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G. F. R.

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Monseñor Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, presidió la eucaristía, en la Catedral de San Sebastián, en el día del padre, encomendando a los papás y aquellas personas que cumplen esa función como sustitutos, por diversas situaciones.

En su homilía remarcó dos puntos importantes; el primero, del sentimiento de los padres de Jesús, cuando este se pierde en el Templo. "Los papas se dan cuenta que Jesús no está. Entran en pánico de perder un hijo, es una angustia fundamental." Ante esto dijo, que muchas veces nosotros andamos así pero al encontrar al Señor en nuestras vidas, retorna la paz, la serenidad, la certeza que todo está bien.

El segundo punto es la respuesta de Jesús ante el Reproche de Madre, una respuesta que no es esperada y la que también estamos invitados. Si bien la Paternidad de José es importante porque es quien enseña, que cría, educa, lleva adelante a Jesús; y es un modelo de padre para las familias en este mundo, el Señor también nos presenta nuestra realidad de hijos de Dios: "Al modelo de la paternidad de Dios todos los papas deben cumplir su misión". Recuera que Todos debemos decirle Papa a Dios. "Más allá de la fiesta de celebrar al Papa, está algo que nos hace decir Abba, y ese es nuestro Dios". San José ha sido una figura no solo idónea una de las mejores figuras que refleja la paternidad, pero principalmente agradezcamos a Dios su paternidad, que seamos capaces de ser dignos de este padre.

En la celebración pidió recordar a los papás vivos como difuntos. Además de manera especial, pidió por su papá René Aparicio.

Audio de la homilía

 

En el día en que la Iglesia celebra a San José, esposo de la Virgen y custodio de Jesús, Monseñor Braulio Sáez, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, dirige un mensaje a los padres en su día, a quienes pide que sepan descubrir esa maravilla que es la paternidad que Dios les ha concedido "que sepan ser padres para sus hijos y que sepan dar gracias al Señor por este Don tan maravilloso que han recibido" exhorta el prelado.

Ser Padres es una responsabilidad muy grande, no solo es dar vida, es también educar esa vida, es guiarla hacia a su plenitud

"Hoy celebramos el día del padre, pero celebramos una fiesta que es mucho más importante, la fiesta de San José y la celebramos en el día del padre porque justo San José es el padre de Jesús. San José asume esa responsabilidad justamente por la iluminación que tuvo de parte del ángel de Dios. Una fiesta que es muy entrañable para la Iglesia porque la fiesta de San José está unida a María y sobre todo está unida a Jesús. Una fiesta que nos evoca tantos sentimientos a nivel de fe y una fiesta que nos lleva sobre todo a encontrarnos con Cristo, justamente la iglesia ha puesto este día, después la sociedad también la fiesta de rezar, orar, acompañar y sobre todo celebrar la fiesta del Padre, porque ser Padre es algo maravilloso en la vida, porqué una de las cosas es que el Padre es dador de vida y pensamos que hay que defender la vida y hay que defender la paternidad de todos aquellos que se sienten generosos para transmitir la vida, educar la vida y sobre todo a guiar la vida hacia la plenitud.

Ser Padre hoy día es una responsabilidad muy grande porque no solamente es dar la vida sino hay que hacer que esa vida llegue a su plenitud, es guiar y orientar esa vida de acuerdo al proyecto que Dios tiene sobre cada uno de los seres humanos y sobre la humanidad.

En el hogar de Jesús eran muy pobres, pero reinaba el amor, el cariño y la fraternidad y sobre todo estaba Dios que es padre de Todos

El evangelio de Lucas nos dice algo muy hermoso: José bajó a Nazaret y estaba con María y Jesús y Jesús crecía en sabiduría, en gracia delante de Dios y de los hombres.

Que bellas palabras y que evocación tan hermosa que nos lleva a pensar en aquel hogar de Nazaret donde reinaba la pobreza, porque eran muy pobres, pero donde reinaba también el amor, el cariño, la fraternidad y sobre todo estaba presente Dios que es el Padre de todos, ese Dios que nos ha creado a todos, ese Dios que va guiando y orientando la vida de cada uno de nosotros.

No es solo un día para festejos y regalos, es también para tomar conciencia de lo que significa la paternidad hoy en esta sociedad tan materialista y hedonista...

