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A los 100 días de la renuncia e Benedicto XVI
Una vez pasado el vendaval que sacudió no solo el Vaticano sino toda la Iglesia, quisiera hacer cuatro breves reflexiones y cuestionamientos sobre algunas experiencias que hemos vivido en estos últimos tres meses desde la renuncia de Benedicto XVI.
1-En primer lugar llama la atención el folclore mediático que ha acompañado a estos acontecimientos, con el mismo despliegue informático con que se cubre una boda real, unos juegos olímpicos, la concesión de los Oscar o unas elecciones políticas importantes. Tanto se comentaban las intrigas de la curia y de las finanzas vaticanas y se hacían quinielas sobre los cardenales papables, como se cuestionaba si el Papa renunciante y emérito continuaría con sus zapatos rojos o llevaría otros de color café que le había fabricado un artesano mexicano…Hay que agradecer el trabajo de los medios, la Iglesia es ciertamente humana y muy humana, no podemos huir hacia fáciles espiritualismos, pero ¿esta es la imagen de Iglesia que los cristianos reflejamos en nuestra sociedad de hoy?
2-Quizás lo que llama más la atención es el rápido cambio de clima eclesial que se ha operado en estos tres meses. Se ha valorado mucho la renuncia del anciano Papa, pero ya no se habla de crisis eclesial, ni de pederastia, ni de intrigas vaticanas, ni de los partidarios de Lefèbvre; los libros de Ratzinger que hasta ahora llenaban los estantes de las librerías católicas han dado paso a las biografías y escritos de Bergoglio. Los medios comentan las “florecillas del Papa Francisco”: sus homilías sobre la misericordia y el perdón de Dios, la necesidad de ir a las periferias y “ oler a oveja”, cuidar la creación, no hacer del dinero el centro de la vida, pensar más en el hambre de los pobres que en los bancos, su libertad profética ante jefes de Estado, sus deseos de edificar una Iglesia pobre y de los pobres pero que no sea una simple ONG piadosa sino la Iglesia de Jesús, sus bendiciones a niños enfermos o discapacitados, su visita a la cárcel de jóvenes el Jueves Santo, sus atenciones a un miembro de la guardia suiza al que le ofrece una silla y un bocadillo; mantiene sus viejos zapatos negros de antes y reside fuera del Palacio Vaticano. Algo está cambiando en la Iglesia ¿no lo notamos?
3-Junto a todo esto, también se ha puesto de manifiesto la gran ignorancia y la deformación teológica de grandes sectores de la población cristiana sobre la Iglesia, como si la Iglesia se identificase simplemente con el Papa y la curia vaticana, como si el Papa fuese el representante de Dios en la tierra y la cabeza de toda la Iglesia. La Iglesia la formamos todos los bautizados, la única cabeza de la Iglesia es Cristo y el Papa es ante todo el obispo de Roma, como el Papa Francisco repetidas veces ha manifestado, no solo por humildad sino por el sentido de colegialidad con sus hermanos en el episcopado. La misma denominación de Vicario de Cristo no es la más primitiva ni la más exacta, pues el que hace las veces de Cristo en la Iglesia es el Espíritu y en la época medieval los que eran llamados vicarios de Cristo eran los pobres. El Papa es el sucesor o vicario de Pedro, un apóstol llamado piedra y cimiento de la Iglesia, pero al que también el evangelio llama piedra de escándalo y Satanás. ¿No habría que procurar una mayor formación de los cristianos bautizados?
4-Por último, a pesar de todos estos cambios positivos y esperanzadores que hacen presagiar una nueva primavera eclesial, resuenan todavía en nuestros oídos las palabras proféticas del viejo obispo poeta Pedro Casaldáliga:
Deja la curia, Pedro
desmantela el sinedrio y la muralla,
ordena que se cambien todas las filacterias
por palabras de vida, temblorosas.
Todavía seguimos soñando con una Iglesia alejada del Estado Vaticano, de su bandera, su himno, su banca y su guardia suiza, de sus nuncios diplomáticos…soñamos con un Iglesia que vuelva a Galilea donde se manifiesta Jesús de Nazaret, el carpintero muerto y resucitado, y donde Pedro no lleva zapatos rojos, ni de color café o de color negro, sino simples sandalias de pescador. Ciertamente no podemos ser ingenuos, pero como recordaba Pedro el día de Pentecostés, el Espíritu es quien hace que los jóvenes tengan visiones y que los ancianos tengamos sueños (Hechos 2, 14-21, citando a Joel 3,1). ¿Podemos extinguir el Espíritu?
