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Fernando Carrillo Mamani

Fernando Carrillo Mamani

La tarde de hoy (domingo) en el camino de retorno de Capinota a la ciudad de Cochabamba el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Tito Solari y el reciente obispo consagrado Mons. Roberto Flock sufrieron un hecho de tránsito con fortuna; no se tuvo que lamentar nada grave en ninguno de los prelados. Los infortunados sólo tienen cortaduras leves en la cabeza y golpes en partes del cuerpo.

Tanto el Arzobispo como el Auxiliar están en observación en el Hospital Andrés Cuschieri de la localidad de Colcapirhua. También se encuentran en la misma situación, observación de los galenos, el Vicario Judicial y párroco de Santo Domingo P. Paulino Andia. Sin duda, la oración es lo que nuestros Obispo piden y no el desespero.

Los prelados retornaban después de haber tomado posesión del P. Luis Antonio Alcócer como párroco de Capinota. Actividad que han ido realizando en los últimos fines de semana por los nuevos nombramientos de los párrocos.

Este hecho nos llama a la oración confiada en el poder sanador del Dios de la Vida y para comunicar  por los pastores de la Iglesia de Cochabamba la fuerza y el valor para que puedan mantenerse serenos durante el tiempo de observación. Además, expresa la unidad de en torno a nuestros pastores. 

El día de ayer (martes) a las 15:00 con la presencia de una treintena de sacerdote, seminaristas de los dos seminarios mayores ubicados en Cochabamba (San Luis y San José), religiosos, religiosas y amistades se celebró una solemne eucaristía de cuerpo presente en el templo rectoral de Santo Domingo para darle, según la tradición cristiana, el último adiós a Juan Vössing.

De la sentida eucaristía participó el señor Peter Ziegler de Püttlingen, representante de la financiadora Aktion 33, quién llegó para los actos de entierro desde Alemania. La misa fue presidida por Mons. Leo Schwarz, Obispo Auxiliar emérito de la Arqudiócesis de Tréveris. Además, arribaron para despedir los restos de padre Juan dignas autoridades del Seminario Conciliar San Cristóbal de Sucre.

El presidente de la eucaristía expresó el saludo del Obispo de la diócesis de Tréveris a los acompañaron los ritos religiosos con ocasión al sentido fallecimiento de padre Vössing.

Mons. Schwarz, a su vez en las partes más sobresalientes de la homilía, dijo:

Para esta eucaristía se ha elegido el cántico de Zacarías, el mismo que proclamamos. Ciertamente exige mucha reflexión, que canta la vida del niño, Juan Bautista, padre Juan habló e imitó mucho de Juan,  no con palabras sino con hechos. Confió mucho en la fuerza de la salvación. A sus 56 años de las cuales 34 años en Bolivia y 25 en su diócesis de Alemania.

Con tono, dolido decía: “El año 1962 acompañé a p. Juan durante muchos días de viaje por el mar. Al llegar a Bolivia trabajó en parroquias rurales de Chuquisaca”. Mencionó su vocación para acompañar a comunidades necesitadas desde lo básico para la vida hasta lo espiritual.

Como dice sacarías: sigan y preparen los caminos para el Señor. Su virtud fue el saber, refiriéndose al finado misionero alemán, escuchar y consolar a las personas afligidas. En los últimos días, me dijo que no se rendiría con su enfermedad.

En pocas palabras hizo referencia a su vasta misión, acompaño muchas vidas en Arco Iris y muchas comunidades. Miles de kilómetros recorridos a caballo.

Sacerdotes formadores, seminaristas y vecinos del Seminario San Luis fuimos testigos de lo que mencionó el Mons. Leo: “Los casos de miseria lo sacudían duramente y esto le desgastó”. Desde madrugada atendía, la misericordia le ha vencido a padre Juan”. Muchas veces por personas aprovechadoras de la generosidad de un hombre incapaz de decir, no.

El patio, los pasillos, la capilla del Seminario San Luis son testigos de sus predicaciones desde la vida de los santos que se lo manejaba con detalle y dejaba el mensaje para la vida de los que participábamos de las oraciones del Santo Rosario y de las Eucaristías que presidía.

P. Nicolás Velásquez, Rector del Seminario Nacional San José, al finalizar la eucaristía se encargo de decir las palabras conmemorativa.

Después de escuchar la homilía me queda decir de nuestro querido padre Juan, con unas pastillas que manejaba en su saco conseguía amigos, no para él sino para Dios. Hizo presente al Dios del buen Samaritano, su predilección fueron los huérfanos, jóvenes, niños... Pasó haciendo el bien y nada más que el bien.

