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América Latina: Obispos resaltan humildad y servicio del Papa
(Cuba) El Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba a través de un comunicado, señaló que la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI “ha sorprendido al mundo, su renuncia nos priva de su presencia iluminadora y de sus sabias enseñanzas”.
Los prelados cubanos indican que, con este anuncio, “el Papa está dando un valiente ejemplo de virtud y serena confianza en los designios de la Providencia” destacaron además que la decisión se da a conocer “al acercarse al aniversario de la visita que hiciera a nuestro país”.
Por su parte, el Presidente y el Secretario General de la Conferencia Episcopal Chilena (CECh), Arzobispo de Santiago, Mons. Ricardo Ezzati y el Obispo de Valdivia, Mons. Ignacio Ducasse, respectivamente, manifestaron en una carta que han acogido la decisión de la renuncia del Papa Benedicto XVI “asombrados por un gesto tan humilde y, a la vez, tan lleno de amor por la Iglesia de Cristo".
En la carta entregada al Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Ivo Scapolo, los Obispos agradecen al Pontífice por “la cercanía, la confianza y la oración con las que ha acompañado a la Iglesia chilena en los momentos difíciles que le ha tocado vivir" especialmente a la delicadeza y solidaridad tras el terremoto del 27 de febrero de 2010.
“Santo Padre en usted hemos encontrado a un Padre atento, a un Maestro lleno de sabiduría y a un Testigo de la esperanza que no engaña", indican los Prelados que solicitan la bendición al Santo Padre y lo encomendaron “en las manos de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Chile. Gracias, Santo Padre”.
Asimismo, el Arzobispo de Montevideo (Uruguay), Mons. Nicolás Cotugno, dijo que a pesar del dolor que sintió cuando se enteró de la renuncia del Papa, también sintió esperanza y admiración porque la actitud del Pontífice es “sumamente coherente y yo lo aplaudo con todo el corazón”.
Mons. Cotugno señaló que la decisión del Papa se manifiesta en "servir, no como Papa, sino como hombre que piensa en la Iglesia" y destacó que la renuncia está dentro del contexto de la fidelidad al seguimiento de Cristo por eso el Papa "se retira para rezar, y la oración es la que mueve el corazón de Dios".
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) consideró que en sus 8 años de pontificado ayudó a “la Iglesia a intensificar la búsqueda de la unidad de los cristianos y religiosos, a través de un eficaz diálogo ecuménico e inter-religioso”.
Los Obispos agradecen al Papa por su primera visita en el 2007 y que haya escogido el país como la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud Rio 2013. Además resaltaron la “riqueza de su Pontificado y la noble decisión que ha tomado y que recibimos como fuente inspiradora para seguir sirviendo a Dios y a su Iglesia.
El Papa reitera que tomó la decisión de renunciar por el bien de la Iglesia
(Ciudad del Vaticano) Benedicto XVI reiteró este miércoles, durante su primera aparición pública después del sorpresivo anuncio de su renuncia, que tomó la decisión "por el bien de la Iglesia".
Ante unas 3.500 personas presentes en el aula Pablo VI, Benedicto XVI habló de su dimisión al pontificado a partir del 28 de febrero.
"Queridos hermanos y hermanas, como saben, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril 2005. Lo he hecho en plena libertad para el bien de la Iglesia, después de haber orado largamente y tras examinar mi conciencia delante de Dios", subrayó.
El Papa dijo ser "consciente de la gravedad del hecho, pero también de no ser capaz de llevar a cabo el ministerio petrino con la fuerza física y el espíritu que requiere".
El Pontífice agradeció a los presentes, que lo ovacionaron gritando su nombre y lo aplaudieron al ingresar para la audiencia general de los miércoles.
"Me apoya y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, el cual nunca le hará faltar su guía y su cuidado. Gracias a todos por el amor y la oración con que me han acompañado", y pidió que este amor se haga extensivo al "futuro papa".
"El Señor nos guiará", concluyó antes de su habitual catequesis.
Benedicto XVI anunció el lunes su renuncia al pontificado “por falta de fuerzas” y seguirá su vida en un convento de clausura. Esto abrirá un período de sede vacante y obligará a convocar a un cónclave, muy probablemente para mediados de marzo, para elegir a su sucesor en la cátedra de Pedro.
