Martes, 22 Agosto 2017

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Bolivia atraviesa un año conflictivo, comenzando por la aprobación de la ley de aborto hasta la aprobación de la ley de intangibilidad del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
Sin duda la Iglesia Católica exhorta a defender la vida y la naturaleza, creación de Dios. Todos estamos llamados a defender nuestro hogar, nuestro territorio; y los hermanos indígenas del TIPNIS luchan por defender su espacio de trabajo y sus tierras que los vieron nacer.
Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, durante su homilía en celebración por los 192 años de independencia de Bolivia, expresó – cita textual- “Entre las múltiples y graves consecuencias de los daños medioambientales hay que mencionar, sobre todo, los conflictos sociales que éstos generan provocando sufrimiento y muerte de personas, como el más recientemente planteado en Bolivia por la proyectada carretera por el TIPNIS… Hoy, reconocemos con más claridad que la protección de la casa común es principalmente un problema ético y moral”. Lamentablemente, esa denuncia sigue muy actual con la parcial aprobación hace dos días de la ley que levanta la intangibilidad del TIPNIS. Ley impuesta con prepotencia y sin diálogo, olvidando los hechos de sangre y los sufrimientos de los hermanos indígenas, sus derechos y su firme rechazo a la misma”.
Así mismo, expresó que "el argumento de que se quiere impulsar el desarrollo en el Parque parecería más un pretexto que una respuesta a necesidades. El desarrollo no puede darse a costa de conflictos sociales y del daño a la hermana ‘madre tierra’ porque su costo es más alto que el beneficio económico”.
Tras estas palabras, la ministra de comunicación, Gisela López, no se dejó esperar y saltó a las redes sociales para decir que la "Iglesia Católica no decide más sobre territorios indígenas"; específicamente se dirigió a Mons. Gualberti, publicando en su cuenta de Twitter: “Ud y la iglesia católica no deciden más sobre territorios indígenas. Pueblos TIPNIS decidieron su destino en consulta previa”; insistiendo que “El Papa pidió perdón por la invasión, sometimiento, violaciones y apropiaciones de las riquezas de nuestros pueblos. Lección para Gualberti”.
López aclaró que los originarios “ahora son autónomos”, pero, ¿a qué tipo de autonomía se referirá la ministra de comunicación?, si vemos a los hermanos indígenas en protesta por defender el territorio y éstos son violentados por la policía boliviana. Pues a Naciones Unidas le importa mucho el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, de su autodeterminación, el derecho a la consulta, una consulta informada y de buena fe”, como expresó el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia, Mauricio Ramírez.

La próxima Visita Apostólica del Papa Francisco a Colombia es una oportunidad privilegiada para acercarnos a la verdadera identidad, a la misión específica, al misterio último de la Iglesia. Con este propósito, quisiera señalar algunos criterios o sugerencias que pueden ser útiles para nuestra reflexión.

1. Debemos superar la visión de la Iglesia como una simple institución humana. Con frecuencia se la mira solamente como una organización con fines culturales o sociales. Es verdad que la misión de la Iglesia debe tener hondas repercusiones en el modo de vivir la sociedad y que con frecuencia debe suplir tareas en campos como la educación, la salud, la promoción laboral. Sin embargo, la Iglesia ha sido congregada y enviada por Cristo como testigo y servidora de un proyecto más grande: el plan de salvación de Dios.

2. Debemos ver la profunda unidad entre Cristo y la Iglesia. Desde la experiencia inicial de Cristo y los Apóstoles, como está documentada en los textos bíblicos, Cristo se identifica con su Iglesia, se prolonga en ella, actúa a través de ella. No tiene ningún sentido decir que se cree en Cristo, pero que no se cree en la Iglesia. En efecto, la Iglesia sin Cristo no tiene razón de ser y Cristo quiere tener una nueva y actual corporeidad por medio de la Iglesia. La fe en Cristo sin la Iglesia no supera lo que sería una idea, un sentimiento, o un afecto a un personaje.

