Miércoles, 20 Septiembre 2017

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Varias organizaciones sexualistas tratan de imponer su ideología transexual en las leyes y en instituciones públicas y privadas en diversos países, entre ellos Bolivia. Ya consiguieron la aprobación de la Ley 807 de Identidad de Género, vigente a partir del 21 de mayo de 2016, que facilita el cambio de identidad de género a las personas mayores de 18 años sin necesidad de sentencia o resolución judicial, sino únicamente a petición de la persona que lo soliciten ante los organismos administrativos correspondientes.

Ahora la Presidenta del Tribunal Supremo Electoral, Katia Uriona, a través de una notificación ha autorizado el matrimonio para personas transexuales y transgénero, siempre y cuando una de ellas se haya sometido al proceso de cambio de nombre en sus documentos tal como lo permite la Ley de Identidad de Género. Según ella estas personas gozan de todos los derechos sociales y económicos donde se encuentra incluido el instituto del matrimonio.

El Servicio de Registro Cívico (Sereci) está habilitado para registrar el matrimonio civil de las personas naturales, en cuando a nombres y apellidos, estado civil, filiación, nacimiento, hechos vitales y defunción. Todavía no se han aprobados los respectivos reglamentos, pero hasta finales del primer semestre de 2017 se habían registrado 119 cambios de género. Se prevé que en Bolivia al menos 3.000 personas realizarán el cambio de ´genero.

En contra de esta campaña a favor de la transexualidad diversas agrupaciones, entre ellas la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, han rechazado esta Ley de Identidad de Género y se han declarado en emergencia. Han presentado una demanda ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), denunciando la inconstitucionalidad de la mencionada ley.

No es correcto que el Tribunal Supremo Electoral anuncie y autorice el matrimonio de personas transexuales, que ni siquiera estaba previsto en la Ley de Identidad de Género. Además, se teme que por el mismo procedimiento se permita a las parejas transgénero adoptar a niños, lo cual estaría en contra de la Ley de la Niña, Niño, Adolescente que otorga la adopción cundo favorezca del adoptado. La experiencia en varios países muestra que una pareja transexual adoptante no favorece el desarrollo armónico psicosocial de los niños adoptados que muy posiblemente sufrirán de disforia de género.

Desde la fe cristiana esta norma que autoriza el cambio de nombre, sexo e imagen contradice principios fundamentales de la ley de Dios y la ley natural. El matrimonio entre el varón y la mujer es y será la institución natural que fundamenta la familia que a su vez asegura que las comunidades y los países puedan consolidarse de manera justa y asegurar su desarrollo armónico.

Alterar la institución del matrimonio, abriéndolo a la unión homosexual o transexual, rompe ese sólido fundamento. Al mismo tiempo transgrede lo dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 16) que proclama el derecho de los varones y mujeres a casarse y fundar una familia como elemento natural y fundamental de la sociedad. Igualmente la Constitución Política del Estado de Bolivia declara al matrimonio entre una mujer y un hombre como la base de la familia (art. 63).

 

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  • Atención Las opiniones de este sector son de la total responsabilidad de sus autores, Infodecom no se identifica necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección
  • Autor Miguel Manzanera S.J.

Durante los últimos días de mayo y primeros de junio de 2017, frente a la proyectada reforma del Código del Sistema Penal que incluye la despenalización y legalización del aborto llamado ahora interrupción leal del embarazo, ha habido en Bolivia un gran rechazo del aborto y un apoyo popular a favor de la vida desde la concepción.

Detrás de las campañas a favor del aborto se encuentran organizaciones, mayormente de origen y financiamiento extranjeros, entre ellas el Fondo de Población de Naciones Unidas; el Comité de CEDAW (Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer); la OMS (Organización Mundial de la Salud) que regula el aborto seguro. Además algunos gobiernos, entre ellos España, fomentan políticas para promover la despenalización del aborto.

Poderosas instituciones internacionales apoyan el aborto. En Bolivia están presentes la International Pregnancy Advisory Services (IPAS) que facilita en comunidades rurales el aborto por aspiración mecánica; la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF) a través del Centro de Investigación y Estudios Sociales (CIES); la Internacional Mary Stopes; “Católicas por el Derecho a Decidir”; la Campaña 28 de septiembre para despenalizar el aborto, El magnate George Soros dedica sumas millonarias para legalizar el aborto en todo el mundo.

Hay además grupos feministas que promueven el derecho al aborto como ser Mujeres Creando, la Confederación de Mujeres Bartolina Sisa, el Instituto de Formación Femenina Integral. y la Confederación de Mujeres Interculturales de Bolivia, entre otras.