A esto sumo el recuerdo de una persona que conoció por casi dos años que tras saber la muerte de inolvidable P. Juan, dijo: “ahora estará silbando en el cielo, las marchas o las música de su tierra natal”.

Biografía de padre Vössing

Hans Josef, nombre en lengua alemana, es hijo de Josef y Elisabeth, nace el 21 de noviembre de 1930 –que en 42 días cumplía sus 82 años de vida- después de nacer en Weissenthurm crece en en Neuwied Renania-Palestina. Concluye sus estudios de primaria y secundaria en 1950, desde el año 1950 al 56 realiza sus estudios para el ministerio sacerdotal en Tréveris. Se ordenó sacerdote un 17 de marzo de 1956 para la Diócesis de Tréveris.

Después de su ordenación su años de ministerios las cumplió durante 4 años como vicario parroquial en San Ambrosio, 2 años en Santiago Aose de Birkenfeld.

Después su espíritu misionero le trae a tierras latinas para llega a la Arquidiócesis de Sucre, siendo Obispo el Cardenal Clemente Maurer con quien firmó un contrato de misión por 8 años. Trabaja como párroco en Monteagudo, Muyupampa, Huacareta y San Juan del Piraí desde junio 1962 a julio de 1970. Tras concluir su contrato misionero retorna a su Diócesis de incardinación (Tréveris)  como párroco en Puettlingen y Liebfrauen por 6 años. Liberado de su misión en su diócesis vuelve a Bolivia donde ejerce como párroco en Sopachuy desde finales de 1976 a mayo de 1991. Nuevamente retorna a su tierra de natal donde trabaja hasta el año 1998 en Grafschalt, San Esteban Leimersdorf y San Dionisio Ringen. El año 1998 nuevamente emprende su viaje a Sucre-Bolivia ya en condición de sacerdote jubilado para su diócesis y es nombrado capellán del Hospital Santa Bárbara de la ciudad de Sucre.

En diciembre del año 2001 llega a Cocahbamba y es nombrado director espiritual y confesor en el Seminario Mayor Arquidiocesano San Luis y el Seminario Mayor Nacional San José. En los últimos años colaboró pastoralmente en la parroquia Rectoral de la Catedral de Santo Domingo. Asimismo, continúan asistiendo al hogar de hérfanos Arco Iris en Sacaba y al Proyecto Yanapacuna.

Vida ministeriral del padre Juan

Como Ministro de la Palabra: dio clases de religión en escuelas y colegios donde fue párroco, formó catequistas y fue un discípulo y misionero de Jesucristo, Buen Pastor en su apostolado como párroco o capellán.

Como pastor y guía: ha sido responsable de la Pastoral Juvenil; formador, organizador y acompañó grupos de Iglesia; promovió vocaciones sobre todo en tiempos de escases de vocaciones sacerdotales y religiosas; su compromiso social fue marcado en él y resaltó su preferencia por los pobres, huérfanos, estudiantes, familias, niñas y niños. Asimismo, fue promotor de la pastoral educativa y de la salud apoyando a escuelas, internados y hospitales.

En su ministerio de santificación: la eucaristía ha sido fuente de su vida, padre espiritual y confesor en los seminarios y también en las parroquias.

Una mujer alta y robusta, periodista de oficio –dice ella: lo hago con pasión y con seriedad-, Gabriela Herzog, el pasado domingo cumplió 35 años, nacida en Koeln-Alemania y un hombre esbelto de pelo blando, Achim Pohl, no por la ancianidad, sino por su origen alpino (de las faldas de los Alpes, sur de Alemania, Liech) llegaron a Cochabamba para hacer marketing y comunicación en las Comunidades Eclesiales de Base del área rural para las campañas de recaudación de fondos de la financiera ADVENIAT de Alemania.

Ayer martes, 29 de mayo, visitaron la comunidad de Lapiani de la provincia de Tapacarí, parroquia Aramasí, que se encuentra a 45 kilómetros de Cochabamba.

Muy temprano, a horas 07:30 se embarcaron en una vagoneta Nissan conducido por Gualberto Cortez, joven colaborador de la parroquia de la zona, partieron rumbo a las alturas del occidente cochabambino.

Como es característico de este tipo de expediciones por el camino recogieron al sacerdote Fernando Carrillo de la parroquia Divino Maestro, quien tenía la misión de celebrar la misa y el matrimonio de  una pareja de dicha comunidad, aproximadamente a horas 07:45.

Al promediar las 09:30 se hizo la primera parada, después de un atascado recorrido vehicular de Cochabamba, en Sipe Sipe para provisión de agua y de gaseosas en la Plaza Principal de dicho poblado.

