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G. F. R.

G. F. R.

El ejemplo de María Asunta al cielo muestra la recompensa de aquellos que viven bajo la palabra de Dios y la cumplen, fue el mensaje central de la Eucaristía en honor a la Patrona de la Diócesis de Oruro, realizada anoche en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción la Catedral.

Dentro de La Catedral una multitud de fieles se apostó en las bancas para participar de la celebración eucarística. En la nave izquierda del templo las alumnas del coro del nivel primario del colegio "Santa María Magdalena Postel" entonaban himnos en honor a la Santa Madre.

Los estudiantes del colegio Nacional "Simón Bolívar", correctamente uniformados eran la escolta de la imagen de la Virgen que se encontraba en la parte principal del templo donde imperaban las flores.

Al comienzo de la misa, ingresaron los monaguillos, acólitos, párrocos de las iglesias de la ciudad y el Obispo de Oruro, Monseñor Cristóbal Bialasik, acompañado del ceremonial de la Diócesis, sacerdote Ludgardo Ortiz, mientras que el grupo Uru Canto ponía el toque musical.

En la parte central de la celebración, Monseñor Bialasik habló sobre los cuatro dogmas acerca de la Virgen María. El primero muestra a la Santa Madre como la inmaculada concepción, el segundo como Madre de Dios, el tercer dogma María como Virgen antes, durante y después de haber concebido al hijo de Dios y el último es la Virgen María asunta al cielo en cuerpo y alma.

"A medida que nos alejamos de nuestras raíces cristianas, el materialismo, la vanidad y las idolatrías políticas han pasado a ocupar el espacio que antes llenaba los grandes ideales del evangelio, cuando la vida se vacía de Dios, se llena de vicios, odios y en esto vivimos hoy en día", manifestó el Obispo. Señaló que las personas deben seguir el ejemplo de María que vivió bajo el pensamiento de Dios y fue premiada con su asunción a los cielos, ese es el camino que debe buscar la gente, creer que existe una vida eterna con la divina gracia del Creador.

En la parte final de la Eucaristía se desarrolló la procesión con la imagen de la Virgen de la Asunta, por el centro de la ciudad, acompañada de los escoltas del colegio Bolívar, los clérigos, la mayordomía, fieles y devotos, junto a la banda de música de la Guardia Municipal. Al retorno al templo Monseñor bendijo mediante los asistentes a todo el pueblo de Oruro, y así terminó la celebración.

Lunes, 17 Agosto 2015 10:29

La Virgen Asunta Patrona de Oruro

La Virgen de la Asunción es reconocida por la Iglesia Católica como la patrona de la Diócesis de Oruro a través de la bula del Papa Paulo VI en 1963, las actividades para rendirle pleitesía se inician los últimos días del mes de julio acompañados de ritos tradicionales y peculiares, que se extienden hasta el 15 de agosto donde se realiza la eucaristía principal presidida por el Obispo Monseñor Cristóbal Biálasik.

La Bula de Paulo VI

A petición del Obispo Jorge Manrique, apoyado por los fieles que veneran a la bienaventurada Madre, con semejanza a la devoción al apóstol San Felipe, que hasta ese entonces era el patrono principal de la ciudad, el Papa Paulo VI el 22 de octubre de 1963 declaró a la Virgen de la Asunción como la patrona de la Diócesis de Oruro, mandato compartido con San Felipe Apóstol, la parte principal de esta Bula menciona:

"Por tanto, después de consultada la Sagrada Congregación de Ritos, con conocimiento cierto y después de madura deliberación nuestra, y con la plenitud de la potestad Apostólica, por el vigor de las presentes Letras, y en forma perpetua constituimos y declaramos a la Bienaventurada Virgen María Asunta a los cielos Patrona Principal celeste ante Dios, y a San Felipe Apóstol Patrono igualmente principal de toda la Diócesis de Oruro, agregados todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los Patronos principales de los lugares. No obstando cualquier cosa en contrario".

Ritos que inician la festividad

El 30 de julio comienzan estos rituales con el cambio de indumentaria a la imagen, según los miembros de la mayordomía de la Virgen de la Asunción - La Catedral de Oruro, esta actividad data desde hace más de 100 años y que tiene ribetes especiales.

"Es una ceremonia reservada sólo para las mayordomas, ellas son las que cambian de ropa a la Virgen que fue donada por alguna devota", indica Gabriel Mazuelo presidente de la mayordomía, incluso antes el acceso era más restringido ya que sólo ingresaban aquellas que no se encontraban casadas, podríamos deducir que de esta costumbre viene el refrán "quedarse a vestir santos". La Virgen estará con esta vestimenta durante toda la gestión.

El 31 de julio se inicia la quincena de la Virgen, con dos tradiciones que están arraigadas dentro de la historia orureña, la "Bajada" y la "Pisada" de la Virgen.

