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El cardenal se acerca más a la gente para hablar de Dios
Este mes ha visitado dos poblaciones rurales y a los reos de Palmasola. Ayer pidió a los docentes de la Uagrm poner su talento al servicio de los demás.
El cardenal Julio Terrazas está llevando a la práctica el pedido del papa Francisco: una Iglesia más abierta al mundo. Eso es precisamente lo que se ha podido observar del prelado en estos últimos meses. Pero no solo se trata de acercarse más a la gente y compartir, sino también de llevar un mensaje reflexivo sobre la importancia de sembrar y de proclamar paz y no cansarse de perdonar.
“Siempre he estado junto al pueblo, lo que pasa es que ahora me sacan más fotos”, respondió el religioso, cuando se le consultó sobre sus últimas visitas de este mes, es decir, a dos poblaciones, al penal de Palmasola y a la facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Financieras de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, que ayer celebró 74 años de fundación.
Lugares visitados
A inicios de mayo, Terrazas compartió con los fieles que acudieron al santuario del Divino Niño, en la población de Buen Retiro. Allí saludó y bromeó con los que participaron de la celebración.
El sábado hizo su aparición en la cárcel de Palmasola llevando un mensaje de esperanza a los privados de libertad. “La visita es para compartir y para escuchar a la gente que vive allí; ustedes saben que es un número excesivo el que hay en la cárcel y esperamos que la presencia (del cardenal) los ayude a encontrar soluciones rápidas a sus problemas”, acotó.
El domingo se trasladó a la comunidad de San Luis de Gonzaga, distante 54 kilómetros de la carretera antigua a Cochabamba. Allí los lugareños y los fieles de San Expedito, que viajaron desde la capital cruceña, no desa- provecharon para acercarse al cardenal, conversar y tomarse algunas fotos.
Allí el religioso pidió salir del encierro y abrir las puertas de la iglesia. “A veces estamos encerrados como los discípulos, con las puertas cerradas por miedo y una iglesia no puede tener las puertas cerradas. La Iglesia somos nosotros, nosotros somos esa puerta por la que Cristo llega al mundo, tenemos que abrir esa puerta para que entren los pecadores, los justos, los buenos, los regulares, para que todos sientan que Dios es el Dios de todos y no es el Dios que bendice solamente a los que tienen ideas más o menos parecidas”.
Ayer, el mensaje a la comunidad universitaria de la estatal cruceña fue el de ser creyentes y profesionales no solo de salón, sino poner todo su talento al servicio de los demás y ser capaces, allí donde están, de llegar a los que necesitan para orientarlos con los conocimientos que poseen en la búsqueda de soluciones profundas
Particularidades de sus visitas
1 El papa Francisco afirmó este domingo que no quiere una iglesia autorreferencial, agnóstica ni encerrada en sí misma, por eso pidió abrir las puertas para salir, anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio.
2 Cuando visitó a los detenidos en la cárcel de Palmasola, el cardenal Terrazas manifestó que la Iglesia católica no se ha olvidado de la ley de indulto, pues mucha gente está privada de libertad sin haber sido juzgada o que ya ha pasado el tiempo en el que debe recuperar su libertad.
3 A pesar de los problemas de salud que le aquejan, hace esfuerzos para llegar a todos los lugares llevando el mensaje de Dios. Por ejemplo, el domingo, sus colaboradores comentaron que tuvo que consumir un poco de soda para no descompensarse.
4 El mensaje en Pentecostés se centró en que el espíritu santo llega para dar nueva vida.
Nuevos Arzobispos recibirán el Palio Arzobispal de manos del Papa Francisco
Cada año los arzobispos metropolitanos recientemente nombrados de todo el mundo reciben el 29 de junio, fiesta de San Pedro y de San Pablo, el PALIO ARZOBISPAL de manos del Papa.

Según los últimos cambios que se realizaron en el Colegio Episcopal de Bolivia, se tiene previsto que el nuevo Arzobispo de Sucre, Mons. Jesús Juárez, reciba el Palio Arzobispal de manos del Santo Padre Francisco, el próximo 29 de junio en la ceremonia de bendición e imposición del palio arzobispal en el Vaticano.