Por el camino que pasa por los cerros cubiertos de piedras volcánicas y unas montañas de rocas gigantescos cerca al legendario lugar de Inca Ragay, que el 21 de junio se llenará de gente por el año nuevo aymara, Achim hizo gala de sus impresionantes cámaras tomando fotografías que cargaba en un maletín especial con varios lentes de distintos tamaños y características; pocas veces vistos en manos de reporteros gráficos de nuestro medio.

Después de un camino ripiado a la cúspide del cerro a media mañana (10:00) se tuvo que descender por un camino inhóspito hasta llegar a la comunidad de Lapiani, donde los comunarios como de la nada comenzaron a llegar a una pequeña capilla católica para participar de las ceremonias religiosas.

A las 11:00 de la mañana, adultos, jóvenes en menor cantidad y niños/as en gran número vistieron aquel lugar de alfombra multicolor. Aquel abanico de colores y de rostros fueron los objetivos para el reportero gráfico y mientras que para Gabriela la tarea de conversar con las personas fue tarea dura por el idioma precario del español que hablaba la periodista. Aunque la escritura no fue difícil porque la hacía en su idioma, el alemán.

Aquella gente amable y atenta ofreció a los visitantes un plato enorme de papa huayk’u (papas cocidas más la cáscara), con sus huevos pasados y acompañada de una apetecida llajwua (salsa de locoto con tomate) por parte de los periodistas alemanes. Por cierto, no dejaron ni las huellas de la cáscara de las papas. Esto aconteció al promediar las 11:30.

Como si fuera una comunidad alemana, a las 12:00, hora pactada, comenzó la celebración de eucaristía en la que Evangelina, Yolanda y René, niñas y niño de la comunidad que habían sido preparados por el catequista del lugar, recibieron la Primera Comunión. También en la misma celebración religiosa contrajeron matrimonio Leonardo Romero y Victoria Lizarazu. Esta ceremonia fue registrada con la cámara y los lentes que de acuerdo a circunstancia Pohl fue cambiando. Mientras que por su parte, Herzog fue anotando en su pequeña libreta de notas lo que estaba aconteciendo.

La ceremonia religiosa terminó al promediar las 13:00 entre aplausos de alegría por los niños que por primera vez recibieron a Jesús en las formas (pan y vino) consagradas y aún mayor el regocijo por los recién casados.

Al finalizar el acto religioso Pohl y Herzog se dedicaron enteramente a la tarea de entrevistar a las autoridades y a algunas personas del lugar. Esto debido a que la comunidad cuenta con un proyecto de tratamiento de tierras cultivables y el acopio de agua en represas hechas bajo una técnica de uso de los propios recursos del lugar (piedras y tierra arcillosa) para riego y consumo de los animales y de las personas, tal como informó Germán Vargas, agrónomo. Proyectos que son financiados por ADVENIAT a través de la parroquia de Aramasí, de la cual el párroco es P. Axel Gerling, cariñosamente le dicen “tata Alejo”, de nacimiento alemán que desde hace 38 años atiende pastoralmente la zona.

A las 15:00, después de otra comida, acompañada de una rica y refrescante chicha (bebida a base de maíz macerado), tal como decía Pohl, ofrecida por la hospitalaria gente de Lapiani se tomó la ruta de retorno. En el camino, no muy lejos de la capilla, se observó un ritual que se mezclaba entre bailes, comida y bebida, ceremonia que no dejó de llamar la atención a los visitantes, por consiguiente fue también anotado y fotografiado. Según explica, Florencio Poma, catequista del lugar, el ritual es “tarpay” o “taripay” (alcanzar). El mismo consiste en que los familiares de parte de la mujer recién casada alcanzan con comida, bebida y música a los recién contrayentes en el camino hacia la casa donde vivirán  como matrimonio.

La llegada al hotel Regina de la calle Reza número 0359 donde los periodistas alemanes están hospedados fue a las 17:15. Achim Pohl y Gabriela Herzog retornan a su tierra natal, Alemania, a las primeras horas del jueves 31 de junio.

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO – Mc 1, 40-45 – 12 FEBRERO 2012

“Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”

El evangelio de este sexto Domingo del Tiempo Ordinario nos muestra cómo Jesús acoge a un leproso. Es importante precisar que en aquel tiempo, los leprosos eran las personas más excluidas de la sociedad, esquivadas por todos. No podían participar en ninguna actividad común. Porque antiguamente, la falta de medicinas eficaces, el miedo al contagio y la necesidad de defender la vida de la comunidad, obligaba a las personas a aislarse y a excluir a los leprosos. Además, entre el pueblo de Dios, donde la defensa del don de la vida era uno de los deberes más sagrados, se llegó a pensar que fuese una obligación divina la exclusión del leproso, porque era el único modo de defender a la comunidad contra el contagio de la muerte. Por esto, en Israel, el leproso se sentía impuro y excluido no sólo de la sociedad, sino hasta de Dios; en Levítico 14 desde el verso 1 al 32 habla de la purificación de los enfermos de lepra. Hoy en día, a pesar de casi dos mil años de cristianismo, la exclusión y la marginación de ciertas categorías de personas continúan, tanto en la sociedad como en la Iglesia. Por ejemplo, los enfermos de sida, los emigrantes, los homosexuales, los divorciados…. ¿Es importante saber qué conductas de exclusiones tenemos? Esta pregunta nos ayudará a comprender la actitud de inclusión que debemos tener.