La argumentación más utilizada por estas organizaciones suele ser el evitar las muertes de mujeres por abortos clandestinos en Bolivia. Manejan estadísticas, no totalmente comprobadas, que estiman que en el año 2010 hubo 70.000 abortos, siendo la tercera causa de mortalidad materna, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud.

Sin embargo los estudios científicos biológicos y médicos afirman que ya desde la fusión de las dos células germinales, el óvulo y el espermatozoide, se genera un nuevo ser humano. Por lo tanto debe ser protegido frente a todo intento de destruir su vida, tal como recoge el art. 8 de la actual Constitución Política del Estado de Bolivia. El art. 3° del Código del Niño, Niña y Adolescente afirma que todo ser humano tiene desde la concepción una dignidad propia.

Tanto la Iglesia Católica como las Iglesias Evangélicas, el Colegio de Médicos, la Universidad Católica Boliviana y otras universidades y colegios, instituciones personas han realizado marchas y protestas multitudinarias pacíficas a favor de la vida.

La Iglesia Católica defiende la vida de las madres embarazadas y también la de los infantes por nacer, ya que estos últimos tienen una dignidad propia que la sociedad y el estado debe reconocer. Por eso la muerte provocada del “nasciturus” o sea del ser humano todavía no nacido, si es causada voluntariamente con premeditación, constituye un crimen abominable (GS 50, 3).

Además la Iglesia sanciona el aborto voluntario con la excomunión automática de la persona que lo realiza o con cuyo consentimiento se ha realizado, así como la persona que lo ejecuta (canon 1398), salvo que existan circunstancias que eximan o atenúen la pena (cánones 1323 y 1324). Los médicos aborteros y sus ayudantes, si son católicos, incurren en esa sanción canónica, así como la madre y el padre si han dado el consentimiento libre para proceder al asesinato del hijo. Para reintegrase en la Iglesia deben recibir la absolución en la confesión.

Es importante que el Estado apoye los derechos de la maternidad e igualmente la promoción de la mujer en la lucha contra la violencia, incluso familiar, y contra el machismo y el alcoholismo, dos factores que influyen notablemente en la opresión a la mujer. La Iglesia Católica debe promover la solidaridad con las mujeres embarazadas en dificultades, que incluye asesoramiento, acompañamiento, financiamiento de los gastos del embarazo, parto y postparto, tal como hacen los Centros de Atención a la Mujer y otros grupos de ayuda..

Esperamos que Asamblea Legislativa del Senado y la Cámara de Representantes corrijan la propuesta de reforma, defiendan la vida desde la concepción, sancionen el aborto como un delito contra la vida, y promuevan la ayuda a las mamás embarazadas y a las familias pobres.

 

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  • Autor Miguel Manzanera S.J.

En una entrevista concedida al semanario italiano “Credere” (Creer), revista oficial del “Jubileo de la Misericordia”, publicada el 2 de diciembre de 2015, el Papa Francisco explicó que el tema de la misericordia era fundamental en la Iglesia. Indica que ya al final del Concilio Vaticano II, Papa Paulo VI lo puso de relieve, aunque fue San Juan Pablo II quien lo acentuó al publicar en 1994 la Encíclica “Rico en Misericordia” y al canonizar en el Año Santo 2000 a Santa Faustina Kowalska y al instituir la Fiesta de la Divina Misericordia el domingo siguiente a la Resurrección de Jesús.


El actual Papa Francisco relata cómo al comenzar su pontificado, sintió que el Señor le pedía mostrar a los hombres Su Misericordia. Fue también inspirado por el libro “La misericordia” del Cardenal alemán Walter Kasper.

El Papa está convencido que ahora es el momento de la misericordia. “Todos somos pecadores, todos llevamos pesos interiores. He sentido que Jesús quiere abrir la puerta de Su Corazón, que el Padre quiere mostrarnos las vísceras de misericordia y por esto nos manda el Espíritu para movernos y conmovernos. Es el año del perdón, el año de la reconciliación”.

“El mundo necesita descubrir que Dios es Padre, que hay misericordia, que la crueldad no es el camino, que la condenación no es el camino, porque la Iglesia misma, a veces, sigue una línea dura, cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de enfatizar sólo las normas morales, por lo que, mucha gente queda excluida”.