Mons. Jesús Juarez, Arzobispo de Sucre
En el caso del Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, el nuevo arzobispo podrá recibir el Palio Arzobispal sólo cuando el Papa Francisco acepte la renuncia del Cardenal Julio Terrazas, porque en ese momento Mons. Sergio Gualberti inicia el pastoreo de su jurisdicción eclesial como Arzobispo de Santa Cruz a pleno título. Al respecto aún no se conoce ninguna decisión..
Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz
En Bolivia las jurisdicciones eclesiásticas que cuentan con arzobispos son los La Paz, Cochabamba, Sucre y Santa Cruz.
¿Cuál es la diferencia entre un obispo y un arzobispo?
La Iglesia Católica tiene una organización jerárquica que asigna diferentes papeles a sus miembros. Así, se puede afirmar que un obispo es un sacerdote ordenado por el Papa que lleva el gobierno ordinario de una diócesis (de un distrito o territorio cristiano).
Mientras tanto, un arzobispo está un grado por encima, pues es un título honorífico que se le otorga a un obispo que está a cargo de una diócesis (arquidiócesis) que, a su vez, se ocupa de otras diócesis menores
¿Qué es el palio arzobispal?
El palio está confeccionado con lana de oveja. Todos los años, en la fiesta de la virgen y mártir de la cristiandad primera Santa Inés (21 de enero), el Papa bendice unos corderos de los que extrae la lana. Dicha lana, una vez confeccionada, se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de San Pedro, en el Vaticano.

El Papa Benedicto XVI bendice los corderos cuya lana se empleará para realizar los Palios Arzobispales
El palio es honor y jurisdicción, es símbolo de la unidad que vincula a los pastores de las Iglesias particulares con el Sucesor de Pedro, Obispo de Roma. Y al respecto, el palio es también una llamada a los sacerdotes y los fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.
Con todo ello, se quiere significar el valor y sentido como expresión de comunión eclesial de los arzobispos metropolitanos hacia el Papa, y desde los arzobispos metropolitanos de los obispos de sus diócesis sufragáneas. En la estructura de la Iglesia, las diócesis se agrupa en provincias eclesiásticas al frente de la cuales se hallan los arzobispos metropolitanos.
El hecho de que el palio se imponga en una celebración conjunta a todos los nuevos arzobispos de cada año expresa igualmente la universalidad y catolicidad de la Iglesia unidas en y desde la Sede Apostólica.
Historia y significado del palio
El palio es una banda estrecha de lana blanca cosida en forma circular y adornada con cruces, de la cual caen dos tiras cortas en sentido vertical, sobre el pecho y espalda; lo usan los arzobispos y algunos obispos como signo de autoridad y jurisdicción. Unos lo consideran insignia de origen imperial concedida al Papa; otros lo creen de origen puramente eclesiástico, nacido ya con la intención de que fuera insignia propia del Sumo Pontífice.

El Palio de Su Santidad Papa Francisco
En el documento “Inter Eximina Episcopalis” de 1978, Pablo VI limitó el empleo de los palios al Papa y a los arzobispos metropolitanos. En 1984,Juan Pablo II decretó que los palios serían impuestos a los metropolitanos el 29 de junio.
La tradición de bendecir los corderos se cumple todos los años el 21 de enero, memoria litúrgica de Santa Inés, martirizada alrededor del año 305 y cuyo símbolo es un cordero. La santa está enterrada en la basílica que lleva su nombre en la Via Nomentana en Roma y a la que, tras la bendición papal, son llevados los corderos. Los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes crían los animales, mientras que los palios son confeccionados por las religiosas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.
Cardenal Terrazas:Hay que gritar paz
“Hoy comienza la misión de la Iglesia. Los que estamos hoy aquí y los que escuchan este mensaje tenemos la misión de escuchar al Señor que nos dice: La Paz hay que decirla, hay que gritarla aunque nos les guste a los que prefieren guerra, a los que prefieren confrontaciones, a los que prefieren tener al pueblo persiguiéndose unos a otros”, de esta manera el Cardenal Julito Terrazas convocó a preservar la paz en nuestro país.
“Haber hagamos la prueba nosotros, vamos a nuestras casas, a nuestras calles y a nuestras plazas hoy, mañana y pasado, como lo hemos hecho estos quince días en que nadie quiere hablar de la paz y todos se preparan para la guerra. ¿Será que se puede celebrar la fiesta de Pentecostés con un Espíritu contrario a lo que le Señor nos enseña?”, dijo refiriéndose a la situación que se vive en el país.