3. Debemos considerar que la vida y la misión de la Iglesia no se fundamentan, como piensan algunos, en sus logros culturales, en sus estrategias políticas, en sus bienes materiales, en su trayectoria histórica, en su imagen mediática, en sus proyectos sociales. La Iglesia, en realidad, vive de una misteriosa y permanente intervención de Dios que la ha pensado desde siempre, la sostiene en el tiempo y la hace capaz de una vocación que ciertamente la supera: continuar el dinamismo de la Pascua de Cristo.

4. Debemos vivir la indispensable dimensión comunitaria de la Iglesia. Sin ella, la auténtica Iglesia de Cristo no existe, porque no es posible seguir a Cristo, hacer presente a Cristo, continuar la obra de Cristo en solitario. Aun en el plano humano, no se puede creer ni amar sin referencia a los demás. La mentalidad individualista lleva sólo al egoísmo y a la autosuficiencia, que finalmente constituyen un fracaso en el plano del ser y del hacer. Crear comunidad es una tarea pendiente y apasionante

5. Debemos incrementar el sentido de pertenencia de todos los bautizados a la Iglesia. No aparece la auténtica Iglesia si se la identifica únicamente con obispos, presbíteros y religiosos. La Iglesia somos todos los bautizados, cada uno con un puesto y una función en el Cuerpo del Señor. Siempre nos complementamos y apoyamos mutuamente los unos en los otros. Llegar a esto exige una formación espiritual y catequética permanente, una dinámica renovada de comunión y participación.

6. Debemos aprender a amar a la Iglesia, más aún a sentir con la Iglesia y a vivir todo con la Iglesia. Esto se logra cuando descubrimos que la Iglesia es nuestra madre, que nos ha engendrado en la fe y nos conduce en el conocimiento y la experiencia de Cristo. Más allá de sus limitaciones y pecados, que son los de todos nosotros, la Iglesia es la institución más noble, más sólida y más bella que pueda tener la humanidad. Para cada uno de nosotros, la Iglesia no puede ser sino un motivo creciente de alegría y corresponsabilidad.

7. Debemos percibir que es el Espíritu Santo quien guía a la Iglesia y que lo hace cuando nos mueve a cada uno de nosotros, con fuerza y con dulzura, a la santidad, a la fraternidad y al compromiso apostólico. Si la Iglesia no logra ser plenamente luz y sal y ciudad sobre el monte, como Dios quiere que sea en el mundo, es por culpa de nosotros que nos resistimos a la enseñanza y a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida. Estamos también hoy en la posibilidad de permitir y cooperar con el milagro de Pentecostés.

 

La Pastoral Juvenil Vocacional de la Diócesis de El Alto, invita a participar del 2do Encuentro Diocesano de Confirmaciones con el objetivo de animar y reafirmar en la Fe a jóvenes y adolescentes que se preparan para recibir el Sacramento de la Confirmación.

La actividad está destinada a los jóvenes catecúmenos de parroquias y movimientos juveniles de la Diócesis. Dicho encuentro, bajo el lema “Ven Espíritu de Amor”, se realizará el domingo 10 de septiembre, en el coliseo Don Bosco de El Alto desde horas 10:30 a.m. hasta las 17:30 p.m.

Las inscripciones son hasta el 2 de septiembre en la Secretaría de la Pastoral Juvenil, ubicado en la Av. Panorámica, “Capilla amor de Dios”, zona 16 de Julio, en horarios de atención de 14:30 a 18:00. El aporte es de 10 Bs., que incluye almuerzo, refrigerio y material.

Para mayor información puede comunicarse con la Hna. Marcela Pérez, asesora de la PJV Diócesis de El Alto al 73549524, o Andree Flores Condori, Coordinador PJV al 73087814.

La Biblia relata que cuando Dios creó a Adán y Eva les dijo que podían comer de todos los árboles del Paraíso, menos de uno, porque si comían de él morirían. Relata también que poco después apareció la serpiente, figura bíblica que designa al diablo, y le dijo a Eva: “¿Así que Dios no les deja comer de ningún árbol del jardín?”. En pocas palabras, lo que Dios había dicho respecto a un árbol, el diablo lo generalizó y aplicó a todos los árboles, haciendo así que Adán y Eva comieran del árbol prohibido y rompieran la comunión con Dios. De esa manera, el diablo comenzó a ejecutar su proyecto de dividir al hombre de Dios y dividir a los hombres entre sí. El mismo término “diablo”, proveniente del griego, significa “el que divide”. Para dividir, sin embargo, el diablo no puede recurrir a la verdad, porque la verdad suprema es Dios y Él no divide sino que une. El diablo, entonces, tiene que recurrir a la mentira. Así engañó a nuestros primeros padres y, desde entonces, no ha cesado en su afán de engañar a los hombres.