-La bajada; habla de que la imagen durante todo el año está en su altar donde recibe la veneración del pueblo, pero el día 31, en una solemne eucaristía es sacada por el Obispo hasta el atrio de la catedral, mientras el pueblo entona las sagradas notas del himno a Oruro con esta imagen se bendice simbólicamente a todo el pueblo y se pide la protección de la Patrona hacia los cuatro puntos cardinales, luego se retorna al interior del templo y se pone a la Virgen en un altar especial cual si estuviese subiendo al cielo.

-La pisada; una vez en el interior y luego de oficiarse la misa se inicia otro rito que se ha hecho parte de la tradición del pueblo, que consiste en que la imagen de la Virgen es sostenida por el celebrante o los acólitos mientras el devoto se arrodilla y la base de la imagen es impuesta en la cabeza, el primero en recibir esta gracia y esta bendición es el obispo, luego el párroco de la iglesia, los celebrantes y el pueblo en general.

Una anécdota histórica

El delegado de comunicaciones del Obispado, René Cueto, cuenta que este ritual de la pisada tiene una anécdota especial; "me viene a la memoria que allá por los años cuarenta cuando termina la Guerra del Chaco, el pueblo decide erigir un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, porque había sido propuesta de las damas católicas orureñas el deseo de que la Guerra del Chaco sea ganada por Bolivia y se erija un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, aspecto que no fue así. Era sábado de carnaval, el pueblo subió en procesión con la Virgen Asunta al cerro Serrato donde está este monumento, llevan esta imagen y hacen pisar la piedra fundamental de la construcción de esta estatua, entonces este es un rito que viene de tiempos inmemoriales".

15 días de oración

A partir del primero de agosto durante todos los días, a las seis de la mañana se reza el rosario de la Aurora y en la noche se tiene una celebración similar, se ofician misas que están presididas por los párrocos de las distintas iglesias de Oruro. La oración se realiza por los distintos movimientos apostólicos de la ciudad, grupos juveniles, voluntarias, catequistas, hermanas, grupos de confirmación, grupos parroquiales y el día 15 de agosto el rezo del rosario culmina con la participación de la Mayordomía de la Virgen de la Asunción, acompañada con otros actos de celebración.

La solemne eucaristía

El 15 de agosto se tiene una eucaristía especial, celebrada por el Obispo de la Diócesis, en la actualidad, Monseñor Cristóbal Biálasik, con la participación de toda la población, además de realizarse una procesión por las principales arterias de la ciudad, acompañada con bandas musicales de instituciones educativas que ofrecen una serenata a la Patrona orureña. Actividades que están enlazadas con la rica historia orureña dentro de sus tradiciones y costumbres que pasan de generación en generación, unidos en la fe a la Virgen Sagrada, que representa el misterio de María ascendiendo a los cielos.

Con una solemne misa, presidida por el Obispo de la Diócesis de Tarija y desarrollada la mañana de ayer en la Iglesia de San Roque, seguida de la primera procesión del Santo Patrono que recorrió las principales calles del centro tarijeño, comenzó la Fiesta Grande de Tarija, que durante un mes congregará a promesantes y devotos del Departamento y todo el país.

Pasadas las 11:00 de la mañana, al concluir la solemne misa en honor a San Roque, comenzó la gran procesión que fue encabezada por los promesantes chunchos multicolores, quienes salieron danzando al son del tamboril y la quemilla, por la calle General Trigo, de bajada hacia la plaza principal, anunciando el paso en procesión del Santo Patrono.

Tras una interminable fila de cerca de dos millares de promesantes chunchos, bajó de la Iglesia de San Roque, por la calle General Trigo, la imagen de San Roque, escoltado por los promesantes cañeros que formados en dos columnas, formaban un arco con la caña, instrumento típico de Tarija, considerado el más largo de mundo por sus características únicas.

Acompañaron la procesión, los líderes de la Iglesia Católica en Tarija, a la cabeza del Obispo de la Diócesis, el Párroco de San Roque, autoridades departamentales y municipales y la población tarijeña.

La promesa, un acto de fé que se hace por salud

La característica principal de esta fiesta es la fe y devoción que tienen al Santo Patrono, los promesantes y devotos no le piden riquezas ni bienes materiales, como sucede en otras fiestas religiosas de Bolivia, únicamente le piden salud, para si y sus familias, manifestó Mario Iraola, un promesante chuncho que lleva años bailando para el Patrón San Roque.

El promesante considera, que la promesa que se hace al Patrón san Roque, se debe cumplir, ya que san Roque, concede salud, no solo al promesante sino también a su familia, por eso el santo es considerado el Medico de Los Pobres.