Tenemos que seguir hablando de Paz, pero la paz tal como la quiere Dios, no la paz de los cementerios, no la paz de las cárceles donde no se deja hablar a muchos, donde no se permite que ni siquiera se los vea como lo hemos podido constatar ayer al visitar nuestra cárcel de Palmasola. No es esa la paz que quiere el Señor, resaltó.
Dicen que para terminar los conflictos hay que ampliar las cárceles y meter a todos los que no piensan como los que están de turno y esa no es solución, esa no es solución. Nuestro Dios tiene una manera de pensar tan grande y tan hermosa que dice: Vayan y díganles que yo me olvido de sus pecados, que yo no los tengo en cuenta, que yo les perdono, pero ustedes tiene que aprender a perdonar, ustedes no tienen que cansarse de perdonar como nos ha pedido el Papa Francisco, dijo.
Hoy nos toca a nosotros hablar de la paz en un país donde no reina el deseo de vivir en paz, hablar de la justicia donde todavía tenemos miles de hermanos en las cárceles sin que hayan sido juzgados, hablar de la solidaridad cuando estamos acostumbrando a nuestra gente a que pida y no ponga de su parte aquello que es humano dar para poder hacer entre todos una pueblo, una ciudad mucho más hermana y participativa, puntualizó.
Homilía del Cardenal Julio Terrazas,19-04-2013
Amadísimos hermanos y hermanas:
Les invito a tomar asiento para que podamos escuchar y meditar lo que nos dice el Señor este domingo, porque de eso se trata, de escuchar al Señor. Los santos nos ayudan a escuchar, pero perderíamos nuestro tiempo si nos dedicáramos solo a escuchar las cosas que dicen de los santos: que es bueno, que hace llover… y nos perdemos en eso. Si ellos son santos como San Luis y San expedito (Patronos de esta comunidad) es porque escucharon la Palabra y la llevaron a la práctica.
Qué lindo cuando nos reunimos, poder contarnos qué es lo que avanza en nuestra vidas ¿nos hacemos mejores o nos hacemos más egoístas? Porque es el peligro y después los hacemos pelear a nuestros santos comparándolos y viendo que santo le regala más a quien.
Hoy con toda la Iglesia, con todos los creyentes queremos alegrarnos porque formamos la Iglesia del Señor y porque sabemos que un día como hoy, la Iglesia comienza a peregrinar por el mundo a través de más de 20 siglos tratando de cumplir el mandato que el Señor le ha dado: Vayan a todos los pueblos, lleven buenas noticias.
Qué bonito seria que al salir de aquí todos llevemos buenas noticias a nuestro país ¿será que nos aguantan?, miren que el Señor hoy día se presenta, y ayer lo hemos meditado en la cárcel con todos los presos, ¿qué pasa si el Señor se presenta delante de ustedes y les dice: La Paz este con ustedes?
Haber hagamos la prueba nosotros, vamos a nuestras casas, a nuestras calles y a nuestras plazas hoy, mañana y pasado, como lo hemos hecho estos quince días en que nadie quiere hablar de la paz y todos se preparan para la guerra. ¿Será que se puede celebrar la fiesta de Pentecostés con un Espíritu contrario a lo que le Señor nos enseña?
Hoy comienza la misión de la Iglesia. Los que estamos hoy aquí y los que escuchan este mensaje tenemos la misión de escuchar al Señor que nos dice: La Paz hay que decirla, hay que gritarla aunque nos les guste a los que prefieren guerra, a los que prefieren confrontaciones, a los que prefieren tener al pueblo persiguiéndose unos a otros.
Tenemos que seguir hablando de Paz, pero la paz tal como la quiere Dios, no la paz de los cementerios, no la paz de las cárceles donde no se deja hablar a muchos, donde no se permite que ni siquiera se los vea como lo hemos podido constatar ayer al visitar nuestra cárcel de Palmasola. No es esa la paz que quiere el Señor.
Cuando vio que los discípulos se dieron cuenta de que las llagas que llevaba el Señor las tenía y la mostraba, se llenaron de alegría y le Señor les dice: vayan ahora y anuncien y perdonen.