La dimensión de esta columna no me permite relatar todos los casos en que el diablo, a través de juegos de palabras y falsas interpretaciones de las mismas, ha logrado su cometido. Uno de esos casos, el más perverso, fue el que llevó a la muerte de Jesús. Los evangelios nos cuentan que Jesús una vez dijo: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Él se refería a su propio cuerpo, en el que habitaba la plenitud de Dios. Sin embargo, como los fariseos de la época querían matarlo, porque su predicación y sus obras les resultaban incómodas, manipularon sus palabras y lo acusaron de haber dicho que Él destruiría el templo, lo cual calificaron como una blasfemia. Con esa acusación le iniciaron el proceso que terminó con su crucifixión. Desde entonces, hasta nuestros días, una multitud de cristianos han sido perseguidos, encarcelados y hasta asesinados en base a la tergiversación o interpretación subjetiva de sus palabras.

No resulta extraño, entonces, que tomando sólo cuatro palabras dichas por mí dentro de un discurso que duró más de veinte minutos, algunos se hayan dejado convencer de que, con el adjetivo que utilicé para referirme a sólo un acto concreto de una persona concreta, estaba calificando a toda la persona y, peor aún, a todo el grupo étnico del que proviene. Nada más falso. Jesús llama al demonio “mentiroso y padre de la mentira” y, como la mentira no tiene fundamento en los hechos, el mismo Jesús dijo a sus perseguidores. “si no creen en mis palabras, al menos crean en mis obras”. Siguiendo su ejemplo y visto que, pese a las aclaraciones que he brindado en estos días hay quienes aún se obstinan en interpretar de modo equivocado mis palabras, me remito a las numerosas obras que desde mi llegada a Arequipa hace once años vengo realizando para ayudar a quienes, por falta de oportunidades, viven en situación de pobreza. Mi amor por estos hermanos queda de manifiesto, entre otras iniciativas, en el Centro de Estudios y Desarrollo Humano Integral que hace unos años fundé en el Cono Norte de nuestra ciudad, en el cual formamos y capacitamos para el trabajo a cientos de jóvenes, muchos de ellos venidos de Puno, Moquegua y otras partes del país. Como se dice: “Obras son amores y no buenas razones”.

De manera simultánea con la Secretaría del Estado del Vaticano, la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) dio a conocer el logotipo oficial creado para la visita del Papa Francisco al Perú, a llevarse a cabo en enero del próximo año.

Elementos presentes en el logotipo

Esta imagen gráfica, oficializada hoy por la Santa Sede a las 11:00 de la mañana, hora peruana y 18:00 horas en Roma, consta de dos manos, una de color rojo y una de color amarillo, que representan, en el caso de la roja, al pueblo peruano y su bandera, y la mano amarilla al Vaticano.

Ambas manos se encuentran unidas por la esperanza, y como si fueran alas que aluden a la oración, alabanza y alegría. Asimismo, el fondo blanco de las manos representa la paz y la unión de ambas naciones por la llegada del Santo Padre.

El logotipo también incorpora el mapa del Perú junto a la fotografía del Papa Francisco, como expresión de la cercanía del pontífice con nuestro pueblo y la unidad que debemos tener como país para su recibimiento.

La presentación del logotipo estuvo a cargo de los monseñores Norberto Strotmann, secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana y coordinador general de la visita papal y Monseñor Miguel Cabrejos, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana y coordinador de medios para la llegada del Pontífice.

Lema y agenda oficial de la visita

Como se dio a conocer durante la conferencia de prensa realizada el pasado 14 de agosto, el lema oficial que la Conferencia Episcopal Peruana ha preparado para visita del Santo Padre es Unidos por la esperanza.

