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El presidente Evo Morales se encuentra en el Vaticano participando de un “Encuentro Mundial de Movimientos Populares”, convocado de manera conjunta por la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales y el Pontificio Consejo Justicia y Paz.

La semana pasada el diputado masista Marcelo Elío, presidente de la Cámara Baja en Bolivia, proporcionó informaciones falsas a la prensa afirmando que Evo Morales tendría un encuentro privado con el Papa Francisco. Inmediatamente después la misma Conferencia Episcopal, a través de su Secretario General, Eugenio Scarpellini señaló que la Conferencia no tenía conocimiento de ningún encuentro oficial.

Pero el misterio ha quedado aclarado. Según el boletín informativo de la Santa Sede el Papa Francisco a las 11:30 de la mañana recibió en audiencia a todos los participantes de este encuentro mundial sin mencionar que el Papa haya mantenido ningún encuentro privado con el mandatario Boliviano como se había anunciado hace una semana a la prensa Nacional e Internacional. Sin embargo, en este contexto,  Evo Morales sí saludo brevemente al Papa en su calidad de líder social e indígena, y no de jefe de estado que requeriría otro tipo de protocolo y trato. En efecto, Morales es el único presidente que participa del Encuentro Internacional de Movimientos Sociales.

Evo Morales, como invitado al Encuentro Mundial de Movimientos Populares en su calidad de líder social e indígena, dictará este martes por la tarde la conferencia “Plurinacionalidad, Estado y Movimientos Populares” a los participantes de este encuentro. 

Por su parte la Cancillería de Bolivia, desmintió al diputado Marcelo Elío, pues aseveró a la Agencia de información AFP que Evo y Papa Francisco no sostendrán ningún encuentro privado.

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A continuación presentamos las palabras que Papa Francisco dirigió a los participantes del encuentro

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULARES

Aula Vieja del Sínodo
Martes 28 de octubre de 2014

Buenos días de nuevo, estoy contento de estar entre ustedes, además les digo una confidencia, es la primera vez que bajo acá, nunca había venido. Como les decía, tengo mucha alegría y les doy una calurosa bienvenida.

Gracias por haber aceptado esta invitación para debatir tantos graves problemas sociales que aquejan al mundo hoy, ustedes que sufren en carne propia la desigualdad y la exclusión. Gracias al Cardenal Turkson por su acogida. Gracias, Eminencia por su trabajo y sus palabras.

Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!

No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.

Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.

Este encuentro nuestro no responde a una ideología. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.

No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.

Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.

No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.

Tierra. Al inicio de la creación, Dios creó al hombre, custodio de su obra, encargándole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aquí hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la deforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es sólo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción.

La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300).

No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.

Segundo, Techo. Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jesús nació en un establo porque en el hospedaje no había lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria: y es el barrio… y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo más inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz… pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños, y se los llama, elegantemente, “personas en situación de calle”. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que está sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situación de calle: palabra elegante ¿no? Ustedes busquen siempre, por ahí me equivoco en alguno, pero en general, detrás de un eufemismo hay un delito.

Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios… pero abandonan a una parte de sí en las márgenes, las periferias. ¡Cuánto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy.

Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos están bendecidos con una rica cultura popular: allí el espacio público no es un mero lugar de tránsito sino una extensión del propio hogar, un lugar donde generar vínculos con los vecinos. Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo. Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicación ni marginación: Hay que seguir en la línea de la integración urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicación, desde ya, pero también esos proyectos que pretender barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integración auténtica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje ¿no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tengan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean vínculos y que unen, acceso a la salud –lo dije- y a la educación y a la seguridad en la tenencia.

Tercero, Trabajo. No existe peor pobreza material - me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es económico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.

Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores.

Y, para graficar, recuerdo una enseñanza de alrededor del año 1200. Un rabino judío explicaba a sus feligreses la historia de la torre de babel y entonces contaba cómo, para construir esta torre de babel, había que hacer mucho esfuerzo había que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos había que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, después cortarlo en cuadrado, después hacerlo secar, después cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fríos, subirlos para ir construyendo la torre.

Si se caía un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se caía un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspendían o no sé lo que le hacían, y si caía un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona está al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino judío en el año 1200 explicaba estas cosas horribles.

Y respecto al descarte también tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que están en la Evangelii Gaudium. Hoy día, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos países de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentación o porque se les mata antes de nacer, descarte de niños.

Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas más o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los jóvenes. Millones de jóvenes, yo no quiero decir la cifra porque no la sé exactamente y la que leí me parece un poco exagerada, pero millones de jóvenes descartados del trabajo, desocupados.

En los países de Europa, y estas si son estadísticas muy claras, acá en Italia, pasó un poquitito del 40% de jóvenes desocupados; ya saben lo que significa 40% de jóvenes, toda una generación, anular a toda una generación para mantener el equilibrio. En otro país de Europa está pasando el 50% y en ese mismo país del 50% en el sur el 60%, son cifras claras, óseas del descarte. Descarte de niños, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generación de jóvenes, descarte de jóvenes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro está el dios dinero y no la persona humana.

Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parecía no poder dar más de sí mismo… pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios… con su búsqueda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su economía popular, lo han logrado y lo están logrando…. Y déjenme decírselo, eso además de trabajo, es poesía. Gracias.

Desde ya, todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.

En este Encuentro, también han hablado de la Paz y de Ecología. Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar sólo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.

Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente quedan saneadas. Y no se piensa en los niños hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón y en los movimientos populares, el grito de la paz: ¡Nunca más la guerra!

Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la deforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la Vía Campesina, la Federación de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.

Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.

Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción.

Sé que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, países, continentes. Hoy están practicando aquí la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad, el conjunto no anula la particularidad. Por eso a mí me gusta la imagen del poliedro, una figura geométrica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy también están buscando esa síntesis entre lo local y lo global. Sé que trabajan día tras día en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito también a continuar buscando esa perspectiva más amplia, que nuestros sueños vuelen alto y abarquen el todo.

De ahí que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, estén más coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos días. Atención, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras rígidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su dinámica propia, pero sí, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este salón, que es el salón del Sínodo viejo, ahora hay uno nuevo, y sínodo quiere decir precisamente “caminar juntos”: que éste sea un símbolo del proceso que ustedes han iniciado y que están llevando adelante.

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor.

Yo los acompaño de corazón en ese camino. Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.

Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendición, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.

Y en este acompañamiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los acompañe en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias.

El Presidente de Bolivia, Evo Morales, reelegido por tercera vez ( llegó a la Presidencia en el año 2006 y con su nueva victoria gobernará hasta el 2020), la próxima semana sostendrá un encuentro con el Papa Francisco en el Vaticano. Así lo confirmó Marcelo Elío, presidente de la Cámara de Diputados.

“Hay diferentes temas que van a abordar sobre la relación muy amistosa que tiene nuestro Estado y el mismo Presidente Evo Morales con el Papa Francisco, donde van a hacer una agenda de varios puntos que van a ir definiendo y se van a concretar y no descartamos una invitación al Papa Francisco al territorio boliviano”, explicó Elío.

En los últimos meses antes de las últimas elecciones la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) ha criticado la amedrentamiento que sufren las comunidades debido al "voto comunitario" y así mismo ha denunciado la utilización de los recursos de Estado que el partido de gobierno habría utilizado para su propaganda política; insinuando además la perpetuación en el poder de un solo partido político y la persecución política de la oposición.

Como era de esperar esos pronunciamientos públicos no fueron recibidos bien por Evo Morales, que volvió a acusar a los obispos de ser su principal oposición; además Evo Morales criticó duramente a algunas radios de inspiración católica como la misma "Fides" y la "Red Erbol" tildándolas de ser sus enemigas.

Desde que Evo Morales llegó a la Presidencia la relación con el Episcopado Boliviano se ha ido crispando cada vez más, y aunque el gobierno de Evo Morales ha tratado de silenciar las voces críticas a su sistema totalitario, comprando acciones en los principales medios de comunicación, todavía la voz del episcopado se ha dejado escuchar.

Esta será la tercera vez que Morales encontrará al Papa Francisco y un tema que tratarán será la invitación para que Papa Francisco visite Bolivia en los próximos años. Sin embargo, los que entienden de estos temas saben que una visita del Papa a un país como el nuestro requiere la invitación oficial del Gobierno por un lado, y de la Conferencia Episcopal por otro; es decir una coordinación clara y cercana entre estas dos instancias que por el momento parecen estar alejadas.

Presentamos la entrevisa que Waldo Barrionuevo, obispo auxiliar del Vicariato de Reyes ofreció a Fides en la que presenta los desafíos pastorales de su iglesia particular, en la que alerta sobre el mercado de la coca y las consecuencias de las inundaciones que sufrió la zona el pasado año.

 
¿Mons. Barrionuevo, cómo se presentaría usted?
 
En primer lugar soy auxiliar, es decir, tengo la fortuna de poder aprender del titular.

La situación en el Vicariato tiene que entenderse come una zona amazónica de Bolivia. Hay comunidades indígenas, nómades y no. Comunidades de ocupación ganadera que viven desde mucho tiempo allí.

Y las hay en lugares más altos, esto presenta una situación de pluralidad.

Nuestra región, como división política es grande, abarca el departamento del Beni y no solo ese.

La zona se presenta como atracción de mucha gente que desea trabajar allí, pero al mismo tiempo como hay cosas buenas aparecen cosas menos buenas:

Hay el peligro que puedan destruir la ecología y podría aparecer el mercado de la coca.

La gente es muy cercana a la iglesia, muy confiada en el futuro como bendición de Dios.

Aunque hemos tenido algunos desastres naturales que algunos pocos ven como castigo de Dios pero la gente reacciona y vuelve a confiar completamente en Dios.
Creo que el ejemplo de las últimas inundaciones en nuestra zona es algo muy evidente.
 
