Miércoles, 24 Mayo 2017

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Hoy, Jueves Santo, recordamos a los sacerdotes. Cuando alguno de los pocos amigos sacerdotes que tengo llega a mi casa, siento que solo su presencia purifica y bendice a mi familia, se trata de una gracia, de una bendición.

Los sacerdotes son personas que han recibido una vocación, es decir, un llamado divino. Al igual que los discípulos de Jesús, han sentido la voz del maestro de Nazaret, que les decía: “Ven y sígueme”. Fieles a esa convicción de fe, han dejado todo atrás, familia, amigos, casa, negocios, etc., y, como Pedro y los discípulos, se han animado a “dejar las redes” y caminar con Cristo.

En una ocasión, un joven se acercó a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?”. Y, cuenta el evangelio, que Jesús lo miró con cariño. Los sacerdotes son gente que ha experimentado el amor de Dios en sus vidas. En algún momento han percibido esa mirada penetrante que te conoce en profundidad y, aun así, te ama. Nadie sabe explicarlo, solo se trata de una experiencia. El saberse amados por Dios les da la libertad de amar a los demás sin límite, los sacerdotes son hombres que aman a la humanidad y buscan cada día que esta descubra el amor liberador del Padre.

Muchos sacerdotes viven solos, encargados de parroquias alejadas o de céntricos lugares de culto que, cuando se vacían, se convierten en enormes espacios de soledad. La soledad, la pobreza, a veces la sensación de inutilidad, la enfermedad, la vejez son aspectos que provocan sufrimiento a estos discípulos de Cristo. Son gente que sabe sufrir, que encuentra en la cruz una explicación a sus padecimientos y que ofrecen sus dolores por otras personas que sufren igual o más que ellos.

Los sacerdotes son gente entusiasta que quiere llevar la alegría del evangelio del Reino de Dios, a los pobres, a los enfermos, a los que sufren injusticia. Por eso están siempre alegres, con una alegría que refleja la serenidad de su alma, un alma cultivada con la oración constante y diaria. Los sacerdotes llevan el mundo en sus pechos y lo ofrecen diariamente al único capaz de transformarlo.

En estos días de Semana Santa, trabajan intensamente confesando y perdonando. Ellos se saben pecadores y saben también que el amor de Dios es mucho más grande que cualquier pecado humano, por eso perdonan. Solo aquel que sabe pedir perdón aprende a perdonar.

Imponen las manos para bendecir a las personas, algunos incluso realizan curaciones milagrosas, en nombre de Jesús. Con esas manos transforman el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesús. Gracias al sacrificio de la eucaristía nos traen la unidad y la paz de la comunión con Cristo.

No olvidemos a nuestros amigos sacerdotes, recemos por ellos, por los jóvenes que recién empiezan su vida sacerdotal y por los viejos que han dado su vida entera por la Iglesia, por los que andan con sotana y por los que son menos formales, por aquellos que han estudiado alguna otra profesión y desde allí, llevan el evangelio a la gente. Pidamos por los que visitan a los enfermos, por los que acuden a las cárceles, por los que se dedican a la educación, por los que recogen a los niños de las calles. Recemos por ellos constantemente, por su vocación, por su sufrimiento, por su perseverancia.

Acompañémoslos en sus actividades pastorales cuando podamos, compartamos con ellos la alegría de nuestra familia, y contagiémonos mutuamente el gozo que nos trae la resurrección de Jesús.

 

“Me tejiste en el seno de mi madre” Salmo 139,13

La Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana, ante el anuncio por parte de la Presidenta de la Comisión Mixta de Constitución de la Asamblea Legislativa Plurinacional de no convocar a los representantes de las Iglesias para debatir sobre el artículo 157 del Proyecto de Ley del Código del Sistema Penal, denuncia que esa posición discrimina a la inmensa mayoría de la población boliviana, en razón de sus ideas religiosas.

El art. 4 de la Constitución Política del Estado, señala que “el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”. En ningún caso niega o rechaza las expresiones de fe, en consecuencia no se avala a un Estado laicista y, siendo la población boliviana mayoritariamente cristiana, es incongruente rechazar las observaciones planteadas por cualquier instancia religiosa frente a temas que afectan directamente a personas y familias.