La visita del Papa Francisco al Perú se iniciará el jueves 18 de enero y culminará el 21 de enero de 2018. Durante estos días desarrollará una serie de actividades pastorales en las ciudades de Trujillo (región La Libertad), Puerto Maldonado (región Madre de Dios) y Lima.

Redes sociales y hashtag

Toda la información oficial de esta visita, se encuentra disponible en nuestras redes sociales:
· Facebook: Papa Francisco en el Perú
· Twitter: @papafranciscope
· Instagram: @papafranciscope

Equipo de Comunicaciones

Visita del Papa Francisco en Perú
972209412/956777750

C A R T A   P A S T O R A L

 Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…

Lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos

y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (Mt 16,18-20).

A todos los fieles y personas de buena voluntad

Queridos hermanos: Paz en el Señor.

Les escribimos esta carta con ocasión de la próxima visita apostólica que va a realizar el Papa Francisco al Perú los días 18 al 21 de enero del próximo año 2018. Y lo hacemos con el propósito de orientar a todos sobre su sentido y el espíritu con que debemos prepararnos para recibir al Santo Padre y acoger el testimonio de fe y esperanza que nos trae en nombre del Señor Jesús.

El anuncio de la visita nos llena de alegría al pueblo cristiano y es motivo de esperanza para todo el Perú. El gozo que sentimos nos compromete a prepararnos adecuadamente para que esos días sean de gracia y bendición y ocasión de siembra generosa, llamada a dar frutos de renovación en nuestra vida cristiana y de fortalecimiento de los valores de convivencia cívicos, de los que estamos tan urgidos en el momento presente.

1. “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes… y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado (Mt 28,19-20)

¿Por qué viene el Papa al Perú? ¿A qué obedece esta decisión suya? La visita del Papa Francisco la entendemos a la luz del testamento de Jesús a los apóstoles. Este mandato misionero es un imperativo siempre actual y debe estar permanentemente presente en la vida de la Iglesia. “Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”, en feliz expresión del beato Pablo VI (En 14). Así ha sido a lo largo de los siglos y lo es en la actualidad. En esta clave hemos de entender toda la actividad de la Iglesia y la de cada uno de nosotros.

La responsabilidad del anuncio del evangelio compete en primer lugar a todos los obispos unidos al Papa. Este, como sucesor de Pedro y piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia, cumple su deber de muchas maneras; una de ellas son las visitas apostólicas que realiza a los diversos países. En estas procura que el encuentro con los distintos grupos de personas favorezca el encuentro de los creyentes con Jesucristo vivo y la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él.

Con las visitas el Papa siempre busca la cercanía con los fieles y personas de buena voluntad, para llevarlos al encuentro con Jesucristo vivo y hacer posible la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él. Igualmente promueve la unión de todos los cristianos, el respeto entre todos los grupos de creyentes, la convivencia entre los pueblos y el cuidado responsable de la creación. Con su cercanía, su anuncio gozoso de Jesús Salvador, su humilde servicio de evangelizador y el aroma evangélico que desprende su persona atrae a todos al encuentro con Jesús.

2. “Confirma a tus hermanos” (Lc 22,32)

¿Para qué viene el Papa?

Sabiendo Jesús que el apóstol Pedro le negaría por tres veces, le dice: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no flaquee, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos en la fe” (Lc 22,32). A esto viene el Papa al Perú. El Pedro de hoy viene a confirmarnos en la fe en Cristo para que seamos testimonio de unidad y coherencia.

La fe de los creyentes siempre necesita ser fortalecida, porque el pecado presente en la sociedad y en la vida de los cristianos, incluidos aquellos de quienes debiera esperarse siempre un testimonio más claro de coherencia, pone en peligro la fe de los más débiles.

Tenemos la firme esperanza de que la presencia del Papa, su mensaje claro y estimulante de puro sabor evangélico, su testimonio de vida, su cercanía, especialmente con los últimos de la sociedad, su lenguaje franco y directo… contribuirán a que la fe de nuestro pueblo sea sacudida por el viento fuerte del Espíritu Santo, de suerte que a todos nos impulse a una renovada y más rica vivencia de la misma.