¿Cuál podría ser la característica de este pueblo?
Creo que la mentalidad y la vida religiosa de la gente es algo de hacer notar. El Calendario se rige por las fiestas religiosas.
Casi toda la vida de la sociedad en esta zona toma como referencia el calendario religioso.
La segunda cosa es que la gente es solidaria, aquí puedo ilustrar con el mismo ejemplo de las inundaciones, porque se cortaron todas las comunicaciones y buscamos comunicaciones alternativas.

Esto ha despertado una solidaridad entre la gente y han podido comunicar a través de distintos medios, de este modo se nos ha hecho llegar ayuda de distintas partes de Bolivia y hasta de lugares lejanos.
Un dato curioso es la ayuda de Bolivianos residentes en el extranjero que han hecho llegar ayuda a esta gente sufriente.
 
¿Cuál es el desafío más grande?
 
El sentido de pertenencia porque antes eran sólo un grupo dividido de pueblos indígenas, después llegaron otros grupos de migrantes bolivianos y ahora un nuevo grupo de nuevos trabajadores de la zona.

Crear un sentido de pertenencia del lugar en el lugar, creo que esto es importante.

Además el hecho que la gente vive dividida en 2 departamentos políticos mientras que como Vicariato es uno solo, creo que es un desafío grande el poder trabajar para que sean una sola comunidad cristiana.

Monseñor Fernando Bascopé Müller, dejará de ser Obispo Auxiliar de la diócesis de El Alto, para asumir su nuevo servicio como Obispo Castrense de Bolivia, toda vez que Monseñor Aparicio ha sido promovido como pastor de la Arquidiócesis de Cochabamba.

El Obispo salesiano Fernando Bascopé nació en Santa Cruz el 4 de abril de 1962.

Hizo su profesión perpetua en la Congregación Salesiana el 22 de agosto de 1987.

Fue ordenado sacerdote en 1991.

Desempeñó diversos cargos de formación religiosa.

De 2006 a 2009 fue secretario para la Pastoral de la CEB

Fue nombrado en el 2010 como obispo auxiliar de El Alto.

El Obispado Castrense de Bolivia atiende pastoralmente el servicio religioso de  los militares y la policía de nuestro país.

El Obispado Castrense ejerce su jurisdicción en forma personal, no territorial, con la colaboración de un clero compuesto por presbíteros seculares y religiosos puestos a su disposición por los respectivos obispos o superiores.
Su sede episcopal se encuentra en la ciudad de La Paz.

El día de hoy 24 de Septiembre se ha hecho público el nombramiento del nuevo Arzobispo de Cochabamba en la persona de Oscar Aparicio, hasta ahora Obispo Castrense de Bolivia.

De esta manera Oscar Aparicio, actual Presidente de la Conferencia Episcopal (CEB), es promovido con el título de ARZOBISPO y sustituirá a Tito Solari quien solo 3 semanas atrás cumplió 75 años, edad canónica para su jubilación.

El día de ayer fue el mismo Nuncio de Bolivia que lo presentó a los sacerdotes de Cochabamba, quienes habrían escrito una carta al señor nuncio meses atrás.

Datos Importantes:

El nuevo Arzobispo de Cochabamba es sacerdote diocesano, nació en La Paz el 26 de septiembre de 1959 y tiene 54 años.

De 1982 a 1987, estudió filosofía y teología en el seminario de “San Jerónimo”, La Paz.

Fue ordenado sacerdote en 1987.

En 1994 obtuvo la licenciatura en teología dogmática en la Universidad Gregoriana, Roma.

También fue formador en “San Jerónimo” (1988-1989 y 1995-1996) y en el seminario “San José” de Cochabamba (1990-1992).

Fue párroco en  la parroquia de San Antonio en La Paz (1992-1994).

En 1998 volvió a San Jerónimo, esta vez como rector.

En 2002, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Cizio y Auxiliar de La Paz. Recibió la Ordenación Episcopal en 2002.

En 2009 fue nombrado Secretario General de la CEB

En 2012 sucedió a Gonzalo del Castillo, en el oficio de Ordinario Militar para Bolivia.

En noviembre de 2012, fue elegido presidente de la CEB.

El próximo mes de Octubre participará en el Sínodo de la Familia que tendrá lugar en el Vaticano y asistirá en representación de los Obispos de Bolivia.

Aupada por el aumento en el precio de materias primas como el petróleo y el gas natural, Bolivia vive en los últimos años un pujante desarrollo económico. En 2013, su PIB aumentó casi un 7%. Edmundo Abastoflor Montero, arzobispo de La Paz, valora de forma positiva el actual momento que vive el país, aunque advierte de la necesidad de “buscar la unidad” para evitar enfrentamientos políticos y sociales. También muestra su confianza en que mejoren las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno de Evo Morales, promotor de una comunidad eclesiástica nacional tachada de secta por los católicos bolivianos.

P: Bolivia está viviendo en los últimos años un momento de desarrollo económico unido a una cierta inestabilidad política. ¿Cómo analiza este momento?