Felicidades padres en este día y les invito a que sepan descubrir esa maravilla que es la paternidad que Dios les ha concedido, sepan ser padres para sus hijos y sepan dar gracias al Señor por este Don maravilloso que han recibido. El día del padre no tiene que ser solo el día de regalos, no tiene que ser solo el día de festejar, tiene que ser un día de tomar conciencia de lo que significa la paternidad hoy en esta sociedad tan materialista, en esta sociedad tan hedonista y sobre todo en esta sociedad que nos está desviando del proyecto de Dios.

El Papa Francisco ha dedicado una reflexión superlativa a la belleza de ser padres y el peligro de los papás ausentes.

En dos momentos, el pasado 28 de enero y el 4 de febrero, ha sido emblemático al percibir el mal que aflige a tantas familias: ¿Juegas con tus hijos?, ¿Visitas a tus padres enfermos o ancianos? ¿Escuchas a los adolecentes y jóvenes cuando te hablan? O ¿acaso eres un padre dedicado sólo al trabajo y te pierdes de lo esencial?

Pero, el Papa con maestría asimismo manifiesta la belleza de ser padres recordando que "también san José fue tentado de dejar a María, cuando descubrió que estaba embarazada".

Aquí 7 consejos del Papa Francisco para ser mejores padres y crecer con tus hijos:

1. Un padre no quiere hijos iguales a sí mismo, sino hijos sabios y libres:

"Seré feliz cada vez que te vea actuar con sabiduría, y me emocionaré cada vez que te escuche hablar con rectitud".

"Y para que pudieras ser así (sabio), te enseñé lo que no sabías, corregí errores que no veías. Te hice sentir un afecto profundo y al mismo tiempo discreto".

2. Rigor y firmeza, antes que complicidad y protección. Mejor padres incomprendidos que endebles.

"Te di un testimonio de rigor y firmeza que tal vez no comprendías, cuando hubieses querido sólo complicidad y protección".

"Un padre sabe bien lo que cuesta transmitir esta herencia: cuánta cercanía, cuánta dulzura y cuánta firmeza. Pero, cuánto consuelo y cuánta recompensa se recibe cuando los hijos rinden honor a esta herencia. Es una alegría que recompensa toda fatiga, que supera toda incomprensión y cura cada herida".

3. Un padre presente en la familia, cercano a la esposa y sus hijos

Un padre presente en la familia: "que sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento"

Un padre presente siempre: "cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando son despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino".

4. Un padre presente no es un padre controlador

Decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiado controladores anulan a los hijos, no los dejan crecer.

5. Un padre bueno es un padre paciente

El Papa recordó esa extraordinaria parábola llamada del "hijo pródigo", o mejor del "padre misericordioso" (cf. 15, 11-32). "Cuánta dignidad y cuánta ternura en la espera de ese padre que está en la puerta de casa esperando que el hijo regrese".

Los padres deben ser pacientes. Muchas veces no hay otra cosa que hacer más que esperar; rezar y esperar con paciencia, dulzura, magnanimidad y misericordia.

6. Sabe perdonar y no humilla, pero tampoco es débil o complaciente

"Un buen padre sabe esperar y sabe perdonar desde el fondo del corazón. Cierto, sabe también corregir con firmeza: no es un padre débil, complaciente, sentimental. El padre que sabe corregir sin humillar es el mismo que sabe proteger sin guardar nada para sí".

7. El Padrenuestro vivido en la paternidad que soleva del fracaso

"Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos. Harán de todo por no admitirlo, para no hacerlo ver, pero lo necesitan; y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de cerrar".