Histórico: El fraternal encuentro de dos Papas
(Castelgandolfo / Italia) En un hecho histórico y sin precedentes en la historia moderna, el papa Francisco se dirigió este mediodía –en mismo helicóptero que usó Benedicto XVI cuando salió del Vaticano el pasado 28 de febrero-, al Palacio apostólico de Castelgandolfo, a 25 kilómetros al sur de Roma, para visitar y almorzar con su antecesor, el obispo emérito de Roma Benedicto XVI. Según informó el vocero vaticano, padre Federico Lombardi SJ, hubo un "abrazo lindísimo" y "un momento de altísima y profundísima comunión".
En el helipuerto de Castelgandolfo, el Santo Padre fue recibido por Benedicto XVI, el obispo de Albano, monseñor Marcello Semeraro, y por el director de las Villas Pontificias, Savero Petrillo.
Según informó el padre Lombardi, el papa emérito Benedicto XVI quizo acercarse en coche hasta el mismo lugar donde aterrizó el helicóptero que trasladaba al papa Francisco, y en cuando descendió el Santo Padre, los dos se dieron un fuerte abrazo.
El papa Francisco iba acompañado en el helicóptero por el Sustituto de Estado, monseñor Becciu; por monseñor Sapienza, y por monseñor Alfred Xuereb.
Al llegar a los apartamentos pontificios de Castelgandolfo, según explicó el portavoz, lo primero que hicieron fue ir a la capilla. Allí, el papa emérito Benedicto XVI ofreció el puesto de honor al papa Francisco, pero éste le dijo: "Somos hermanos", y el Santo Padre quiso que los dos estuvieran arrodillados en el mismo reclinatorio, donde han estado unos minutos rezando.
La reunión, que fue en la Biblioteca donde el Papa recibe habitualmente a los huéspedes de honor que se invita a esta residencia estival, duró cerca de 45 minutos, destacó el padre Lombardi.
Según indicó el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el papa Francisco le regaló a Benedicto XVI un icono de la Virgen.
Respecto a cómo iban vestidos, Benedicto XVI llevaba sotana blanca, sin fajín y sin esclavina, vestimentas que sí vestía el papa Francisco, ya que son las usadas por el Romano Pontífice.
En el almuerzo estuvieron presentes también los dos secretarios, monseñor Georg y monseñor Xuereb, y -según adelantó el vocero-, cuando la comida termine, Benedicto XVI tiene intención de volver a acompañar al Santo Padre hasta el helicóptero que lo vuelva a traer a Roma.
Esta es la primera vez que se ven desde que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, fue elegido Papa el 13 de marzo, aunque ya hablaron por teléfono en varias ocasiones en estos días.
Francisco le llamó por teléfono justo después de ser elegido por los cardenales en el cónclave y también el pasado día 19, festividad de San José, para saludar a Benedicto XVI con motivo de su santo.
Benedicto XVI, de casi 86 años -los cumplirá el próximo 16 de abril-, se encuentra viviendo en la palacio apostólico de Castelgandolfo en espera de que se terminen las obras de reestructuración del monasterio en el interior de los Jardines vaticanos donde vivirá tras su renuncia.
Las imágines oficiales que el Vaticano facilitó a las televisiones del mundo pueden verse en el sitio del VIS (Vatican Information Service).+
Comienza el cónclave con la Misa para pedir por el futuro Papa
Los cardenales electores ya no volverán a salir del Vaticano hasta que no hayan elegido al nuevo Papa. Tras instalarse en la Casa Santa Marta participaron en la misa 'Pro eligendo Summo Pontifice' en la basílica de San Pedro. Miles de peregrinos participaron en la solemne ceremonia. Cuando el cardenal decano, Angelo Sodano, mencionó a Benedicto XVI los aplausos volvieron a resonar varios minutos junto a la tumba de San Pedro
AUDIO: HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI EN LA MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR EL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI, 03-03-2013
Monseñor Sergio Gualberti presidió junto a los obispos auxiliares la celebración dominical que fue dedicada en acción de gracias por el pontificado de Benedicto XVI que ha sido “un visible y perpetuo fundamento de la unidad de la fe”. Puso en relevancia algunos aspectos destacados del papa emérito y pidió a la iglesia no dejarse llevar por voces que por ignorancia especulan sobre la renuncia del papa.