Además, la Iglesia Católica, en Bolivia y en todo el mundo, aporta al debate público sólidos argumentos racionales, reflexiones éticas, criterios jurídicos y datos científicos, sobre las más importantes cuestiones relacionadas con la vida y la convivencia humana, que pueden ser contrastados y dialogados con los que no comparten fe alguna.
Hay que recordar que no son sólo los grupos religiosos los que se posicionan en contra del aborto, sino también la mayoría de los ciudadanos, importantes líderes sociales y políticos, científicos y médicos quienes, al final, son los que tienen que realizar ese acto que va en contra de una conciencia moral recta. Por esa razón, la Iglesia Católica, junto a otras Iglesias e Instituciones, ha defendido en múltiples ocasiones la necesidad de reconocer y respetar el derecho a la objeción de conciencia para todos los profesionales de salud y otras áreas.
Es un principio de razón que el derecho a la vida no se puede reconocer selectivamente, por edad, sexo, raza, nacionalidad u otro elemento. Todos gozamos de la misma dignidad y merecemos el reconocimiento pleno de nuestros derechos.

Reiteramos una vez más que la propuesta del Código del Sistema Penal es inconstitucional en su formulación sobre los delitos del aborto, el infanticidio y la muerte asistida. Por tanto, “como Iglesia y como sociedad digna no podemos aceptar estos supuestos. El Estado está obligado a crear políticas públicas orientadas a mejorar la vida de las personas y políticas educativas de apoyo a la mujer embarazada y de prevención de la violencia para que la vida en nuestra sociedad sea posible para todos”. (Comunicado CEB “Por la vida de los más vulnerables” 13.03.2017).

Un verdadero Estado de Derecho debe respetar su propia normativa y proteger a toda su población, especialmente a los más pobres y desfavorecidos, como los niños por nacer, las mujeres, los enfermos y los ancianos.

En el Día del Niño boliviano y próximos a la celebración de la Pascua, rogamos a Dios Padre renueve en todos la vocación a la vida y la protección que debemos a los más pequeños.

Que María, la Madre de Jesús, ilumine a Bolivia ante esta grave decisión.

La Paz, 12 de Abril de 2017

Secretaría General
Conferencia Episcopal Boliviana

Continuando con las actividades programadas por Semana Santa en Trujillo, el Arzobispo, Mons. Miguel Cabrejos Vidarte OFM., lavará los pies a 12 niños damnificados de los sectores más afectados, este Jueves Santo, a las 6:00 pm., en la Basílica Catedral.

Será en la solemne ceremonia Eucarística, denominada “La Cena del Señor” en donde se conmemorará el momento en que Jesús, acompañado de sus Apóstoles, instituye la Eucaristía y el Sacramento del Orden Sacerdotal.
Como se mencionó, en esta celebración, nuestro la autoridad religiosa, imitando el gesto de Jesús, lavará los pies de 12 niños quienes, junto a sus familiares, han perdido sus viviendas, durante las intensas lluvias y desborde de quebradas.
Después de esta ceremonia, la Sagrada Hostia será colocada en un lugar adornado especialmente para esta ocasión, llamado Monumento. Aquí permanece el Señor durante toda la noche para recibir la adoración de todos sus fieles.
Recorrido de las 7 iglesias

A las 9:00 pm., nuestro Arzobispo acompañado de una multitud considerable de fieles, recorrerá los siete monumentos Eucarísticos preparados con amor en las siete iglesias del centro Histórico de Trujillo. Se inicia en la Catedral, luego el templo Santo Domingo, San Agustín, San Lorenzo, el Convento de El Carmen, El Convento de Santa Clara, y finaliza en el Sagrario (Iglesia de San Francisco). Este recorrido es una auténtica fiesta, acompañado de bellos cantos, oraciones y la alegría de los participantes.

El nuevo testamento (NT) en su conjunto es un ir y venir hacia la cruz y la resurrección. La encarnación está encaminada hacia la cruz. Por tanto no tiene asidero el mito moderno de que el cristianismo es ante todo "encarnacionismo", arraigo en el mundo y no muerte a este mundo. Jesús prefirió un cristianismo crucificado. El misterio de Cristo es también nuestro misterio. Lo que le sucedió a la Cabeza, debe también suceder en los miembros: encarnación, muerte y resurrección. Una vida no es auténticamente cristiana si no contiene este triple ritmo. San Atanasio dice que el Logos de suyo no podía morir.

Por eso tomó un cuerpo que pudiera morir, para ofrecerse por todos. Los apóstoles en sus primeras predicaciones anuncian sobre todo la resurrección de Cristo; y al hacerlo pueden remitirse a las palabras de Jesús, como los discípulos de Emaús (Lc 24,46-48). Toda la vida de Jesús es un servicio que llega a poner su vida como rescate por la multitud (Mc 10,45).