R: Creo que hay perspectivas positivas en el país, precisamente por una mayor disponibilidad de recursos financieros. También por un crecimiento en la conciencia de nuestra gente, especialmente indígena, que ha estado muy marginada y que ahora tiene en sus manos las riendas de la sociedad en muchos ámbitos. Creemos que se puede ir hacia adelante si se busca, sobre todo, la unidad y el apoyo de unos y de otros en lugar de las luchas internas, de las oposiciones fuertes, tanto de un lado como de otro.

P: ¿Cómo valora la relación del Episcopado boliviano con el Gobierno de Evo Morales?

R: Diría que confiamos en que se puedan ir mejorando las relaciones entre la Iglesia y el poder político. Los objetivos que tenemos son comunes, pues todos buscamos una mayor valoración de nuestros habitantes, de las personas, un apoyo mayor al desarrollo integral de nuestros pueblos, buscando lo mejor en nuestra sociedad. Coincidimos en objetivos y podemos colaborar en muchos campos.

P: El 60% de la población boliviana tiene origen indígena. ¿Cómo es el trabajo de la Iglesia para ayudar a este colectivo?

R: La Iglesia ha hecho mucho por los indígenas. En los rincones más alejados de la sociedad siempre ha habido una presencia de Iglesia para la gente pobre e indígena, para nuestros hermanos, de los que la sociedad no se acordaba. Ahora ya se les va teniendo más en cuenta, se les va apoyando más. Pero la Iglesia siempre se ha preocupado de ayudarles.

P: ¿Están produciéndose muchos regresos de antiguos emigrantes a Bolivia por la crisis en países europeos, unido al mayor crecimiento económico?

R: No son muchos los que vuelven. Hay dos tipos de personas. Primero están los que regresan por ser rechazados por la crisis europea. La mayoría viene España, donde teníamos muchos migrantes. Han vuelto quienes perdieron el trabajo y aspiran a tener mejores posibilidades de vida en Bolivia. Por otro lado, el crecimiento económico desde hace unos años por la subida de los precios del petróleo y de las materias primas ha propiciado mejores posibilidades para encontrar trabajo. Pero no es muy grande el número de personas que ha regresado. Tenemos aún muchos emigrantes en el exterior, en Brasil, Argentina, España…
 

Pastoral con los migrantes

P: ¿Cómo atiende la Iglesia a estas familias partidas?

R: Hay una fuerte preocupación por ellas. Son personas en situaciones concretas muy difíciles. Contamos con la pastoral de la movilidad humana, la pastoral migratoria, que trata de propiciar el contacto de los que se quedan con sus seres queridos que están fuera. Generalmente, cuando salen del país, es para buscar trabajos humildes y sencillos. Nuestra gente que está fuera se sacrifica para ahorrar todo lo posible y enviar dinero a sus familiares. Pero quienes se quedaron en Bolivia, se sienten solos y querrían tener más contacto. Hay que apoyarlos de manera especial en su dignidad humana, en las necesidades que nacen de esa situación para darles ánimo, aliento, para buscarles posibilidades concretas de vivir esa situación. Por otro lado, se mantiene un contacto con los lugares que reciben a los migrantes.

P: ¿Hay acuerdos con las diócesis de los países a los que emigraron ciudadanos bolivianos?

R: Así es. También se dialoga con las conferencias episcopales, estableciendo un trabajo específico. Por ejemplo, cada año suele ir un obispo de Bolivia a Argentina y Brasil para estar con los migrantes. Con España, directamente no existe este programa, pero en algún viaje se busca el contacto con ellos.

P: Parte del desarrollo económico de Bolivia está sustentado en la explotación de yacimientos minerales, lo que genera riesgos medioambientales. ¿Cuál es la respuesta de la Iglesia en este campo?

R: El trabajo de respeto y de conservación del medio ambiente es muy importante, no solo por lo que teóricamente sabemos de él, sino también por sus consecuencias directas, que las estamos ya viviendo con el cambio climático. Vemos cómo nuestros glaciares en las cordilleras de nieve perpetua van decreciendo. Va a faltar el agua dentro de algunas décadas. Esperemos que no, pero va a ser un problema grande

En el grupo poblacional de la ciudad de La Paz y El Alto hay alrededor de dos millones de personas a 4.000 metros de altura. ¿De dónde consigues el agua? Van disminuyendo los recursos naturales, por lo que hay que cuidarlos y conservarlos. Tampoco la extracción de materias primas es indefinida. Los recursos financieros que se sacan de ellos hay que tratar de invertirlos en otras formas económicas. No debe ser solo una explotación de materias primas; hay que trabajarlas en el país para darles valor agregado, tener mayores ingresos y diversificar las fuentes de la economía.

P: El Papa está preparando una encíclica sobre la importancia de la protección del medio ambiente. ¿Le ha consultado sobre este tema?

R: No hemos tocado ese asunto en nuestro encuentro, pero sé que está trabajando en ello. Igualmente varias conferencias episcopales de América Latina están trabajando en esa misma línea. En Bolivia preparamos una carta pastoral sobre el medio ambiente. Esperamos que en unos meses se pueda dar a conocer.
 

