Lunes, 16 Enero 2017

15   Banner   Publicite Aqui

10   Banner    Anunciate Aqui

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La Santa Sede participará con un pabellón sobre la defensa de la ‘casa común’ en la Expo 2017 que se realizará en Astana, la capital de Kazajistán.

Partiendo de la energía y la luz en los orígenes del hombre, pasando a través de los usos de la energía en la historia y llegando a los días de hoy, el pabellón que tiene como título: “Energía para el bien común para nuestra casa común”, proporcionarán un marco profundamente humano y ético diferente al contenido de otros pabellones, e indicará además algunos proyectos que apoya la Santa Sede en zonas en dificultad.

Lo informó Oficina de prensa de la Santa Sede, al difundir un comunicado del Pontificio Consejo Justicia y Paz en el cual se precisa que la EXPO, se realizará en un país multiétnico y multirreligioso, con una tradición de diálogo entre las religiones.

El cardenal Peter Turkson firmó el pasado 29 de abril el contrato para la participación en la Exposición Universal de Astana y la participación supone un gran desafío, pero también una gran oportunidad en un país en donde los católicos son un pequeño porcentaje de la población.

La Santa Sede ha participado en otras EXPO con temas como la gestión del agua, en Zaragoza 2008; o sobre la alimentación, en Milán 2015. El tema de la energía es uno de los temas más importantes tratados en la encíclica Laudato si’ (2015) y en Caritas in veritate (2009), así como las intevenciones de la Santa Sede en las negociaciones climáticas de la ONU.

El Pontificio Consejo Justicia y Paz ha dedicado en el 2013 en un volumen, reflexiones sobre la gestión del tema energético como uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

El santo padre Francisco ha recibido este jueves en audiencia en el Vaticano a los participantes en la Conferencia internacional de las Asociaciones de empresarios católicos (UNIAPAC).

El Pontífice recordó a los presentes que “todas las actividades humanas, también la empresarial, pueden ser un ejercicio de la misericordia, que es participación en el amor de Dios por los hombres”. Y señalando los riesgos de esta actividad indicó las parábolas del ‘tesoro escondido en un campo’ y de ‘la perla preciosa’. De este modo subrayó tres factores: el riesgo de usar bien el dinero, el riesgo de la honestidad y el riesgo de la fraternidad. Así como la frase ‘el dinero es el estiércol del diablo’.

El Santo Padre quiso señalar que el papa León XIII inició la doctrina social de la Iglesia, seguida después por Pío XI, retomada por Pablo VI y citó también a san Juan Pablo II.

Las riquezas son buenas –aseveró el Pontífice– cuando se ponen al servicio del prójimo, de lo contrario son inicuas. Por tanto, “el dinero debe servir, en vez de gobernar”. Preciso por eso que “el dinero es sólo un instrumento técnico de intermediación” y que por lo tanto “no tiene un valor neutro”, sino que “adquiere valor según la finalidad y las circunstancias en que se usa”. Por ello advirtió que “cuando se afirma la neutralidad del dinero, se está cayendo en su poder”.

Las empresas no deben existir para ganar dinero, aunque el dinero sirva para medir su funcionamiento. “Las empresas existen para servir”, señaló. Si bien reconoció que esto “supone asumir el riesgo de complicarse la vida, teniendo que renunciar a ciertas ganancias económicas”.

Sin olvidar que “el crédito debe ser accesible para la vivienda de las familias, para las pequeñas y medianas empresas, para los campesinos, para las actividades educativas, especialmente a nivel primario, para la sanidad general, para el mejoramiento y la integración de los núcleos urbanos más pobres”.

Lamentó así que “el crédito sea más accesible y más barato para quien posee más recursos” y “más caro y difícil para quien tiene menos, hasta el punto de dejar las franjas más pobres de la población en manos de usureros sin escrúpulos”. Y esto existe también a nivel internacional cuando “el financiamiento de los países más pobres se convierte fácilmente en una actividad usurera”.

Este es uno de los grandes desafíos para el sector empresarial y para los economistas en general, que “está llamado a conseguir un flujo estable y suficiente de crédito que no excluya a ninguno y que pueda ser amortizable en condiciones justas y accesibles” dijo.

Sin olvidar que “también hará falta la intervención del Estado para proteger ciertos bienes colectivos y asegurar la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales”. E ignorar esto – afirmaba Juan Pablo II– lleva a “una idolatría del mercado”.