En los pasajes del NT no aparece el nombre de "última cena". Este es una elaboración a partir de la referencia a la "cena" de Jesús. Sin embargo, la naturaleza de la comida que Jesús hizo con sus discípulos poco antes de su detención y muerte aparece descrita de diversas maneras en el NT. San Juan (Jn) reduce las acciones de Jesús al lavatorio de los pies. Fue un acto simbólico, que el evangelio narra con la intención de presentar un "ejemplo". Esta acción pretende brindar un resumen simbólico de toda la vida de Jesús.

La primera referencia del NT a la "última cena" aparece en 1Co (56 D.C.), en que Pablo, ya antes de contar lo que Jesús hizo y dijo en ella, habla de una participación de los cristianos en "la mesa del Señor". Pablo hace referencia a un rito cristiano, que llega a comparar con los "sacrificios" del "pueblo de Israel". El rito a que alude Pablo es la "cena del Señor". En 1Co 11,23-25 recoge la primera versión de la instrucción de este rito: Cómo Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan, dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros", añadiendo la recomendación de que volvieran a hacer lo mismo en memoria de él. De la misma manera, "después de cenar", tomó una copa de vino, dijo: "Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre".

Pablo expresa una continuidad entre el alimento sacramental ofrecido en Corinto con el que distribuyó Jesús en la Ultima Cena; es idéntico al cuerpo sacrificado en la cruz y a la sangre derramada. Además el don eucarístico es una misma cosa con el cuerpo glorificado del Señor ya resucitado; pan y bebida espiritual. Por tanto, en los dones consagrados se hace presente el Señor crucificado y resucitado, que aplica a los hombres su obra redentora cruenta.

En la cena, Jesús se consideró a sí mismo como cordero ofrecido en sacrificio, ya que carne y sangre designaban en el AT las dos partes integrales del animal sacrificado, separadas por la inmolación. Además, la expresión "derramada por muchos" (la sangre) proveniente de la terminología sacrificial alude al valor expiatorio y redentor de la muerte de Jesús. La Ultima Cena tuvo una dimensión sacrificial en cuanto que en ella se condensa y se compendia la vida entera y la muerte de Jesús como diaconía, como oblación y entrega del Hijo por los hombres al Padre. Este fue el sentido inicial que Jesús dio a la cena, y así lo entendió también la comunidad primera: muerte, pasión y resurrección. En cristo vivimos, morimos y resucitamos.

Con una fe inquebrantable y meditando cada una de las 14 estaciones, miles de fieles acompañaron el solemne Vía Crucis Arquidiocesano con la sagrada imagen del Señor de los Milagros, por el perímetro de la Plaza de Armas de nuestra ciudad.

Dirigiendo su mirando al Cristo Crucificado, el Arzobispo de Trujillo, Mons. Miguel Cabrejos Vidarte OFM., inició este recorrido penitencial, elevando una plegaria al Señor por todos los fallecidos que han dejado los desastres naturales, así como por los damnificados y afectados en todo el país.
Igualmente, pidió al Señor que fortalezca, ilumine, despierte la sabiduría y la sensibilidad, para seguir trabajando y ayudando. “Todos tenemos una obligación, la de reconstruir nuestras ciudades, ya que no solamente es Trujillo, sino varias del norte del Perú”.

Junto a las demás autoridades, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles, el pastor arquidiocesano encabezó la vía dolorosa del Señor de los Milagros, rodeado por un centenar de sahumadoras y cuadrillas del Cristo Moreno.

Con cánticos penitenciales y oraciones hacia el Señor, se contempló cada una de las 14 estaciones, representadas en altares, que las diversas instituciones públicas y privadas, prepararon para el paso del Señor, camino al Calvario.

La Cuarta estación se constituyó en el momento más intenso y maternal con el encuentro entre la Virgen María en la imagen de Nuestra Señora de Dolores de Moche y su Hijo, Jesucristo.

Como es sabido para este Vía Crucis Arquidiocesano se acogió las palabras del Papa Francisco: “Que nuestro Señor, inspire en todos, sentimientos de solidaridad para superar las adversidades”, dado que es un momento difícil por el que atraviesa nuestro país, a causa de las fuertes lluvias.

MIÉRCOLES SANTO:

La programación de Semana Santa continúa mañana Miércoles Santo, en la Basílica Catedral, a las 11:00 am., con la Misa Crismal, es decir la renovación de las promesas sacerdotales y bendición de los óleos y Consagración del Santo Crisma.

El Departamento de Pastoral Universitaria de la Universidad Católica Boliviana invitan al ciclo de Conferencias que dará Pbro. Waldo Riveros Rodriguez, exorcista boliviano, bajo la temática: Ausencia de Dios. "Caminos y Sendas Demoniacas".