En esta entrevista el Papa fue preguntado: “Según la Biblia, el lugar donde descansa la Misericordia de Dios es el útero, las entrañas maternas, de Dios que se conmueven hasta el punto de perdonar el pecado. ¿Puede el Jubileo de la Misericordia ser una ocasión para redescubrir la “maternidad” de Dios? ¿Hay también un aspecto más “femenino” de la Iglesia que se debe valorar?”
Francisco respondió: “Sí. Dios mismo lo afirma cuando dice en Isaías: ‘¿Puede una madre olvidarse de su niño, sin que tenga compasión del hijo de sus entrañas? Pero aun cuando ella pudiese olvidarle, yo no me olvidaré de ti. Yo, por el contrario, nunca me olvidaré de ti’ (Isaías 49,15)”.

“Aquí se ve la dimensión maternal de Dios. No todo el mundo entiende cuando se habla de la “maternidad de Dios”, no es un lenguaje popular, en el buen sentido de la palabra, parece un lenguaje para elegidos. Por lo tanto yo prefiero utilizar la palabra ternura, propia de una madre, la ternura de Dios, la ternura que nace de las entrañas paternas. Dios es Padre y Madre.

Tal vez sea ésta una de las novedades más llamativas del Papa Francisco al invocar a Dios como “Madre”. Lo ha hecho en varias ocasiones. Ello ha traído como consecuencia que varias personas y asociaciones han criticado al Papa por introducir novedades indebidas en el cristianismo.

Entre esas críticas sobresale “Rorate Coeli”, un grupo religioso en Estados Unidos. Explica que es muy peligroso que el Papa afirme que Dios es Padre y Madre, ya que no hay “absolutamente ninguna justificación en las Escrituras ni en la Tradición de la Iglesia”. “Mucho más peso tiene el hecho de que la Iglesia nunca ha hecho referencia a Dios como ‘Madre’ en su liturgia, en su Credo, ni en sus documentos doctrinales, por no hablar de la desbordante evidencia en la práctica de los católicos, a lo largo de los siglos, refiriéndose a Dios como ‘Padre’ pero nunca como ‘Madre’”.
“Una cosa es emplear imágenes o metáforas femeninas para describir las acciones de Dios hacia los hombres, o compararle a Él y Su amor con una madre y el amor que ésta siente por su retoño (como a veces lo encontramos en las Sagradas Escrituras, especialmente en el libro de Isaías). Pero algo muy distinto es referirse directamente a Dios como “Madre”, algo para lo que no hay absolutamente ninguna justificación ni en las Escrituras ni en la Tradición”.


“Rorate coeli” reconoce que en Occidente algunos autores de textos piadosos en la Edad Media se refieren a Dios o a Cristo, como “Madre”: Julián de Norwich o San Anselmo de Canterbury son los ejemplos más citados. También el Papa Juan Pablo I se refirió a Dios como: “Un Padre y, todavía más, una Madre” (É papà; più ancora è madre), durante una de sus audiencias, lo que ha permanecido (hasta ahora) como un caso aislado en el vasto campo de las enseñanzas papales.
Por todo ello “Rorate coeli” afirma que con este lenguaje papal se está alentando a grupos feministas y liberales. A nuestro juicio esta crítica al Papa sobre este punto es exagerada. Creemos que hay elementos tanto en la Biblia como en la Tradición que permiten considerar al Dios cristiano como la Familia Divina Trinitaria que quiere integrar a la humanidad y particularmente a la Iglesia como su propia familia. Desarrollaremos este tema próximamente.

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  • Autor Miguel Manzanera SJ

Tal vez algunas personas, al ver este título pensarán que el artículo se apone al avance de los derechos de la mujer entre los cuales se quiere incluir la despenalización y la legalización del aborto. Según las organizaciones abortistas el aborto, denominado ahora “interrupción del embarazo” debe ser declarado un derecho de toda mujer a disponer de su propio cuerpo, aceptando o rechazando el embarazo.

Antes de nada aclaramos que este título está tomado del Concilio Vaticano II, máximo organismo de la Iglesia Católica, culminado el 8 de diciembre de 1965 Un día antes la casi totalidad de los obispos reunidos en Roma aprobaron la Constitución Pastoral “La iglesia en el mundo”, documento clave sobre temas antropológicos y éticos.

En ese documento se afirma: “La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado. El aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (GS 51). Esta extrema calificación se basa en el 5° mandamiento del Decálogo: “No matar” aplicada a los niños por nacer.

La condena del aborto se apoya sobre una base científica evidente: El nuevo ser humano se constituye por la concepción o sea la fusión de los dos gametos gametos germinales, el óvulo femenino y el espermatozoide masculino. Ambos generan un nuevo ser humano con su propia dignidad. Por lo tanto debe ser ya respetado y cuidado a lo largo de las distintas fases, embrionaria y fetal de su vida hasta su nacimiento.