Otros promesantes, que prefirieron no identificarse, manifestaron que la promesa al santo, es un acto de agradecimiento por el milagro de la salud, agregaron que en su propia experiencia fueron testigos de la sanación de sus dolencias y las dolencias de su familia, uno de ellos se animó a decir que incluso escucho de casos de enfermos graves, que no tenían cura para los médicos, y fueron sanados por la fe en el santo patrono.

Estas historias de fe y devoción, hacen que cada año miles y miles de promesantes participen manteniendo viva la tradición tarijeña de la fiesta de San Roque. La promesa no solo es para bailar como chunchos, sino también de tamborilleros, quenilleros, cañeros y alféreces.

Historia

La fiesta de San Roque es una tradición arraigada en Tarija desde hace más de 153 años, sus orígenes están en Europa con una fiesta que venera a un peregrino de Montpellier, Francia, que a pesar de ser noble y bien acomodado vendió sus pertenencias para darle el dinero a los pobres, se hizo santo después de ayudar a los enfermos con lepra, lo que lo llevó a contraer también el mal, recluyéndose en el monte, un perro de un hacendado de la zona le llevaba todos los días pan. Por eso en esta fiesta también se celebra el día del can, considerado el mejor amigo del hombre.

La vestimenta de los chunchos promesantes, hace referencia al atuendo de enfermos de lepra de Tarija en el siglo XIX, en años 1853 y 1859, en la comunidad de Lazareto se construyó un hospital para enfermos de Lepra, de ahí los que padecían el mal bajaban cada cierto tiempo a la ciudad y con una especie de flecha hecha de maderas y caña emitían un sonido estridente, que anunciaba la presencia de los enfermos en el pueblo, los tarijeños de aquella época dejaban pan y comida en la calle y se encerraban en sus viviendas, para evitar el contacto con los leprosos.

De ahí se rescata la vestimenta tradicional, con los pollerines, el turbante y la flecha, la cual fue adaptada tomando la vestimenta típica de los pueblos indígenas y elaborándolos de diferentes colores, con los cuales los promesantes chunchos acompañan hasta hoy al santo patrono en el desarrollo de la fiesta.

Programa de Actividades

Omar Flores, miembro del Comité de Festejos, hizo conocer las actividades que se tendrán durante un mes, en el que se destaca la visita del santo patrono a las diferentes iglesias de Tarija.

Desde la primera semana de septiembre, el santo junto a los promesantes chunchos visitarán las diferentes iglesias de Tarija. El martes 15 de septiembre será el encierro de esa fiesta religiosa.

Se desarrollarán actividades culturales, como el Festival del Canto y la Aloja, que este año tendrá su XVIII versión y se llevará a cabo los días 3 y 4 de septiembre.

También se tendrá la competencia Ciclística Campesina, San Roque – Chaguaya – San Roque, que se correrá el sábado 12 de septiembre, de la cual participan miles de competidores de Tarija y las diferentes comunidades.

Miles de feligreses se pusieron ayer a los pies de la virgen de Urcupiña para agradecer los favores, en el templo de Cota, en la última jornada de la festividad de la patrona de Quillacollo.

El arzobispo de Cochabamba Óscar Aparicio, ante el incremento de feligreses nacionales y extranjeros, sugirió mejorar la organización de la festividad de la Virgen de Urcupiña "con la ayuda de todos".

Después de la misa de la integración en la capilla del Calvario, Aparicio dijo que en la celebración urge "menos alcohol, menos negocio, menos peleas; es decir, menos manifestaciones que no siempre nos ayudan a integrarnos".

La festividad de Urkupiña concluyó ayer con el Calvario, tercera jornada religiosa, con la caminata de 12 kilómetros en señal de fe y devoción hasta el santuario ubicado en el municipio de Quillacollo.

Los feligreses desde muy temprano participaron en las misas en el atrio del templo de San Ildefonso y la misa de la Integración en la capilla del Calvario, ésta última presidida por el Arzobispo de Cochabamba y, por primera vez predicó el rector del Santuario de Lourdes en Francia, P. Horacio Brito. Los devotos que llegaron del interior del país, además de varios países de Latinoamérica y Europa, participaron del rito de la extracción de la piedra en el cerro de Cota.

Miles de peregrinos acompañaron en el tercer domingo de agosto al Papa Francisco a la hora de la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro, donde el Obispo de Roma reflexionó sobre el Evangelio de Juan, en el que se lee cómo Jesús se presenta como "el pan vivo bajado del cielo".

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día" (Jn 6,54), leyendo éste fragmento del Evangelio, Papa Francisco explicó a los fieles que este pan partido es el "signo" del Sacrificio, que tiene su punto culmine en la Última Cena, donde el pan y el vino se transforman realmente en su cuerpo y sangre. Y así añade Francisco, que en la Eucaristía nos transformamos en uno solo con Jesús, y ésta es nuestra finalidad.

