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Jueves, 04 Febrero 2016 04:03

Cardenal Terrazas y su elocuente Teología

por Ariel Beramendi*

Julio Cardenal Terrazas no dejó grandes textos escritos o grandes publicaciones de teología; su teología pensada y actuada en lo cotidiano y esto permitió dejarnos un legado importante a través del testimonio vivido como un pastor cercano a su realidad. Recordando los días de su agonía y de su paso de esta vida a la Eternidad no podemos ignorar las grandes y masivas expresiones de cariño de un pueblo que despedía a su pastor. Seguramente su memoria permanecerá viva porque será transmitida de generación en generación.

Entre los pocos textos escritos que dejó uno de estos es el libro que tuve la suerte de escribir con él: "Coloquios con el Cardenal Julio Terrazas" (Kipus 2011). Este pequeño libro entrevista nació gracias a que en una conversación me atreví a sondear y a proponer al Cardenal Julio la redacción de un libro que recogiera varias de sus entrevistas y que sobre todo él se dejara indagar sobre aspectos más personales para plasmarlos en un libro; meses antes (noviembre 2010) se había publicado el libro entrevista "La luz mundo" en el que Benedicto XVI respondía libremente a las preguntas que planteaba el entrevistador; así que el Cardenal Julio, que no amaba las entrevistas periodísticas, aceptó el reto.

Esta pequeña obra testimonia la personalidad y el pensamiento de uno de los pastores más amados del pueblo boliviano; sin embargo, antes que el libro viera la luz, fue revisado por él mismo y por algunos de sus colaboradores, aun así hubo instancias gobernativas que criticaron vehementemente su lectura de la realidad.

Cuando le pregunté sobre su testamento espiritual y cómo quisiera que la gente lo recordar, me confesó que tenía cierta dificultad para escribir pensando en el futuro y me confió que desde muy joven se dio cuenta que tenía un "don" que tenía que cultivar. «Saqué buena nota en literatura y sin estudiar mucho; estaba en el seminario de los Redentoristas en Chile, entonces el profesor de literatura me encomendó decir algunas palabras de saludo a los ex alumnos del Seminario y así lo hice; mi profesor vio que tenía facilidad para la oratoria y me dijo "tiene que cultivar eso, ese será su instrumento de trabajo como misionero Redentorista" y sirvió no sólo como misionero Redentorista sino durante el servicio como sacerdote, como Obispo y finalmente en el servicio Cardenalicio» me contó.

En efecto Julio Terrazas, con los años, cultivó el don de la elocuencia que lo hará recordar también como un gran comunicador. Las grandes homilías y predicaciones desde un altar fueron uno de sus instrumentos más potentes para llevar adelante el profetismo que lo caracterizó. Sin embargo, no se trataba de reflexiones improvisadas, es decir que Terrazas aprendió a discernir los signos de los tiempos, ayudado por el estudio de la Palabra de Dios, la crítica de la realidad y el diálogo con sus agentes de pastoral y sacerdotes - con los que se reunía semanalmente al calor del Evangelio dominical -. Había en él una curiosidad innata de comprender la cultura y los códigos de las nuevas generaciones expresadas a través del arte popular y los movimientos urbanos; así este pastor era capaz de traducir el mensaje del Evangelio en el lenguaje de la gente, recogiendo las frustraciones y las esperanzas del Pueblo de Dios al que pastoreaba.

Gracias al trabajo de sus colaboradores las homilías del Cardenal Julio Terrazas han quedado registradas en diversos formatos (audio, textos y videos), es un material que debería ser recolectado y clasificado para sistematizar el profundo pensamiento teológico que este pastor ha aportado, no sólo a la Iglesia Latinoamericana, sino a la Iglesia Universal. Si bien, el lenguaje oral es tan distinto al escrito, todo este acervo podría ser contextualizado en los distintos momentos sociales e históricos que le tocó vivir como arzobispo y como presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia. Sus palabras, por tanto, no representaban su postura personal sino la respuesta del episcopado boliviano.

La memoria de Cardenal Julio Terrazas aún están muy vivas entre nosotros. No dejemos pasar mucho tiempo para ofrecerlas y facilitarlas a las próximas generaciones.

*Ariel Beramendi es comunicador social y doctor en teología

Tito Solari fue un misionero italiano que llegó a ser el padre superior de su comunidad salesiana en Bolivia, país al que llegó en la década de los setenta. Con el tiempo fue nombrado obispo auxiliar de Santa Cruz y finalmente Arzobispo de Cochabamba, una de las diócesis más articuladas de la Iglesia boliviana.

A sus quince años su vocación a la vida religiosa ocasionó una ruptura con su padre que tenía otros planes para él, pues la familia poseía una fábrica de relojes que llegó a dotar de tableros y relojes a todas las estaciones de trenes de Europa.

En el libro biográfico que acaba de publicarse bajo el título “TITO SOLARI La Fuerza de la Humildad. Historia de un Pastor” (Editorial Kipus – 273 páginas), el salesiano recorre su vida desde que sus padres formaron la familia Solari Capellari y narra cómo dejó su hogar para entrar a la comunidad salesiana a muy temprana edad, aún sin el consentimiento de su padre.

Con el tiempo, después de su ordenación sacerdotal, Tito Solari decidió ser misionero en Bolivia, lo que ocasionó gran conmoción en su familia. Su padre no volvió a dirigirle la palabra por años.

El libro, escrito por Ariel Beramendi, transmite los sentimientos encontrados de la elección que este futuro pastor tuvo que hacer.

Solari, llegó a ser uno de los primeros Provinciales de la comunidad salesiana en Bolivia que vivió momentos de tensión interna en busca de madurez y estabilidad para la comunidad salesiana en Bolivia cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX.

En cierta manera, la historia de este pastor, también es la historia de la comunidad salesiana en Bolivia, porque a lo largo de las 270 páginas el autor no sólo narra la vida de Tito Solari, sino también recuperar la memoria de Genaro Prata, un obispo salesiano que tuvo que abandonar la arquidiócesis de Cochabamba y cuya memoria quedó arenada en el olvido. Mucho antes, el libro presenta también, aunque de forma sintética, la vida del obispo Giuseppe Cognata, que en Italia tuvo una vida de grandes vicisitudes y que de algún modo fue el maestro espiritual de Solari: se trata del capítulo “El calvario de un obispo”.