De aquí se desprende algo evidente: Quien libre y voluntariamente quita la vida a un ser humano por nacer comete un asesinato. Por lo tanto el Estado debe castigar al autor o autores con una pena grave. La Iglesia Católica lo sanciona con la pena de excomunión, que significa que deja de pertenecer a la Iglesia y para ser readmitido debe confesar su culpa y ser absuelto.
Obviamente se deben tener en cuenta las circunstancias agravantes y también las atenuantes y las eximentes. Los aborteros saben que están matando cruelmente a un ser vivo inocente, descuartizándolo o envenenándolo. En cambio la madre que aborta no raras veces está sometida a presiones, incluso del mismo padre de la criatura, que se lava las manos e incluso obliga a la mujer a abortar.

A pesar de todo ello, hay agrupaciones feministas radicales que reclaman la despenalización e incluso la legalización del aborto. Como argumento indican que toda mujer tiene derecho a disponer de su propio cuerpo y en consecuencia, si está encinta, también a la “interrupción del embarazo”. Este término es engañoso ya que oculta que se trata del asesinato del propio hijo.

Las ideologías abortistas engañan sobre la realidad del aborto y lo presentan como quitarse una verruga o un tumor. No reconocen que el nuevo ser humano que va a nacer tiene su propia dignidad por ser el hijo biológico de los dos progenitores, el padre y la madre.

En derecho penal matar al propio hijo es cometer un “filicidio”, acto criminal gravísimo que causará a sus autores, especialmente a la madre, el “síndrome postaborto”, o sea el conjunto de daños psíquicos y somáticos a lo largo de su vida, pudiendo llegar al suicidio.

El cristianismo proclama la defensa de los infantes por nacer y exhorta a los padres que acepten su responsabilidad materna y paterna. Incluso en el caso más extremo de violación hace un llamado a la mujer violada a solidarizarse con el niño inocente que lleva en su vientre y cuidarlo hasta que nazca. Después se verá si ella o su familia lo quieren acoger por compasión. En caso negativo se debe buscar a personas o instituciones que lo reciban o adopten para que no quede abandonado. Para ello hay que promover familias solidarias, asilos de niños o centros de ayuda a la madre.

Jesús nos explica el significado profundo de la acogida a los niños abandonados: “Lo que hagan con uno de estos hermanos míos más pequeños conmigo lo hacen” (Mt 25, 25, 40). Salvar la vida a un niño amenazado de ser abortado equivale a salvar la vida del niño Jesús, cuando el cruel Herodes determinó matar a todos los niños que podrían derrocarle.

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  • Autor Miguel Manzanera S.J.

Transcribimos, resumiendo, el mensaje que con ese título han emitido los Obispos de Bolivia, al terminar su 103ª Asamblea Ordinaria en Cochabamba el 2 de mayo de 2017. Los Obispos, al igual que hicieron los apóstoles, proclaman que el Señor ha resucitado(Lc. 24,34).El anuncio pascual ilumina la vida de todo creyente al reconocer que el mal ha sido vencido por el bien que es Cristo. La resurrección del Señor nos desafía a proclamar la Vida frente a las situaciones de muerte que la amenazan.
1. Visita quinquenal al Papa. Los Obispos se alegran de que en septiembre harán su visita al Papa Francisco en Roma, para expresar su comunión con el sucesor de Pedro y la plena fidelidad al magisterio de la Iglesia. Piden oraciones al pueblo de Dios para que sea una visita fructífera, donde el Papa les dará sus recomendaciones para mejorar el servicio pastoral con especial atención a las periferias .geográficas y existenciales.

2. Solidaridad con Venezuela Ante la convulsionada situación de Venezuela los Obispos expresan su fraterna cercanía y solidaridad con la Iglesia y el pueblo venezolano en esta hora tan difícil marcada por la violencia fratricida, pobreza abrumadora y pérdida de la vigencia de los derechos humanos. Invitan a la oración y a buscar la reconciliación y soluciones políticas pacíficas, efectivas y progresistas.

3. Violencia e inseguridad. La Conferencia Episcopal Boliviana expresa su preocupación por la violencia, las pandillas y la inseguridad ciudadana con trágicas consecuencias de muertes en las carreteras, feminicidios, abortos y otros hechos funestos. Anuncian a Cristo Resucitado que nos transmite los valores del respeto a la vida y el sentido de responsabilidad que una auténtica convivencia humana.