En este sentido el Papa reflexionó sobre para qué sirve la Misa. Explicó que la Eucaristía es un "memorial", es decir un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús.

Antes de rezar la oración mariana, pidió para que la Virgen María nos ayude a nutrirnos siempre con la fe de Jesús, el Pan de Vida.

Palabras del Santo Padre antes del rezo del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos dias!

En estos domingos la Liturgia nos está proponiendo, del Evangelio de Juan, el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que es Él mismo y que es también el sacramento de la Eucaristía. El pasaje de hoy (Jn 6,51-58) presenta la última parte de ese discurso, y hace referencia a algunos entre la gente que se escandalizan porque Jesús dice: « El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,54). El estupor de los que lo escuchan es comprensible; de hecho Jesús usa el estilo típico de los profetas para suscitar en la gente – y también en nosotros – interrogantes y, al final, provocar una decisión. Ante todo preguntas: ¿qué significa "comer la carne y beber la sangre" de Jesús?, ¿es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir qué ocurre en el corazón de Jesús mientras parte el pan para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir sobre la cruz por nosotros, Jesús se identifica con aquel pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en el "signo" del Sacrificio que lo espera. Este proceso tiene su cúlmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se transforman realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. De hecho dice: « El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él » (v. 56). Aquel "permanecer": Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndolo a Él, nos transformamos en Él. Pero esto requiere nuestro "si", nuestra adhesión a la fe.

A veces, con respecto a la santa Misa, se siente esta objeción: "¿Para qué sirve la Misa? Yo voy a la iglesia cuando tengo ganas, y rezo mejor solo". Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bella esperiencia espiritual, no es una simple conmemoración de aquello que Jesús ha hecho en la Última Cena. Decimos, para entender bien, que la Eucaristía es "memorial", o sea un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo ofrecido por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros.

La Eucaristía es Jesús mismo que se dona totalmente a nosotros. Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y en un don a los hermanos. Nutrirnos de aquel "Pan de vida" significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirnos en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que Jesús ha hecho.

Jesús concluye su discurso con estas palabras: «El que come de este pan vivirá eternamente» (Jn 6,58). Si, vivir en comunión real con Jesús sobre esta tierra nos hace ya pasar de la muerte a la vida. El cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús.

Y en el Cielo ya nos espera Maria nuestra Madre – ayer hemos celebrado este misterio. Ella nos obtenga la gracia de nutrirnos de Jesús, Pan de Vida, siempre con fe.

Saludos del Papa a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro:

Queridos hermanos y hermanas,

Les saludo a todos con afecto, romanos y peregrinos: las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones, los jóvenes.

Saludo al grupo folclórico "Organización de arte y cultura mexicana", los jóvenes de Verona que están viviendo una experiencia en Roma, y a los fieles de Beverare.

Dirijo un saludo especial a los numerosos jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano, reunidos en Turín en los lugares de San Juan Bosco para celebrar el bicentenario de su nacimiento, les animo a vivir en la cotidianidad la alegría del Evangelio, para generar esperanza en el mundo.

A todos les deseo un buen domingo. Y por favor, ¡no se olviden de rezar por mí! Buen almuerzo y hasta la vista.

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba destacó que es María la que viene en nuestro encuentro "Paradójicamente, en cambio la palabra de Dios que hemos escuchado hoy, es más bien María la peregrina, la que se pone en camino, es la que va al encuentro de nosotros . Por tanto hermanos creo que la actitud en este momento tiene que ser de acogida. María que visita nuestra casa, maría que toca la puerta, María la Virgen de Urcupiña que es aquella que nos viene a encontrar, es ella que sea puesto en camino, es la servidora, es aquella que habiendo recibido al Señor, aquella que ha caminado nos enseña a ser peregrinos, nos enseña a abrir los corazones para acoger a Jesús, para que la salvación sea una realidad", dijo.

Señaló que nuestra actitud, es justamente de aquellos que estando en camino quieren encontrase con la Virgen maría, con la Mamita de Urcupiña.

Por eso hermanos creo que esta mañana esta actitud más de aquellos que quieren hacer los esfuerzos de ir al encuentro de María o de ser peregrinos caminata tiene que ser esta otra actitud, la de Isabel. Que también ha recibido la gracia de que la salvación será una realidad entre nosotros. Isabel somos esta mañana nosotros, acotó.