Como afirmó san Pedro Crisólogo: «José fue un hombre perfecto, que posee todo género de virtudes». Por tanto, no cabe buscar en la fecha de hoy otro modelo más sublime para la vida espiritual que la del Santo Patriarca. Puesto que solo contamos con los someros datos que ofrece el evangelio, habiendo quedado envuelta su gloriosa vida en el silencio, cada uno ha glosado de él matices que le llamaban especialmente la atención. En cualquier santoral se hallan referencias proporcionadas por santos y santas que meditaron en ella y que se han ido transmitiendo a lo largo de los siglos. Es el caso de Tomás de Aquino, Gertrudis, Vicente Ferrer, Bernardo, Brígida de Suecia, Francisco de Sales y Bernardino de Siena. Estos, entre otros, en numerosas ocasiones reflejaron en sus escritos los frutos de su reflexión y predicaron en sus sermones las excelsas virtudes que le adornaron. San Bernardino de Siena manifestó en uno de ellos: «La norma general que regula la concesión de gracias singulares a una criatura racional determinada es la de que, cuando la gracia divina elige a alguien para otorgarle una gracia singular o para ponerle en un estado preferente, le concede todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempeñar. Esta norma se ha verificado de un modo excelente en san José, padre putativo de nuestro Señor Jesucristo y verdadero esposo de la Reina del universo y Señora de los ángeles. José fue elegido por el eterno Padre como protector y custodio fiel de sus principales tesoros, esto es, de su Hijo y de su Esposa, y cumplió su oficio con insobornable fidelidad. Por eso le dice el Señor: 'Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor'».

De este hombre «justo» por antonomasia, «esposo virginal de la Virgen María», «custodio de la Sagrada Familia» se han enaltecido hasta la saciedad, como se ha dicho, sus incontables virtudes. Junto a las teologales, se hallan arracimadas en su santa vida: fidelidad, inocencia evangélica, fortaleza, docilidad, prontitud, pureza, generosidad, prudencia, disponibilidad, sencillez, templanza, obediencia, pobreza, humildad, discreción, justicia, honestidad, diligencia, paciencia, etc. Estuvo adornado por todas; por tanto, son imposibles de condensar. Y hoy, como antaño, continúan mostrando la grandeza de este «padre y guardián de la Iglesia», «abogado de la buena muerte», que vivió cada segundo de su existencia con inquebrantable adecuación de su voluntad a la divina, señalándonos el camino que hemos de seguir.

San Alfonso María de Ligorio ensalzó el trato familiar que tuvo con Jesús, subrayando lo que pudo significar este eminentísimo vínculo entre ambos para la santidad del padre que durante un tiempo le acompañó en la tierra: «José durante esos treinta años fue el mejor amigo, el compañero de trabajo con quién Jesús conversaba y oraba. José escuchaba las palabras de vida eterna de Jesús, observaba su ejemplo de perfecta humildad, de paciencia, y de obediencia, aceptaba siempre la ayuda servicial de Jesús en los quehaceres y responsabilidades diarios. Por todo esto, no podemos dudar que mientras José vivió en la compañía de Jesús, creció tanto en méritos y santificación que aventajó a todos los santos».

También los pontífices han quedado conmovidos por el ejemplo del Santo Patriarca. Juan XXIII iniciaba y culminaba su jornada poniéndose bajo su amparo. Lo proclamó patrono del concilio Vaticano II. Pablo VI el 19 de marzo de 1969 manifestó: «San José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan 'grandes cosas', sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas». Juan Pablo II le dedicó la exhortación apostólica Redemptoris custos el 15 de agosto de 1989. Y entre otras cosas, en ella calificaba la «fe, sostenida por la oración» como «el tesoro más valioso que san José nos transmite». Por su parte, a Benedicto XVI le llamó la atención su silencio. Y así, se dirigió a los fieles en uno de sus Ángelus en 2005, diciendo: «¡Dejémonos invadir por el silencio de san José!». Sixto IV incluyó la fiesta de san José en el Calendario Romano en torno al año 1479. Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia universal en 1870; León XIII precisó los fundamentos de este patrocinio el 15 de agosto de 1889, y Pío XII en 1955 designó el 1º de mayo como la fiesta de san José obrero.

Los carmelitas han dado siempre gran impulso a la devoción a san José. Quizá por ello, impregnada de este carisma al que se abrazó, la gran santa castellana Teresa de Jesús ha sido una de sus mayores propagadoras. Fue agraciada por él en grave situación de enfermedad, y desde entonces lo tomó como protector. Además, puso bajo su tutela las numerosas fundaciones que instituyó. Decía: «Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a san José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo». «Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como san José lo trató tan sumamente bien a Él en esta tierra, Él le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca». Durante cuatro décadas, todos los años el 19 de marzo acudía a él puntualmente solicitándole «alguna gracia o favor especial», y siempre le respondió. Por eso insistía: «Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán qué grandes frutos van a conseguir».