Bolivia: Una Iglesia en estado de shock
Reproducimos el artículo publicado en la separata Séptimo Día del periódico “El Deber” de Santa Cruz de la Sierra, en fecha 17 de febrero de 2013 con el título: "Católicos respaldan a Benedicto XVI y ven una oportunidad de cambio"

Una iglesia en estado de shock
El sacerdote oblato Guillermo Siles; la hermana Micaela Princciotto y el vocero del Arzobispado de Santa Cruz, Erwin Bazán, debatieron en EL DEBER sobre los cambios que se vienen tras la renuncia de Benedicto XVI
El anuncio de dimisión del papa Benedicto XVI ha abierto las compuertas para la reflexión y el debate al interior de la Iglesia católica. Hay sed de cambios, de realizar el Concilio Vaticano II, el programa inconcluso de una de las religiones más influyentes del mundo. Para reflexionar sobre el significado de esta decisión, la situación de la Iglesia y la agenda del próximo papa, EL DEBER convocó a un sacerdote, Guillermo Siles; a una religiosa, Micaela Princciotto; y al vocero del Arzobispado de Santa Cruz, Erwin Bazán.
Los tres tuvieron coincidencias en respaldar la decisión de Benedicto XVI y señalar su valentía en un momento desafiante para la Iglesia católica, que exige el liderazgo de una persona más joven. También discreparon, con matices, sobre temas críticos como la democratización de las estructuras eclesiales, el lugar de la mujer y los cambios que tiene que encarar el próximo papa. Entre broma y broma, hasta se animaron a debatir un cambio de la sede de la Iglesia, hoy en Roma por razones evangélicas, pero – señala Siles – ¿por qué no pensarla en Brasil, el país con mayor cantidad de católicos del mundo?
¿Una iglesia en crisis?
Ni Siles, ni Princciotto, ni Bazán consideran que la Iglesia esté en crisis, pero sí que se han cometido errores y que se debe avanzar en cambios profundos para dialogar mejor con una sociedad que enfrenta profundas transformaciones políticas, sociales, económicas y tecnológicas de enorme relevancia.
Guillermo Siles, director de radio Erbol y militante de los padres oblatos, reclama un cambio que vaya más allá de las formas. El recuerdo de su paso por el Vaticano resume uno de esos puntos nodales que revelan lo que diversos expertos y sectores al interior de la Iglesia señalan como una “crisis estructural”.
“Cuando estás en Roma sientes algo muy pesado, que es la burocracia. El próximo papa tiene que ser joven; que pueda entender los problemas de este mundo y de la actualidad. Esa burocracia que existe en el Vaticano ha traído muchos problemas. Detrás de esta burocracia, somos humanos, hay una carrera eclesiástica, hay hambre de poder en algunas curias, hay cardenales que están buscando influir más que otros. El papa que venga va a tener que influir sobre estas estructuras y también tiene que sanear allí con gente joven. Yo lo he visto cuando estuve en Roma. No te sientes un católico de base. Uno ve y se asombra. Parece un principado o un gran emperador y esta imagen hay que cambiarla. El papa tiene que cambiar esta imagen de un rey. Tiene que ser un pastor que arrea sus ovejas y que está al servicio de ellas”.
La exdirectora de Fe y Alegría, Micaela Princciotto reconoce: “Se han cometido errores, especialmente, en crear esa imagen de Iglesia-poder, siendo que la Iglesia es servicio. El poder político que la Iglesia ha tenido le ha hecho daño, por lo que es tiempo que volvamos la radicalidad y la esencialidad evangélica. Ahora tiene la oportunidad para ser lo que tiene que ser”.
Sobre los problemas que enfrenta la Iglesia, Princciotto resalta las palabras del mismo Benedicto XVI, que habló de divisiones internas y de hipocresías religiosas. “Es una Iglesia hecha de personas y como tales experimentamos la debilidad de la Humanidad. El papa tuvo que enfrentar todo el tema de la pederastia y la pedofilia, y ha sido durísimo”.
Erwin Bazán no ve una crisis en la Iglesia, sino que hay “ovejas descarriadas” que no han cumplido con el legado cristiano al caer en la pederastia, y destacó que Benedicto XVI fue el primero en señalar que aquellos que cometan abusos deben ser llevados ante la justicia.