El libro “TITO SOLARI La fuerza de la humildad” es la segunda obra de Ariel Beramendi, sacerdote y periodista, que ha sabido escudriñar los sentimientos y experiencias que un obispo no siempre quiere desvelar.

Solari en la actualidad, después de cumplir 75 años, se ha retirado a la comunidad salesiana de Cochabamba.

Miércoles, 23 Diciembre 2015 08:59

Tito Solari desvela en un libro su vida

Vivió el exterminio y la persecución en uno de los peores escenarios, la Segunda Guerra Mundial. El arzobispo emérito de Cochabamba, monseñor Tito Solari (76), sintió de cerca la muerte más de una vez, incluso cuando le diagnosticaron “equivocadamente” un cáncer de páncreas en Madrid.

Y fue allí cuando nació la idea de hacer un libro. 
“Le dieron pocos meses de vida en la clínica Moncloa. Fui a visitarlo al norte de Italia mientras él esperaba sus exámenes médicos y le pedí que me contara su vida para escribir un libro. Le hice una entrevista de tres días”, relata el padre Ariel Beramendi, autor de esta obra titulada Tito Solari. La fuerza de la humildad. Historia de un pastor.

Como uno de los líderes de la Iglesia católica, Solari asumió en varias oportunidades la defensa de los derechos humanos y cuando denunció el narcotráfico en Chapare recibió duras acusaciones del Gobierno.
“Dejar de hablar de Evo Morales en su biografía hubiese sido poco honesto, pero es solo una pequeña parte del libro. 

Mucha gente cree que Solari fue confidente de Morales, así que le pregunté: ‘Monseñor, ¿usted fue el confesor de Evo Morales?’, y él me contó los encuentros y desencuentros que tuvo con él. Solari no critica a la persona de Evo Morales, más bien le reconoce su liderazgo social, pero sí critica los excesos que se han cometido en estos diez años de Gobierno”, dice el autor y aclara que “el libro refleja la experiencia y la reflexión personal de monseñor Solari, es decir, no habla en nombre de los obispos ni mucho menos de la Iglesia en general”.

Solari abogó por Evo
Monseñor Solari desvela detalles de momentos cruciales que lo relacionan con la vida del ahora presidente. “Pude conversar con Evo Morales en diciembre de 2001, con ocasión del proceso de desafuero que el empresario bananero de Chapare Miguel Zambrana había iniciado contra Morales, que fungía como parlamentario, para someterlo a la justicia ordinaria.

Faltaba poco para que el juicio culminase a favor de Zambrana, pero este me buscó para propiciar una reconciliación con Morales, porque sabía que después de ganar el juicio ya no podría entrar ni salir de Chapare. Entonces viajé a La Paz para abogar por una reconciliación en la que el empresario desistió de su demanda”, relata Solari.

También recuerda cómo Evo, siendo solo parlamentario, fue recibido ‘varias veces’ por los obispos reunidos en asamblea, cuando esa instancia era para los presidentes de la República. “Ya en esa oportunidad le dije: ‘Evo, si usted llega a ser presidente de Bolivia, por favor, ponga en primer lugar a la educación, no se preocupe de ofrecer trabajo a la gente.

Si usted prioriza la educación, la gente creará sus fuentes de trabajo’, pero él no decía nada sobre el tema”, dice en el libro. Sin embargo, cuando Morales ya era presidente, Solari intentó hablar con él sobre un tema educativo y ni siquiera lo saludó. 

“En diciembre de 2010, Morales insinuó expulsarme del país, solo porque me hice eco de la preocupación de los maestros y de los padres de familia de la zona de Chapare, porque sus hijos están creciendo en un ambiente donde la realidad del narcotráfico es vista como algo cotidiano, lo que será muy difícil de erradicar.

Estoy seguro de que al Gobierno ya no le conviene tocar más el tema de la producción excedentaria de la hoja de coca que termina en el narcotráfico, porque la población en general sabe cómo están las cosas”, reflexiona. 

Democracia en riesgo
“Sería impreciso afirmar que en algún momento fuimos amigos (con Evo Morales), aunque reconozco su liderazgo social y su capacidad para entenderse con las masas que lo mantienen en la Presidencia” (...) Varias veces me he preguntado si Morales no es la máscara que intenta cubrir una ideología más grande que él y que las mentes de un ‘proceso de cambio’ se aprovechan de su liderazgo popular”, confiesa.

“En Bolivia, la absolutización del Estado y el peligro de la reelección indefinida ya han puesto a la democracia en peligro. Me pregunto si después de diez años, con las mismas personas en el Gobierno, se puede hablar de democracia. La alternancia es la sana expresión de una verdadera democracia, pero en Bolivia asistimos a la erradicación de las corrientes políticas y ha surgido con fuerza la propuesta de la continuidad indefinida del mismo Gobierno”, critica Solari.

También rememora las muertes de varios pobladores cuando las federaciones de productores de coca y campesinos tomaron Cochabamba, entre 2006 y 2007. “Por primera vez sentí miedo de ir a los puentes de la ciudad para calmar los ánimos de los cochabambinos y no encontraba ningún interlocutor válido (...) 

Los trágicos hechos de violencia provocados por la defensa de ideologías partidistas fueron encubiertos por una ola de complicidad y de acciones legales borrascosas”, lamenta monseñor y confiesa que el ministro Juan Ramón Quintana era “el estratega de los enfrentamientos”.

Violencia sin responsables
EL DEBER conversó con monseñor Solari, quien dice: “Estoy muy agradecido con todo lo que Dios me ha dado. La vida a veces es muy dura, pero yo siempre le he pedido una vida dura e intensa, porque es ahí cuando uno expresa todo lo que le ha dado el Señor. Cuando tengo una vida intensa vivo con todas mis facultades, energías, fe y entrega”.
Solari cree que su fortaleza interior viene de su familia, pero sobre todo de la formación espiritual que ha recibido de los salesianos durante años. 