La imposición de cenizas será en la Basílica de San Pedro
Ante la previsible asistencia multitudinaria, el Vaticano trasladó la celebración del rito del Miércoles de Ceniza, a la Basílica de San Pedro.
El Pontífice presidirá la procesión penitencial, la misa, la bendición y la imposición de las cenizas en la Basílica de San Pedro y no, como los años anteriores, en la iglesia de San Anselmo y/o en la basílica de Santa Sabina, de Roma.+
“¡También yo soy un hombre!”
Uno de los mensajes claros que nos está dando el papa Benedicto XVI con su próxima renuncia el 28 de febrero, es aquella frase ya pronunciada por el primer papa, Pedro, que no permitiendo que se arrodillaran delante de él, dijo: “levántate: ¡también yo soy un hombre!, en hechos 10,26. A lo largo de la historia no es el primer caso, y seguramente no será el último, pero claro, después de 700 años, ya se había olvidado esta posibilidad, en el 1293 Celestino V después de solo cinco meses de pontífice, El, que había estado años retirado del “mundo”, como eremita, se dio cuenta que este ministerio papal no era para él, así que con toda sencillez y sobre todo con mucha humildad, renunció por sentirse incapaz. Y ahora es San Celestino.
Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de San Pedro, Santo Padre, son títulos que a lo largo de la historia y sobre todo en el imaginario colectivo hacen del papa un personaje casi irreal, y sobre todo pesan sobre sus espaldas el cargar con toda esta nomenclatura. Lo que me gusto en este día que anunció su renuncia, es que precisamente que él está renunciando a ser el obispo de Roma, simplemente eso, él mismo se da cuenta que ese es su servicio primordial, y, claro está, ahí radica su primacía en la Iglesia, el primero entre los hermanos pastores.
Personalmente encuentro ese anuncio, un hecho profético, nos esta recordando precisamente las palabras de Pedro: solo soy un hombre, que sufre, que se desgasta, que no tiene ya fuerzas para cargar tamaña cruz, muchos dirán, pero Juan Pablo II estaba más enfermo y anciano, pero quizá lo que muchos no saben, que el mismo papa Juan Pablo II, pensó en dicha posibilidad, de hecho es muy válida y está contemplada en el Derecho Canónico, pero todo el aparato burocrático curial del Vaticano se lo impidió de muchas maneras.
Hace apenas diez días que había estado en una celebración con el papa Benedicto XVI, con motivo del día de la Vida Religiosa (2 de febrero) y yo mismo había comentado en otro artículo, que había visto a un papa, cansado, agotado, y queramos o no, ese es un mensaje que damos como Iglesia católica, una iglesia cansada, que no logra rejuvenecer. Quién sabe si, precisamente como fruto del pasado sínodo sobre la Nueva Evangelización, donde seguramente se hablo de los nuevos lenguajes, el papa comprendió que se requería para dicha nueva evangelización otro que ocupara la silla de Pedro más vigorosamente.
Somos Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, dirigida por hombre y mujeres de carne y hueso, con debilidades y fortalezas, así que recemos por el futuro papa que hará cabeza, al mismo tiempo pidamos por Benedicto XVI, por este gesto valiente y meritorio, por su retiro a la oración, ¿que mejor manera de entregar sus fuerzas a Dios y a la Iglesia?
“¡También yo soy un hombre!”
Uno de los mensajes claros que nos está dando el papa Benedicto XVI con su próxima renuncia el 28 de febrero, es aquella frase ya pronunciada por el primer papa, Pedro, que no permitiendo que se arrodillaran delante de él, dijo: “levántate: ¡también yo soy un hombre!, en hechos 10,26. A lo largo de la historia no es el primer caso, y seguramente no será el último, pero claro, después de 700 años, ya se había olvidado esta posibilidad, en el 1293 Celestino V después de solo cinco meses de pontífice, El, que había estado años retirado del “mundo”, como eremita, se dio cuenta que este ministerio papal no era para él, así que con toda sencillez y sobre todo con mucha humildad, renunció por sentirse incapaz. Y ahora es San Celestino.
Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de San Pedro, Santo Padre, son títulos que a lo largo de la historia y sobre todo en el imaginario colectivo hacen del papa un personaje casi irreal, y sobre todo pesan sobre sus espaldas el cargar con toda esta nomenclatura. Lo que me gusto en este día que anunció su renuncia, es que precisamente que él está renunciando a ser el obispo de Roma, simplemente eso, él mismo se da cuenta que ese es su servicio primordial, y, claro está, ahí radica su primacía en la Iglesia, el primero entre los hermanos pastores.
Personalmente encuentro ese anuncio, un hecho profético, nos esta recordando precisamente las palabras de Pedro: solo soy un hombre, que sufre, que se desgasta, que no tiene ya fuerzas para cargar tamaña cruz, muchos dirán, pero Juan Pablo II estaba más enfermo y anciano, pero quizá lo que muchos no saben, que el mismo papa Juan Pablo II, pensó en dicha posibilidad, de hecho es muy válida y está contemplada en el Derecho Canónico, pero todo el aparato burocrático curial del Vaticano se lo impidió de muchas maneras.
Hace apenas diez días que había estado en una celebración con el papa Benedicto XVI, con motivo del día de la Vida Religiosa (2 de febrero) y yo mismo había comentado en otro artículo, que había visto a un papa, cansado, agotado, y queramos o no, ese es un mensaje que damos como Iglesia católica, una iglesia cansada, que no logra rejuvenecer. Quién sabe si, precisamente como fruto del pasado sínodo sobre la Nueva Evangelización, donde seguramente se hablo de los nuevos lenguajes, el papa comprendió que se requería para dicha nueva evangelización otro que ocupara la silla de Pedro más vigorosamente.
Somos Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, dirigida por hombre y mujeres de carne y hueso, con debilidades y fortalezas, así que recemos por el futuro papa que hará cabeza, al mismo tiempo pidamos por Benedicto XVI, por este gesto valiente y meritorio, por su retiro a la oración, ¿que mejor manera de entregar sus fuerzas a Dios y a la Iglesia?
“¡También yo soy un hombre!”
Uno de los mensajes claros que nos está dando el papa Benedicto XVI con su próxima renuncia el 28 de febrero, es aquella frase ya pronunciada por el primer papa, Pedro, que no permitiendo que se arrodillaran delante de él, dijo: “levántate: ¡también yo soy un hombre!, en hechos 10,26. A lo largo de la historia no es el primer caso, y seguramente no será el último, pero claro, después de 700 años, ya se había olvidado esta posibilidad, en el 1293 Celestino V después de solo cinco meses de pontífice, El, que había estado años retirado del “mundo”, como eremita, se dio cuenta que este ministerio papal no era para él, así que con toda sencillez y sobre todo con mucha humildad, renunció por sentirse incapaz. Y ahora es San Celestino.
Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de San Pedro, Santo Padre, son títulos que a lo largo de la historia y sobre todo en el imaginario colectivo hacen del papa un personaje casi irreal, y sobre todo pesan sobre sus espaldas el cargar con toda esta nomenclatura. Lo que me gusto en este día que anunció su renuncia, es que precisamente que él está renunciando a ser el obispo de Roma, simplemente eso, él mismo se da cuenta que ese es su servicio primordial, y, claro está, ahí radica su primacía en la Iglesia, el primero entre los hermanos pastores.
Personalmente encuentro ese anuncio, un hecho profético, nos esta recordando precisamente las palabras de Pedro: solo soy un hombre, que sufre, que se desgasta, que no tiene ya fuerzas para cargar tamaña cruz, muchos dirán, pero Juan Pablo II estaba más enfermo y anciano, pero quizá lo que muchos no saben, que el mismo papa Juan Pablo II, pensó en dicha posibilidad, de hecho es muy válida y está contemplada en el Derecho Canónico, pero todo el aparato burocrático curial del Vaticano se lo impidió de muchas maneras.
Hace apenas diez días que había estado en una celebración con el papa Benedicto XVI, con motivo del día de la Vida Religiosa (2 de febrero) y yo mismo había comentado en otro artículo, que había visto a un papa, cansado, agotado, y queramos o no, ese es un mensaje que damos como Iglesia católica, una iglesia cansada, que no logra rejuvenecer. Quién sabe si, precisamente como fruto del pasado sínodo sobre la Nueva Evangelización, donde seguramente se hablo de los nuevos lenguajes, el papa comprendió que se requería para dicha nueva evangelización otro que ocupara la silla de Pedro más vigorosamente.