Dicen que para terminar los conflictos hay que ampliar las cárceles y meter a todos los que no piensan como los que están de turno y esa no es solución, esa no es solución. Nuestro Dios tiene una manera de pensar tan grande y tan hermosa que dice: Vayan y díganles que yo me olvido de sus pecados, que yo no los tengo en cuenta, que yo les perdono, pero ustedes tiene que aprender a perdonar, ustedes no tienen que cansarse de perdonar como nos ha pedido el Papa Francisco.
El cristiano no tiene que cansarse de perdonar y, nuestra devoción, los santos, tienen que llevarnos a eso porque ellos han sido modelos de perdón, de reconciliación, no han sido modelos para regalar cosas, sino para regalar el corazón a fin de que el amor de Dios penetre realmente en nosotros y sea realmente hijos de dios, todos por igual.
Pentecostés, fíjense cómo lo dicen los hechos de los Apóstoles, dice que llegó el Espíritu como un viento fuerte. Santa Cruz sabe muy bien lo que son los ventarrones. Se apareció en forma de viento impetuoso. El Espíritu llega para dar nueva vida, pero para que esa vida nueva se vea es importante derribar todo lo que está mal hecho en nuestros propios corazones, no hay otra forma; nos podemos llenar de mil estampitas o cualquier devoción pero si nuestro corazón no cambia es imposible que podamos llamarnos seguidores del Señor de la vida.
Vamos a hacer un esfuerzo en este día de Pentecostés. Tenemos que hacerlo para que realmente el Espíritu entre en nuestra Iglesia, en nosotros. Ayer el Santo Padre se ha reunido con más de 100.000 representantes de diversos movimientos apostólicos del mundo. Desde hace poco hay esa costumbre de que se espere la llega del Espíritu Santo entre todos, para todos, no como privilegio de algunos, porque nadie se puede apoderar e la fuerza del Espíritu para decir “a mí sí que me guía y a los otros no”. El Espíritu llega para todos y se cumple así la palabra de Pablo a los corintos.
“Formamos un solo cuerpo, todos somos distintos como miembros pero formamos un solo cuerpo; entonces la cabeza no puede estar protestando contra los pies, las manos no pueden estar protestando contra el corazón, todos formamos la unidad de un solo cuerpo donde la cabeza es Cristo, Él es quien nos envía a todos y cada uno tiene una misión que hacer. Y nunca es una misión que se impone por la fuerza que se cree una misión que no puede ser compartida con los otros.
Anoche en esa vigilia con el Santo Padre se ha producido eso que a veces repetimos con mucha frecuencia nosotros: hemos vivido un Pentecostés, cuando voy a las confirmaciones siempre escucho que los jóvenes viven el Pentecostés y no cambia nada. Se acabó la confirmación y se acabó la fe, se van.
Pentecostés no es un Spray para estar bonitos un ratito. Como nos dice el Papa, cuidado con los católicos de salón, esos que están bien mientras tiene sus cosas propias pero que tienen alergia a hacer el bien a los demás, que tienen alegría y miedo para decir la verdad frente a tanta mentira organizada.
A veces estamos encerrados como los discípulos, con las puertas cerradas por miedo y una Iglesia no puede tener las puertas cerradas y la Iglesia somos nosotros, nosotros somos esa puerta por la que Cristo llega al mundo. Tenemos que abrir esa puerta para que entren los pecadores, los justos, los buenos, los regulares, para que todos sientan que Dios es el Dios de todos y no es el Dios que bendice solamente a algunos que tiene ideas más o menos parecidas.
Recordemos entonces lo del viento impetuoso ¿qué hizo el Señor con los discípulos? Sopló sobre ellos, les dio su Espíritu y les dio la misión de que vayan y hablen, anuncien y hagan discípulos a todos.
Trabajen, el reino de dios hay que hacerlo presente en medio de las dificultades que nos tocan vivir, aunque cueste. De repente nos podemos ganar alguna persecución, algún insulto, nos podemos ganar las burlas… pero todo es estaba previsto porque todo eso nos exhortó el Señor para enseñarnos como es que tenemos que ser sus discípulos.
Hoy nos toca a nosotros hablar de la paz en un país donde no reina el deseo de vivir en paz, hablar de la justicia donde todavía tenemos miles de hermanos en las cárceles sin que hayan sido juzgados, hablar de la solidaridad cuando estamos acostumbrando a nuestra gente a que pida y no ponga de su parte aquello que es humano dar para poder hacer entre todos una pueblo, una ciudad mucho más hermana y participativa.