Ante la pregunta de si uno de los momentos más duros ha sido cuando pidieron su expulsión por haber denunciado el narcotráfico en Chapare, Solari declara: “Yo diría que no, eso no me ha turbado. Cuando uno habla de la verdad, que conoce personalmente, uno no tiene por qué temer nada”.

Según monseñor, el propósito del libro es “mostrar una Iglesia que sirve, que está al servicio, con sus debilidades, que no es dueña de nada y que no pretende reconocimientos”. En esta Navidad le pide al Señor que le dé la misma luz (que le dio a Jesús) “para llegar al término del camino, al encuentro con Él”

Monseñor Tito Solari y el padre Ariel Beramendi cuando se vieron en Europa. Allí surgió la idea de hacer un libro testimonial sobre su vida

(Tito Solari y el autor del libro Ariel Beramendi mientras escriben el libro)

En su Homilía pronunciada este domingo, Mons. Sergio Gualberti comenzó rememorando los 9 días de las exequias del Cardenal Julio Terrazas, orando por su eterno descanso y porque la luz del resucitado lo inunde en la eternidad.

Mons. Gualberti señaló que Cardenal Terrazas mostró a su pueblo permanentemente cuál es el camino de la vida y recordó una frase dicha por él en un Adviento: "El mejor regalo que Dios nos ha hecho a todos es enviarnos a su hijo y el hijo viene para todos, de ahí viene la felicidad. Por lo tanto la felicidad está en la venida del Señor"

El prelado enfatizó en que Jesús es el bendito, es la plenitud de los bienes y de la vida de Dios, pero también María, su madre, es bendita, porque es portadora de la vida verdadera para todo el mundo.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
PRONUNCIADA EN LA CATEDRAL DE SAN LORENZO MARTIR
SANTA CRUZ DOMINGO 20 DE DICIEMBRE DE 2015

La liturgia de este último domingo de Adviento es la preparación inmediata a la celebración de la venida de Dios en nuestra historia y en nuestra carne. El profeta Miqueas proclama: "De ti, Belén, nacerá el que debe gobernar A Israel"; en la carta a los Hebreos Cristo mismo afirma: "Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad"; y en el evangelio Isabel exclama: "¿Cómo es que viene a visitarme la madre de mi Señor?" Si en el II y III Domingo hemos puesto nuestros ojos sobre Juan el Bautista, hoy los ponemos sobre todo en María, la Madre del Mesías, la que vivió con más intensidad la espera del Salvador y que meditaba el misterio que se realizaba en su ser, para que vivamos con y como ella el misterio del nacimiento de Jesús, en la fe de muchacha sencilla y con corazón abierto a Dios.

Ayer por la tarde terminamos también el novenario de las exequias de nuestro querido amigo, padre y pastor, el Cardenal Julio con las mismas lecturas de la Eucaristía de hoy, marcada por el clima de esperanza de la venida del Señor en el tiempo y en la espera de su última venida. En todos estos días le hemos expresado nuestro aprecio y cariño, orando por su eterno descanso y para que el gozo, la luz y la vida del Resucitado lo inunden para la eternidad.

El mismo Cardenal vivía el Adviento con mucha intensidad y esperanza, y en su predicación nos indicaba el camino para entrar en la corriente de paz y felicidad de la Navidad. Así se expresaba en una homilía del 4to domingo de Adviento:" Este recuerdo de Navidad no nos haga olvidar que El ha venido a sembrar la paz, que la celebración de Navidad en sus expresiones externas no nos hagan olvidar que el mejor regalo que Dios nos ha hecho a todos es enviarnos a su Hijo, el Hijo viene para todos. De ahí viene la felicidad!".

Este Hijo que viene para todos, era esperado desde muchos siglos en el pueblo de Israel, como atestigua el texto del profeta Miqueas que acabamos de escuchar. Ese profeta fue llamado a cumplir el mandato de Dios en un momento muy difícil de Israel, denunciando la opresión, la injusticia, la violencia y toda clase de abusos que sufría el pueblo pobre por parte de autoridades ineptas y corruptas. Su misión no se limitó a la denuncia, sino que, en ese panorama desolador, lanzó un grito de esperanza: una nueva luz brotará de Belén, un niño que va a nacer.

Ese niño es la presencia viva de Dios en medio de la historia no sólo de Israel sino de toda la humanidad que, hasta el día de hoy, sigue debatiéndose entre luces y sombras. El niño es el "pastor" que "se mantendrá de pie (firme) y apacentará (al pueblo) con la fuerza del Señor". Su misión es de reinstaurar la justicia y la paz, y todavía más que esto: "¡Él mismo será la paz!". La paz verdadera que sólo el Mesías puede ofrecer definitivamente, que se cimienta sobre el cumplimiento de la voluntad de Dios y que conlleva nuevas relaciones humanas fraternas y solidarias, basadas sobre la justicia, el amor, la libertad y la verdad.

La 2ª lectura de la Carta a los Hebreos nos ayuda a seguir profundizando el misterio del Hijo de Dios que en la encarnación asume nuestra naturaleza humana. Este hecho marca una total novedad en la historia: Jesucristo, en cuanto verdadero hombre y verdadero Dios, ha hecho posible un nuevo y verdadero encuentro del género humano con el Señor, porque nos ha hecho partícipes de la dignidad de hijos "por la ofrenda de su cuerpo, hecha de una vez para siempre". Esta es la gran novedad, ya no sacrificios y holocaustos de animales como en la antigua alianza, sino el único sacrifico de Cristo. Él entra en la historia humana y ofrece su propio "cuerpo", todo su ser, para la salvación no solo de su pueblo sino de todos el género humano.

La asombroso del misterio de la salvación, es que se cumple no en un escenario extraordinario y grandioso, sino en la sencillez y humildad de la vida cotidiana de personas comunes, como nos narra el evangelio de hoy. Asistimos al encuentro entre dos primas hermanas que esperan familia: María e Isabel. María al enterarse que su prima, mujer ya mayor, estaba ya al sexto mes de su embarazo, partió de Nazareth y "fue sin demora a un pueblo de montaña" donde vivía Isabel. En el saludo y encuentro entre estas dos mujeres de pueblo se da el gran anuncio de que está por nacer el Salvador. Isabel llena de Espíritu Santo exclama"¡Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!... ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?"