Veamos, tanto en los años 70, época en la que escribe Marcos, como hoy, época en la que vivimos nosotros, era y continúa siendo muy importante tener criterios o modelos para saber cómo vivir y anunciar la Buena Nueva de Dios y cómo realizar nuestra misión de cristiano. En los versículos del 16 al 45 del primer capítulo, al narrar los hechos de Jesús, Marcos describe cómo Jesús anunciaba la Buena Nueva. Cada acontecimiento constituye un criterio para la comunidad de su tiempo, de modo que ésta pudiese examinar su misión. El texto de este domingo concreta el octavo criterio: “reinsertar a los excluidos”. Ahora pongamos atención a las palabras del leproso: “Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”.

Alcohólicos Anónimos, el que identificamos con la doble A (AA), es una organización fundada en 1935 por un corredor de bolsa de Nueva York y un médico de Ohio (ambos ya fallecidos), que se consideraban borrachos desenfrenados. Su intención era ayudar a otros que sufrían de la enfermedad del alcoholismo. Alcohólicos Anónimos creció con la formación de grupos autónomos, primero en los Estados Unidos y luego por todo el mundo.

La ciencia y sus avances determinó que el alcoholismo es una enfermedad, la persona deberá tomar en cuenta que nadie puede rehabilitarse si no se acepta su enfermedad. Entonces la persona, que con sinceridad quiere dejar de beber, debe aceptar su incapacidad por controlar la bebida; de lo contrario le podrá causar la locura e incluso hasta la muerte prematura. Por tanto, el criterio con el que trabajan en AA es que los alcohólicos son personas enfermas que pueden recuperarse si siguen un sencillo programa que ha demostrado tener éxito para más de dos millones de hombres y mujeres a lo largo y ancho del mundo. La experiencia demuestra que el programa de AA funcionará para todos los alcohólicos que son sinceros en sus esfuerzos por dejar de beber y que, por lo general, no funcionará para aquellos que no tienen la certeza absoluta de que quieran hacerlo.

El proceso tiene doce pasos, son las siguientes: (1) Admitir que son impotentes ante el alcohol, que sus vidas se habían vuelto ingobernables. (2) Llegar a creer que un Poder superior a ellos mismos podría devolvernos el sano juicio. (3) Decidir poner sus voluntades y sus vidas al cuidado de Dios, como lo conciben. (4) Sin miedos deben hacer un minucioso inventario moral de sus vidas marcadas por la enfermedad. (5) Admitir ante Dios, ante ellos mismos, y ante las personas de su entorno, la naturaleza exacta de sus defectos. (6) Estar totalmente dispuestos a dejar que Dios los libere de todos sus defectos de carácter. (7) Humildemente deben pedir liberase de sus defectos. (8) Hacen una lista de todas aquellas personas a quienes han ofendido y deben estar dispuestos a reparar el daño que causaron (9) deben reparar directamente a cuantos han ocasionado algún daño, excepto cuando el hacerlo implique perjuicio para ellos o para otros. (10) Continúan haciendo su inventario personal y cuando se equivocan admitir de inmediato. (11) Buscar a través de la oración y la meditación mejorar su contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, piden con insistencia que les permita conocer su voluntad y les dé la fortaleza para cumplirla. (12) Finalmente, habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratan de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos sus asuntos.

El leproso que se acerca a Jesús, pidiendo ser curado de su enfermedad, necesitó reconocerla primero y, al mismo tiempo, confió en que este profeta tenía la fuerza para sanarlo. Y Jesús le pide que solamente cumpla con las ofrendas que manda la ley de Moisés por su curación, pero que no se lo diga a nadie más; sin embargo, el leproso “se fue y comenzó a contar a todos lo que le había pasado”. Como el AA, no podía dejar de llevar a otros el mensaje de su propia experiencia de salvación. Porque cuando se experimenta el Amor de Dios sencillamente no puede guardar para sí mismo sino de compartirla.

Fuentes consultadas: www.homilética.org y www.lectionary.org

Por: Fernando Carrillo Mamani, sacerdote diocesano.

"Enseñaba con autoridad, no como los charlatanes..."