Isabel aquella que tiene sus padecimientos, sus dolores, aquella que tiene desilusiones, hemos caminado, hemos reflexionado todo el camino sobre la familia, sobre María la estrella del hogar de Nazaret aquella que pone la belleza del matrimonio y de la familia, nos hacen pensar entonces en María aquella la mama de Jesús que viene a anunciarnos aquello que para nosotros pueda ser imposible nos acompaña. Isabel somos también nosotros en los cuales se realiza la obra de Dios, bendita tu María. Cómo es posible que la Madre de mi Señor venga a mí, cómo es posible que si yo me pongo en camino eres tú la que viene a encontrarme. Como es posible que si yo he venido a rendirte pleitesía eres tú la que toca nuestra puerta, destacó.

Mons. Oscar Aparicio presidió la celebración de Fiesta de la Asunción de la Virgen, en el Santuario de Urcupiña. En la homilía recordó la importancia de Maria como Madre Nuestra y ejemplo de vida para nuestro seguimiento de Cristo, que nos hará alcanzar la slavación.

Texto de la homilía

Señor Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Don Alvaro García
Distinguidas autoridades nacionales y del Departamento de Cochabamba.
Muy queridos hermanos Obispos y Sacerdotes.

Amados hermanos y hermanas, peregrinos en este Santuario:
En estos días y durante la preparación de esta festividad de la Asunción de María, en su advocación de la mamita de Urcupiña, hemos reflexionado e intentando vivir la importancia de la familia como "centro de amor", el lugar donde se viven valores profundos como el respeto, la fe, la comprensión, la fidelidad, la comunicación y el diálogo. De hecho el lema que nos ha acompañado durante este tiempo e indicando a nuestra Madre la Virgen María como "...Estrella del Hogar de Nazaret que refleja la belleza de la familia.", nos ha ayudado a reconocer a la familia como una "gran riqueza social y cristiana" donde todos podemos caminamos juntos, donde ninguno es dejado de lado; donde todos sus integrantes, niños y ancianos, varones y mujeres, se sienten acogidos y seguros, protegidos y cubiertos con el manto amoroso de nuestra Madre.

Es así que no hay nada mejor que sentirnos hermanos, una sola Familia, una sola Iglesia, Iglesia que es luz, que es vida, Iglesia fundada por el mismo Cristo y que siembra la verdad, la justicia y la paz.

Es cierto que imagen de la Iglesia y de la familia cristiana es la Virgen María, quien dice SÍ a la vida y un NO rotundo a la cultura de muerte. La Virgen María cultiva y cuida la vida: lo hace como Madre, desde el don santo de su fecundidad. Nos anima a superar las dificultades, a no atentar contra la vida, más bien a respetarla y defenderla.
La Virgen María nos enseña a cultivar la vida con amor. Defender la vida es defender a los humildes, marginados de la sociedad. Todos somos criaturas de Dios, defender la vida es defenderla en su múltiple diversidad de procedencia, lengua y cultura.

Es así que, la Patrona de la Integración, es la guardiana de la unidad. Es Madre de los pueblos, razas, lenguas y culturas; y nos invita a defender nuestra identidad, nos enseña a vivir el don de la fraternidad, como verdaderos hijos de un mismo Padre.

La presencia de María inunda nuestras comunidades, nuestras ciudades y pueblos. Ella está presente en los lugares más recónditos del mundo, como Luz, como Madre. Nos acompaña y fortalece en el trabajo diario, en la alegría, pero también en el dolor.
De María la Virgen, aprendemos a leer e interpretar el Evangelio y los Signos de los Tiempos. Nos da ejemplo de una vida sencilla, simple, nos ayuda a abrir nuestro corazón con fe y esperanza para dejar entrar en nosotros a su Hijo Jesús, escuchar Su Palabra y seguirlo como sus discípulos. Si no hay esperanza no hay futuro, si no hay futuro, nuestra vida no tiene sentido. Por tanto, caminemos, hermanos, con esperanza bajo la luz, la mirada y la guía de nuestra mamita.

De hecho el evangelio de hoy, el que acabamos de escuchar en esta celebración, nos presenta a María e Isabel: dos mujeres que se encuentran y que cada una espera un niño. La particularidad de las dos es que hablan "llenas del Espíritu Santo", y por ello el futuro que contemplan no es el de ellas mismas o de los hijos que van a tener, sino de todo el pueblo, según el plan de Dios, del que ellas y sus hijos son instrumento de salvación. Isabel ha recibido el don inesperado de la maternidad, pero se inclina ante una maternidad más grande que la suya, y bendice a María. Esta le responde bendiciendo a Dios, de quien viene toda la gracia.