3. ¡Ay de mí, si no anuncio el evangelio! (1Cor 9,16)

La urgencia evangelizadora que experimentó el apóstol Pablo nos empuja a una renovada vivencia de fe, que nos anime a hacer el camino de cada día en la humilde escucha y fiel seguimiento de la Palabra del Señor, en unión de todos los hermanos. Esta actitud nos tiene que impulsar a hacer llegar la Palabra de salvación a todas las personas, ambientes, grupos humanos… a los que todavía no ha llegado o adonde ha dejado de ser escuchada.

Hoy ya no es suficiente un cristianismo recibido principalmente por tradición o herencia. Nadie nace cristiano, nos hacemos cristianos por una decisión personal. El que ha optado por seguir a Jesús ha de tener muy presente que “la evangelización es tarea de la Iglesia”, y que todo el pueblo cristiano es sujeto de evangelización (Cf Eg 111). De ahí deriva la necesidad de ser testigos del Señor Jesús, que se ha hecho hombre y ha muerto y resucitado para que en Él tengamos vida, ahora y en la eternidad.

Conclusión

Una vez recibido con gran alegría el anuncio de la llegada del Papa, la Iglesia en el Perú hemos comenzado a orar por los frutos espirituales y la renovada convivencia entre todo nuestro pueblo. Encomendamos a la intercesión de la Virgen María, Estrella de la evangelización, a los beatos mártires de Chimbote y a nuestros santos: Toribio, Rosa, Martín, Francisco Solano, Juan Macías… los frutos espirituales de esta visita apostólica del Papa Francisco a nuestra querida Patria, el Perú.

Con nuestro afecto y bendición.

Agosto 2017.

Los Obispos del Perú

“El 13 de mayo (de 2017), los habitantes de los barrios musulmanes de Bangassou –unas 2.500 personas sobre 20.000 que tiene la ciudad- eran atacados por rebeldes antibalakas (que combaten a los musulmanes) y llevados por los cascos azules marroquíes – que protegen esta población- a la mezquita del barrio Tokoyo.” Ahí “vivieron hacinados tres días y tres noches, revueltos vivos con muertos, hasta que los cascos azules desatendieron sus puestos al atardecer. Se fueron…” “Los dejaron abandonados”, rodeados por 700 francotiradores que “los hostigaron, hirieron y mataron como se tira contra conejos”. De esta manera, Mons. Juan José Aguirreobispo de Bangassou- recuerda cómo comenzaron los enfrentamientos que se mantienen hasta hoy en la ciudad. La historia de Centroáfrica ha estado marcada por la violencia y las guerras, y estos últimos acontecimientos prometen ser uno de los capítulos más duros de esta triste historia.

Lo preocupante es que la paz se ve lejana… Según Monseñor, es muy posible que en algún momento lleguen los selekas (grupo extremista musulmán) a Bangassou. Se han organizado para quemar, pillar y asesinar a todos aquellos que han hecho lo mismo con sus hermanos musulmanes. “(Ellos, los musulmanes) que han perdido todo cuanto tenían y se han refugiado aquí, en la misión católica, entre el seminario y la catedral, en un campo donde están las 2.000 personas musulmanas desplazadas de sus barrios”, cuenta Mons. Aguirre y continúa: “La situación humanitaria es muy triste. Hay más de 80 muertos por balas y cientos de heridos. Ayer, incluso, enterramos 27 personas, que llevaban 4 días muertas, tiradas en el suelo…”

Pero Monseñor sigue ahí… Al pie del cañón. “Pero cómo voy a irme”, responde cuando le preguntan si piensa volver a España (su país natal). “Muchos me dicen que el precario equilibrio que vivimos hoy, lo es gracias a la mediación de la Iglesia católica”, cuenta. Su misión es hacer que los antibalakas y los cascos azules se sienten a dialogar, pero es difícil. Sin embargo su decisión de quedarse no significa que no sienta miedo. Hace unas semanas atacaron una mezquita y él se puso como escudo humano, durante muchas horas, para evitar que mataran a los musulmanes: “A mi amigo Hamid un tiro le golpeó el hombro estando a mi lado; le corté la hemorragia con mi puño en el suelo y, después, con la bala dentro, le llevé al hospital, en donde ya se ha recuperado”. A pesar de la maldad de este grupo extremista que mata sin compasión, a Monseñor no se han atrevido a tocarlo (y eso que es él quien denuncia todos estos hechos). “La gente dice que si matan al obispo, el futuro de Bangassou se hunde, que la prosperidad que mis 20 años de obispo trajeron a esta tierra se viene a pique”, dice Mons. Aguirre. Es por esto que tampoco han disparado en contra del campamento en donde se esconden los 2.000 musulmanes.