En esta misma línea, Fernando Rielo, fundador de los misioneros identes, también infundió en sus hijos el amor a san José: «Tened mucha devoción a san José, cualquier problema, cualquier cosa, os la concederá: bienes materiales y bienes espirituales, especialmente la santidad [...]. Pedidle la conversión de la humanidad, suplicadle la santidad de la Iglesia, rogadle la comunión de todos los cristianos».

Este miércoles al mediodía se realizó la bendición e inauguración de la Iglesia del Corazón de Jesús, templo principal del campus Puerto Madero de la Pontificia Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires" (UCA), sueño de los primeros docentes de la casa de altos estudios y de la Conferencia Episcopal. La bendición se realizó en una misa presidida por el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la Universidad.

La solemne misa inaugural fue concelebrada por cuatro obispos: Mons. Víctor Manuel Fernández, arzobispo rector de la UCA; Mons. Eduardo Taussig, obispo de San Rafael; Mons. Joaquín Sucunza, obispo auxiliar y Vicario General de Buenos Aires y Mons. Alberto Bochatey OSA, obispo auxiliar de La Plata y presidente del Instituto para el Matrimonio y la Familia (UCA). También concelebraron más de veinticinco sacerdotes y el capellán general de la UCA, Pbro. Alejandro Fabián Seijo, ofició de maestro de ceremonia.

En el momento de la Acción de Gracias, luego de la Eucaristía, el arzobispo rector de la universidad, monseñor Víctor Manuel Fernández, dirigió un mensaje a los presentes en el que remarcó la importancia de esta inauguración y de la dedicación de esta iglesia al Corazón de Jesús. "La iglesia mayor de la UCA era un deseo de monseñor Derisi y de la Conferencia Episcopal cuando fundó la UCA. Hoy se cumplió ese sueño. Esta iglesia será el corazón de la UCA y estar dedicada al Corazón de Jesús es signo de ellos". Finalmente destacó: "Para la Universidad no hubo un hecho más importante que este en la última década, y seguramente es uno de los momentos más importantes de la historia de la Universidad".

Al finalizar su mensaje, monseñor Fernández sorprendió al público proyectando un video que el papa Francisco grabó para la comunidad de la UCA.

En su mensaje, el Santo Padre insiste sobre la importancia de esta iglesia para la comunidad educativa.
"A mí me da mucha alegría que se bendiga y se inaugure la iglesia del Corazón de Jesús, el templo de la Universidad Católica Argentina. Hasta ahora eran las pequeñas capillitas las que de alguna manera iban alimentando nuestra oración, nuestro encuentro con Jesús, con la Virgen, con San José", expresó Francisco.

"Ahora –agregó- la universidad tiene que estar orientada hacia este templo, es decir, la universidad orientada hacia Dios, hacia Jesús que está ahí en el sagrario. De este templo tienen que salir la fuerza de la universidad, las ideas de la universidad, la enseñanza de la universidad.

"No es un templo separado, ¡es el corazón de la universidad!", recalcó el Papa.

Según explicaron en la inauguración, el nuevo templo responde al pedido del papa Francisco para que la comunidad universitaria crezca en espiritualidad y en el encuentro con Jesucristo a través de la oración y de los sacramentos.

El arzobispado concedió el título nominativo de "iglesia" a este templo, lo que realiza, desde el punto de vista canónico y litúrgico, la importancia de este lugar consagrado. Se convierte así en el lugar central del culto de la universidad.

"La iglesia mayor aparece bien integrada en el conjunto de la construcción, y destacada, para mostrar que la vida espiritual en la universidad no puede entenderse como un parche, como una actividad secundaria o tolerable. En nuestra concepción de la vida y la sabiduría el 'espíritu' es indispensable, esencial, fundamental, y debe penetrarlo todo", destacó monseñor Fernández en una carta a la comunidad.

Esta iglesia, con la gran torre que se ve desde todo el campus, marca desde ahora la fisonomía de la UCA y se convertirá en un santuario universitario. Además de las misas diarias, habrá al menos seis horas de adoración eucarística, donde participarán alumnos, docentes, empleados y directivos.