Queridos hermanos, la fiesta de Pentecostés es el culmen de la Pascua, cuidado con hacer esas divisiones que a veces encontramos…. Es importante llenarnos del Espíritu que no da Cristo resucitado.
Que este Espíritu nos llene queridos hermanos, se los deseo de corazón. A todos los que están viniendo de otros pueblos, a todas las comunidades de esta parroquia…
Que el impulso que recibimos los domingos nos permita escuchar esa palabra de vida, esa palabra que nos pide cambios en nuestra vida, no solo cambios en las estructuras pasajeras, cambios en nuestro corazón y en nuestra mente. Eso es hacer que Dios produzca un cada uno de nosotros el hombre nuevo, la mujer nueva con un pensamiento claro, de vida de justicia, de amor, de libertad; con una palabra siempre clara, sin atropellos a la conciencia de nadie pero dejando que seamos capaces de decir que para nosotros la gloria que buscamos es que Dios sea amado, sea conocido y sea escuchado por todos y en toda nuestra Patria. Amén.
Homilía del Cardenal Julio Terrazas, 28-04-2013
Muy amados y queridos hermanos y hermanas:
Es verdaderamente un privilegio tener que experimentar las cosas que pasan en nuestras vidas mirándolas a la luz de la Pascua. Si no fuera así ya estaríamos todos en lo más profundo del abismo, llenos de nuestras amarguras, de nuestras decepciones o llenos también de las arrogancias y orgullos con que fácilmente se pretenden solucionar los problemas.
Las Pascua es la que nos da otra mirada, la que nos da la auténtica libertad, la que nos da la capacidad de descubrir en el otro, en el hermano, no un posible enemigo, no un detractor, no un espía, no uno que hace venganza en nombre de no sé qué poderes, No.
La Pascua nos da el ambiente de libertad en la que los hijos de Dios se mueven, crecen, aumentan su convicción y aumenta también su adhesión a este Dios que tanto nos ama.
Está el Señor, según el evangelio que acabamos de escuchar, en un momento importante: hijos míos ya no estaré mucho tiempo con ustedes, ya no me van a encontrar para consolarme, ya no van a estar diciéndome explícanos esto o aquello.
El Señor quiere dejarles un resumen de todo lo que Él les había enseñado, un resumen que los haga captar y comprender qué es lo que Él había hecho, lo que Él había realizado para que nosotros nos sintamos orgullos de ser sus discípulos y misioneros.
“Ya no estaré mucho tiempo con ustedes, les doy un mandamiento nuevo” un mandamiento corto, un mandamiento que se expresa en pocas palabras, un mandamiento que a lo mejor nosotros lo hemos aprendido de memoria y lo repetimos cuando tenemos una charla de preparación en la parroquia, cuando tenemos que prepararnos para los sacramentos, cuando vamos al templo o cuando escuchamos alguna reflexión para que vivamos como hermanos y no como enemigos entre nosotros. Siempre sale esta palabra de vida, este resumen de la forma en que el Señor ha realizado la salvación.
“Ámense los unos a los otros”.
Hermanos, aquí no hay ninguna palabra que nos prive de mirar a todos, El Señor dice “ámense los unos a los otros”, no dice que amen solo a los que levantan el puño, no dice el Señor “amen solo a aquellos que les darán beneficios”, no dice el Señor que amen solo aquellos con los que hacen su fiesta cada día. Amen a todos, buenos y malos; esa es la diferencia del reino de Dios, el reino de nuestro Padre.
“Ámense los unos a los otros” y agrega el Señor “Como yo los he amado” por eso es te mandamiento no es una frasecita para repetirla o para solazarnos diciendo que creemos porque en estos días hemos escuchado tantas cosas bonitas.
Con estos estos hechos criminales que suceden cada que roban, que matan y atracan y nadie pone remedio todavía. Algunos han comenzado a decir: Han herido nuestra fe, han herido a nuestra mamacita la Virgen y se han puesto tristes y no van a misa y no saben lo que es la Palabra de Dios y no ayudan al prójimo y no se solidarizan. Estoy casi seguro que ese grupo que sigue gritando en Copacabana contra la Iglesia es un grupo que ni siquiera ha regalado un escapulario a la Virgen.