El Evangelio de este Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, que la Iglesia proclamará y reflexionará, habla de la admiración de la gente de la forma cómo Jesús transmite su enseñanza en las sinagogas, el lugar del culto de los judíos, seguidamente nos presenta el primer milagro que se refiere a la expulsión de un demonio y finalmente habla de nuevo de la admiración de la gente, ante la enseñanza de Jesús y de su poder de arrojar espíritus inmundos. Es decir, son tres momentos, comienza y termina con elogios y en medio la expulsión del espíritu opresor. De esta manera lo hemos visto resumiendo y dividiendo el texto.

Su contexto histórico: en los años 70, época en la que escribe Marcos, las Comunidades de Italia tenían necesidad de orientación para saber cómo anunciar la Buena Noticia de Dios al pueblo que vivía oprimido por el miedo de los demonios, por la imposición religiosa de normas religiosas de parte del Imperio romano. Al describir las actividades de Jesús, Marcos indicaba cómo las comunidades debían anunciar la Buena Nueva.

Contexto literario: El Evangelio que estamos reflexionamos es la descripción que el evangelista Marcos hace del primer milagro de Jesús. No todos los evangelistas cuentan los hechos de la vida de Jesús de la misma manera, cada uno tiene su particularidad porque la realidad de sus comunidades son particulares. Porque precisamente ante las necesidades de las comunidades para las que se escribía, cada uno de ellos acentuaba algunos puntos y aspectos de la vida, actividades y enseñanzas de Jesús que más ayudasen a sus oyentes. Es como la pastoral que se hace hoy en día, cada parroquia tiene su particularidad y aplicando las líneas generales del Plan de Pastoral de cada Diócesis, el párroco o equipos parroquiales llevan adelante la evangelización. Por ejemplo, haciendo una comparación, la comunidad de Mateo vivían en el norte de la Palestina y en Siria; los de Lucas, en Grecia; los de Juan, en Asia Menor; los de Marcos, probablemente en Italia. Un ejemplo concreto de esta diversidad es el modo en el que cada cual presenta el primer milagro de Jesús. En el Evangelio de Juan, el primer milagro sucede en unas Bodas en Caná de Galilea, donde Jesús transformó el agua en vino, encontramos en Jn 2,1-11. Para Lucas el primer milagro es la tranquilidad con la que Jesús se libra de la amenaza de muerte por parte de los pobladores de Nazaret que también le habían escuchado en la sinagoga, está en Lc 4,29-39. Para Mateo, es la curación de un gran número de enfermos y endemoniados, descritas en Mt 4,23, o, más específicamente, la curación de un leproso, ya en el capítulo 8, 1-4. Para Marcos, tal como lo hemos manifestado, el primer milagro es la expulsión de un demonio Mc 1,23-26. En suma cada evangelista escribe el evangelio para su comunidad y que ahora se actualiza para nosotros.

¿Cómo aplicamos a nuestra vida? Dicen que un hombre se lanzó de un avión en su paracaídas y al llegar a tierra quedó colgado de un árbol, sin poder bajarse. Cuando pasó alguien por allí, el hombre que colgaba del árbol preguntó: "– ¡Eh! ¿Podría usted decirme dónde estoy?" "– Desde luego. Usted está colgado de un árbol", respondió el transeúnte. El hombre que colgaba del paracaídas preguntó entonces: "– ¿Es usted sacerdote?" "– Si – respondió el transeúnte. – ¿Cómo lo supo?" – "Porque lo que usted dice es verdad, pero no sirve para nada...".

Esta historia refleja un tipo de enseñanza contraria a la de Jesús, quien enseñaba de una manera nueva, "con plena autoridad y no como los maestros de la ley". Enseñar con autoridad es enseñar de tal manera que se ayude a los demás a encontrar solución a sus problemas y sentido a sus vidas. No se trata sólo de cosas útiles y prácticas, sino de un tipo de enseñanza que ayuda a las personas a ser 'autoras' de sus vidas. Esto es lo que significa 'autoridad'. Por tanto, una persona que enseña con autoridad no sólo ofrece información sobre los temas que trata, sino que ayuda a vivir más plenamente la vida, encontrando su sentido más profundo.

Todos hemos tenido profesora o profesor, -bueno casi todos porque todavía hay, aunque digan cero analfabetismo, los que no han pasado por el aula de una escuela o colegio-, que nos han enseñado cosas de interés e importancia para nuestro crecimiento intelectual, y los hemos considerado buenos y necesarios. Pero, seguramente, también hemos tenido algunos maestros y maestras que nos han enseñado a vivir con sentido. Lamentablemente, son más escasos y podemos decir que encontrar un verdadero maestro o una verdadera maestra es una de las bendiciones más grandes que Dios nos puede conceder para nuestro crecimiento como personas y los recordamos con gratitud. Sin ellos, la vida sería mucho más difícil y los caminos de este mundo, menos amables.