Ayer tuve una conversación con un amigo sobre las elecciones americanas. Él estaba muy disgustado por el triunfo de Trump sobre Hillary y se sorprendió cuando le dije que a mí Trump me parecía una incógnita y que no le puntuaba más que 3 sobre 10, pero que la Clinton me parecía una absoluta impresentable a la que con mucha generosidad le daría un uno sobre diez.

Evidentemente, me preguntó por qué decía eso. Le di los siguientes datos: Hillary Clinton el 24 de abril del 2015 decía: «Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales». Estamos ante una persona profundamente antirreligiosa, anticristiana y anticatólica, dispuesta a la persecución religiosa, ¿qué otra cosa puede significar la expresión recursos coercitivos? Recordemos que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental (art.18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).

Era además una decidida partidaria del aborto. Hillary anunció en campaña que cualquier mujer tenía derecho a abortar hasta el mismo momento del parto. Con su derrota de repente desaparecía de un plumazo la llegada de financiación para el aborto, el nombramiento de jueces abortistas en el Supremo o el tener una política exterior que impusiera el aborto y la ideología de género en todos los rincones del mundo, ideología cuyo objetivo es abolir la identidad sexual de chicos y chicas, lo que puede ser muy válido hasta el día que se opere a las mujeres de próstata y a los varones de cáncer de matriz.

Pero el varapalo para quienes defienden esa sarta de majaderías ha sido enorme, pues Trump ya anunció que en caso de ganar retirará la financiación a Planned Parenthood y llevará a término iniciativas provida. Así, no es de extrañar que Cecile Richards, presidenta de Planned Parenthood, haya enviado una carta a sus trabajadores, que en esta empresa abortista están “enfadados, roto el corazón, ofendidos, impactados, tristes, disgustados, avergonzados, desanimados, exhaustos, sacudidos”. Y es que en términos económicos la ayuda que llegaba a los grupos abortistas de la Administración Obama era de quinientos millones de dólares anuales.

En España la Clinton tiene una seguidora y admiradora. Se trata de Cristina Cifuentes, que ha hecho aprobar una Ley en el parlamento de la Comunidad de Madrid sobre ideología de género, en la que trata de imponer esa seudoeducación anticatólica y anti sentido común en toda la comunidad educativa. Su objetivo de suprimir el concierto económico a aquellos centros que no impartan la ideología de género, aparte de otras múltiples violaciones de los derechos humanos, como el impedir a un homosexual que intente llegar a la heterosexualidad: significaría una actitud totalitaria y el comienzo de una persecución religiosa.

Dos datos: si uno lee la encíclica Mit brennender Sorge de Pío XI en 1937 se da cuenta de que, en educación, nazis y laicistas defienden lo mismo, pues las críticas de Pío XI son válidas hoy para nuestros laicistas. Por su parte San Pablo en la Carta a los Romanos nos dice: “Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a su naturaleza; de igualo modo los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se abrasaron en sus deseos, unos de otros, cometiendo la infamia de las relaciones de hombres con hombres y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío. Y como no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene” (Rom 1,26-28). Y es que el no creer en Dios, acaba conduciendo a los individuos y a las naciones a la decadencia y a la degeneración moral.

Una advertencia. Quien adopte actitudes totalitarias de negación de derechos humanos (los auténticos, los de 1948) y persiga a la religión, desde luego que no cuente con mi voto.

La Arquidiócesis de Cochabamba recibió a más de 30 obispos en la CII Asamblea de Obispos de Bolivia, y también acogió a seminaristas del interior del país.

En el marco del cúlmen de la Asmblea, los seminaristas de la Arquidiócesis de La Paz tuvieron una Celebración Eucarística con los obispos en el Seminario Mayor San José, en el que expresaron su agradecimiento por la cercanía y acompañamiento en su formación.

Mauricio Pozo, seminarista de cuarto año de teología estuvo encargado de dirigirse a los obispos recordándoles como dice el Concilio Vaticano II: "el clérigo diocesano se santifica en la medida de la comunión que tiene con su Obispo", pues su presencia "nos recuerda la comunión que debe existir con el obispo, un vínculo de caridad, fraternidad", expresó.

Así mismo les dijo a los obispos que dicha comunión les recuerda que "fueron seminaristas y han estado en formación", que también vivieron su "primera ilusión y entusiasmo, las crisis y profundo disernimiento, como muchos de nosotros lo vivimos. Por eso les agradecemos por su cercanía y acompañamiento", culminó.