3. Reforma del Código Penal.Los Obispos se refieren a la propuesta de la Ley de Reforma del Código del Sistema Penal, que va a ser discutida en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Lamentan el avance de la cultura de la muerte y del descarte, especialmente en referencia al aborto: Los Obispos transmiten las palabras del Papa Francisco al terminar su visita a México: “El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico… Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso, es un mal humano”. Por lo tanto hay que defender el derecho a la vida en línea con la Constitución Política del Estado y con los valores de los pueblos indígenas y del Evangelio. El Estado y la ciudadanía deben ofrecer en casos trágicos la protección de esas vidas inocentes y a actuar responsable y activamente.

4. Elecciones judiciales.El Episcopado invita para que las próximas elecciones judiciales en Bolivia rescaten la credibilidad de la administración de la justicia por encima de intereses partidistas. Es imprescindible la efectiva independencia y autonomía de los poderes del Estado. Sólo así se podrá rescatar la legitimidad de la Justicia, sin la cual no tendrá sentido ningún proceso electoral. También hay que evitar las corrupciones, las detenciones por móviles políticos y el gran número de detenidos sin juicio ni sentencia.

5. Vida para todos. Los Obispos indican que hay que favorecer la vida para todos, en especial de los últimos y de los pobres, todavía amenazados por la inseguridad económica y social. Hay que promover la dignidad de cada ser humano para construir el reino de la verdad, de la justicia, del amor, de la santidad y de la paz. De esta fuente se alimenta el compromiso social y político para salvar nuestra sociedad de la depredación de la corrupción y de los intereses particulares. Devolveremos a nuestro ambiente el sueño de comunidades y barrios acogedores y solidarios capaces de ofrecer serenidad, vida y esperanza.

Terminan los Obispos encomendando estos propósitos a la Virgen María, amparo y Madre del pueblo que quiere defender la vida y luchar en contra del mal, recordando el centenario de su aparición en Fátima a celebrarse el próximo 13 de mayo.

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  • Autor Miguel Manzanera

Una buena noticia para todos los devotos de la Virgen María ha sido la proclamación del Año Jubilar Centenario de la Virgen de Fátima por el Papa Francisco, adhiriéndose a la iniciativa de Mons. António Marto, Obispo de Leiría-Fátima (Portugal). Este Año Jubilar, iniciado el 27 de noviembre de 2016, terminará el 26 de noviembre de 2017, Fiesta de Cristo Rey.

El Obispo Marto explica que “el milagro más importante de Fátima no es propiamente la danza del sol, sino la conversión del corazón y de vida de tanta gente que sucede aquí sin que se vea, y que también podemos llamar la ‘danza de conversión’, al ritmo de la música de Dios que resuena en el Magnificat de la Virgen y llena de alegría”. Debemos vivir este año como “un tiempo favorable de acción de gracias por el don de la visita y del mensaje de la Virgen y por las gracias recibidas”.

La Virgen se apareció para confirmar la esperanza firme de paz. “Por eso debemos convertirnos, cambiar de actitud y revestirnos con las armas de la luz, como el rearme moral y espiritual de la conciencia de vivir la paz de Dios, la paz del corazón, la paz con los demás".

Además subraya que debemos revivir “la experiencia de la ternura y de la misericordia de Dios, de la devoción tierna al Inmaculado Corazón de María, de conversión y de compromiso con Dios y a favor de los otros y de la paz del mundo a ejemplo de los tres pastorcitos”.

El Prelado repite el llamado de la Virgen de Fátima a “la oración y a luchar por la paz y la defensa de la dignidad de los oprimidos y de los inocentes, víctimas de guerras y genocidios sin precedentes en la historia”.

El Papa Francisco estará presente en Fátima el próximo 13 de mayo, fecha en la que solemnemente proclamará santos a los dos pastorcitos, Francisco y Jacinta, que ya fueron considerados beatos por San Juan Pablo II el 13 de mayo del año 2000.

Ante la magnitud del actual conflicto bélico en Siria y en otros países, existe la posibilidad de desencadenarse la tercera guerra mundial de imprevisibles dimensiones. Por ello el Papa promueve la urgencia de orar a la Virgen María de Fátima pidiéndole la reconciliación entre musulmanes y católicos para alcanzar la paz en este Año Mariano Jubilar.