De igual forma, podríamos preguntarnos por nuestro papel como docentes porque algo enseñamos en la vida, si lo que enseñamos a los que nos rodean, se parece más al tipo de enseñanza de Jesús, o a la manera de enseñar del sacerdote de la historia con la que comenzamos la aplicación del Evangelio a nuestras vidas. Podemos comunicar cosas que son verdad, pero que no sirven para nada, o enseñamos haciendo vida lo que decimos: "Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole: – ¡Cállate y deja a este hombre! El espíritu impuro hizo que el hombre le diera un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él. Todos se asustaron, y se preguntaban unos a otros: – ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, y con plena autoridad! ¡Incluso a los espíritus impuros da órdenes, y lo obedecen!"

Pidamos para que nuestra forma de enseñar sea como la de Jesús. Llena de autoridad para ayudar a las personas que tenemos cerca, a crecer y vivir más plenamente, de manera que si alguien que cuelga de un árbol en el que se ha enredado su paracaídas, nos pregunta dónde está, podamos ofrecerle no sólo la información que ya tiene, sino las coordenadas de su ubicación, de manera que pueda encontrar el rumbo hacia su casa.

Fuentes consultadas: www.homilética.org y www.lectionary.org


Sábado, 21 Enero 2012 21:50

“Después que callaron a Juan…”

Al encontrarnos con el Evangelio de Marcos en este Tercer Domingo del Tiempo Ordinario estamos de frente al género literario de narraciones de vocación, según el evangelio de Marcos, en el cual lo primero que se indica es la condición de vida de la persona interpelada por Dios, dicho de otro modo, de la manera cómo debe vivir aquel que se encontró con Dios. Después sigue a la llamada expresada con palabras o acciones simbólicas y finalmente se tiene el seguimiento que conlleva el abandono de la actividad anterior, de pescador de peces, valga la redundancia, a pescador de hombres, este es el contexto literario. Ahora bien, ¿cuál es nuestro contexto actual con respecto a la Buena Noticia?. La persona humana, es decir, tú y yo, siempre estamos en espera de noticias buenas. Cuando suena el teléfono o al escuchar los mensajes de voz, al abrir una carta, al entrar a nuestro correo electrónico o entrar al buzón de mensajes de nuestro celular deseamos encontrar buenas noticias pero… a veces no siempre las hay. Pero sí es verdad que cada vez que abrimos el “Evangelio” nos encontramos con la Buena Noticia. Hoy tenemos que decir que nos es comunicada por Dios en su Hijo Jesús y nos dice en qué relación él está con nosotros. Padre José Ferrari, sacerdote diocesano de Bérgamo, que partió a la casa del Padre el 2005, cuyo testimonio y palabras han sido de mucha inspiración y motivación en mi vida de seminarista y ahora de sacerdote, era un hombre que tenía la gracia de percibir en lo cotidiano los brotes germinales del reino, era capaz de alegrarse del retoño de una planta en el inmenso jardín del Seminario San José. Desde que lo conocí, usaba unos lentes gruesos de miope perdido, pero eso no le impedía reconocer las señales de Dios en la vida ordinaria. Precisamente la dedicación de P. Ferrari a las plantas me llevó a pensar en una yerba de césped que existe en el Valle de Cochabamba llamada científicamente cynodon dactylon, popularmente conocemos como el “ch’iqui”, en quechua se refiere a pasto fuerte a toda inclemencia del tiempo. Es un pasto que tiene el tallo delgado que están unidas por unos nudos a cada 5 milímetros y unas hojas verdes oscuras, delgadas y alargaditas. Sus raíces se extienden por debajo de la tierra en todas las direcciones, de tal manera que, cuando se arranca una todo el capullo, a los pocos días nace otro a lado y más fuertes todavía. Eliminar a pulso, con fuego o con alguna herbicida es imposible. Un día en mi casa, por cierto está en un hermoso campo verde donde gozamos agua de la torrentera durante 365 días del año, echamos una capa de cemento en el patio para acabar con el no deseado “ch’iqui”. Pero, algunos días después, unas guías blanquecinas con algo de verde se asoman por alguna rendija que ha abierto, entre el cemento plomo negrusco al cabo de un par días ya se están rastreándose verduzcos aquella grama. ¿Cómo unos aguijones delgados y tiernos pueden atravesar el cemento tan duro? ¿Cómo se incuba en el misterio de la tierra esta vida tan fuerte? (...) Así y mucho más Dios crea inagotablemente vida y libertad en el secreto de la tierra fecunda hasta que llegue la hora y brote la justicia de manera incontralable”. El impacto que causó la noticia de que el profeta Juan había sido encarcelado debió ser muy grande en todos aquellos que fueron desde muy lejos a bautizarse, al otro lado del Jordán. Grandes multitudes que escuchaban los bramidos de este hombre vestido con pelo de camello y alimentado con langostas y miel del monte, quedaban profundamente impresionados; regresaban a sus aldeas convencidos de que Dios estaba hablando por su medio a todo el pueblo y que su bautismo debía transformar la vida de todos. La predicación de Juan, recogida más ampliamente en el Evangelio de Lucas, era inquietante, aún para hoy. Cuando la gente le preguntó: “¿Qué debemos hacer? Juan les contestó: –El que tenga dos trajes, dele uno al que no tiene ninguno; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene”. A los que cobraban los impuestos para Roma le decía: “–No cobren más de lo que deben cobrar. También algunos soldados le preguntaron: –Y nosotros, ¿qué debemos hacer? Les contestó: –No le quiten nada a nadie, ni con amenazas ni acusándolo de algo que no haya hecho; y confórmense con su sueldo. (...) De este modo, y con otros muchos consejos, Juan anunciaba la buena noticia a la gente. Además, reprendió a Herodes, el gobernante, porque tenía por mujer a Herodías, la esposa de su hermano, y también por todo lo malo que había hecho; pero Herodes, a todas sus malas acciones añadió otra: metió a Juan en la cárcel”. Jesús, que también había ido a bautizarse en el Jordán, no podía permanecer indiferente ante el encarcelamiento de Juan y se “fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: ‘Ya se cumplió el plazo señalado, no hay nada que esperar y el reino de Dios está cerca. Conviértanse o vuélvanse a Dios y acepten con fe sus Buenas Noticias”. Y comenzó a llamar a sus primeros discípulos para llevar adelante su misión. Los que encarcelaron a Juan pensaron que con esto se iba a terminar la fiebre del reino, pero lo que hicieron fue alborotarla más; porque la vida de Dios, como la grama más fuerte, el “ch’iqui”, siempre sigue buscando salidas, aún atravesando el cemento oscuro de la opresión.