Ayudas a los más necesitados

P: Usted forma parte de la Fundación Populorum Progressio y participó en la reciente reunión celebrada en Roma de su consejo de administración. ¿Cómo deciden el reparto de los 1,8 millones de dólares que dedican a financiar proyectos?

R: Se va viendo según las necesidades. Casi siempre se da lo que se pide, porque es algo real, lo sabemos por la práctica. En algún caso se dice que es mucho lo que solicitan y reducimos un poco. En algún otro caso no se financia el coste del personal, pues debe ser voluntario o pagarse por medio de aportes locales. Hemos analizado proyectos que vienen de toda América Latina para prestar una ayuda financiera pequeña y limitada, pero que tiene un gran efecto en muchas partes de nuestra sociedad, pobre, sencilla y necesitada, especialmente en el campo y entre las poblaciones originarias, indígenas o afroamericanas.

P: ¿Había proyectos de su Archidiócesis?

R: Habíamos pedido una ayuda para apoyar a niños en situación de disminución psíquica o física. Son pobres entre los más pobres. Las propias familias les dan de lado. Se avergüenzan de ellos, los ven como un castigo de Dios. Es algo muy importante para ellos que les demos formación, haciéndoles sentir personas humanas. Hay también otros proyectos, como la ayuda a jóvenes caídos en el mundo de la droga por esa cultura del descarte de la que habla el Santo Padre.

Por: DARÍO MENOR (ROMA) |

En el nº 2.905 de Vida Nueva

DARÍO MENOR (ROMA) | Aupada por el aumento en el precio de materias primas como el petróleo y el gas natural, Bolivia vive en los últimos años un pujante desarrollo económico. En 2013, su PIB aumentó casi un 7%. Edmundo Abastoflor Montero, arzobispo de La Paz, valora de forma positiva el actual momento que vive el país, aunque advierte de la necesidad de “buscar la unidad” para evitar enfrentamientos políticos y sociales. También muestra su confianza en que mejoren las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno de Evo Morales, promotor de una comunidad eclesiástica nacional tachada de secta por los católicos bolivianos.

P: Bolivia está viviendo en los últimos años un momento de desarrollo económico unido a una cierta inestabilidad política. ¿Cómo analiza este momento?

R: Creo que hay perspectivas positivas en el país, precisamente por una mayor disponibilidad de recursos financieros. También por un crecimiento en la conciencia de nuestra gente, especialmente indígena, que ha estado muy marginada y que ahora tiene en sus manos las riendas de la sociedad en muchos ámbitos. Creemos que se puede ir hacia adelante si se busca, sobre todo, la unidad y el apoyo de unos y de otros en lugar de las luchas internas, de las oposiciones fuertes, tanto de un lado como de otro.

P: ¿Cómo valora la relación del Episcopado boliviano con el Gobierno de Evo Morales?

R: Diría que confiamos en que se puedan ir mejorando las relaciones entre la Iglesia y el poder político. Los objetivos que tenemos son comunes, pues todos buscamos una mayor valoración de nuestros habitantes, de las personas, un apoyo mayor al desarrollo integral de nuestros pueblos, buscando lo mejor en nuestra sociedad. Coincidimos en objetivos y podemos colaborar en muchos campos.

P: El 60% de la población boliviana tiene origen indígena. ¿Cómo es el trabajo de la Iglesia para ayudar a este colectivo?

R: La Iglesia ha hecho mucho por los indígenas. En los rincones más alejados de la sociedad siempre ha habido una presencia de Iglesia para la gente pobre e indígena, para nuestros hermanos, de los que la sociedad no se acordaba. Ahora ya se les va teniendo más en cuenta, se les va apoyando más. Pero la Iglesia siempre se ha preocupado de ayudarles.

P: ¿Están produciéndose muchos regresos de antiguos emigrantes a Bolivia por la crisis en países europeos, unido al mayor crecimiento económico?

R: No son muchos los que vuelven. Hay dos tipos de personas. Primero están los que regresan por ser rechazados por la crisis europea. La mayoría viene España, donde teníamos muchos migrantes. Han vuelto quienes perdieron el trabajo y aspiran a tener mejores posibilidades de vida en Bolivia. Por otro lado, el crecimiento económico desde hace unos años por la subida de los precios del petróleo y de las materias primas ha propiciado mejores posibilidades para encontrar trabajo. Pero no es muy grande el número de personas que ha regresado. Tenemos aún muchos emigrantes en el exterior, en Brasil, Argentina, España…
 

Pastoral con los migrantes

P: ¿Cómo atiende la Iglesia a estas familias partidas?

R: Hay una fuerte preocupación por ellas. Son personas en situaciones concretas muy difíciles. Contamos con la pastoral de la movilidad humana, la pastoral migratoria, que trata de propiciar el contacto de los que se quedan con sus seres queridos que están fuera. Generalmente, cuando salen del país, es para buscar trabajos humildes y sencillos. Nuestra gente que está fuera se sacrifica para ahorrar todo lo posible y enviar dinero a sus familiares. Pero quienes se quedaron en Bolivia, se sienten solos y querrían tener más contacto. Hay que apoyarlos de manera especial en su dignidad humana, en las necesidades que nacen de esa situación para darles ánimo, aliento, para buscarles posibilidades concretas de vivir esa situación. Por otro lado, se mantiene un contacto con los lugares que reciben a los migrantes.