Pero los cascos azules de Mauritania no piensan lo mismo… Un día se pararon frente a la misión y empezaron a disparar durante diez minutos, sin parar. “Un ensordecedor tiroteo que nos puso el corazón desbocado, temblando de miedo por la agresividad de la intimidación. Todos tuvimos miedo… Era la hora de la cena: dejamos de comer y algunos se metieron debajo de la mesa. Fue horrible. Cuando se cansaron, descubrimos que una persona murió de infarto, un seminarista recibió una bala perdida en el estómago y muchas personas perdieron el sentido a causa del shock emocional”, cuenta el obispo. “Esa noche mi corazón siguió desbocado hasta el amanecer. Y, como todos los demás, tengo miedo.”

Pero, ¿qué es lo que lo hace seguir ahí? “Mi causa son los pobres, los más de 1.000 huérfanos que abrazo, los enfermos terminales de SIDA que beso y acaricio, las cuatro casas para ancianos acusados de brujería, la pediatría, la maternidad, las 20 escuelas… Todo esto es una inyección de esperanza para mí y para un pueblo torturado por la violencia”. A pesar de todo, sabe que con él está Dios: “Él está ahí, llorando en silencio con nosotros, y nosotros esperando de Él clemencia y discernimiento para no poner las cosas peor de lo que ya están.” Para Mons. Aguirre, “el inmenso sentimiento de impotencia es ya una derrota”.

Es imposible no preguntarse de dónde saca la fuerza él y los misioneros de la Iglesia para enfrentar un panorama tan difícil. Él dice: “Desde el principio, les he dicho a mis curas y a mis monjas que, cuando no comprendan la raíz de tanta violencia, cuando no encuentren la clave para entender la muerte gratuita de los más pobres, usen la contraseña de Jesús en el Calvario. Con ese signo, se iluminarán sus mentes y apaciguarán sus corazones.”

En estos momentos, en Bangassou, “Jesús está muriendo aquí a raudales, desangrándose por las venas de tantos niños y mujeres inocentes”, dice Monseñor, pero asegura que “ya está resucitando en la fe de unos pocos”. Cuando termina su entrevista –dada a la revista Ecclesia- le cuenta al periodista que acaba de nacer un niño en el comedor del seminario menor… En medio de tanto dolor, la vida.

La Comunidad de Madres Dominicas del Monasterio Santa Rosa te invitan a participar y celebrar con nosotros, de la Solemne Clausura del Jubileo por los 400 años de la partida al cielo de Nuestra Madre Santa Rosa de Lima.

PROGRAMA:

NOVENA - Del 15 al 23 de Agosto
El día 15 de Agosto por ser día de Fiesta, sólo se realizará la novena por la mañana en la Misa de 7:00AM.
Del 16 al 23 de Agosto
06:15 pm - Rezo del Santo Rosario.
07:00 pm - Santa Misa y rezo de la Novena.
23 de Agosto al término de la Eucaristía, homenaje a Nuestra Madre Santa Rosa a cargo de Grupos invitados.

24 de Agosto - SOLEMNE CLAUSURA DEL JUBILEO
07:00 pm - Solemne Misa de Clausura presidida por el Sr. Arzobispo de Arequipa.

29 de Agosto - Visperas de la Solemnidad de Santa Rosa de Lima.
06:15 pm - Rezo del Santo Rosario.
07:00 pm - Santa Misa con rezo de Vísperas
al finalizar, Serenata en honor a Nuestra Madre Santa Rosa.

30 de Agosto - SOLEMNIDAD DE NUESTRA MADRE SANTA ROSA DE LIMA.
07:00 am - Solemne Misa de Comunidad.
10:00 am - Solemne Misa de Fiesta
a continuación Procesión.