Hoy (16 de enero) inició el retiro espiritual de los sacerdotes del Clero de Cochabamba en el Seminario San José, ubicado en la zona de Coña Coña.

Al promediar las 10:00 de la mañana Mons. Tito Solari, Arzobispo de Cochabamba, inauguró el encuentro espiritual saludando y dando bienvenida a los participantes, dando algunas indicaciones y presentó al predicador Mons. Ricardo Centellas, Obispo de la Diócesis de Potosí.

Del tradicional retiro de renovación espiritual participan aproximadamente 80 personas. Entre ellas están los obispos, sacerdotes, diáconos transitorios y permanentes y seminaristas que culminaron los estudios de formación inicial en el los respectivos seminarios.

Espiritualidad Bíblica y Eclesial son los dos pilares de reflexión que compartirá Mons. Centellas tematizadas en: Discipulado en los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, discipulado en las cartas paulinas, identidad sacerdotal, espiritualidad sacerdotal diocesana y de comunión. Las jornadas de reflexión contempla el liturgia penitencial para el día jueves por la tarde.

El encuentro del clero cochabambino que terminará el día 20 de enero es un espacio para la reflexión, oración personal y comunitaria, la fraternidad sacerdotal y el diálogo entre los sacerdotes y el señor Arzobispo para concretar ratificaciones o cambios de nombramientos para los sacerdotes y diáconos.

Viernes, 13 Enero 2012 08:01

El Evangelio en tiempos de Facebook

Facebook, la "social network" más popular del mundo, está dotada de diversas herramientas para el mantenimiento y enriquecimiento de un estatus amistoso mutuo, como es sabido. En general, en cambio, no se plantea la cuestión de que las dinámicas de relaciones se basen exclusivamente en "feedback positivos" (pulgares arriba, compartir) y no prevean opciones de desaprobación instantánea. ¿Acaso es posible que los creadores de la “network” se hayan dejado inspirar por el más tradicional, pero a todos los efectos actualísimo, principio de "no hacer a los demás lo que no desearías que te hicieran a ti"?

¿Es posible que nuestras "amistades" se consideren tan frágiles como para sucumbir a la mera interceptación de un "feedback" negativo? ¿Por qué, por ejemplo, se recibe una "notificación" sólo cuando alguien ha hecho amistad con nosotros u otros, pero no cuando una amistad se trunca inopinadamente?

