(Ciudad del Vaticano / Roma) Se acaba de conocer el mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a celebrarse en mayo de este año, cuyo tema central es: "Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización".

Para conversar sobre este importante documento y las acciones que viene realizando la Santa Sede en el uso de las nuevas tecnologías para su trabajo diario, ZENIT entrevistó al arzobispo Claudio María Celli, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, ente gestor de importantes avances como la reciente cuenta en Twitter del papa, que ya ha superado los dos millones y medio de followers.

¿Cómo han sido las primeras reacciones al mensaje del santo padre de este año?

--Monseñor Celli: Revisando la prensa internacional, veo que que el mensaje del papa ha sido bien acogido. Creo que se ha tomado conciencia de que la red social necesita de la presencia de hombres y mujeres de buena voluntad, que interactúen en este entorno de vida. La red social no es un instrumento que prendo o apago, sino que es un entorno donde vivo, es como una gran plaza donde me encuentro con hombres y mujeres de mi tiempo, donde puedo descubrir también el sentido profundo de la vida.

¿Todo esto se da en las redes sociales?

--Monseñor Celli: Creo que este es uno de los grandes desafíos que el santo padre quiere afrontar en su mensaje, de que muchas veces no percibo de inmediato cuál es la búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Y a veces a través de las nuevas tecnologías, estoy saturado de mensajes y de propuestas; allí hay un gran problema de discernimiento.

¿Cuál sería el perfil de las personas que quieren entrar en las redes sociales para evangelizar?

--Monseñor Celli: Yo no lo llamaría un perfil particular, hablaría más bien de hombres y mujeres de nuestro tiempo que han acogido en el corazón a Cristo y su mensaje, y tratan de vivirlo a través de la red social, debido a que están conectados en red con otros.

Siempre hay riesgos...

--Monseñor Celli: Por esto el papa habla de autenticidad, de búsqueda de la verdad, porque hay un riesgo grande en la red social. En esta se puede estar sometido a una avalancha de mensajes, por lo que yo tengo que discernir, comprender. El papa dice en el texto que las redes sociales están profundamente ligadas a las inquietudes del corazón humano. Por lo tanto, es un espacio de búsqueda, de comprender; y es en este espacio en donde el Señor Jesús está a nuestro lado.

Hay un reto para la formación sacerdotal y religiosa, y es distinguir ¿cuánto espacio se debe destinar a la "red" cada día?

--Monseñor Celli: Hay un mensaje del santo padre de años atrás, en que se habla de esta "diaconía de la cultura digital", en la que invita a los obispos a formar un pequeño grupo de sacerdotes que puedan operar en la red y ejercitar una pastoral. La idea que subyace a todo esto, es que en esta gran plaza del mundo --estamos hablando de un ágora--, los hombres y las mujeres de hoy se encuentran, y encontrándose pueden descubrir el significado de ciertas cosas...

Entonces las redes sociales no son un medio más como las radios o las revistas, ¿no?

--Monseñor Celli: Las redes sociales no son instrumentos sino ambientes de vida, son realidades donde "yo vivo". Por lo tanto yo no uso la red social para anunciar solo el evangelio, sino que habitando en la red social, con mi testimonio, con mi anuncio, yo comunico a Jesucristo, su palabra, su propuesta...

Los que no se animan a entrar en esos espacios, ¿están dejando entonces un vacío?

--Monseñor Celli: Creo que esto es un desafío constante para nosotros, y la Iglesia debe afrontar este desafío. Un tema delicado en el ámbito de la red social es el lenguaje, como tema ligado a las nuevas tecnologías, por lo que se debe tener la capacidad de utilizar un lenguaje que los hombres y mujeres de hoy puedan entender. Sobre esto, el papa dice en el mensaje que no se espera solo una citación formal del evangelio, sino que quien habita en la red debe dar testimonio con su propia vida de esta relación existencial entre vida y evangelio.

Por lo tanto, mejor sería no dejar espacios...