“Fue el que actuó con mayor firmeza y decisión frente a estas situaciones”, afirmó.
Princciotto coincide que el actual papa impulsó cambios importantes, pero que aún falta. “Falta más democratización; la designación de obispos en los primeros tiempos se hacía en pequeñas asambleas, hoy queda en manos de unos cuantos ilustrados. La Iglesia tiene cierto paradigma vertical y vemos en la autoridad la voz de Dios, más allá de la persona que sea. Esto desde un punto de vista puramente humano; hay que tener en cuenta que la Iglesia también se alimenta de fé”, dijo la religiosa.
En materia de participación de la mujer, afirma. “La Iglesia ha perdido siglos y tiempo respecto a la mujer. Yo no quisiera ser sacerdote. A nivel de la Iglesia hay una deuda. En los primeros siglos de la Iglesia había diaconizas y ahora han desaparecido, siendo que el papel de la mujer puede otorgar una riqueza extraordinaria, sin necesidad de usurpar otros espacios. Es necesario que se le dé el espacio debido a la mujer”.
La agenda del próximo papa
Micaela Princciotto destaca que uno de los puntos nodales pasa por cumplir el Concilio Vaticano II, esa hoja de ruta que, en 1965, marcó un punto de inflexión en las reformas del catolicismo y que, como reconoció el mismo Benedicto XVI, han quedado inconclusas. Teólogos y sectores disidentes señalan que fue el mismo Benedicto XVI el que frenó los cambios de ese proceso.
“La Iglesia tiene un plan que todavía no ha acabado de poner en vigencia plenamente y que deben relacionarse con las necesidades de la gente”, destaca la religiosa.
Bazán coincide con Siles y Princciotto al señalar la necesidad de contar con un papa joven, que pueda llevar adelante un pontificado largo, como fue el caso de Juan Pablo II. También considera que se requiere “un gran pastor”, más que un líder político. Que tenga un gran vigor que pueda tomar decisiones rápidas en un mundo en transformación.
“Necesitamos una Iglesia más cercana a la gente, que sea más amiga en todos los ámbitos. El nuevo papa tiene que profundizar los cambios que ya se han planteado. Es el desafío de la nueva evangelización, que apunta a dialogar con otras realidades”, afirmó.
Según Bazán el programa católico apunta a luchar contra el programa global que busca vaciar a la Humanidad de Dios y gobernar al hombre sin el factor divino.
“El hombre sin Dios se pierde a sí mismo y si se pierde a sí mismo, pierde a Dios”, subrayó
“Benedicto XVI quiso evitar un vacío de poder y reconoció que un anciano no puede gobernar la Iglesia. Se necesita un papa joven”
Micaela Princciotto cree que Benedicto XVI se da cuenta de que el tiempo de hoy reclama otro tipo de papa. No es suficiente que sea elegido hasta la muerte (vitalicio), se requieren personas con fuerza necesaria para encarar esas transformaciones y esos procesos. “Él se da cuenta de que no estaba a tono con lo que este tiempo requiere y por eso da un paso al costado, en función del interés de la Iglesia”.
Para Erwin Bazán, la decisión de Benedicto XVI implica un cambio de paradigma y va a cambiar nuestra forma de ver y sentir a la Iglesia. “El Papa nos ha mostrado que no es inmortal ni insustituible, y muestra la senda para los próximos papas que, si no están en condiciones de gobernar, pueden renunciar sin problemas”, afirmó.
Guillermo Siles señala que “la renuncia del papa es un shock para la Iglesia. Paradójicamente, el hombre que defendió la tradición, es el que la rompe. Todos estábamos convencidos de que el papa iba a gobernar hasta la muerte y defender la tradición”.
El sacerdote destaca que la decisión se adoptó en plena conciencia y con plena libertad. Alguno se preguntará si tanto amaba a la Iglesia por qué abandona la barca, por qué se baja de la cruz. Yo no creo que haya abandono, sino libertad individual para decidir. La conclusión clara es: una persona anciana no puede gobernar la Iglesia.
Bazán no cree que se pueda comparar a Benedicto XVI con Juan Pablo II.
“Con gestos diferentes, ambos fueron fieles a la Iglesia. Benedicto XVI quiere evitarle a la Iglesia ese vacío de autoridad que se puede dar si él llega a la ancianidad”, indicó Bazán.