El asombro de la anciana Isabel por el sobresalto de la criatura que lleva en su seno, es el símbolo del estupor y maravilla de la comunidad creyente ante la certeza de que Dios está por visitar a su pueblo y sellar un pacto nuevo y definitivo con la humanidad. María es presentada como signo visible de la cercanía amorosa de Dios, como la nueva arca de la alianza que lleva en su seno al Evangelio vivo y no a las tablas de la ley de Moisés, como en la antigua arca.

Isabel no solo expresa sorpresa, sino que reconoce en María a "la madre de mi Señor"; María que por su fe ha recibido la gracia de llevar la misma vida divina en sus entrañas. Y continúa Isabel: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito en fruto de tu vientre!". En el pueblo judío la bendición de Dios es sinónimo de vida, fecundidad, paz y salvación. Jesús es el bendito, la plenitud de los bienes y de la vida de Dios, pero María, su madre, también es bendita, porque es portadora de la vida verdadera para todo el mundo. "Bendita entre las mujeres", entre todas las que llevan la vida en seno y la donan, entre todos aquellos que luchan por la vida.

¡Cuántas mujeres humildes y pobres han dicho sí a la vida, han luchado con valentía en contra de una mentalidad de muerte, han llevado a término su embarazo solas y entre incomprensiones, y han trabajado denodadamente para hacer crecer y educar a sus hijos hasta que lleguen a ser personas adultas, buenos cristianos y ciudadanos respetables. "Sean benditas".

Las últimas palabras de Isabel proclaman la hermosa y gran bienaventuranza de María: "¡Feliz de ti por haber creído!". María feliz por ser "la creyente", la primera de los bienaventurados, la primera de los pobres y humildes que han acogido con fe y con espíritu abierto la gracia de Dios. Es feliz, porque habiendo acogido el don del Señor, puede presentarse como portadora de Dios.

María, aún recibiendo con humildad las palabras de saludo y de bendición de parte de Isabel, no niega el misterio, no rechaza la fuerza y la alegría de la gracia. No oculta lo que Dios ha ido realizando en su vida. María ora, alaba, se abre a Dios y se deja sorprender por el gozo y la presencia de la gracia divina, haciendo de toda su existencia un Magnificat, un canto de alabanza a Dios porque "ha hecho obras grandes, y su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación".

En la Virgen María, todos los creyentes nos reconocemos amados por Dios que vuelve a enviarnos también este año a su Hijo en esta Navidad. Sigamos los pasos de María "Dichosa tu que has creído" en emprender con fe el camino al encuentro de aquel que viene, al niño pobre de Belén que, movido únicamente por su amor misericordioso, se solidariza con nuestra naturaleza débil y limitada. Nuestro compromiso de vida en construir lazos de comunión, en solidarizarnos con tantos hermanos pobres y abandonados, y en trabajar por una sociedad más humana y justa, sea el mejor agradecimiento al Hijo de Dios que nos hizo pasar de la esclavitud del mal a la liberación de la gracia y nos devolvió la dignidad y la libertad de hijos perdidas a causa del pecado.

Amén

 

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El Vocero de la Arquidiócesis de Santa Cruz, Erwin Bazán, informó que después del anuncio del fallecimiento del Cardenal Terrazas, dado a conocer por el Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti a las 20:15 se preparó y revistió el cuerpo del Cardenal para luego trasladarlo, a las 22: 30, a la capilla privada donde él celebraba la eucaristía diariamente.

Monseñor Sergio dirigió algunas plegarias de vida seguidas del canto del Salve Regina junto a los obispos auxiliares y sacerdotes presentes. “El Cardenal Julio no solo predicó el Evangelio sino que dio testimonio, por eso pidamos a Dios que lo reciba en la vida eterna” dijo el prelado.

Durante toda la noche del miércoles y hasta el amanecer del jueves, el cuerpo del Cardenal permanecerá en la capilla acompañado en vigilia por sacerdotes cercanos a Su Eminencia que dirigirán oraciones.

Vestiduras del cardenal Julio

El Cardenal Terrazas fue revestido con la investidura propia de los Obispos, lleva en la cabeza la mitra, en el cuerpo la casulla sacerdotal en cuyo pecho esta la imagen de la Virgen del Perpetuo Socoro, madre protectora de la congregación de los Padres Redentoristas, orden religiosa en la cual se ordenó sacerdote.

También en el pecho lleva la cruz pectoral. En el dedo anular el anillo episcopal y entre las manos un rosario.

Un féretro sencillo, como el Cardenal

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La sencillez y austeridad del féretro de madera del Cardenal Julio, son propias de la vida sencilla del servidor de todos. En la parte superior lleva también una sencilla cruz de madera.

Sellan aposentos del Cardenal Julio

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Como corresponde al protocolo que se sigue en estos casos con una autoridad cardenalicia, los aposentos del Cardenal Julio Terrazas fueron sellados por el Canciller del Arzobispado, Pbro. Raúl Arrazola, en presencia del Arzobispo de Santa Cruz y los obispos auxiliares.

Mas fotografías en:https://drive.google.com/drive/folders/0B-g2xDRFYrpZWWpmT0RqVVFmelU

El Cardenal boliviano Julio Terrazas, falleció hoy miércoles 9 de diciembre a las 19:15 horas. Así lo hizo oficial el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti en conferencia de prensa en Diakonía.

 “He puesto mi esperanza en el Señor y confío en su palabra”

A un día de la Inmaculada Concepción, fiesta de Nuestra Patrona la Mamita de Cotoca, día en que también el Papa Francisco inaugura en toda la Iglesia el Jubileo de la Misericordia ha sido recogido hoy miércoles 9 de diciembre a la casa del Padre misericordioso nuestro Pastor, amigo y fiel discípulo misionero del Señor, el Cardenal Julio Terrazas, a las 19:15 horas.

Nos embarga el dolor de su partida, porque deja un vacío profundo en todos nosotros, pero damos gracias y alabamos a Dios porque, como servidor de todos, nos ha guiado en nuestra vida de Fe y ha gastado su vida entregándola al servicio de todos especialmente de los pobres.