--Monseñor Celli: Yo diría que el mismo papa nos ha dado un ejemplo con su deseo de entrar en Twitter. Aquello de estar junto a los hombres y mujeres de hoy, estar junto a ellos con su palabra --aún si el tuit está limitado a 140 caracteres--, puede tener un profundo contenido que ayude al hombre a descubrir el significado más profundo de la vida.

¿Y cómo vienen analizando los ataques y demás reacciones de la gente al Twitter del papa?

--Monseñor Celli: He visto en este tiempo muchas reacciones positivas. Si usted recuerda, cuando se lanzó el primer tuit del papa, yo hablaba de "chispas de verdad" y "píldoras de sabiduría"... El otro día en una entrevista he usado otro término, ya que el papa habló en uno de sus discursos de que la "desertificación espiritual" está aumentando. Y dije que en este proceso, una "gota de rocío" puede aliviar la sed del hombre contemporáneo y puede ayudarlo en su camino.

Eso vale más que los ataques, por cierto...

--Monseñor Celli: A pesar de las críticas, los insultos y otros mensaje fuertes que han llegado, considero que la decisión del papa es más que positiva. Se debe estar presente en el contexto de la red social, pero no solamente "habitarla", sino dar testimonio de los valores en los que creemos.

Hay un gran potencial, ¿no?

--Monseñor Celli: Sí. Y si se me permite, invito a los amigos del papa a "retuitear" a sus propios amigos cada tuit del santo padre. Pues si cada seguidor enviase el mensaje a diez amigos, podríamos alcanzar ya a 25 millones de personas, y así sucesivamente con otros seguidores de los seguidores...

¿Cuál será el aporte de la comunicación social católica a los desafíos que ha planteado el reciente Sínodo?

--Monseñor Celli: Creo que la convocatoria a evangelizar es una invitación para todos. Porque cada discípulo de Jesucristo debe asumir esta responsabilidad que está vinculada a su bautismo, de ser anuncio, instrumento, presencia, propuesta... Este es un punto de referencia fundamental. Y este impulso evangelizador ayudará a las personas a hacer un buen uso de todo aquello que la tecnología pone a disposición.

¿En qué proyectos está ocupado actualmente su Dicasterio?

--Monseñor Celli: En este momento estamos desarrollando esto del Twitter porque es una iniciativa que crece entre las manos y cada día aumentan los seguidores. Y tratamos de que estos tuits del santo padre puedan propagarse lo más posible. Otra de las iniciativas que tenemos es la de news.va. Sepan los lectores que hoy el news.va recibe todos los días de doce a treinta mil personas; y creo que poco a poco estos números aumentarán. Para nosotros es importante, porque nos permite estar presentes y ser capaces de ofrecer todos los días las noticias, pues estas se actualizan tres veces al día.

¿Algún otro proyecto que nos pueda adelantar?

--Monseñor Celli: Hay una aplicacion del papa para teléfonos inteligentes (smartphone) que ya está operativa. Esto es fundamental porque hoy en día las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades espléndidas. El problema es utilizarlos bien... Por lo tanto, el mismo teléfono nos permitirá tener inmediatamente un microvideo del papa, o asistir a una audiencia o a una ceremonia en directo. Nos permitirá entrar en sintonía con aquello que es el gran magisterio iluminador del santo padre.

Categoria América

(Ciudad del Vaticano / Roma) El presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, monseñor Claudio María Celli, y el secretario del dicasterio, monseñor Paul Tighe, presentaron  el mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el lema “Redes Sociales: portales de verdad y de fe, nuevos espacios para la evangelización”.

La presentación del documento pontificio se realizó en una rueda de prensa que coincide con la fiesta litúrgica de san Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia, fundador de la Orden de la Visitación y patrono de la prensa católica.

Monseñor Celli se refirió durante la presentación a la importancia que la Iglesia está brindando a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y destacó el reciente ingreso del Papa a la red social Twitter, a través de la cuenta @Pontifex.

Este año, la jornada se celebrará el domingo 12 de mayo.