El exministro Jaime Mayor Oreja advirtió ayer de que «el nuevo orden mundial impulsa una sociedad postcristiana con una obsesión enfermiza: la sustitución y el reemplazo de los valores cristianos». En su opinión, tanto el relativismo como el extremismo se alían en ese proceso destructivo, e instó a quienes comparten los valores cristianos a reaccionar con perseverancia frente «al rodillo». «No aceptemos el mal menor, eligiendo entre relativistas o extremistas, porque la búsqueda del mal menor significa la consolidación del mal», advirtió.
Mayor Oreja hizo estas afirmaciones durante la presentación del libro recopilatorio del ciclo de «conferencias sobre la crisis: un diagnóstico de la situación», organizado por la Fundación Valores y Sociedad, que él mismo preside. El acto se celebró en el salón del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que estaba abarrotado de público y numerosas personas, especialmente jóvenes, tuvieron que seguir de pie las intervenciones de Mayor Oreja y María San Gil y la del periodista Herman Terscht, que moderó el debate.
La principal conclusión del ciclo de conferencias es que la verdadera crisis es de valores, por lo que el político pidió «un rearme moral de la sociedad» frente a la doctrina «de nuevos y falsos derechos», e instó a «entrar con renovada energía en este debate cultural», que debe abordar cuestiones como el derecho a la vida o la nación. «Tenemos que afrontar una situación similar a la que protagonizaron David y Goliat, pero tenemos la obligación moral de afrontarlo desde el convencimiento de que David acabó ganando a Goliat», afirmó y sus palabras fueron interrumpidas con un aplauso. Agregó que la crisis no ha concluido en modo alguno. «Hemos concluido la primera parte, dominada por el relativismo, y vamos a empezar la segunda parte, basada en el enfrentamiento entre relativistas y extremistas».
Mayor Oreja añadió que «el nuevo orden mundial se ha equivocado de pleno en cada una de las apuestas de los últimos tiempos (Brexit, proceso de negociación entre Colombia y las FARC y las elecciones de EE.UU.), donde ha sucedido lo contrario de lo que el orden internacional ha impulsado».
Al finalizar el acto, Mayor Oreja animó a los asistentes a hacerse socios de la fundación, y a colaborar con ella mediante ayuda económica, participación o presencia. Agregó que algunas personas creen que hay que hacer una plataforma política, pero que, en su opinión, lo primero es crear un debate cultural en España y en Europa.

Con motivo de la Clausura del Año Jubilar de la Misericordia, y bajo el lema "Jesucristo es el rostro de la Misericordia del Padre", la zona Centro de la Diócesis de Potosí, el pasado fin de semana ralizaron una Peregrinación al Santuario de Manquiri.

Los feligreses de las parroquias de Betanzos, Puna, Vilacaya, Caiza ''D'' Vitichi,Chulchucani, Chaqui, Hnas. De Azangaro,Toropalca y los directores y profesores de las Escuelas de Cristo se concentraron en el lugar de las 7 vueltas para participar de la peregrinación.

La peregrinación a Manquiri inició con el rito del perdón. Durante el recorrido se tuvo oraciones y cánticos con la animación del ministerio de música de la parroquia de Caiza.

En el santuario se celebró la Santa Eucristía presidida por el Vicario de la Zona P. Daniel Suarez, y concelebrado por los sacerdotes. P. Pedro Centellas, P. Pedro Sullca, P. Julian Quispe, P. Jesus Loredo y el diácono Antonio, según información brindada por Zenon Arturo Careaga.

Mons. Ricardo Centellas, presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, presidió la celebración de Clausura del Año Jubilar de la Misericordia en la Iglesia Católica, con el cierre de la Puerta Santa en la Catedral Metropolitana de San Sebastián de la Arquidiócesis de Cochabamba.

Con un saludo se dirigió a los obispos de Bolivia reunidos del 9 al 15 de noviembre en la 102 Asamblea General de la CEB, como a toda la Iglesia de Cochabamba y del país. También pidió a los fieles rezar por sus Obispos para que con sus oraciones puedan vivir con entusiasmo y decisión su ministerio.

Durante la homilía Mons. Centellas dijo que fue un año de gracia que motivó un acercamiento con mayor profundidad a la vida de Dios y que su manera de actuar es la compasión, el perdón, la ternura y la solidaridad. Añadió que como testimonio de la misericordia de Dios, “ningún cristiano puede vivir en la indiferencia, nuestra identidad es la misericordia”.

Así mismo se refirió a la familia que enfrenta muchas dificultades, “unas antiguas y otras de este tiempo” y que hay varias acciones que se pueden realizar por ellas, como apoyar la formación y la estabilidad familiar y “acoger a todas las familias, especialmente a las que viven situaciones difíciles e irregulares. La interacción con las familias permitirán que aparezcan comunidades, y ésta es la experiencia eclesial que buscamos todos: ser comunidad desde las iglesias domésticas”, enfatizó Centellas.