Recordemos que la Virgen de Fátima es venerada también por los musulmanes ya que en su libro sagrado, el Corán, se la menciona elogiosamente en varias ocasiones como la madre de Jesús. Los musulmanes son devotos de Fátima, una hija de Mahoma, casada con Alí, el cuarto de los califas musulmanes. Por eso el nombre de Fátima está muy extendido entre las mujeres musulmanas.

Ya en el siglo IX, en la época de la Reconquista en España, un distinguido joven cristiano se casó con una joven musulmana llamada Fátima que abrazó la fe católica. En gratitud por su buena elección puso el nombre Fátima a una localidad del actual Portugal, donde precisamente en 1917 tuvieron lugar las apariciones de la Virgen a los pastorcitos.

Por esa feliz coincidencia Fátima es centro mundial de peregrinaciones no solamente entre los católicos sino también entre los musulmanes, siendo la Virgen de Fátima un icono de esperanza y diálogo entre las dos mayores religiones para contribuir a la paz mundial, hoy en día amenazada por corrientes yihadistas belicistas.

 

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  • Autor Miguel Manzanera SJ.

La Divina Misericordia es una de las fiestas más recientes en la Iglesia Católica. Fue instituida por San Juan Pablo II en el año 2000. Lo anunció el 30 de abril durante la canonización de la religiosa polaca, Sor Faustina Kowalska a quien Dios eligió para ser mensajera de sus revelaciones místicas. Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta.

“En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de Fiesta de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para que el mundo cristiano afronte con confianza en la benevolencia divina las dificultades y las pruebas que esperan al género humano en los años venideros”. El Papa Juan Pablo II, casi al principio de su pontificado, dedicó a la Divina Misericordia una de sus más importantes encíclicas, publicada en 1980.

Jesús reveló a Sor Faustina ese misterio para que lo transmita a los corazones de cada persona: “Dios es Misericordioso y nos ama a todos y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a mi misericordia” (Diario de Sor Faustina 723). Jesús quiere que tengamos plena confianza en su misericordia y al mismo tiempo que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

La esencia este mensaje se sintetiza en cinco puntos fundamentales: 1. “Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi Misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi Misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".

2. La confianza es la esencia de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias. "Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella".
3. La misericordia define también nuestra actitud hacia cada persona. "Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción, la segunda es la palabra, y la tercera, la oración".
4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias. "Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Si las almas saben acumular los tesoros eternos, no serán juzgadas, porque la misericordia anticipa mi juicio".

5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. "Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón".

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad y recibir la indulgencia plenaria, además de participar en la Misa, hay que rezar la Novena con la Coronilla a la Divina Misericordia; confesar -para lo cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia;-y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia. La confesión puede hacerse una semana antes o después.

Esta fiesta tiene una gran actualidad, no sólo para remediar las pugnas familiares, sociales e incluso políticas sino también para evitar las graves amenazas terroristas e incluso bélicas que pueden llegar a provocar una tercera guerra mundial que traería consecuencias destructivas mundiales incalculables.

En una de las revelaciones a Santa Faustina Jesús se expresaba así: "La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia" (Diario, 300). Esta es una razón para que practiquemos las obras de misericordia y celebremos la fiesta de la Divina Misericordia no sólo la Iglesia Católica, sino también las iglesias cristianas y además otras religiones e incluso personas que no practican ninguna religión.

Creemos que el misterio de la Divina Misericordia revela el Amor de la Familia Trinitaria donde cabe atribuir las entrañas de Misericordia de nuestro Dios (Lc 1, 78) a la figura maternal de la Rúaj Divina, que conocemos como Espíritu Santo, representada en la Virgen María, Madre de Jesús (Lc 1, 46-50).

 

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  • Autor Miguel Manzanera, SJ.

Tal como los cristianos recitamos en el Credo, Jesucristo “Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos y subió a los cielos…”. Posiblemente muchos creyentes que repiten está oración no saben explicar que significa la frase “Descendió a los infiernos”. A nuestro juicio, sin embargo, esta frase tiene gran importancia para comprender la totalidad del plan divino de salvación, profetizado en la Biblia y realizado en Cristo Jesús.

Que Jesús murió en la cruz es un hecho atestiguado por quienes presenciaron su agonía. El apóstol Juan relata la presencia al pie de la cruz de la Virgen María, de María Magdalena y de otras mujeres seguidoras de Jesús (Jn 19, 25). El evangelio de Mateo menciona que al morir Jesús tembló la tierra y las rocas se hendieron, algunos sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos y difuntos resucitaron y se aparecieron a muchas personas (Mt 27, 51-53).