Finalmente, sobre la participación del cardenal Julio Terrazas en el cónclave en el que se elegirá al próximo papa, Guillermo Siles, Micaela Princciotto y Erwin Bazán destacaron que será el representante de la Iglesia boliviana y que rezarán por él para que adopte la mejor decisión.
LOS PARTICIPANTES
Guillermo Siles Paz
Sacerdote y director de Radio Erbol
Una iglesia liberadora
Guillermo Siles fue director de radio Pio XXII en los centros mineros. Allí comprendió la opción por los pobres. Le tocó vivir y sufrir las guerras del agua, en Cochabamba, y del gas, en La Paz. PIde una Iglesia menos jerárquica y más cercana a la gente. Es uno de los hombres clave de Erbol.
Micaela Princciotto
Exdirectora de Fé y Alegría regresar a la esencia
Fue directora de las Escuelas Fé y Alegría donde se destacó como una de las educadoras más comprometidas con la formación de los jóvenes para los desafíos de la sociedad contemporánea desde la perspectiva cristiana y católica. Señala que la Iglesia cometió errores porque es humana y pide volver a la escencia y la radicalidad del Evangelio.
Erwin Bazán Gutiérrez
Vocero del Arzobispado de Santa Cruz
Contra los males modernos
Es el hombre clave de la comunicación del Arzobispado de Santa Cruz. Militante de las juventudes católicas, resalta la figura de Benedicto XVI por las transformaciones que puso en marcha y destaca que el mayor problema está en el secularismo y el relativismo, males cada vez más vigentes en la sociedad de hoy.
VÍDEO: MUCHAS GRACIAS "SANTO PADRE, BENEDICTO XVI"
Benedicto XVI, Maestro de la fe
Todavía con el shock de la inesperada renuncia de Benedicto XVI, se han disparado los medios de comunicación tratando de descubrir los detalles y sobre todo las razones por las que ha tomado esa decisión grave y transcendente. Algunos medios sensacionalistas han querido ver razones ocultas en torno a las intrigas que se han sucedido en los últimos meses, especialmente el llamado Vatileaks, donde el mayordomo papal Paoletto sustrajo y publicó documentos secretos y reservados al Papa. Ciertamente este caso y otros similares han influido para que Benedicto XVI viese la necesidad de una renovación profunda, que él con 86 años de edad y experimentando las disminuciones propias de la ancianidad, no está en condiciones de emprender.
Sin esperar un desenlace fatal el Papa prudentemente ha tomado esa decisión, tal como ha subrayado, buscando no tanto el bien propio sino el bien de la Iglesia que necesita de una cabeza con vigor físico y espiritual. Se trata de afrontar los nuevos y enormes desafíos, provocados en gran parte por la cultura globalizante, marcadamente materialista, hedonista, erotista y violenta, donde el cristianismo y particularmente la Iglesia son atacados por ideologías cristofóbicas,
Como era previsible han comenzado los analistas a evaluar la labor del Papa Benedicto XVI en sus casi 8 años de pontificado. Hay opiniones progresistas que califican negativamente su actuación por ser excesivamente conservadora y no haber sabido escuchar las voces de aquellas personas que desearían cambios en la legislación de los sacerdotes que favorezcan el celibato opcional y la ordenación femenina. También sugieren una mayor apertura en la ética sexual para integrar en la Iglesia a los colectivos de homosexuales o de familias monoparentales. Asimismo critican que el Papa siga aferrado a ciertas normas litúrgicas pasadas que obstaculizan el acceso de personas jóvenes y laicas que constituyen la esperanza de la Iglesia ante la escasez de sacerdotes. Igualmente piensan que la Iglesia debe favorecer a los movimientos de izquierda como legítimos portavoces del pueblo.
Por el lado contrario hay grupos tradicionales que critican a Benedicto XVI por no haber aceptado plenamente los ritos tridentinos, ni tampoco a las asociaciones tradicionales, tales como los seguidores del Obispo Marcel-François Marie Lefebvre, que rechazan ciertos postulados del Concilio Vaticano II, especialmente los referentes a la libertad religiosa o a la liturgia moderna, que consideran una traición a tradición de la Iglesia.