La lectura de mons. Celli
Tras la presentación del mensaje papal, monseñor Celli destacó la importancia que el Santo Padre da a las nuevas tecnologías: “El tema toca un aspecto muy actual; es tomar conciencia de la importancia del papel que juegan las redes sociales en el contexto comunicativo de hoy, pero no sólo comunicativo, sino también relacional. Ésa es la nueva perspectiva, ya que las redes sociales no son más un instrumento, sino más bien son un ambiente en donde se vive”.

A continuación, el prelado difundió que, según estadísticas vaticanas, el 34 por ciento de los usuarios de redes habla de las problemáticas sociales de hoy en día, mientras que un 14 por ciento habla toca problemáticas religiosas.

Asimismo, aseguró que Benedicto XVI hace una evaluación positiva de las redes sociales, aunque no ingenua: “El Papa sabe perfectamente los problemas que se suceden de esta presencia masiva, porque hoy en día enfrentamos un gran caudal de mensajes, y muchas veces son mensajes con ruido, con impacto psicológico, y que es indudable que debemos tener un discernimiento”.

“Hoy tenemos más de 1.000 millones de personas con cuentas en Facebook, y ahí tiene que estar nuestro compromiso. ¿Qué significa ser testigo de la fe en las redes sociales? –se preguntó-. El Papa dice que las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y su alegría”.

Asimismo, monseñor Celli aseguró que la tarea del cristiano en las redes debe ser “acrecentar la dimensión humana y ser anunciadores de los grandes valores que tienen raíz en el mensaje del Evangelio”. “Es preciso lograr que las personas no sólo respeten la cultura del otro, sino que también aspiren a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, verdadero y bello”, añadió.

Monseñor Celli invitó a todos los fieles a leer “detenidamente” el mensaje del Santo Padre y a comprometerse con este testimonio “de ricos valores humanos” en el contexto de las redes sociales.

“Es muy hermoso pensar que el papa tiene más de 2.500.000 de followers –destacó el prelado-. Si cada seguidor reenviara cada mensaje del Papa a 10 amigos, tendríamos más de 20 millones de personas que se enriquecen con el mensaje del Papa”. Finalmente, Celli invitó a enriquecer a quienes necesitan “de un poco de luz, un poco de aire y un poco de agua fresca”.

Texto completo del mensaje del Santo Padre Benedicto XVI
Queridos hermanos y hermanas:

Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2013, deseo proponeros algunas reflexiones acerca de una realidad cada vez más importante, y que tiene que ver con el modo en el que las personas se comunican hoy entre sí. Quisiera detenerme a considerar el desarrollo de las redes sociales digitales, que están contribuyendo a que surja una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.

Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión. Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación.

El desarrollo de las redes sociales requiere un compromiso: las personas se sienten implicadas cuando han de construir relaciones y encontrar amistades, cuando buscan respuestas a sus preguntas, o se divierten, pero también cuando se sienten estimuladas intelectualmente y comparten competencias y conocimientos. Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales. Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre.

La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores. A menudo, como sucede también con otros medios de comunicación social, el significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas. La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación. A veces, la voz discreta de la razón se ve sofocada por el ruido de tanta información y no consigue despertar la atención, que se reserva en cambio a quienes se expresan de manera más persuasiva. Los medios de comunicación social necesitan, por tanto, del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo. El diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras. «Teniendo en cuenta la diversidad cultural, es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello» (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).

Las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente inclusivas: de este modo, se beneficiarán de la plena participación de los creyentes que desean compartir el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas. En efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo.

La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos. En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. Por lo demás, sabemos que la tradición cristiana ha sido siempre rica en signos y símbolos: pienso, por ejemplo, en la cruz, los iconos, el belén, las imágenes de la Virgen María, los vitrales y las pinturas de las iglesias. Una parte sustancial del patrimonio artístico de la humanidad ha sido realizada por artistas y músicos que han intentado expresar las verdades de la fe.