El Cardenal Julio siempre nos ha anunciado y testimoniado al Dios de la vida y animado a tener una esperanza gozosa, movido por su Fe y confianza inquebrantables en el Señor que nunca falla. Perdemos un padre, un pastor y amigo, pero ganamos un intercesor ante el Padre Celestial.

Invitamos a toda la Iglesia y a todo el pueblo a unirse en el silencio y el recogimiento, para orar al Señor que lo reciba como siervo bueno y fiel en la luz y el gozo de la resurrección.

Cardenal Julio Terrazas Sandoval, CSsR

(7/03/1936 – 09/12/2015)

“SERVIDOR DE TODOS”

El Cardenal Julio Terrazas es una persona tan valiosa que su vida no se puede describir fácilmente en unas pocas páginas biográficas sin correr el riesgo de omitir, descuidar o relativizar algo relevante de su trayectoria humana, creyente y ministerial.

Aquí entresacamos una serie de hitos que permiten evocar, sin pretender ser   exhaustivos, los momentos claves y fundamentales de su vida, para poder percibir, a través de ellos, la multiforme gracia de Dios, que inundó su corazón e impregnó siempre su espíritu, convirtiéndolo en todas sus responsabilidades personales y ministeriales en la personalidad de más autoridad moral en Bolivia y una de las más sobresalientes en el contexto de la Iglesia universal y latinoamericana.

Nacimiento

En 1936, el 7 de marzo, nació Julio Terrazas Sandoval, en Vallegrande, Diócesis de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en el seno de una familia numerosa. Realizó estudios básicos y parte de los secundarios en su ciudad natal.

Vocación   redentorista

En 1950, el párroco de Vallegrande apareció un día en casa para proponerle que continuara sus estudios en la ciudad de Cochabamba, becado por el Obispado de esa Diócesis. Julio tenía 14 años.

En 1952 entró en el Seminario de los PP. Redentoristas de San Bernardo (Chile) y allí sacó su Título de Bachiller.

En 1956 hizo su noviciado en Salta (Argentina).

En 1957 pronunció su profesión religiosa como redentorista. Cursó estudios de Filosofía y Teología en el Instituto San Alfonso de los PP. Redentoristas de Villa Allende, en Córdoba (Argentina).

Ordenación   sacerdotal

En 1962, el 29 de julio, recibió el Sacramento del Orden Sacerdotal en Vallegrande.

El Obispo Bernardo Frey, Obispo Auxiliar y luego Obispo de Potosí, fue quien lo ordenó sacerdote.

Ministerio sacerdotal

En 1962 prosiguió estudios superiores y obtuvo el título de Pastoral Social en la Universidad de EMACAS (Lille-Francia).

Desde 1968 hasta 1978 fue párroco y vicario foráneo de la parroquia de Vallegrande y Superior de la Comunidad Redentorista de esa ciudad.

En 1973 fue designado Delegado al Capítulo General de su Congregación en Roma.

Ordenación   episcopal

En 1978, el 15 de abril, el padre Julio Terrazas fue elegido Obispo Titular de Apisa Mayor y nombrado auxiliar de La Paz.

En 1978, el 8 de junio, recibió la consagración episcopal de manos del Cardenal Maurer, Arzobispo de Sucre, fundador de la Hermandad entre la Diócesis alemana de Tréveris y la Arquidiócesis de Sucre.

Ministerio episcopal en La Paz

Desde 1978 hasta 1981 fue obispo auxiliar de La Paz, siendo Arzobispo Mons. Jorge Manrique. Fueron años difíciles, de dictaduras, enfrentamientos sociales, golpes de estado y muchas muertes en la sociedad y también en la Iglesia. Su voz se alzó en defensa de la vida y de los derechos de las personas.

En 1980, el 20 de marzo, moría asesinado en La Paz el padre jesuita Luis Espinal. La homilía del Obispo Julio revelaba su fuerza profética y su enorme autoridad moral en la fidelidad al Evangelio y en su búsqueda de caminos de libertad. Habló de paz, justicia, amor, fraternidad y reconciliación.

En sus primeros años de Episcopado presidió la Comisión Episcopal de laicos, juventud y vocaciones en la Conferencia Episcopal Boliviana.

Ministerio episcopal en Oruro

En 1982, el 9 de enero, fue nombrado Obispo Titular de Oruro, tomando posesión de la Diócesis en el mes de marzo.

En 1983 fue delegado al Congreso Mundial de Vocaciones.

Desde 1985 ha sido Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana.

Desde 1987 es Presidente de la Comisión de Hermandad con Hildesheim y Tréveris de la Conferencia Episcopal Boliviana.

Arzobispo de Santa Cruz de La Sierra

En 1991, el 6 de febrero, fue promovido a la sede metropolitana de Santa Cruz de la Sierra, de la cual tomó posesión el 14 de abril del mismo año.

En 1992, del 12 al 28 de octubre, asistió a la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Santo Domingo, República Dominicana. Mons. Julio participó en la redacción del tema de la promoción humana, la parte más profética del documento.

En 1997 Mons. Julio convocó al II Sínodo Arquidiocesano de Santa Cruz,   que   concluyó en 2001 y contribuyó a la revitalización de la Iglesia cruceña, al desarrollo de las comunidades eclesiales de base, a la estructuración comunitaria y participativa de la Iglesia y a la promoción de las vocaciones sacerdotales.(Pastoral de conjunto)

EL Cardenal Julio Terrazas

En 2001, el 21 de febrero, fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo ll, del cual recibió el título de San Juan Bautista de Rossi, en Roma.

Recibe en el año 2002 de Su Santidad Juan Pablo II el nombramiento como Miembro del Consejo Pontificio para Laicos. Ratificado en el mes de abril de 2.008 por el Santo Padre Benedicto XVI.

En 2004   fue   el enviado   papal   especial   para   la celebración del X Congreso Eucarístico Nacional de Argentina realizado en Corrientes, que tuvo   lugar del 2 al 5 de septiembre.

En 2005 participó en el Cónclave del 18 al 19 de abril, del cual salió elegido como Papa Benedicto XVI.

En la Curia Romana ha sido miembro del Pontificio Consejo para los Laicos y de la Pontificia Comisión para América Latina.