Isabel, llena del Espíritu, exalta la grandeza de María declarándola "bendita" y portadora de la bendición definitiva que se concreta en el fruto de su vientre. María responde con palabras de sonido antiguo y contenido absolutamente nuevo. "Proclama mi alma la grandeza del Señor". Toda su grandeza es don de Dios y debe culminar gozosamente en canto de alabanza. María, entonces indica que solamente Dios es la riqueza verdadera; por eso, el que se encuentra lleno de sí mismo y de sus cosas, en realidad está vacío. Sólo abriéndose a la presencia de Dios, a su amor verdadero y profundo; al recibir la gracia del perdón y al extenderla hacia los otros, el hombre llega a ser verdaderamente rico. Por eso el ejemplo máximo de esta riqueza es María, la que siendo sencilla y pobre, la que se abandona totalmente a Dios, la que se enriquece con el máximo bien, es decir, con aquel que lo llena todo. Dios amoroso.

Por eso, el cántico referida a ella es el canto, el himno de la gloria a María. Se la glorifica porque ha creído en Dios y ha permitido que Dios realice obras grandes por medio de ella. Por eso "la proclamarán bienaventurada todas las generaciones".

Ella es la mujer que siempre se está atenta a las necesidades, a la vida y a lo que acontece con sus hijos, por ejemplo, es la que supo decir "no tienen vino" (Jn 2, 3), — cuando parecía que la fiesta y la alegría se terminaba — como en las bodas de Cana de Galilea. Esto nos recuerda las palabras del Papa Francisco, cuando comenta este episodio bíblico y dice: "María está atenta, está atenta en esas bodas ya comenzadas, es solícita a las necesidades de los novios. No se ensimisma, no se enfrasca en su mundo, su amor la hace «ser hacia» los otros. Tampoco busca a las amigas para comentar lo que está pasando y criticar la mala preparación de las bodas. Y como está atenta, con su discreción, se da cuenta de que falta el vino. El vino es signo de alegría, de amor, de abundancia. Cuántos de nuestros adolescentes y jóvenes perciben que en sus casas hace rato que ya no hay
de ese vino. Cuánta mujer sola y entristecida se pregunta cuándo el amor se fue, cuándo el amor se escurrió de su vida"

Por eso, María nos recuerda que la vida de familia, en familia, de nuestras familias, son el lugar privilegiado de la presencia de Dios, son el lugar donde podemos renovar y mejorar nuestra convivencia: afirmar el valor gozoso y positivo de la vida familiar como lugar del amor incondicional, como ámbito del respeto y la libertad, la exigencia y la responsabilidad. Reconocer que la familia pide atención y esfuerzo por mantener vivo el amor y apoyo por parte de la sociedad y de todos.

Hoy queridos hermanos, la propuesta más clara en esta festividad, la vivencia y celebración de una auténtica devoción mariana nos tiene que conducir a guardar en el corazón esta indicación de María, a realizarla, en el diario vivir, como ella la realizó.
Oremos e imploremos la protección de la Virgen María, de nuestra mamita de Urcupiña, que proteja nuestras familias ya que hemos querido peregrinar a este su Santuario y así recibir su luz y guía en nuestro caminar.

Les invito a saludarla como lo hizo Isabel y el Ángel Gabriel:

Dios te salve María, llena eres de gracia

«María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos»

«¡Feliz fiesta de la Virgen!», deseó Francisco

En el corazón del mes de agosto, en el que la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, celebra la solemnidad de la Asunción de María santísima al cielo, una de las fiestas más importantes dedicadas a la Madre de Cristo, el Papa Francisco introdujo el rezo del Ángelus recordando con el Magníficat la alegría de María, cuya grandeza es la fe.

Ella «sabe y lo dice» que «en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios».

Sin embargo, «María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que los socorre con misericordiosa premura, derribando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en los entramados de su corazón», hizo hincapié el Obispo de Roma, para luego reiterar que:

María cree y proclama las grandes obras de Dios: por medio de ella llega a su cumplimiento toda la esperanza de su pueblo

El Papa destacó que las grandes cosas que el Todopoderoso hizo en María nos hablan de nuestro viaje en la vida, nos recuerdan la meta que nos espera. Nuestra vida, vista a la luz de la Asunción de la Virgen, no es un vagabundear sin sentido, es una peregrinación, que a pesar de las incertidumbres y sufrimientos nos lleva a nuestro Padre, que nos espera con amor.

¡Y también Ella que es nuestra Madre nos espera con amor!

Texto completo del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas, buenos días y ¡buena fiesta de la Virgen!

Hoy la Iglesia celebra una de las fiestas más importantes dedicadas a la Santísima Virgen María: la fiesta de su Asunción. Al final de su vida terrena, la Madre de Cristo subió en cuerpo y alma al Cielo, es decir, en la gloria de la vida eterna, en plena comunión con Dios.

El Evangelio de hoy (Lc 1,39-56) nos presenta a María, que, inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, se dirige a ver a su anciana pariente Isabel, también ella milagrosamente a la espera de un hijo. En este encuentro lleno del Espíritu Santo, María expresa su alegría con el cántico del Magnificat, porque ha tomado plena conciencia de las grandes cosas que están ocurriendo en su vida: a través de ella se llega al cumplimiento de toda la espera de su pueblo.