Las misas se celebrarán de lunes a viernes a las 8.30, 11, 13, 17.30 y 19.30. Los horarios de confesión serán media hora antes y media hora después de cada misa. Además, habrá varias horas diarias de adoración al Santísimo Sacramento, según el pedido expreso de monseñor Fernández: "Ruego que todos los que puedan se anoten una media hora fija por semana. Pueden hacerlo de a dos por si uno tiene un imprevisto. También ido a cada facultad y a cada dependencia que tome una hora por semana, cubriéndola con distintas personas". Y finalizó remarcando: "Basta que siempre haya dos personas aquí, en oración, para que la vida de la universidad cambie". +


VIDEO MENSAJE DEL PAPA

 

Las asociaciones y organizaciones religiosas legalmente reconocidas lograron que se amplíe de dos a cinco años el plazo para el trámite de homologación de su personería jurídica ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, de acuerdo a la Ley 073 aprobada por la Cámara de Diputados y remitida al Senado.

La disposición transitoria cuarta de la Ley de Otorgación de Personalidades Jurídicas establecía que las organizaciones y asociaciones religiosas debían realizar el trámite de homologación en el plazo de dos años. Dicho proceso debería cumplirse hasta este 19 de marzo. De no consolidarlo, el Ministerio procedería a la revocatoria de la personería otorgada.

La norma prevé un artículo único que señala: "Se amplía el plazo previsto en la Disposición Transitoria Cuarta de la Ley 351 de Otorgación de Personalidades Jurídicas, estableciéndose un plazo adicional de cinco años a partir de la publicación de la presente Ley, para que las asociaciones y organizaciones religiosas con personalidad jurídica legalmente reconocidas, puedan realizar el trámite de homologación ante el Ministerio de Relaciones Exteriores".

El viernes pasado, estas entidades se reunieron con el canciller David Choquehuanca para acordar la ampliación para los trámites y evitar la revocatoria de sus personerías jurídicas, lo que garantizaría el derecho a la libertad de religión y de creencias espirituales. La norma aprobada el lunes en Diputados sería sancionada en el Senado.

Según el análisis de la Comisión de Constitución, el plazo de dos años previsto en la Ley 351 no se utilizó con efectividad debido a que para la aplicación de la norma se aprobó un Decreto Supremo recién el 30 de abril de 2014, lo que redujo a menos de un año el término establecido. A ello se sumó una Acción de Inconstitucionalidad Abstracta contra algunas disposiciones de dicha ley por parte de organizaciones religiosas.

Durante su intervención, la presidenta de la Comisión de Constitución, Betty Yañíquez, hizo conocer que alrededor de 432 organizaciones religiosas del país no cumplieron con dicha homologación, lo que hace necesario aprobar el Proyecto de Ley.

Los obispos españoles han lamentado este martes que la regulación de la enseñanza de la Religión y Moral Católica recogida en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) para el Bachillerato "no garantice la oferta obligatoria de la asignatura por parte de los centros ni, consecuentemente, que los padres y, en su caso, los alumnos puedan optar por ella".

En esta etapa educativa "no se garantiza de manera suficiente y adecuada el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que ellos deseen, ni se cumple el mandato constitucional ni el tratado internacional entre el Estado y la Santa Sede de 3 de enero de 1979" que, según ha explicado la Conferencia Episcopal Española (CEE) en un comunicado, "son normas de obligado cumplimiento".

En este sentido, los prelados han recordado que la enseñanza religiosa escolar "forma parte del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones religiosas" y que "a ellos corresponde la educación de sus hijos y no al Estado".

Por ello, han considerado que las administraciones centrales y autonómicas "verdaderamente democráticas" favorecerán de modo subsidiario dicha educación libremente elegida, "sin intentar imponer concepciones religiosas o morales".

"Los obispos animamos a los padres cristianos a que inscriban a sus hijos en la asignatura de religión y agradecemos a los docentes de dicha asignatura su servicio a la formación integral de los alumnos", han subrayado.

Según los últimos datos difundidos ayer por la Comisión de Enseñanza de la CEE, el 63,5 por ciento de los alumnos españoles asisten a clase de Religión Católica, es decir, 3,5 millones de los 5,5 millones de estudiantes escolarizados en este país.

Con alguna frecuencia, en nuestra relación con Dios, aparecen sentimientos de indignidad frente a él. La sensación inmediata es la de estar ante la majestad de un amor incomprensible por la grandeza y perfección que posee. Nuestra pequeñez, miseria, pero sobre todo el peso de nuestros pecados hace que agachemos la cabeza para repetir una y otra vez como el publicano que oraba en el templo: "Señor, ten piedad de mí, que soy un pecador".

