqui…

Ha resucitado no esta aqui.

Amén

Información adicional

  • Atención: Las opiniones de este sector son de la total responsabilidad de sus autores, Infodecom no se identifica necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección
  • Autor: Infodecom

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