Pero el Evangelio también nos muestra cual es el motivo más verdadero de la grandeza de María y de su beatitud: el motivo es la fe. De hecho Isabel la saluda con estas palabras: «Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». (Lc 1:45). La fe es el corazón de toda la historia de María; ella es la creyente, la gran creyente; ella sabe - y así lo dice - que en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios. Sin embargo, María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que los socorre con misericordia, con premura, derribando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en las tramas de sus corazones. Y ésta es la fe de nuestra Madre, ¡esta es la fe de María!

El Cántico de la Virgen también nos permite intuir el sentido cumplido de la vivencia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, entonces no podía «conocer la corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne al autor de toda vida» (Prefacio). Todo esto no tiene que ver sólo con María. Las "grandes cosas" hechas en ella por el Omnipotente nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje por la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta al Cielo, no es un deambular sin rumbo, sino una peregrinación que, aún con todas sus incertidumbres y sufrimientos, tiene una meta segura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor. Es bello pensar en esto: que nosotros tenemos un Padre que nos espera con amor y que nuestra Madre María también está allá arriba, y nos espera con amor.

Mientras tanto, mientras transcurre la vida, Dios hace resplandecer «para su pueblo, todavía peregrino sobre la tierra, un signo de consuelo y de segura esperanza». Aquel signo tiene un rostro, aquel signo tiene un nombre: el rostro radiante de la Madre del Señor, el nombre bendito de María, la llena de gracia, bendita porque ella creyó en la palabra del Señor. ¡La gran creyente! Como miembros de la Iglesia, estamos destinados a compartir la gloria de nuestra Madre, porque, gracias a Dios, también nosotros creemos en el sacrificio de Cristo en la cruz y, mediante el Bautismo, somos insertados en este misterio de salvación.

Hoy todos juntos le rezamos para que, mientras se desanuda nuestro camino sobre esta tierra, ella vuelva sobre nosotros sus ojos misericordiosos, nos despeje el camino, nos indique la meta, y nos muestre después de este exilio a Jesús, fruto bendito de su vientre. Y decimos juntos: ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Sábado, 15 Agosto 2015 09:43

La Virgen de Urcupiña en La Paz

¿A qué hora será la misa principal?, pregunta un grupo de fieles al custodio de las llaves de la capilla, Manuel Vallejos. Cada uno de los visitantes lleva en la espalda un atado multicolor de gran peso que cuida celosamente, como si cargara un tesoro.

Ayer, la capilla de la Virgen de Urcupiña, ubicada en la avenida Periférica de la ciudad de La Paz, recibió a los primeros fieles de los miles que llegarán en los próximos días. Una entrada folklórica, una procesión y el ascenso al Calvario serán las actividades principales de los vecinos.

Al interior de la capilla, húmeda por la nieve que cubrió la zona la noche anterior, los peregrinos depositan sus aguayos ante el modesto altar que la Virgen comparte con el Señor del Río. Entre el tejido se adivina unos trozos de piedra que representan parte de la fortuna que les fue prestada la pasada gestión.

"Esta piedra no es de acá, es de la Virgen de Ukupiña de Cochabamba. Por la nieve no pude viajar, así que vine a devolver el favor a este lugar que también es muy milagroso. No me ha faltado la plata y ahora toca pagar", señala Norberta Aguirre, mientras alista las velas que prenderá por cada miembro de su familia.

Junto a ella, su hermana y su hijo también presentan su deuda y elevan una plegaria para agradecer la bonanza y los milagros concedidos. Desde la avenida principal (la Periférica), en honor a la Virgen de Urkupiña, muchos otros fieles caminan por más de 20 minutos por una empinada calle pavimentada que años atrás era el borde del río por el que comerciantes y peregrinos trepaban en medio de rocas.

"No tenemos más deudas, pero cada 14 de agosto venimos a prender velas porque somos fieles a la Virgen de Urcupiña y al Señor del Río, que es bien milagroso. No le hemos podido traer flores, pero traemos todo nuestro corazón", expresa aún fatigado Patricio Cordero.

La iglesia también ha cambiado. "Antes era un cuarto de adobe, el altar estaba sobre un ladrillo, la virgen no tenía más que una ropita y ahora ya tiene hartos trajes", presume el cuidador del templo.

En los alrededores, decenas de comerciantes ofrecen pétalos de flores, serpentina, alcohol y vino para ch'allar las piedras que los creyentes puedan conseguir luego de dar tres combazos a las rocas que están incrustadas en lo que queda del río. "Hay personas que fletan los combos por cinco bolivianos. Nos han dicho que este año va a subir el costo del flete, pero esto te da tres oportunidades para golpear bien fuerte", explica doña Bárbara mientras acomoda su mercadería.