No es de extrañar entonces que dicho sentimiento se haga más evidente y profundo en aquellos momentos en que conscientes y verdaderamente contritos nos acercamos al sacramento de la reconciliación para decirle al Padre del cielo: "Señor, pequé, ten misericordia de mí..."

¿Pero qué sucede cuando junto a esos pecados cotidianos se suma una condición sexual de carácter particular y muchas veces despreciada por el común de las gentes? ¿Cómo actuar como penitentes y confesores ante quien se reconoce como homosexual y creyendo firmemente en la misericordia del Señor se le quiere recibir con todo el corazón y con toda el alma?

Ante todo, la verdad; pero no sólo la epistemológica, sino además la existencial. Decir las cosas con claridad entendiendo lo que se es sin desprecio ni auto-humillación por tal condición. Es importante reconocer que la condición de hijo de Dios no se pierde por la orientación sexual puesto que todo aquello que pasa por nuestra naturaleza humana ha sido asumida por la muerte de Jesús en la cruz.

También cuenta qué se quiere de la propia vida, cuáles son los recursos humanos que se tienen para alcanzar las metas y cómo se vislumbra el futuro. A cada cosa hay que llamarla con nombre propio sin pretender cambiarles el significado pero sobre todo sin justificarnos a nosotros mismos; esto vale para cualquier confesión. No es necesario decir: "Soy...pero es que..." Reconoce que la justificación viene de Cristo, es él quien ya lo ha hecho.

Como confesores estamos llamados a ejercer la misericordia de manera incondicional. Quien ha llegado busca una palabra de aliento, una exhortación amorosa y una acogida humana que le haga creer que el amor de Dios es tangible en la tierra cuando somos capaces de COMPRENDER; amar es comprender sin hacer juicios sobre las personas.

De la misma manera como invitamos a cualquier heterosexual a respetar su cuerpo como templo vivo de Dios y vivir la castidad entendiendo la sexualidad como un don de Dios que no se comparte con cualquiera como si fuera un juguete de entretenimiento, así mismo invitamos a quien se acerca al sacramento para que viva castamente su vida.

Es indispensable que el penitente entienda, lo mismo que el confesor, que hay diferencia entre la orientación sexual, la identidad sexual y el ejercicio sexual. La orientación (qué tipo de personas le atraen) y la identidad (cómo se ve a sí mismo, si como hombre o como mujer) no son temas de confesión puesto que no hay pecado en ello. No es pecado la homosexualidad "per-sé" sino el ejercicio de la misma. Del mismo modo como cada heterosexual está llamado a la castidad, también lo está el homosexual.

Ahora bien, a cada penitente en cada confesión, cualquiera que esta sea, se le pide siempre lo mismo: que haya un deseo sincero de luchar contra todo lo que le ata; que por lo menos aquella frase que decimos en el acto de contrición: "Propongo, firmemente, no volver a pecar..." sea su frase de combate espiritual, aceptando que en su lucha no está solo sino que le acompaña la Gracia de Dios.

La castidad es un don de Dios y un esfuerzo humano y como tal debe pedirse humildemente a él, sabiendo que si se volviera a caer, Dios siempre estará con los brazos abiertos para un hijo que cae por caminar y por luchar. Hay que abrirse a la misericordia del Señor, aceptar que sólo no se puede, que le necesitamos pero sobre todo nos ama como somos y nos invita a amarnos de la misma manera.

Un buen confesor escucha con amor, corrige con ternura pero siempre habla con la verdad. La condescendencia y la falsa comprensión no nos pueden llevar a engañar ni a estos hijos ni a ningún otro. Dios no juzga la homosexualidad sino la ejercitación inadecuada de la hermosura de la sexualidad humana.

Si tienes una AMS (atracción al mismo sexo), no te sientas discriminado ni odiado, pues Dios te ama y te invita abrir tus brazos a él. Acércate al sacramento y recibe la absolución.

En su catequesis de la audiencia general, celebrada el tercer miércoles de marzo en una soleada Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre la familia, refiriéndose en esta ocasión a los niños, como un gran don para la humanidad.