Somos Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, dirigida por hombre y mujeres de carne y hueso, con debilidades y fortalezas, así que recemos por el futuro papa que hará cabeza, al mismo tiempo pidamos por Benedicto XVI, por este gesto valiente y meritorio, por su retiro a la oración, ¿que mejor manera de entregar sus fuerzas a Dios y a la Iglesia?
“¡También yo soy un hombre!”
Uno de los mensajes claros que nos está dando el papa Benedicto XVI con su próxima renuncia el 28 de febrero, es aquella frase ya pronunciada por el primer papa, Pedro, que no permitiendo que se arrodillaran delante de él, dijo: “levántate: ¡también yo soy un hombre!, en hechos 10,26. A lo largo de la historia no es el primer caso, y seguramente no será el último, pero claro, después de 700 años, ya se había olvidado esta posibilidad, en el 1293 Celestino V después de solo cinco meses de pontífice, El, que había estado años retirado del “mundo”, como eremita, se dio cuenta que este ministerio papal no era para él, así que con toda sencillez y sobre todo con mucha humildad, renunció por sentirse incapaz. Y ahora es San Celestino.
Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de San Pedro, Santo Padre, son títulos que a lo largo de la historia y sobre todo en el imaginario colectivo hacen del papa un personaje casi irreal, y sobre todo pesan sobre sus espaldas el cargar con toda esta nomenclatura. Lo que me gusto en este día que anunció su renuncia, es que precisamente que él está renunciando a ser el obispo de Roma, simplemente eso, él mismo se da cuenta que ese es su servicio primordial, y, claro está, ahí radica su primacía en la Iglesia, el primero entre los hermanos pastores.
Personalmente encuentro ese anuncio, un hecho profético, nos esta recordando precisamente las palabras de Pedro: solo soy un hombre, que sufre, que se desgasta, que no tiene ya fuerzas para cargar tamaña cruz, muchos dirán, pero Juan Pablo II estaba más enfermo y anciano, pero quizá lo que muchos no saben, que el mismo papa Juan Pablo II, pensó en dicha posibilidad, de hecho es muy válida y está contemplada en el Derecho Canónico, pero todo el aparato burocrático curial del Vaticano se lo impidió de muchas maneras.
Hace apenas diez días que había estado en una celebración con el papa Benedicto XVI, con motivo del día de la Vida Religiosa (2 de febrero) y yo mismo había comentado en otro artículo, que había visto a un papa, cansado, agotado, y queramos o no, ese es un mensaje que damos como Iglesia católica, una iglesia cansada, que no logra rejuvenecer. Quién sabe si, precisamente como fruto del pasado sínodo sobre la Nueva Evangelización, donde seguramente se hablo de los nuevos lenguajes, el papa comprendió que se requería para dicha nueva evangelización otro que ocupara la silla de Pedro más vigorosamente.
Somos Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, dirigida por hombre y mujeres de carne y hueso, con debilidades y fortalezas, así que recemos por el futuro papa que hará cabeza, al mismo tiempo pidamos por Benedicto XVI, por este gesto valiente y meritorio, por su retiro a la oración, ¿que mejor manera de entregar sus fuerzas a Dios y a la Iglesia?
Comunicado CEB: Unidos al Santo Padre Benedicto XVI
La Conferencia Episcopal Boliviana en comunión con el Santo Padre Benedicto XVI ha emitido su comunicado donde expresa su unidad, comunión y cercanía con el Papa Benedicto XVI que esta mañana ha renunciado al pontificado.
Los Obispos de Bolivia, en espíritu de profunda comunión episcopal, acogen la valiente decisión del Santo Padre Benedicto XVI de renunciar al ministerio de guiar la “barca de Pedro”, con tristeza por lo que su fecundo ministerio ha supuesto para la Iglesia, pero con la alegría por el testimonio de su ejemplar decisión.
Resuena en nuestras mentes y nuestros corazones las palabras con las cuales Su Santidad ha empezado su ministerio de sucesor de Pedro: “humilde servidor en la viña del Señor”. La espiritualidad del servidor humilde ha marcado toda su vida y de manera especial estos años de pontificado, guiando a la Iglesia con la claridad y la sabiduría, con las que el Espíritu del Señor Le ha acompañado, invitando a niños, jóvenes y familias a fijar los ojos y reavivar la Fe en Jesús, el Verbo encarnado, Evangelio para los hombre de todos los tiempos.