En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio, es decir, «en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él». (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2011). Una forma especialmente significativa de dar testimonio es la voluntad de donarse a los demás mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana. La presencia en las redes sociales del diálogo sobre la fe y el creer confirma la relevancia de la religión en el debate público y social.

Para quienes han acogido con corazón abierto el don de la fe, la respuesta radical a las preguntas del hombre sobre el amor, la verdad y el significado de la vida -que están presentes en las redes sociales- se encuentra en la persona de Jesucristo. Es natural que quien tiene fe desee compartirla, con respeto y sensibilidad, con las personas que encuentra en el ambiente digital. Pero en definitiva los buenos frutos que el compartir el Evangelio puede dar, se deben más a la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones, que a cualquier esfuerzo nuestro. La confianza en el poder de la acción de Dios debe ser superior a la seguridad que depositemos en el uso de los medios humanos. También en el ambiente digital, en el que con facilidad se alzan voces con tonos demasiado fuertes y conflictivos, y donde a veces se corre el riesgo de que prevalezca el sensacionalismo, estamos llamados a un atento discernimiento. Y recordemos, a este respecto, que Elías reconoció la voz de Dios no en el viento fuerte e impetuoso, ni en el terremoto o en el fuego, sino en el «susurro de una brisa suave» (1R 19,11-12). Confiemos en que los deseos fundamentales del hombre de amar y ser amado, de encontrar significado y verdad –que Dios mismo ha colocado en el corazón del ser humano- hagan que los hombres y mujeres de nuestro tiempo estén siempre abiertos a lo que el beato cardenal Newman llamaba la «luz amable» de la fe.

Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes. Las redes ofrecen la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos, y hacen que las personas puedan rezar con un renovado sentido de cercanía con quienes profesan su misma fe. La implicación auténtica e interactiva con las cuestiones y las dudas de quienes están lejos de la fe nos debe hacer sentir la necesidad de alimentar con la oración y la reflexión nuestra fe en la presencia de Dios, y también nuestra caridad activa: «Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe» (1 Co 13,1).

Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe. De hecho, muchas personas están descubriendo, precisamente gracias a un contacto que comenzó en la red, la importancia del encuentro directo, de la experiencia de comunidad o también de peregrinación, elementos que son importantes en el camino de fe. Tratando de hacer presente el Evangelio en el ambiente digital, podemos invitar a las personas a vivir encuentros de oración o celebraciones litúrgicas en lugares concretos como iglesias o capillas. Debe de haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra.

Rezo para que el Espíritu de Dios os acompañe y os ilumine siempre, y al mismo tiempo os bendigo de corazón para que podáis ser verdaderamente mensajeros y testigos del Evangelio. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).

Categoria América

La Pastoral Juvenil de Cochabamba invita a todos los jóvenes de Cochabamba al Pre Encuentro rumbo a la Jornada Mundial de la Juventud Rio 2013, bajo el Lema “Joven no tengas miedo al Desafío, Ten miedo de una vida sin Sentido”, a desarrollarse en el Seminario San Luis el Sábado 06 de octubre de 09:00 a 17:00 pm. El Costo de Inscripción es de 10 bs., que cubren material y refrigerio. Todo joven que participe debe traerse su almuerzo.

Mayores informes al Telefono 4251183 – 4500758 – 685 80363
Email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla Facebook: JMJ RIO Cochabamba.

Ven y Participa con todos tu grupo juvenil y anímate a vivir una experiencia única
Categoria Cochabamba

“El peligro de hacer que las cosas se reduzcan a una palabra repetida  sin sentido y  que el pueblo a veces no entiende nos lleva a dosificar la Buena Noticia; la Palabra  no es una cosa manejable en el bolsillo sino  una oferta de transformación  para la paz,  justicia,  libertad y todo eso que se anhela hoy con tanta urgencia”.

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"Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital."


5 de junio 2011

Mensaje del Santo Padre

 

Queridos Hermanos y Hermanas,

Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano.

Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer "amistades", implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio "perfil" público.

Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi "prójimo" en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo "diferente" al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la "popularidad" o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón.

La Vedad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas. Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2011, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS XVI

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