Benedicto XVI, bien consciente de esa doble crítica ha tratado de encontrar un camino intermedio virtuoso, según el clásico principio aristotélico “in medio virtus” (la virtud está en el medio), abriendo caminos para evitar radicalismos antievangélicos. Ha propuesto diálogos para la renovación en la continuidad que implica un discernimiento evangélico que Jesús también ejercitó en su vida terrena frente a los que le tildaban de revolucionario: “No he venido a abolir la Ley de Moisés ni los Profetas: No he venido a abolir sino a completar o perfeccionar” (Mt 5, 17) a la luz de los signos de los tiempos (Mt 16, 3). Sobresale sobre todo en la predicación y en la acción de Benedicto XVI su valoración profunda de la fe como la clave para la doctrina, la predicación y la acción de la Iglesia tanto como comunidad como conjunto de personas que actúan en los distintos ámbitos de la vida.
No olvidemos que Juan Pablo II a quien nadie le discute el título de “Grande” o “Magno”, mantuvo a lo largo de su pontificado una cordialísima relación con el cardenal Ratzinger enel que se apoyaba y al que encargó la dirección de la Congregación para la Doctrina de La Fe, organismo importante en la Iglesia con la función de profesar, defender y explicar la verdadera fe. El cardenal Ratzinger a quien algunos tildaban como el despreciativo calificativo de “Panzerkardenal”, ha cumplido fielmente esa delicada misión de ser el guardián del doma católico, acallando o suspendiendo a teólogos que no respetaban la fe católica.
Pero el verdadero acierto del cardenal Ratzinger ha sido señalar con claridad meridiana que la esencia de la fe no consiste simplemente en una aceptación ciega de las verdades contenidas en el credo o en dogmas o concilios, sino que ante todo es una adhesión incondicional a la persona de Jesús, el Hijo de Dios, revelado sobre todo en los evangelios. Esto se muestra con claridad meridiana en la Instrucción “Christus Dominus”, publicada en el año 2000, Año del Jubileo. Este postulado que algunos podrían considerarlo luterano, entiende que Dios a través de su Rúaj Santa, enviada por Jesús, es la verdadera actora en nuestras vidas. Si falta esa fe en Cristo Jesús, todos los esfuerzos humanos, por titánicos que sean, pueden desviarse hacia enfrentamientos y violencias homicidas: la Caridad se fundamenta en la Verdad.
Ratzinger ha ejercido siempre su talante intelectual y didáctico. Se ha esforzado como Papa y pastor en el diálogo frente a otras iglesias, religiones, filosofías y culturas. Pero sobre todo, a través de sus catequesis, discursos, encíclicas y otros escritos, ha querido enseñar a los miembros de la Iglesia a ser fieles seguidores de Jesús. De aquí que Benedicto XVI considera a la Iglesia como la esposa de Cristo, aun reconociendo que en ella, aunque es Santa, también existe el pecado y por lo tanto necesita de purificación (Catequesis, 13 de enero de 2013). La fidelidad a Cristo Jesús debe ser también fidelidad al Papa, como Vicario suyo en la tierra, tal como expresó en su última alocución oficial, despidiéndose de los cardenales. Por eso, me atrevo a proponer que Benedicto XVI debería pasar a la historia como “Maestro de la Fe”, fiel a Jesús el Gran Maestro.
ALBUM FOTOGRAFICO DEL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI EDITADO POR EL VATICANO
(Ciudad del Vaticano / Roma) "Me encuentro ante el último tramo del camino de mi vida y no sé lo que me espera. Pero sé que la luz de Dios existe, que él ha resucitado, que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad; que la bondad de Dios es más fuerte que todo mal de este mundo. Y esto me ayuda a avanzar con seguridad"
Benedicto XVI
Papa Emérito
Para ver el álbum haga click sobre la imágen de abajo:
VÍDEO: COMENZO LA SEDE VACANTE: 01-03-2013
A las ocho de la noche del 28 de febrero, hora de Roma, los Guardias Suizos dejaron el Palacio Pontificio de Castelgandolfo y el portón del mismo Palacio fue cerrado. Comenzó así oficialmente la Sede Vacante. En el mismo momento, en el Vaticano, se reunió, por primera vez, la Cámara Apostólica, que ahora debe proveer a las diversas funciones previstas por las normas en caso de Sede Vacante. El cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, al haber entrado en sus funciones de Camarlengo, proveyó a colocar los sigilos al apartamento papal. Al Camarlengo se le encomienda la gestión de las cuestiones cotidianas de la Iglesia en este período, con el auxilio de tres Cardenales a través de un sistema de ...
VÍDEO: ASI CUBREN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LA DESPEDIDA DEL PAPA 02-03-2013
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