P: ¿Hay acuerdos con las diócesis de los países a los que emigraron ciudadanos bolivianos?

R: Así es. También se dialoga con las conferencias episcopales, estableciendo un trabajo específico. Por ejemplo, cada año suele ir un obispo de Bolivia a Argentina y Brasil para estar con los migrantes. Con España, directamente no existe este programa, pero en algún viaje se busca el contacto con ellos.

P: Parte del desarrollo económico de Bolivia está sustentado en la explotación de yacimientos minerales, lo que genera riesgos medioambientales. ¿Cuál es la respuesta de la Iglesia en este campo?

R: El trabajo de respeto y de conservación del medio ambiente es muy importante, no solo por lo que teóricamente sabemos de él, sino también por sus consecuencias directas, que las estamos ya viviendo con el cambio climático. Vemos cómo nuestros glaciares en las cordilleras de nieve perpetua van decreciendo. Va a faltar el agua dentro de algunas décadas. Esperemos que no, pero va a ser un problema grande

En el grupo poblacional de la ciudad de La Paz y El Alto hay alrededor de dos millones de personas a 4.000 metros de altura. ¿De dónde consigues el agua? Van disminuyendo los recursos naturales, por lo que hay que cuidarlos y conservarlos. Tampoco la extracción de materias primas es indefinida. Los recursos financieros que se sacan de ellos hay que tratar de invertirlos en otras formas económicas. No debe ser solo una explotación de materias primas; hay que trabajarlas en el país para darles valor agregado, tener mayores ingresos y diversificar las fuentes de la economía.

P: El Papa está preparando una encíclica sobre la importancia de la protección del medio ambiente. ¿Le ha consultado sobre este tema?

R: No hemos tocado ese asunto en nuestro encuentro, pero sé que está trabajando en ello. Igualmente varias conferencias episcopales de América Latina están trabajando en esa misma línea. En Bolivia preparamos una carta pastoral sobre el medio ambiente. Esperamos que en unos meses se pueda dar a conocer.
 

Ayudas a los más necesitados

P: Usted forma parte de la Fundación Populorum Progressio y participó en la reciente reunión celebrada en Roma de su consejo de administración. ¿Cómo deciden el reparto de los 1,8 millones de dólares que dedican a financiar proyectos?

R: Se va viendo según las necesidades. Casi siempre se da lo que se pide, porque es algo real, lo sabemos por la práctica. En algún caso se dice que es mucho lo que solicitan y reducimos un poco. En algún otro caso no se financia el coste del personal, pues debe ser voluntario o pagarse por medio de aportes locales. Hemos analizado proyectos que vienen de toda América Latina para prestar una ayuda financiera pequeña y limitada, pero que tiene un gran efecto en muchas partes de nuestra sociedad, pobre, sencilla y necesitada, especialmente en el campo y entre las poblaciones originarias, indígenas o afroamericanas.

P: ¿Había proyectos de su Archidiócesis?

R: Habíamos pedido una ayuda para apoyar a niños en situación de disminución psíquica o física. Son pobres entre los más pobres. Las propias familias les dan de lado. Se avergüenzan de ellos, los ven como un castigo de Dios. Es algo muy importante para ellos que les demos formación, haciéndoles sentir personas humanas. Hay también otros proyectos, como la ayuda a jóvenes caídos en el mundo de la droga por esa cultura del descarte de la que habla el Santo Padre.

En el nº 2.905 de Vida Nueva

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Reproducimos un excelente artículo del teólogo jesuita Víctor Codina antes las ideas incorrectas de que la "Iglesia son los obispos" y la "Iglesia no debe meterse en política"

El lenguaje humano es tan rico de significaciones que si no se precisa bien el sentido de las palabras, puede  generar errores. Pongo dos ejemplos de afirmaciones ambiguas.

1º “La Iglesia son los obispos”.

Los Pastores de la Iglesia (Obispos, Sacerdotes, Diáconos) indudablemente tienen una  función apostólica significativa en la Iglesia, pero la Iglesia es más amplia que ellos. La Iglesia es todo el Pueblo de Dios, formado por todos los bautizados, Pueblo de Dios que sigue a Jesús con la ayuda del Espíritu y que bajo la guía de sus Pastores camina hacia del Reino de Dios, un Reino que ya  comienza en este mundo. Jesús anunció el Reino de Dios comiendo con pecadores, sanando enfermos y alimentando hambrientos. Reducir la Iglesia a sus dirigentes es un error. Tampoco se puede identificar un país con sus gobernantes…

2º”La Iglesia no debe meterse en política”.