De ellos, que sonríen y lloran, algo que a menudo se bloquea en los mayores, el Obispo de Roma dijo que nos recuerdan que todos hemos sido totalmente dependientes de los cuidados de otros, al igual que Jesús y tal como nos muestra el misterio de la Navidad.

Tras destacar que en el Evangelio se elogia a los "pequeños", a los que necesitan ayuda y de modo especial a los niños, el Papa Bergoglio afirmó que ellos son una riqueza para la Iglesia y para nosotros puesto que nos hacen ver que todos somos siempre hijos, necesitados de ayuda, amor y perdón. Todas ellas – dijo – condiciones para entrar en el Reino de Dios.

El Santo Padre afirmó, además, que los niños nos enseñan el modo de ver la realidad de manera confiada y pura porque sienten con sencillez las cosas, sin ver en ellas únicamente algo que puede servirnos o que podemos aprovechar.

Y concluyó recordando a los presentes que ciertamente los niños dan vida, alegría y esperanza; así como también preocupaciones y, a veces problemas, pero "es mejor así – dijo Francisco – que una sociedad triste y gris porque se ha quedado sin niños".

 

Resumen de la catequesis del Papa Francisco para los fieles de nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

De entre las figuras familiares, hoy deseo centrarme en los niños, como gran don para la humanidad.

Ellos nos recuerdan que todos hemos sido totalmente dependientes de los cuidados de otros. También Jesús, como nos muestra el misterio de la Navidad. En el Evangelio se elogia a los "pequeños", a los que necesitan ayuda, especialmente a los niños.

Ellos son una riqueza para la Iglesia y para nosotros: nos hacen ver que todos somos siempre hijos, necesitados de ayuda, necesitados de amor y perdón, que son las condiciones para entrar en el Reino de Dios.

Los niños desmontan la idea de creernos autónomos y autosuficientes, como si nosotros nos hubiéramos dado la vida y fuéramos los dueños, en vez de haberla recibido.

Los niños nos enseñan también el modo de ver la realidad de manera confiada y pura. Cómo se fían espontáneamente de papá y mamá, cómo se ponen sin recelos en manos de Dios y de la Virgen. Sienten con sencillez las cosas, sin ver en ellas únicamente algo que puede servirnos, que podemos aprovechar.

Ellos sonríen y lloran, algo que a menudo se bloquea en los mayores.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España, México, Perú, Argentina y Uruguay.

Hermanos y hermanas, los niños dan vida, alegría, esperanza. Dan también preocupaciones y a veces dan problemas, pero es mejor así que una sociedad triste y gris porque se ha quedado sin niños, o no quieren niños.

Pidamos que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

 

Texto completo de la catequesis del Papa

La familia: los niños

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Después de haber analizado las diversas figuras de la vida familiar - madre, padre, hijos, hermanos, abuelos, - quisiera concluir este primer grupo de catequesis sobre la familia hablando de los niños. Lo haré en dos momentos: hoy me detendré sobre el gran don que son los niños para la humanidad (aplausos). Pero es verdad eh - y gracias por aplaudir - que son el gran don de la humanidad, pero también son los grandes excluidos, porque ni siquiera los dejan nacer. Y la próxima semana, me detendré sobre algunas heridas que, lamentablemente, hacen mal a la infancia. Me vienen a la mente los tantos niños que he encontrado durante mi último viaje a Asia: llenos de vida, de entusiasmo, y por otra parte, veo que en el mundo muchos de ellos viven en condiciones no dignas... En efecto, por como son tratados los niños se puede juzgar la sociedad, pero no sólo moralmente, también sociológicamente. Si es una sociedad libre o una sociedad esclava de intereses internacionales.

En primer lugar los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de la vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ha ahorrado este pasaje. Es el misterio que contemplamos cada año, en Navidad. El Pesebre es el ícono que nos comunica esta realidad en el modo más simple y directo.

Es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas en entender a Dios. No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bellas y fuertes de Jesús sobre los "pequeños". Este término "pequeños" indica a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en particular, a los niños. Por ejemplo Jesús dice: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños" (Mt 11, 25). Y todavía: "Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial" (Mt 18, 10).

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos llaman constantemente a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: aquella de no considerarnos autosuficientes sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. ¡Y todos estamos necesitados de ayuda, de amor, de perdón! ¡Todos!