Desde 2006 hasta 2009 ha sido Moderador del Consejo Latinoamericano y Caribeño de Líderes Religiosos de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz y vicepresidente a nivel mundial de esta institución.

En 2007, participó en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, República Federal de Brasil, que se celebró del 13 al 31 de mayo. De ella fue portavoz ante los medios de comunicación social.

En 2007, la Asamblea del CELAM lo eligió Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad, para para impulsar, a la luz del Evangelio, la Doctrina Social y una pastoral social orientada a la promoción de la vida y solidaridad, a la promoción humana y la liberación integral del ser humano.

En 2008, el Cardenal Julio presidió en Quito la representación de Bolivia en el Tercer Congreso Americano y Misionero, evento que tenía la finalidad de cumplir con el mandato de Aparecida, el lanzamiento de la Misión Continental y Permanente: “América con Cristo escucha, aprende y anuncia”.

En 2010, el 12 de noviembre, la Facultad Teológica de Tréveris le otorgó el más alto grado académico universitario, concediéndole el título de Doctor Honoris Causa, por su audacia y maestría en el anuncio de la Buena Nueva liberadora de Jesucristo, su solidaridad con los oprimidos, su capacidad de diálogo, su decidido compromiso a favor de la Iglesia Latinoamericana y su incansable esfuerzo por la Hermandad entre las Diócesis de Tréveris, Hildesheim y la Iglesia boliviana.

El 7 de marzo de 2011 cumplió 75 años de edad y en cumplimiento del can. 401 del Código de Derecho Canónico presentó su renuncia al gobierno Pastoral de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra.

El 13 de marzo participó por segunda vez en un conclave y en el cual se eligió al Papa Francisco.

El 25 de mayo de 2013, el Papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra y se convierte en Arzobispo Emérito.

Baste este elenco de hitos en la vida del Padre Julio para hacernos una primera idea de su impresionante trayectoria vital, llena de dinamismo, impregnada con el Espíritu de Dios e inspirada en la fuerza del Evangelio.

En su vida se ha percibido con claridad la entrega generosa y fiel de un hombre con los pies en la tierra boliviana que le vio nacer y con el corazón en el Dios de la vida, que resucitó a Jesús y comunicó su Espíritu a la Iglesia, haciéndose particularmente presente en los testigos consagrados de la fe, entre los cuales se encuentra, sin duda, este insigne sucesor de los Apóstoles, el Cardenal Julio Terrazas Sandoval.

Gracias a Dios por su persona y por su vida.

 Oficina de Prensa de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra

 

El Arzobispado de Santa Cruz detalla el protocolo de Exequias del Cardenal Julio Terrazas

En declaraciones a la prensa el vocero del Arzobispado de Santa Cruz, Erwin Bazán, dio a conocer el protocolo que se seguirá en las exequias de su Eminencia Cardenal Julio Terrazas.

Después del anuncio del fallecimiento del Cardenal Terrazas, dado a conocer por el Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti a las 20:15 se preparó y revistió el cuerpo del Cardenal para luego trasladarlo, a las 22: 30, a la capilla privada donde él celebraba la eucaristía diariamente.

Monseñor Sergio dirigió algunas plegarias de vida seguidas del canto del Salve Regina junto a los obispos auxiliares y sacerdotes presentes. “El Cardenal Julio no solo predicó el Evangelio sino que dio testimonio, por eso pidamos a Dios que lo reciba en la vida eterna” dijo el prelado.

Durante toda la noche del miércoles y hasta el amanecer del jueves, el cuerpo del Cardenal permanecerá en la capilla acompañado en vigilia por sacerdotes cercanos a Su Eminencia que dirigirán plegarias por su descanso eterno.

Programa de Exequias de Su Eminencia Cardenal Julio Terrazas

Jueves 10 de diciembre

8:00 am Procesión con el féretro expuesto hasta la Basílica Menor de San Lorenzo (catedral). El recorrido pasará por el segundo anillo hasta el altar donde el Papa Francisco celebró la eucaristía en Santa Cruz, luego se subirá por la avenida Monseñor Rivero hasta tomar la calle libertad y finalizar en la plaza principal 24 de septiembre para ingresar a la catedral.

Horario de las Eucaristías:

Jueves 10 de diciembre

11:00 am Eucaristía presidida por Monseñor Stanislao Dowlasewicz, Obispo auxiliar de Santa Cruz.

16:00 pm Eucaristía presidida por Monseñor René Leigue, Obispo auxiliar de Santa Cruz

19:30 pm eucaristía presidida por Monseñor Braulio Saéz, Obispo auxiliar de Santa Cruz.

22:00 Eucaristía presidida por el Vicario General, Pbro. Ezequiel Pérez.

Viernes 11 de diciembre

8:00am Eucaristía presidida por el Pbro. Hugo Ara, rector de la Catedral de Santa Cruz.

12:00pm Eucaristía presidida por Monseñor Ricardo Centellas, Obispo de Potosí y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana.

15:00 pm. Se finaliza la capilla ardiente y se pide a la población que se retire para sellar el féretro.

17:00pm Eucaristía de exequias presidida por Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz en el atrio de la Basílica Menor de San Lorenzo (Catedral) junto al Nuncio apostólico en Bolivia, los Obispos Auxiliarse de santa Cruz, Obispos de Bolivia y el presbiterio.

Como corresponde al Arzobispo emérito de Santa Cruz, luego de la eucaristía de exequias el Cardenal trasladado hasta la cripta de la Basílica Menor de San Lorenzo (Catedral) donde descansarán sus restos junto a anteriores Obispos de Santa Cruz.

Jueves, 10 Diciembre 2015 03:35

Adiós al Cardenal Julio Terrazas

Casi diez años atrás escribí algunos versos de aprendiz que describían mi amistad con el Padre Julio - como siempre llamé al Cardenal Terrazas -, identificándolo con un “Viejo Roble en mi Camino”. Me aferro a esa misma metáfora para narrar la alegría de haber vuelto a visitar el jardín de su amistad.