Según esta afirmación, la Iglesia debería encerrarse en el templo y dedicarse a  rezar y llevar almas al cielo. Pero si por política se entiende la búsqueda del bien común y la defensa de los derechos humanos, la Iglesia  como Pueblo de Dios ha de comprometerse con las realidades sociales y políticas de este mundo: pobreza, injusticia, discriminación, ecología, etc.denunciando todo aquello que atenta contra la libertad, la vida y la dignidad humana. La política en este sentido amplio forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia, y corresponde tanto a Pastores como a fieles la lucha por la justicia y la paz, la solidaridad con los pobres la defensa de la tierra. Muchos cristianos del pueblo han luchado e incluso muerto por la justicia. 

También los Pastores han defendido la libertad y dignidad humana en momentos de opresión. Por ejemplo, el Papa Francisco en Roma, Lampedusa, Río, Jerusalén, Seúl…ha criticado  el actual sistema económico injusto, la desigualdad social, la idolatría del dinero, la discriminación de pobres, migrantes, mujeres y ancianos, etc y ha exhortado a toda la Iglesia a no encerrarse, salir a la calle, oler a oveja…En este sentido amplio de política, toda la Iglesia, incluidos sus Pastores, debe meterse en política, no puede encerrarse en la sacristía del templo…

Lo que no corresponde a los Pastores es la militancia política, la afiliación a un partido, la identificación con unas siglas, pues su misión  no es parcial sino universal. Pero este partidismo y militancia que no es propio de los dirigentes de la Iglesia, sí es tarea de todos los laicos cristianos que son la Iglesia de Dios (Pío XII) y que no solo han de luchar  por un mundo más justo y humano desde su profesión, sino que pueden  militar  en partidos políticos, tarea muy digna y noble, para iluminar  las realidades políticas y sociales con la luz del evangelio. Los laicos cristianos pueden afiliarse políticamente. También desde esta clarificación de política con militancia partidista, decir que la Iglesia no debe meterse en política es falso, pues los laicos son Iglesia.

Estas clarificaciones sobre la Iglesia y  la política  quizás puedan ayudar a evitar tensiones y  ambiguas confusiones y errores, sobre todo en el período pre-electoral. 

El Instituto Latinoamericano de Misionología de la UCB se dedica a la reflexión y difusión de la misión entendida como escuchar y aprender de escenarios sociales nuevos, no sólo dentro de los ámbitos eclesiales sino en ámbitos diversos.

Desde 1994 el Instituto Latinoamericano de Misionología, dependiente de la Universidad Católica Boliviana, se ha establecido como una entidad dedicada a la reflexión sistemática, investigación científica y difusión masiva del mensaje de Jesucristo, en sintonía, apertura y diálogo con el continuo cambio sociocultural que vive el mundo, además, acompaña, analiza, orienta e ilumina la actividad misionera de las comunidades cristianas dispersas por América Latina.  

“El instituto de Misionología reflexiona todo lo que se refiere al tema de la misión. Entendemos la misión, como dice el papa Francisco, es estar en las periferias, en nuevos escenarios, es aprender de los mismos escenarios que son pueblos, culturas, mundos en constante transformación”, señala Roberto Tomichá, director del Instituto de Misionología.

Para este cometido el Instituto trabaja desde cuatro áreas: la primera es la académica que ofrece la Licenciatura Eclesiástica en Misionología, reconocida por el sistema universitario como maestría civil en teología. Según Tomichá, dentro de poco tiempo se contará con un doctorado.

La segunda área es la investigación, un espacio para trabajos misionales históricos, interculturales e interreligiosos, además, ahora, la misión es tratada desde espacios digitales, es decir, cómo se reflexiona la misión en las redes sociales y dentro de las nuevas tecnologías de información y comunicación.  

La tercera área de acción del Instituto es la publicación de libros y revistas periódicas relacionadas con la misión y la Misionología, agrupadas en diversas colecciones teológicas, históricas y socioculturales.

“En las publicaciones tenemos dos líneas, una que trata de recuperar la memoria de los pueblos, sean pueblos andinos, que hay bastantes estudios ahí, pero lo que nos interesa más y que no se ha trabajado mucho es los pueblos del oriente de Bolivia”, indica Tomichá.

La institución cuenta con una colección de carácter histórico multidisciplinario que reúne a diversos especialistas en etnohistoria, antropología, lingüística, musicología, arquitectura, teología, misionología y otras disciplinas, con el propósito común de estudiar en modo serio y riguroso a los pueblos indígenas de las regiones tropicales sudamericanas.

La cuarta y última área es el asesoramiento, consultorías y cursos de extensión, a solicitud expresa de instituciones civiles y eclesiásticas de América Latina y el Caribe.

Viernes, 01 Agosto 2014 03:16

Mons. Antonio Reimann: Carta desde Polonia

Estimados Hermanos y Hermanas. Les saludo desde mí parroquia natal en Polonia.