Nos unimos a Su Santidad y “confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice”.
La sorpresa inicial da paso a sentimientos de fraternidad unidos al aprecio y admiración por su decisión, por el alto sentido de humildad y responsabilidad que ha manifestado y manifiesta en la conducción de la Iglesia en tiempos de profundas transformaciones culturales y sociales, ministerio que exige energías íntegras.
Creemos que la decisión, que Su santidad ha tomado, viene del Espíritu y de la obediencia a la voluntad de Dios, discernida en la intimidad del silencio y de la oración, testimonio para el pueblo de Dios del espíritu de servicio y entrega con que ha llevado su ministerio. Asimismo le agradecemos su compromiso de seguir acompañando el caminar de nuestra Iglesia dedicando el resto de sus años a la meditación y la oración.
Los Obispos de Bolivia y todo el Pueblo de Dios que peregrina en Bolivia elevamos al Señor nuestro agradecimiento por el servicio de Pastor entregado e iluminado con el que Su Santidad ha guiado la Iglesia de Jesús, fundada sobre firme roca apostólica, en estos años, de manera especial proclamando el Año de la Fe, y unimos nuestras oraciones a las suyas para que el Espíritu de Dios suscite un nuevo pastor que guíe la barca de Pedro “mar adentro”, con solicitud amorosa, sabiduría y claridad, como su Santidad la ha guiado.
Que Dios bendiga y acompañe al Santo Padre y el caminar de su Iglesia.
Los Obispos de Bolivia
La verdadera causa de la renuncia del Papa
Tengo 23 años y aún no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00 am cuando me hablaron para decirme escuetamente: "Daniel, el papa dimitió." Yo apresuradamente contesté: "¿Dimitió?". La respuesta era más que obvia, "O sea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!"
El Papa renunció. Así amanecerán un sin fin de periódicos esta mañana, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.
Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, recontinué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, si, pero católico al fin. Pero así fuera un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos... nos preguntamos ¿porqué?. ¿Porqué renuncia, señor Ratzinger?. ¿Le entró el miedo?. ¿Se lo comió la edad? ¿Perdió la fe? ¿La ganó? Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida. Así de sencillo.
El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a, teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y al calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.
Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal...Pedro. ¿Cómo murió? Sí, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. 'Pido perdón por mis defectos'. Ni más, ni menos. ¡Qué pantalones!, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así... ese tipo de personas ya no se ven en nuestro mundo.
Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la institución que representa, pero le damos con todo porque "¿con qué derecho renuncia?". Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Sí, claro.
Pues ahora sé, señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aún siendo Papa: humilde.
¡Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar!
–
Sólo quiero pedir mi más humilde y sincera disculpa, si alguien se sintió ofendido o insultado con mi artículo. Considero a cada uno (aún mormones, homosexuales, ateos y abortistas) como un hermano mío, ni más, ni menos. Sonrían, que vale la pena ser feliz.
Tomado del blog: Aquí estoy OEHD (el autor tiene 23 años, su nombre es Daniel y es fotógrafo)
¿QUÉ PENSAR DE LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI?
El P. Lombardi explica "En algunas circunstancias el Papa también tiene el deber de dimitirse"
Ciudad del Vaticano.- El director general y director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el P. Federico Lombardi, ha informado que tras su dimisión Benedicto XVI se trasladará al monasterio de las religiosas de clausura en la colina del Vaticano, apenas terminarán los trabajos de reestructuración.
Cuando comience la sede vacante – explicó el padre Federico Lombardi – en un primer momento el Papa se trasladará a las Villas Pontificias de Castel Gandolfo y cuando concluirán los trabajos de reestructuración, irá al monasterio de las religiosas de clausura en la colina vaticana.
En su encuentro con los periodistas el Padre Lombardi dijo que el Papa nos ha tomado un poco de sorpresa en un día, además, en que es festivo en el Vaticano. De modo que hemos tenido poco tiempo para organizarnos en esta situación tan importante.
Come muchos de ustedes sabían – dijo a los periodistas –, esta mañana estaba previsto el Consistorio ordinario público par algunas causas de canonización, por lo que se estableció la jornada de la canonización de algunos nuevos santos. En esta ocasión fueron convocados – por eso se llama Consistorio público – los cardinales, todos los cardenales que están en Roma y que pueden participar, por lo que había un gran número de purpurados en torno al Santo Padre.