Como siempre, cuando llegué a Santa Cruz de la Sierra, las puertas de su casa se me abrieron. Esta vez tuve acceso a la antecámara de su habitación. Lo encontré sentado entre la luz que se permeaba por las ventanas y la música latinoamericana a bajo volumen que salía de las bocinas de un aparato musical antiguo. Allí estaba nuestro amigo el Cardenal Julio. Su mirada diáfana recorría algunas fotos que lo retrataban con Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, había también una fotografía en blanco y negro de un grupo de gente con un joven sacerdote vestido de sotana, todos ellos parados en el frontis de la catedral de Valle Grande.

Él acompañaba el ritmo de la música golpeando las yemas de sus dedos sobre los brazos del sillón. Me miró y después de un instante me reconoció y me regaló una sonrisa que rápidamente encapsulé en el baúl de mis mejores recuerdos.

Ahora ese “roble” tenía la corteza débil. Mis brazos que antes eran pequeños y pretendían abrazar su bondad ahora podían servirle de apoyo y de bastón.

Su mirada luminosa, aún desvelaba su mente brillante y su sentido del humor enjaulados en un tronco que ya no respondía a su voluntad, sino que debía abandonarse a la caridad de las personas que lo acudían y acompañaban con sincero afecto y dedicación. Cada comentario sobre la última etapa de su vida y el estado de su salud tenían el sabor no de un lamento, sino del contrapunto vallegrandinoauto-irónico. Confirmé que su humor perspicaz fue una nota constante que no lo abandonaría jamás.

Con mucha lucidez me comentó sobre el Premio Libertad que recibió el año 2007, y profundizó sus pensamientos en la importancia de “la libertad humana que está en peligro”, e inmediatamente el peso de los años y de la enfermedad lo amarró al silencio de sus fotografías.

Muchos de sus amigos y sacerdotes lo cuidaban con afecto y hacían turnos para acompañarlo. Su salud ya le había privado de tantas cosas, y no se le podía privar de aquello que siempre le hizo feliz: estar acompañado de sus hermanos y sus hijos sacerdotes. Algunos de ellos tenían la fortuna de encontrarlo con energías para dar un pequeño paseo, o compartir una pequeña merienda o celebrar la Santa Misa.

Me senté a su lado mientras sus recuerdos lo transportaban a sus años jóvenes de estudiante en Argentina o Francia, a sus primeros años como párroco en Valle Grande, o su experiencia de Obispo Auxiliar en La Paz, u obispo de Oruro, o de Santa Cruz. Cuánta gente encontrada, cuántos lugares recorridos que se multiplicaron desde que Juan Pablo II lo eligió para ser un estrecho colaborador del Papa.

Lo acompañé en silencio del trayecto de sus memorias, que se multiplicaban cuando del plano institucional surgían los recuerdos más personales: las visitas a las comunidades alejadas del ritmo febril de la ciudad, allí bajo un paraguas, montado en la parrilla de una camioneta, entrando en el pueblo para saludar a los niños curiosos que se abalanzaba a las calles. Imágenes caseras y familiares que jamás salieron en los grandes medios de comunicación. Recuerdos personales como los viajes al pueblito de Masicurí donde sagradamente volvía para recobrar energías físicas y espirituales. Allí, ese Príncipe Escarlata volvía a ser un aldeano sabio entre los agricultores y los pescadores de su comunidad.

Conocí su refugio y allí cultivé uno de mis recuerdos más preciados. Cuando él llegaba a ese rincón había un vaivén de visitas y alojados pero una noche nos supimos sólo tres. Para la cena él se improvisó cocinero y recordando sus días de estudiante nos enseñó a comer unos quesos derretidos mientras alternábamos esa aventura con algún canto camba gracias a una guitarra desafinada. Cuando ya se hizo tarde nos confesó que: “si no era por la diabetes me animaba a hacer un postre”.

Años después, cuando visité el Barrio Latino de París, con sus carteles de menú fijo por 15 Euros, reconocí el foundue francés, comida típica para comer de un solo plato y celebrar el día de la amistad.

Fue una fortuna recibir el regalo de su amistad. Lo había conocido cuando yo era un estudiante y con los años, él que no era mi obispo, se convirtió en un consejero, que con su ejemplo me indicó que en la Iglesia y en el sacerdocio hay lugar para ser feliz. “Detrás de esos momentos de felicidad hay sudor y lágrimas”, murmuraba.

Esa amistad, entre lo institucional y lo personal, se fue dosificando por el tiempo y la distancia, pero cada reencuentro tenía la certeza de un espacio en su agenda para escaparse del agobio de las reuniones curiales o del peso de los papeles. Fue así que en una ocasión destapamos una botella de vino blanco español en la habitación 203 de Casa Santa Marta del Vaticano, su secretario el padre Puma tuvo que usar sus altas influencias para conseguir un sacacorchos y nuestro anfitrión no titubeó en compartir la cena de dieta blanca que le habían servido en la habitación.

Antes del Cónclave en el que Bergoglio se convirtió en Francisco, él necesitaba respirar aire fresco y cambiamos el mármol por la arena, y en silencio viajamos treinta minutos para contemplar el mar a las afueras de Roma.

Pero su corazón que tanto supo querer fue herido por la enfermedad. La dulzura equilibrada de su firme personalidad se infiltró en sus venas y lentamente quebró el sendero de su vida, que se hizo cada vez más empinado y difícil de escalar. Aun así viajó, predicó, testimonió, denunció y anunció; continuó siendo pastor, padre y amigo, alumbrando los corazones de la gente que lo escuchaba, y que asistía a sus celebraciones. Daba lo mismo si a la Misa asistían cincuenta mil personas, o si en una capilla de barrio eran cincuenta almas: la elocuencia era la misma, fruto de reflexión y oración personal detrás de cada palabra.

Pero la ley de la vida no se detuvo, e impía, tocó las puertas de su casa. No fue una bomba como la que hicieron explotar aquellos a los que incomodaba, sino que entró como una planta trepadora que de repente lo encarceló.

Sin embargo, de alguna manera el círculo de la vida que se cerró, volvió a abrirse: fueron los mismos sacerdotes que él había consagrado permitiéndoles celebrar la Misa, los que le ofrecieron la Comunión, único alimento que aceptaba su cuerpo.

¡Gracias a Dios pude volver a ver a ese Roble Viejo! Desde su invierno esperaba dar el paso a la eterna primavera. Rodeado de retoños que hoy custodian y actualizan su legado moral, social y religioso.