Para finalizar exhortó a la comunidad boliviana afrontar las situaciones difíciles con valentía y coraje cristiano y a resistir la “injusticia institucionalizada” porque “no es eterna” pues “la violencia no puede determinar nuestra cultura de paz. Las presiones y condicionamientos políticos jamás anularan nuestra libertad de conciencia, la incertidumbre ante tanta mentira y engaño no puede anular la búsqueda de la verdad, esa es nuestra misión. Los signos de muerte no pueden paralizar la lucha por una vida digna, por eso el Dios de la vida bendiga todo nuestro compromiso por el bien común”, concluyó.

Es lo primero que nos encontramos y es de lo último que despedimos: nacemos en el ámbito de una familia y es esa familia la que nos dice el último adiós. Pero esa realidad se alarga para poder comprender desde su clave y el significado de su metáfora lo que propiamente es la comunidad cristiana, puesto que la Iglesia es también una familia.

No hay sondeo de opinión o encuesta que se precie, que no vuelva a poner en valor la altísima estima que goza la familia. En ese contexto venimos a la vida y allí somos acogidos. Allí damos los primeros pasos y vamos absorbiendo los valores y perspectivas que la gente que más nos quiere nos va transmitiendo como mejor puede y sabe. Pero sobre la familia hay tantas miradas, tantas expectativas, tantas pretensiones, tantos logros felices y tantos fracasos y heridas. Estamos en un momento en el que no siempre y no por todos se protege y se acompaña a la familia. No es halagüeño el horizonte que se dibuja, y sin embargo hay un hilo de esperanza cuando volvemos a reconocer que «en el corazón de cada hombre y de cada mujer se alberga un deseo de plenitud que solo se alcanza en la comunión de vida, no desde la soledad» (cardenal Müller).

Efectivamente, Dios es comunión de personas y nos hizo a su imagen y semejanza, como una familia. No es algo, por tanto, que pueda ser considerado baladí, opcional, culturalmente coyuntural, sino algo que responde a la voluntad creadora de quien nos hizo. Hay que avanzar mar adentro en las procelosas aguas de este momento duro y apasionante que es la aventura de la vida, en medio de la ambigüedad de un pensamiento débil y el relativismo moral que nos acecha. Hemos de hacer este camino fiados de la providencia del Señor y de la Iglesia, entre diluvios que nos asustan por fuera y vías de agua que se nos abren por dentro.

Como miembros de una comunidad diocesana, todos los que la componemos somos una verdadera familia: los hay niños y ancianos, personas que se abren a los primeros retos y aquellos que tienen afianzada ya su sabiduría; hogares donde todo discurre en paz y armonía y también casas en donde se pone a prueba la esperanza y sufren todo tipo de dificultades. Pero en todo caso y siempre, la familia es el espacio donde se nos acoge, se nos nutre, se nos educa y defiende, donde aprendemos a vivir las cosas con el mundo delante y donde incluso por Dios y su gracia somos despertados religiosamente.

No es sólo la familia de la Iglesia que formamos como diócesis, sino también esa familia más amplia que representa la humanidad que coincide en nuestras calles y plazas, las gentes que viven toda suerte de situaciones para bien y para mal. Los pobres con todos sus rostros son también una familia que se nos confía y con los que vivir como cristianos todas las obras de misericordia.

Por eso, la comunidad diocesana necesita sostener todo cuando precisamos para abrazar la familia y salir al paso de sus gozos y alientos, así como de sus sofocos y estragos. La gran familia que representa la Iglesia diocesana tiene templos donde expresar la fe, locales donde dar catequesis, espacios donde acoger a los necesitados, medios e instrumentos donde compartir nuestra cultura y proponer la visión cristiana de la vida especialmente cuando ésta se encuentra más amenazada. Por ese motivo, hemos de sentirnos miembros vivos de esta familia diocesana donde con cada uno seguir llevando adelante lo que Jesús nos dejó como herencia y tarea en la Iglesia. Es el testimonio dulce y sereno que en medio de la intemperie queremos acercar humildemente los cristianos.

Ultimas noticias - Asia

15 - Banner - Publicite Aqui

Banner Reflexion dominical ok

10 - Banner  - Anunciate Aqui

 banner   tito solari

artes velas

 06 - Infodecom - Diakonia

11   Infodecom   Religion Digital

banner papa francisco sitio web 2015

13 - Infodecom - Colobora sosteniendo Infodecom