Los niños nos recuerdan otra cosa bella; nos recuerdan que somos siempre hijos. Incluso si uno se convierte en adulto o anciano, aún si se convierte en padre, si se ocupa un lugar de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo. Todos somos hijos. Y eso nos vuelve a llevar siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros, sino que la hemos recibido. El gran don de la vida es el primer regalo que hemos recibido: la vida. A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto, como si fuéramos nosotros los dueños de nuestra existencia, y en cambio somos radicalmente dependientes. En realidad, es motivo de gran alegría sentir que en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos. Este es el mensaje principal que los niños nos dan, con su sola presencia. Solamente con la presencia nos recuerdan que todos nosotros y cada uno de nosotros somos hijos.

Pero hay tantos dones, tantas riquezas que los niños traen a la humanidad. Recordaré sólo algunos.

Traen su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y la mamá; y tiene una confianza espontánea en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, todavía no está contaminada por la malicia, por los dobleces, por las "costras" de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, que tienen sus egoísmos, pero conservan una pureza y una simplicidad interior.

Pero, los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente. Y muchas veces, ponen en dificultad a los padres... Dicen: "esto no me gusta porque es feo" delante de otras personas... Pero, los niños dicen lo que piensan, no son personas dobles. Todavía no han aprendido aquella ciencia del "doblez" que nosotros, los adultos, hemos aprendido.

Los niños además, en su simplicidad interior, traen consigo la capacidad de dar y recibir ternura. Ternura es tener un corazón "de carne" y no "de piedra", como dice la Biblia (cf. Ez 36, 26). La ternura también es poesía; es "sentir" las cosas y los acontecimientos, no tratarlos como meros objetos, sólo para usarlos porque sirven...

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos cuando los tomo para besarlos, sonríen. Otros, me ven de blanco, creen que soy el médico y que vengo a hacerles la inyección, ¡y lloran! ¡Espontáneamente! ¡Los niños son así!

Sonreír y llorar, dos cosas que en nosotros los grandes, a menudo se "bloquean", ya no somos capaces... Y muchas veces nuestra sonrisa se convierte en una sonrisa de cartón, una cosa sin vida, una sonrisa que no es vivaz, incluso una sonrisa artificial, de payaso. Los niños sonríen espontáneamente y lloran espontáneamente.

Siempre depende del corazón. Y nuestro corazón se bloquea y pierde a menudo esta capacidad de sonreír y de llorar. Y entonces los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y llorar. Tenemos que preguntarnos nosotros mismos: ¿yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor? ¿O nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro? ¿O he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños.

Por todas estas razones, Jesús invita a sus discípulos a "ser como los niños", porque «el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos» (cf. Mt 18, 3; Mc 10, 14).

Queridos hermanos y hermanas, los niños traen vida, alegría, esperanza. Por cierto también traen preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con éstas preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris, porque se ha quedado sin niños. Y cuando vemos que el nivel de nacimiento de una sociedad apenas llega al uno por ciento podemos decir: "esta sociedad es triste, es gris, porque se ha quedado sin niños".

Inicia la Reunión de Directores de Obras Misionales Pontificias con la presentación de informes de las Diócesis, se encuentran presentes Directores de OMP de Santa Cruz, Sucre, Reyes, Tarija, Ñuflo de Chávez, Pando, Camiri, Castrense, Oruro, Coroico y Aiquile, Además de colaboradores de las comisiones de misiones de La Paz y Potosí.

La primera jornada comenzó con la entronización y bienvenida por parte del equipo nacional de Obras Misionales Pontificias a cargo de la Hermana Cilenia Rojas, Coordinadora Nacional quien hizo alusión al fortalecimiento de la Comisión de Misiones "todo este tiempo hemos intentado animar la vida misionera de la iglesia con sus limitaciones, se ha ido creciendo de apoco desde nuestra pobreza", "hemos ido animando y empujando la misión", asimismo hizo alusión a fortalecer la aplicación del manual de las OMP, finalmente resaltó y agradeció la labor que realizaron los directores en relación actividades y animación en sus jurisdicciones.

En horas de la tarde se realizo la charla formativa de Padre Tomichá con el tema 50 Años después del Decreto Ad gentes, la jornada finalizó con la Eucaristía a las 18:00hrs.

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