Según la creencia hebrea los terremotos, frecuentes en Israel, muchas veces eran producidos por la apertura violenta del “sheol” o “hades” (en hebreo y en griego), lugar ubicado en las entrañas de la tierra, que en el Credo recibe el nombre de “infiernos” o sea lugares inferiores donde bajaban las sombras de los difuntos y allí esperaban el juicio final de sus obras según la Ley de Moisés, codificada en el Decálogo y en la Biblia.

Para entender el significado del “sheol” en tiempos de Jesús, hay que remontarse hacia etapas anteriores de la historia de la salvación o sea el Antiguo Testamento. El ángel Satán o sea el Tentador estaba encargado de comprobar la fe de los hombres a los que tentaba, exponiéndolos muchas veces en situaciones extremas como se muestra en el caso de Job (Job, capítulos 1 y 2) y también en el del mismo Jesús.

Como consecuencia de estas tentaciones muchas personas caían en el pecado y, al morir, no podían ser admitidas en el Reino de los Cielos. Mientras sus cuerpos se corrompían en el sepulcro, su sombra era llevada al “sheol”. Allí permanecían indefinidamente encerrados con llave bajo el poder de Satán, quien ejercía el cargo de fiscal y castigaba manteniendo en el sheol a quienes no habían cumplido la Ley de Moisés (Hb 2, 14-18).

Para liberarnos de esa grave injusticia el Hijo de Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen María tomando nuestra naturaleza humana. Jesús fue tentado por Satán, incluso de manera extrema de la cruz, pero supo resistir a las tentaciones confiando en su Padre Dios, muriendo y entregándole su Espíritu. La muerte de Jesús puso de manifiesto la maldad del Satán quien con el pretexto de probar la fe de los hombres, los sometía a graves tentaciones para llevarlos después de la muerte al sheol.

Por eso Jesús se solidarizó con los difuntos, sufriendo su misma suerte, y descendió a los infiernos. Allí predicó el evangelio de la salvación a quienes vivían en sombras de muerte. Muchos de ellos creyeron en Jesús y fueron llevados por Él al Reino celestial. Esta evangelización de Jesús es testimoniada en la primera carta del apóstol Pedro, cabeza de la naciente Iglesia en Roma: “Por eso hasta a los muertos se les ha anunciado la Buena Nueva, para que, condenados en carne, según los hombres, vivan en Espíritu según Dios” (1 Pe 4, 6).

Al quedar desvelada la malicia de Satán, Dios le retiró su confianza y envió al Arcángel Miguel con los ángeles buenos a luchar contra el Diablo y sus secuaces rebeldes que fueron derrotados, expulsados del cielo y arrojados a la tierra (Ap 12, 7-17). Jesús fue premiado por su fidelidad y habilitado por la Santa Rúaj (Espíritu) para volver a la vida terrena a completar su misión de evangelizar.

Al tercer día de su muerte Jesucristo resucitó, retomando su cadáver yacente en el sepulcro y transformándolo en cuerpo glorioso. No hubo testimonio directo de ese momento, pero varias personas sintieron un gran movimiento telúrico, atribuido al Ángel del cielo que hizo rodar la enorme piedra circular que cerraba la gruta del sepulcro (Mt 28, 2). Según una tradición piadosa Jesús resucitado se apareció a la Virgen María para consolarla y darle la nueva misión de ser su Esposa y Madre de la Iglesia. Los evangelios narran la aparición de Jesús a las mujeres que le seguían y a los apóstoles para infundirles su propia Rúaj, preparándoles para la gran fiesta de Pentecostés.

Con ello Jesús cumplió la etapa de su vida terrena. En el Credo se recoge sucintamente esta verdad del descenso a los infiernos, que no es fácil de entender en la mentalidad moderna, no raras veces cerrada a la actuación sobrenatural de Dios y a su misma existencia. La resurrección de Jesús es la prueba definitiva de nuestra fe en Él como Juez Salvador de vivos y muertos.

 

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  • Autor Miguel Manzanera SJ

Los medios de comunicación traen la triste noticia de que un varón de 30 años violó a su sobrina de 13 años y la dejó embarazada. La adolescente comunicó a su madre de la violación porque se dio cuenta que estaba embarazada y no sabía qué hacer.. La madre de la adolescente denunció el hecho el pasado 6 de abril a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) según informó el director de la unidad policial, Renzo Mercado:

Según la agencia ABI la víctima de violación indicó que tiene una gestación de tres semanas y han pedido que el Hospital de Clínicas la intervenga para interrumpir el embarazo". La fiscal Cuba explicó que el aborto se debe practicar con la presencia del médico forense del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para colectar las muestras que corresponda.