– Padre, deme un consejo – le murmuré al oído al despedirme.

– “Jóvenes, sigan adelante, no se queden sentados en la vera del camino”. Y volvió a hundirse en sus recuerdos.

Un beso en la frente, como cuando me despedí de mi padre en el hospital, y tomé el taxi al aeropuerto recordando esos versos de aprendiz.

por Ariel Beramendi

“Viejo roble en mi camino”

Roble añejo de hojas doradas,
contemplas al atardecer de tu vida,
la luz vespertina que te sigue acariciando
respetando la voluntad del Dios de la vida.

Nadie sabe cuánto sentimiento esconden tus ramas,
cuántas cicatrices insensibles han tajado
transeúntes cobijados en tu gentil sombra;
peregrinos pocos que han mitigado tu sed de justicia.

Tronco verde que aún escondes y proteges
ilusiones jóvenes y sueños reinventados,
generaciones que hoy son fruto para el Bien Común
“Servidor de todos” es y fue tu humilde lema.

Roble viejo, árbol fuerte,
fiel amigo, incansable peregrino,
desafiante de la muerte,
constructor de un buen destino.

Tronco amable que ha sabido
día a día mutilarse para dar calor
a quien triste y pobre ha pedido leña
para calentar su hogar.

Caminante como soy
me he parado a contemplar
allá arriba en la montaña.
¿Qué me quieres tú contar?

Árbol viejo, fuerte y noble
te conozco por tus frutos
que han llegado hasta mi ser,
enseñanzas de un amigo de verdad.

Voy corriendo hasta tu vera
tu corteza quiero ver
son arrugas que han labrado
el trabajo por tu grey.

Veo tus hojas argentinas,
el murmullo de tu voz,
eco fuerte que han dejado
semillas de justicia y de verdad

Roble amigo, casi un padre
soy endeble junto a ti
abrazar tu bondad quisiera
y aún mis brazos son pequeños.

Te prometo cuando vuelva
tu jardín volver a ver
son recuerdos que dan vida
a quien tiene que árbol ser.

Durante algunos días queremos ofrecer a nuestro lectores la descarga gratuita del libro “Coloquios con el Cardenal” publicado en el año 2011, un pequeño libro en formato de entrevista en el que el Cardenal Julio Terrazas da a conocer su pensamiento y su vida.

El libro fue escrito por Ariel Beramendi y publicado en el 2011 por la Editorial Kipus.

[para descargar el texto, haga click en el link abajo del texto]

PRESENTACIÓN DEL LIBRO COLOQUIOS CON EL CARDENAL JULIO TERRAZAS

(Introducción del P. Gregorio Iriarte)

Este pequeño libro que tenemos el honor de presentar, tendrá, con seguridad, unas repercusiones positivas para nuestra sociedad. Si bien no es una biografía del Cardenal Julio Terrazas, sin embargo, dada la trayectoria tan importante del biografiado, son de gran valor sus opciones, tanto para la Iglesia, como para la vida sociopolítica del país.

Ante las incisivas preguntas del periodista-entrevistador que, a veces, nos podrían parecer “incómodas”, el Cardenal responde a todas ellas de una manera muy franca partiendo siempre de un análisis objetivo y sereno de nuestra realidad eclesial y socio-política.

Mons. Terrazas como Obispo de tres distintas Diócesis, con más de 20 años al frente de la Conferencia Episcopal de Bolivia y con una trayectoria de gran transcendencia a nivel internacional como Cardenal de la Iglesia, hacen de él un referente de gran valor para darnos correctas respuestas a nuestras inquietudes como cristianos y como ciudadanos.

El Mons. Terrazas es un hombre de diálogo y una persona con gran capacidad de escucha, unido todo ello a una profunda vivencia religiosa y a un conocimiento muy actualizado de nuestra realidad económica, política, social y eclesial.

Por ejemplo, nos dice muy claramente en la presente publicación: He buscado siempre “estar a disposición de todos, creyentes y no creyentes, escucharlos a todos y tratar de comprender sus situaciones, respetar sus opiniones; y también tener libertad para generar caminos más claros que nos lleven a una realización cristiana y humana más profunda. No hubo otras pretensiones en mí, sino la de ponerme al servicio del Señor que nos pide que trabajemos por todos.”

Aborda con mucha franqueza y claridad algunas de las muchas tensiones que se suscitaron entre la Iglesia y el Gobierno.

“Quisiera, nos dice el Cardenal, que se tenga presente lo siguiente: Hemos deseado (los obispos) un Gobierno laico, en

sentido sano, sin ideologías divisionistas. Si en Bolivia la mayoría de la gente quiere un Estado laico, y eso ayuda al proceso de transformación, que se siga adelante…. Lo importante es que no se impida al ser humano mirar más allá de su entorno, mirar la vida con los ojos de la fe y ver la presencia de un Dios que viene a salvar a todos”.

“Más allá de atemorizarnos, hablando en sentido sociológico, creo que estamos frente a nuevos espacios que requieren respuestas nuevas, para hacer comprender que la Iglesia no es un estorbo en la marcha hacia la libertad, para que se comprometan todos en la construcción de una Patria donde se respete la libertad y la dignidad de todos. Nuestra misión es colaborar en este sentido y lo seguiremos haciendo…”

A raíz de la presentación ante el Papa de su renuncia al Arzobispado de Santa Cruz por razón de su edad, nos dice; Un deseo… Quiero seguir escuchando, estando a disposición de todos como dice mi lema (episcopal) “Servidor de todos”; quizás en dimensiones nuevas, mucho más cercanas o de tipo espiritual. Quisiera guiar a quienes así lo deseen con la experiencia que he acumulado en mis años de vida…. Seguramente tendré más tiempo libre (la administración general de una Diócesis toma mucho tiempo) para estar a disposición de más personas. Dios quiera que esto sea posible y que tenga salud para hacerlo.

Cochabamba, marzo del 2011

P. Gregorio Iriarte o.m.i.

 

DESCARGALO AQUÍ: http://www.infodecom.net/destacados/item/download/53_33dc1a04ef0ed0060728e9f37f81afc7

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