Si en estas oportunidades uno no logra desprender ni un pedazo de piedra, debe cambiar de roca. "Pero si aún así no se logra bajar nada es muestra inequívoca de falta de fe", dice.

Como en una pequeña Alasita, Barbara acomoda billetes en diminutas maletas, réplicas a escala de autos de toda marca, terrenos, casas y hasta gallos y gallinas. "Hay desde 10 bolivianos hay que ch'allarlos y tener fe".
En otro de los puestos, Rosa Guzmán, quien asiste a esta fiesta desde hace ya casi 30 años, prepara en su carpa improvisada con plástico azul, paquetes para la ch'alla. Pétalos de margaritas, gladiolos, rosas y claveles se dividen en montoncitos. Cuestan dos bolivianos y deben acompañarse con vino y alcohol.

"Desde anteayer que vine a agarrar mi lugar, la nevada nos ha cascado grave, pero con mi esposo teníamos que cumplir con el Señor del Río. Las flores son fresquitas, esta mañana las hemos comprado", relata Rosa.

Añade que cada año hay más gente y que en ese tiempo ha visto familias enteras crecer, con niños que ya son adultos y ahora vienen con sus propios hijos.

"La Virgen fue buena con nosotros, ha alejado la nevada y nos ha regalado un cielo celeste para esta jornada en la que todos venimos a darle gracias por los regalos recibidos". Así se inició ayer la "peregrinación hecha danza", la entrada folklórica de la Virgen de Urcupiña.

Autoridades gubernamentales, departamentales y municipales del Valle Bajo y miembros de la Asociación de Fraternidades Folklóricas Virgen de Urcupiña encabezaron la fiesta. La fraternidad Chaco y Danza abrió el festejo, seguido de los Sambos Caporales y el Centro Cultural Masis de Quillacollo, cerca de las 09.30 de ayer, entre gélidas brisas y sol radiante.

"Son ocho años que bailo, somos puro quillacolleños y bailar para la Virgen junto a mi esposo es una alegría muy grande, hoy vengo a agradecer por todo lo que me ha dado", manifestó Tatiana, una de las bailarinas de los Masis.

Al igual que ella, cientos de bailarines llegaron ante la Virgen, recorrieron cuatro kilómetros y medio al son de las bandas que también alegraron a la gente con la música y coreografías; trencitos y pirámides acompañaron a los fraternos, muchos lucieron la tricolor en sus trajes.

"El recorrido es mucho más largo que el de la entrada en Oruro, que el Corso, pero vale la pena. Es mi primera vez y además de pedir salud, vengo a agradecer por todo lo que me da, mi familia, trabajo", dijo Paola Zubieta, de la morenada Los Andes.

René Valdez, presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos Virgen de Urcupiña, explicó que "a pesar del primer inconveniente, una nevada que hizo complicado el arribo de fraternos y bandas, la Virgen ha querido que ya disfrutemos del espectáculo". Los fraternos llegaron tarde al punto de partida, "como ejemplo, los Doctorcitos Magos Novenantes partieron con siete integrantes, pero llegaron con dos bloques al palco".

Devoción. Fueron cuatro horas de baile, más de 60.000 fraternos peregrinaron al santuario de María de Urcupiña y al llegar a San Ildefonso cayeron de rodillas ante la Virgen, muchos con lágrimas de alegría para agradecer por los milagros regalados. "Cada año le pedimos que no falte salud, ya que sin salud no hay nada, por el trabajo y por la unidad de la familia", manifestó Roberto Choque, fraterno de Salay Cochabamba.

Como otros años, Morales llegó ante la Virgen a pedir "paciencia para gobernar y para la oposición, le pido no equivocarme y si me equivoco corregir los errores, también sabiduría para ver las demandas e impulsar el crecimiento económico", aseguró. El Mandatario pidió defender el patrimonio del país. "Qué bueno sería que Gran Poder, Oruro, Santa Cruz, Potosí, se junten para ver cómo mejorar estas fiestas", aconsejó.

En el primer día de fiesta la gente se volcó a Quillacollo; desde el interior y exterior del país llegaron visitantes para participar de las diversas actividades. "Bailamos en la entrada, mañana estaremos en la misa central de fiesta y el domingo caminaremos hacia el calvario para arrancarle un sueño a la Virgen", contó Manuel Torrico, feligrés que llegó por tercer año desde Salta, Argentina.

Al menos un millón de visitantes arribaron al santuario, según el ministro de Cultura, Marko Machicao. Esta cifra podrá ser confirmada porque este año se implementó un "observatorio" para conocer la cantidad de gente que visita el valle, el flujo económico y su lugar de procedencia.

Mons. Aparicio en la Fiesta de Urkupiña

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