El sistema así concebido tiene verdaderamente sus buenas razones de ser. Razones que se inspiran precisamente en el consentimiento recíproco, a fin de difundir optimismo en el uso de la herramienta y por lo tanto de ejercer cada vez mayor (y positivo) ascendiente sobre todos nosotros: en sustancia, para aumentar el propio poder económico. ¿Qué sería, de hecho, de la concurridísima "social network" si de golpe todos los participantes empezaran a recibir públicamente notificaciones de la pérdida de amigos? Pérdida, obviamente, decretada de modo unilateral.

Para trabar amistad hay que ser dos; para dejarla basta con la voluntad de uno. Es probable, visto el uso compulsivo de estas plataformas, que de otra forma se desencadenaría un alboroto colectivo, alimentado de envidias recíprocas, conflictos sin sanar, pequeñas rivalidades adormecidas pero listas para estallar con toda una serie de venganzas en cadena: "post" de odio manifiesto, peticiones de clarificación recíproca por parte de amigos comunes, revanchas de enemistad hacia quien la ha cancelado con el amigo común, y así sucesivamente.

Todas violencias afortunadamente simbólicas, pero con efectos reales, posiblemente tangibles en breve, visto que todos, antes o después, se desconectan de lo virtual y en lo real se encuentran. O incluso, en un incontrolable vórtice vicioso de desdenes recíprocos —sintetizados por minúsculas (pero potencialmente de verdad funestos) "thumbs down" ("desaprobaciones" o "pulgares abajo")—, se podría hasta llegar a una dimisión en masa de los propios altarcitos virtuales. Y no como forma de protesta respecto a las mencionadas (sólo imaginadas) opciones de desafecto recíproco, sino precisamente, tal vez, por la recordada insostenibilidad psicológica del medio.

Esto, a todos los efectos, se convertiría en el respiradero colectivo de ojerizas y rencores que todas las amistades, por largas que sean, y probablemente con mayor razón si son de largo recorrido, llevan consigo, inevitablemente. En resumen, los programadores de Facebook —un sistema que interconecta a cientos de millones de personas en todo el mundo—, bien instruidos por administradores y pensadores que han creado y "educado" este sistema, han discurrido bien inspirando el corazón de su máquina "amigadora" en la receta más antigua para una sana economía: infundir el mayor optimismo posible.

Será casualidad, pero todo ello se corresponde también con el principio más antiguo que la humanidad haya conocido de amor al prójimo: "Todo lo que deseéis que los demás hagan por vosotros, hacedlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas", dice Jesús en el sermón de la montaña (Mateo 7, 12). Y para hacer más eficaz la enseñanza evangélica, quien se halla tras Facebook ha juzgado bien al no dotarnos siquiera de herramientas que nos tienten. Es como decir: ¡larga amistad a todos!

(publicado en L'Osservatore Romano)

(CATALUNIA) El jefe de la Policía Local de Olot, Ignasi López, lleva más de 8 años preparándose en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Girona, donde ha estudiado materias relacionadas con la iglesia y la teología. Así, el pasado 31 de diciembre recibió los ministerios laicales de lector y acólito de manos del obispo de Girona, Francesc Pardo, en el paso previo a la ordenación de diácono permanente.

"EEs un paso más en el proceso de diaconato y, como creyente, estoy muy contento de poder dar este servicio a la iglesia de Girona", ha explicado López.

El jefe de la Policía Local de Olot, considera que el trabajo de policía y su contribución a la iglesia son "compatibles", ya que cree que los dos tienen la vocación de "servir".

Con 53 años, casado y padre de cuatro hijos, Ignasi López recibió los ministerios laicales de lector y acólito, acompañado de sus familiares, de los seminaristas, el rector del seminario, el mosén Jordi Font y cinco candidatos más a diáconos permanentes que están en periodo de formación. Durante la homilía, el obispo agradeció su disponibilidad de servicio a la Iglesia y la ayuda y apoyo de los familiares.

López dice sentirse "orgulloso" de poder prestar este servicio y reconoce que, en los momentos "complicados" que vivimos, es necesario asumir "compromisos".

La "inquietud" de ampliar su formación como cristiano lo llevó a cursas sus estudios en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Girona, que depende del Obispado. Aunque en un principio deberían durar cinco años, para Ignasi López han sido más de ocho años, ya que ha combinado sus estudios con la vida familiar y laboral. Ahora, siente que los esfuerzos han merecido la pena y espera poder llegar a ser diácono en un futuro próximo.

Actualmente, colabora con la parroquia de la Cellera de Ter, ayudando al mosén con la lectura de los textos, apoyando en el momento de la eucaristía, y en otras actividades pastorales y del día a día de la parroquia. Si llega a ser nombrado diácono, podrá bautizar, presidir bodas y entierros, llevar la comunión a los enfermos o dirigir actividades de catequesis, entre otros.

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