Considero que mi estadía en España fue muy provechosa. Un día se lo contaré. Ahora quiero hacer mi informe a la Congregación de la Evangelización de los Pueblos, con el motivo de 50 aniversario de la aprobación del Decreto Ad Gentes, un documento de fundamental importancia, ya que ha dado una nueva orientación a la actividad misionera. También aprovecho la estadía en mi patria para agradecer a los Bienhechores por su ayuda espiritual y material a las misiones. En la fiesta de Santa Ana, en el santuario franciscano dedicado a ella, se ha hecho una colecta especial, para el equipamiento de la casa para los jóvenes con discapacidad.

Aunque estoy ocupado con estas actividades, a la mente me viene muchas veces todo lo que pasa en nuestro Vicariato. Estoy curioso cómo está la situación de los presos en la cárcel en Concepción, como resultado el encuentro de la Pastoral Familiar a nivel del Vicariato, u/o de la formación de los catequistas, etc. Espero que hayan recibido mi carta de invitación para seguir preparando en todas las parroquias el Congreso Eucarístico del Vicariato.

"A la parroquia de Santa Clara, en El Fortín Libertad, que cumple en este año 60 aniversario de la fundación, les felicito por mantener la fe y la esperanza en Dios nuestro Padre.  Les deseo que sigan creciendo en la fe, que es la respuesta al amor de Dios,  alimentándola con el pan de la Palabra de Dios, el pan de la Eucaristía, y con el amor fraterno que se traduce en la caridad mutua. Qué Santa Clara, la Patrona de la parroquia, implore muchas bendiciones sobre todo el Pueblo de Dios que camina en esta parroquia, bajo la guía del párroco, la animación de la Vida Consagrada, y los laicos comprometidos en la evangelización y promoción humana.

También muchas felicitaciones por las fiestas patronales en la parroquia de La Asunta, y de San Ramón".

Agradezco a todos por la oración con la que me acompañan, y que nos hace siempre unidos al Señor y entre nosotros, a pesar de la distancia. En estos días visitaré al Santuario Mariano de Czestochowa, donde los tendré presentes a todos. 


Reciban mi saludo fraterno: +Antonio B. Reimann, OFM
Kadlub Turawski, 29 de Julio de 2014

El cardenal español Santos Abril y Castelló, enviado del papa Francisco a terciar en una disputa entre dos obispos locales, anunció el sábado la suspensión de las ordenaciones sacerdotales "hasta nueva orden" en el Obispado de Ciudad del Este.

"En el seminario de Ciudad del Este se van a suspender por un tiempo las ordenaciones sacerdotales o de diáconos hasta que el Santo Padre pueda determinar", dijo Abril y Castelló en conferencia de prensa antes de retornar al Vaticano.

El cardenal dijo que hasta dentro de seis meses no se darán a conocer otras determinaciones e informó que el propio Pontífice lo hará.

El enviado papal había iniciado el lunes una "visita pastoral" a la diócesis de Ciudad del Este (300 kms al este de Asunción), al mando del obispo del Opus Dei, monseñor Rogelio Livieres, enfrentado con el arzobispo de Asunción, monseñor Pastor Cuquejo.

El primero había tratado de "homosexual" al arzobispo, luego de que este se mostrara a favor de una investigación de la conducta del cura argentino Carlos Urrutigoity -principal colaborador de Livieres- que había sido denunciado por supuesto abuso de menores cuando estaba radicado en Estados Unidos.

En la conferencia de prensa, monseñor Claudio Gimenez, presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), dijo valorar la presencia del enviado vaticano "por su esfuerzo, disponibilidad, alegría, serenidad y apertura para conversar con todos nosotros".

La reacción de monseñor Livieres

"Recibí por escrito la disposición del Papa. Es una medida precautoria que tomó el Santo Padre hasta tanto se aclare la situación, porque, tanto la Conferencia Episcopal Paraguaya como la Nunciatura habían enviado noticias pésimas, infundadas y calumniosas sobre nosotros".

"Entonces el Papa me envía un papel en que me dice que suspenda las ordenaciones hasta tanto se aclare la situación".

Preguntado si sus cuestionamientos a la Conferencia Episcopal y a la Nunciatura se deben a que desconfiaron de su labor en la formación de sacerdotes, indicó: "Desconfiaron olímpicamente o usted cree que los enviados papales vinieron aquí de paseo".

Mons. Livieres Plano dijo que obedecerá la decisión papal como siempre lo hizo, "y tal como me señala el Papa en el papel".

El obispo relató que Santos Abril le dijo: "Conociendo su espíritu de obediencia y siempre atento a las indicaciones de la Santa Sede, confío en que usted hará en este caso esto". Y monseñor Livieres le contestó: "Por supuesto, encantado de la vida suspendo todo lo que quiera porque yo hago lo que quiere Dios y el vocero de Dios es el Papa. Pues, entonces, fenómeno".

Consultado si esta prohibición significa que era deficiente la formación que hacían en su seminario, indicó que "la información que envió el nuncio Eliseo Antonio Ariotti, en la que incluye las publicaciones de los periodistas que son pésimas y sumada a la información pésima de algunos sacerdotes y algunos obispos, eso junto con el informe de la Nunciatura, originaron esta visita que a Dios gracias terminó y va a terminar excelentemente bien".

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