La Conferencia sobre exorcismo se realizará este 26 de abril a horas 18:00 en el Paraninfo de la Universidad Católica Boliviana en el 5to. Piso, Bloque "D".El ingreso es libre.

Para mayor información puede dirigirse al Departamento de Pastoral Universitaria, ubicado en la Av. 14 de septiembre #4807, Obrajes. O puede comunicarse a los números 2782222 - 2785152.

Los medios de comunicación traen la triste noticia de que un varón de 30 años violó a su sobrina de 13 años y la dejó embarazada. La adolescente comunicó a su madre de la violación porque se dio cuenta que estaba embarazada y no sabía qué hacer.. La madre de la adolescente denunció el hecho el pasado 6 de abril a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) según informó el director de la unidad policial, Renzo Mercado:

Según la agencia ABI la víctima de violación indicó que tiene una gestación de tres semanas y han pedido que el Hospital de Clínicas la intervenga para interrumpir el embarazo". La fiscal Cuba explicó que el aborto se debe practicar con la presencia del médico forense del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para colectar las muestras que corresponda.

Esa petición se sustenta en la Sentencia Constitucional 026/2014, que faculta a padres y a la víctima a acudir y solicitar la interrupción del embarazo, sin necesidad de una orden judicial. El aborto en el caso de la niña violada es legal y que el único requisito es la presentación de una copia de la denuncia y que la víctima desee interrumpir la gestación.

De acuerdo con el relato de la víctima, la fiscal dijo que la niña fue violada en dos oportunidades bajo engaños. En la imputación la fiscal solicitó la detención preventiva para el agresor de 30 años, que responde a las iniciales JDS y fue aprehendido de inmediato y presentado ante el juez cautelar.

El caso de esta niña se presenta justo ahora en momentos que se discute un nuevo proyecto de ley que amplía las causales para el aborto legal.

Siguiendo la enseñanza de la Iglesia nos parece muy lamentable ese hecho, que merece una sanción ejemplar al violador a través de un juicio justo según el Código Penal (arts. corregidos 308 bis y 310).

Pero en cambio no es justo el aborto que condena a muerte a la niñita o el niñito que está en el seno de la madre y que obviamente es completamente inocente e indefenso.

La Iglesia hace un llamado a las instituciones o personas que quieran ayudar, cuando nazca la criatura, si la familia de la niña no quiera aceptarlo, para que pueda ser acogido, sabiendo que acogen al mismo Jesús: “Los que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Sería un grave error y una injusticia condenar a muerte a un infante, niña o niño, por nacer. La Constitución Política del Estado establece que toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual” (art. 15.I.). Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a su desarrollo integral” (art. 59.I). La Constitución reconoce los Tratados internacionales sobre derechos humanos (art. 410), entre los que se encuentra el Pacto de San José de Costa Rica, ratificado por Bolivia, que en su art. 4 declara que Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Pidamos al Señor para que se proteja la vida y no se derrame sangre inocente.

 

En la solemne eucaristía del Domingo de Ramos celebrado en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, La Catedral,  Mons. Cristóbal Bialasik, obispo de la Diócesis de Oruro, pidió a los orureños acercarse a Dios y vivir a profundidad la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Inició esta jornada con la procesión de Ramos, que partió de capilla de las Hnas. Nazaria Ignacia en dirección a "La Catedral", en el recorrido Mons. Bialasik junto a otros sacerdotes bendijeron las palmas de la población.

A las 11:00 de la mañana inició la Solemne Eucaristía de Domingo de Ramos.

Durante la homilía, Mons. Bialasik exhortó a los asistentes a comenzar esta semana con amor, "debemos vivir a profundidad de este amor que Dios nos ofrece", afirmó.

"A tiempo de comenzar la Semana Santa con Domingo de Ramos, donde vivimos la solemne entrada de nuestro señor Jesucristo a la ciudad de Jerusalén, desear que el pueblo orureño durante la semana se acerque a Dios y que haga la penitencia, confesión y se renueve espiritualmente, así como el Señor ofreció su vida por nosotros, nosotros debemos acercarnos a él para poner nuestras vidas al servicio suyo", expresó Mons. Bialasik.

Haciendo referencia a la ley del Código Penal que amplía las causales para legitimar el aborto, el obispo expresó: "Da pena realmente cómo este mundo está ansioso de la sangre, igual como que los fariseos de ese tiempo que les gustaba matar y destrozar la vida de los otros, en este caso también del Señor; hoy día dicen que se mueran los niños para que la nación siga adelante, como judas vendió al Señor por el dinero, algunas personas matan a los niños por nacer a cambio de dinero".

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