Esa petición se sustenta en la Sentencia Constitucional 026/2014, que faculta a padres y a la víctima a acudir y solicitar la interrupción del embarazo, sin necesidad de una orden judicial. El aborto en el caso de la niña violada es legal y que el único requisito es la presentación de una copia de la denuncia y que la víctima desee interrumpir la gestación.

De acuerdo con el relato de la víctima, la fiscal dijo que la niña fue violada en dos oportunidades bajo engaños. En la imputación la fiscal solicitó la detención preventiva para el agresor de 30 años, que responde a las iniciales JDS y fue aprehendido de inmediato y presentado ante el juez cautelar.

El caso de esta niña se presenta justo ahora en momentos que se discute un nuevo proyecto de ley que amplía las causales para el aborto legal.

Siguiendo la enseñanza de la Iglesia nos parece muy lamentable ese hecho, que merece una sanción ejemplar al violador a través de un juicio justo según el Código Penal (arts. corregidos 308 bis y 310).

Pero en cambio no es justo el aborto que condena a muerte a la niñita o el niñito que está en el seno de la madre y que obviamente es completamente inocente e indefenso.

La Iglesia hace un llamado a las instituciones o personas que quieran ayudar, cuando nazca la criatura, si la familia de la niña no quiera aceptarlo, para que pueda ser acogido, sabiendo que acogen al mismo Jesús: “Los que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Sería un grave error y una injusticia condenar a muerte a un infante, niña o niño, por nacer. La Constitución Política del Estado establece que toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual” (art. 15.I.). Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a su desarrollo integral” (art. 59.I). La Constitución reconoce los Tratados internacionales sobre derechos humanos (art. 410), entre los que se encuentra el Pacto de San José de Costa Rica, ratificado por Bolivia, que en su art. 4 declara que Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Pidamos al Señor para que se proteja la vida y no se derrame sangre inocente.

 

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  • Autor Miguel Manzanera, S.J.

En los dos artículos anteriores hemos comentado el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma 2017, titulado “La Palabra es un don. El otro es un don”. El Papa toma como referencia bíblica la parábola “El rico epulón y el pobre Lázaro” (Lc 16, 19-31). Cuando ambos mueren Dios cumple su justicia y deshace las injusticias terrenas. Premia a Lázaro que en la tierra sólo tuvo males y lo lleva al seno de Abraham, lugar de alegría. Al mismo tiempo castiga al rico inmisericorde por su falta de compasión, lanzándole al fuego que no se apaga.

En medio de los tormentos el rico se acuerda de sus hermanos que todavía viven y llevan una vida egoísta de banquetes y placeres. Por ello pide a Abrahán que envíe a Lázaro a la tierra para avisar a sus hermanos de que cambien de vida y sean misericordiosos y así eviten el castigo eterno. Pero Abrahán le responde: «Ya tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen». El rico insiste en que sólo si va Lázaro le escucharán. Pero Abrahán responde: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto».

El relato del rico comilón y del pobre Lázaro nos exhorta a una sincera conversión para aprender cómo tenemos que comportarnos en esta vida con los que sufren y así alcanzar la felicidad de la vida eterna.

El Papa explica que esta parábola nos sirve como clave cristiana de lectura de la sociedad actual donde existen graves diferencias sociales, incluso dentro de la misma Iglesia. La parábola enseña a los ricos para que cambien de vida y sean solidarios.

Para ello tenemos que leer, escuchar y meditar la Palabra de Dios para que le amemos con todo el corazón y también amemos a las personas que sufren. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión de los corazones humanos y orientarlos al Dios justo y misericordioso. Por el contrario, cerrar el corazón al don de Dios tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Para erradicar el egoísmo el Papa señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Jesús pasó 40 días en el desierto haciendo oración y penitencia para conocer los engaños del ángel Tentador y aprender a vencerlos”.

Aprovechemos la Cuaresma para renovarnos buscando a Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar.

El Papa invoca al Espíritu Santo para que nos guie a realizar un verdadero camino de conversión y descubramos el don de la Palabra de Dios. Así seremos purificados del pecado que nos ciega y serviremos a Cristo presente en los hermanos necesitados.

Concluye el Papa animando a todos los fieles a participar en las campañas de Cuaresma que la Iglesia promueve para que la cultura del encuentro contribuya a la formación de una única familia humana según el modelo de la Familia Trinitaria.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, abramos las puertas de nuestros corazones a las personas débiles y pobres. Así viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.de resurrección.

 

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