“Como yo los he amado” así tienen que hacerlo ustedes dice el Señor. Yo voy a estar con ustedes si es que se aman realmente, son palabras extraordinarias de nuestros Señor. Yo voy a caminar con ustedes, y todos van a reconocer que ustedes son mis discípulos porque se aman.
Tanto odio, tanto discurso vengativo, tantas palabras soeces, tantos insultos inútiles, baratos, bajos, insultos que se van escuchado y diciendo. Se oponen a esto que el Señor nos ha dejado, es una negación de esto que el Señor quiere. Él no hizo un discurso sobre el amor para que lo aplaudan, Él reveló en este pequeño mandamiento cómo Dios nuestro Padre nos ama y cómo Él demostró su amor al Padre entregando su vida para que nosotros tengamos vida, para que el Padre nos perdone y nos acoja a todos como hermanos en su propia familia. Esa es la dimensión extraordinaria del mandamiento del Amor.
“En esto reconocerán que ustedes son mis discípulos” ¡qué bonito!. Ahora que se anda exigiendo carnet de identidad en todas partes y es muy bueno, ahora que se anda imponiendo nombres, edad y cualquier cosa porque es importante tener un documento de identidad… aquí nosotros tenemos claramente marcado por Cristo quiénes son los discípulos: los que aman.
En esto van a reconocerme a mí, dice el Señor, si ustedes se aman. Qué bonito mandamiento, un mandamiento que los apóstoles lo vivieron con mucha entrega y ahí en el libro de los hechos brevemente podemos ver como Pablo y Bernabé están volviendo de aquella misión en la que habían recorrido pueblos y comunidades. Vuelven para confortar a sus discípulos, para exhortarlos a perseverar en la fe, para recordarle que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
Esto es lo que recuerda la Iglesia, esta es su misión: exhortarlos a perseverar en la fe, exhortarlos a no asustarse por tantos problemas, tribulaciones y sufrimientos, No. Hay que seguir con la cabeza levantada, hay que seguir demostrando que no somos unos cobardes que nos ocultamos cuando hay problemas, No. Hay que seguir mostrando la cara como nos dice el Santo Padre Francisco.
Es la hora de terminar con las caretas de falsedad y doble lenguaje, hay que salir con claridad, ayudar a los hermanos a que crean, a decirles que el sufrimiento es parte de nuestra vida pero no es todo y no todo termina en el sufrimiento, que es necesario luchar para entrar en el reino de Dios.
Los apóstoles volvieron por las comunidades dejando responsables en cada una de ellas y volvieron a Antioquía y se reunieron con los demás y les contaron todo lo que el Señor había hecho a través de su predicación y su presencia, a través de los signos que habían realizado. Les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo Dios había abierto las puertas de la fe a los paganos. De eso se trata mis hermanos, abrir las puertas de la fe.
Estamos celebrando el “Año de la Fe” y el Papa Benedito nos mandó una carta para esto, la carta se llama “la puerta de la fe” Hay que abrirla para que entren todos, hay que abrirla para que nos conozcan por dentro también y no solo por las apariencias externas.
Este reino de Dios, que tiene la Iglesia que ir haciendo que se conozca, no está hecho de murallas, no está hecho de Catedrales, no está hecho ni siquiera de imágenes que puedan ser muy queridas y amadas por los fieles y tienen derecho –de hacerlo-, no es eso el fin de todo, el fin de todo es siempre Jesús, el hijo de María es lo que vale más. Ya le pueden robar a la Virgen algunas joyas pero a nosotros nos toca no permitir que nadie le robe a su hijo Jesús para para utilizarlo en cualquier proyecto que muchas veces va contra la persona humana.
Llegaron después de la visita y hablaron. Así fueron ellos construyendo este mandato del Señor para que se renueven las cosas, por eso es que el libro del Apocalipsis nos va a hablar, después de ver la perseverancia y el amor de la gente, que Juan vio una cielo nuevo y una tierra nueva.
La Pascua con ese mandamiento del amor y de la vida nos manda construir una tierra nueva, no una tierra que dicen que se renueva y siguen repitiendo los mismos escollos, las mismas brutalidades de antes con otros lenguajes, con otros signos pero siempre ampliando más los cementerios y evitando que los lugares de vida se multipliquen todo lado.