De ahí que nuestro director general haya dicho que el Papa ha elegido esta ocasión particularmente significativa, con el colegio de cardenales reunidos que está aquí en Roma, para anunciar algo tan importante.
En cuanto al texto de las dimisiones que el Papa leyó en latín al término del Consistorio, el P. Lombardi destaca que el Papa dice que ha examinado repetidamente su conciencia ante Dios. Por lo tanto, se trata de una decisión personal, profunda, tomada en un clima de oración ante el Señor de quien ha recibido la misión que está desarrollando. Y llegó a la certeza de que sus fuerzas, a causa de la edad avanzada, ya no son aptas para ejercer de modo adecuado el ministerio petrino.
Éste es el motivo fundamental de la decisión. Es decir – afirmó nuestro Director General – el examen de conciencia sobre sus fuerzas con relación al ministerio, a la tarea que debe desarrollar. El Papa también afirmó que es consciente de que este ministerio por su esencia espiritual, debe ser realizado no sólo con las obras y con las palabras, sino también sufriendo y orando, por tanto, también está el valor del sufrimiento y de la oración en este ministerio.
Entre las motivaciones de la dimisión del Papa, como se nota en sus palabras, están las circunstancias del mundo de hoy que con respecto al pasado son particularmente gravosas, por la rapidez y la cantidad de los eventos y de los problemas que se plantean, y por tanto – dijo el P. Lombardi – por la exigencia de un vigor que debe ser más fuerte que en los tiempos pasados. Vigor del que el Papa afirma que ha disminuido en los últimos meses.
Nuestro Director General también afirmó que es significativa la frase: “Muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”.
Y dijo al respecto que esta es la declaración, digamos formal, desde el punto de vista jurídico, importante. Porque en el Código de Derecho Canónico, en el canon 332, parágrafo 2 se lee: “En el caso de que el romano pontífice renuncie a su oficio, se requiere para la validez, que la renuncia sea hecha libremente y que sea debidamente manifestada. No se requiere, en cambio, que alguien la acepte”.
De modo que los dos puntos fundamentales son, por tanto, la libertad y la debida manifestación.
Libertad y manifestación pública, como precisamente es el Consistorio público, al que el Papa ha manifestado su voluntad.
Benedicto XVI permanece en sus plenas funciones y en su servicio hasta el 28 de febrero a las ocho de la noche, hora de Roma. Desde ese momento inicia la situación de “sede vacante”, regulada, desde el punto de vista jurídico y canónico por los textos que se refieren a la “sede vacante” en el Código de Derecho Canónico y en la Constitución Apostólica “Universi dominici gregis”, sobre la sede apostólica vacante de Juan Pablo II.
La declaración del Papa es coherente con lo que el Papa había declarado en el libro entrevista “Luz del mundo” de Peter Seewald, en el que hay dos preguntas precisas que se refieren a la hipótesis de la dimisión.
Seewal le había preguntado al Papa a propósito de situaciones difíciles si éstas pesaban sobre el pontificado en curso y si el Papa había pensado en dimitir. Y la respuesta de Benedicto XVI fue: “Cuando el peligro es grande no se puede escapar, he aquí porqué éste, seguramente, no es el momento de dimitirse” (la referencia era la cuestión de los abusos sexuales, etc.) “es precisamente en momentos como éste en que es necesario resistir y superar, la situación difícil. Éste es mi pensamiento. Se puede dimitir en un momento de serenidad, o cuando sencillamente no es posible continuar, pero no se puede escapar en el momento del peligro y decir “que se ocupe otro de esto”.
Por tanto dijo el Padre Lombardi, “aquí el Papa había dicho que las dificultades no eran para él un motivo de dimisión, es más, era un motivo para no dimitir.
La segunda pregunta de Seewal: “Por tanto, ¿se puede imaginar una situación en la cual Usted considere oportuno que el Papa dimita?”. La respuesta de Benedicto XVI fue: “Sí, cuando un Papa llega a la clara conciencia de no ser más capaz física, mental y espiritualmente de desarrollar el cargo que le ha sido encomendado, entonces tiene el derecho, y en algunas circunstancias también el deber, de dimitirse”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