Vio la ciudad Santa, la nueva Jerusalén. No se trata para nosotros creyentes de hacer el cielo aquí en la tierra a nuestro gusto y semejanza, se trata de caminar para llegar a entrar en el reino del Padre. Se trata de ver esa ciudad nueva, no llena de edificios grandes sino llena de personas respetadas en su dignidad, amadas y queridas por Dios y por todos los demás, esa es una ciudad realmente de Dios, lo demás son construcciones, amontonamiento de cemento pero sin vida y sin alama y sin perspectivas de sacudirnos todo aquellos que nos amarra a la muerte y al dolor.
Es esta ciudad que la mira el Señor y dice que Él resuelve quedarse allí en su morada, allí Él va a ser el Dios de todos los que viven y todos los que viven ahí van a ser sus discípulos. Ese es el proyecto de Dios: que entre en nuestras moradas, en nuestras vidas y se quede Él y sea el que nos acompañe y nosotros los distingamos siempre como a nuestro Dios y no como a una divinidad cualquiera que anda por las nubes o se aparece de vez en cuando personificada en algunos elementos.
El Señor que estaba sentado en el trono dijo: Yo hago nuevas todas las cosas. La Pascua es eso mis hermanos. La Pascua le da sentido a nuestra Iglesia y a nuestra vida, pero aprovechar algunas debilidades para enrostrar esos crimines que nunca han podido solucionar hasta ahora y, testigo Sata Cruz a la que también le robaron joyas que nunca la policía pudo dar con aquellos que realmente lo robaron.
Entonces, no se puede mancillar y ejecutar a las personas moralmente y espiritualmente solo por sospechas, lo hemos dicho en nuestro comunicado los Obispos, hemos pedido que se averigüe y que no se condene a nadie sin haber probado las cosas adecuadamente.
No es tildando a algunos de cómplices, no es vociferando contra los Obispos que las cosas se arreglan, es entrando en esta exigencia de amor verdadero que lleva a transformar y no solo a cambiar de posición o de lugar a los ladrones que un día aparecen y otro día están en otro lado.
Queridos hermanos, nuestra Iglesia se ha alegrado hace pocos días con la Ordenación del nuevo Obispo del Vicariato de Pando-Monseñor Eugenio Coter-, se va a alegra también en estos días por la Ordenación de otro hermano Obispo para Patacamaya – Mons. Percy Galván-. Allí están nuestros hermanos Obispos, allí entran ellos a servir y a dar su vida, como lo han hecho otros, como lo ha hecho con tanto sacrificio el Obispo de Pando –Mons. Luis Casey- que termina casi sin salud pero entregándose totalmente a su pueblo y esperamos que los jóvenes Obispos marchen también por allá. Lo hemos dicho en nuestra estadía por Riberalta: El Obispo ordenado hoy tiene que traducir el lenguaje, los gestos, los signos de cercanía del Papa Francisco. Tiene que ser el Obispo que está cerca de su pueblo no para adormecerlo sino para tenerlo siempre despierto a fin de que nadie le quite la libertad, ni a escondidas ni en público.
Tenemos que ser claros, esa es nuestra misión. Y si han acontecido esas cosas que nos duelen a todos de que se hayan robado algunas joyas, crimen que detestamos, crimen que no aprobamos ni aplaudimos porque hiere el sentimiento de la gente sencilla, sobre todo de la gente que hace un esfuerzo por colocar sus joyas delante de la imagen. Pero no puede ser este un motivo para sembrar mayor confusión, la Iglesia es de Cristo y es a Cristo a quien servimos y es a Cristo a quien tenemos que defender y es a Cristo a quien no tenemos que permitir que nadie lo quite de nuestras vidas, ni lo quite de nuestras estructuras ni lo quite de nuestras conciencias. Eso hay que clarificarlo bien.
Hay que clarificar bien que el servicio Pastoral no es llevar unas llaves en el bolsillo para abrir los templos. Los Obispos tienen otro papel. Ya lo han dicho en la Conferencia Episcopal y lo digo yo también personalmente que no hay ninguna duda de parte del Cardenal sobre los hermanos Obispos, reconozco su idoneidad, reconozco su fidelidad, reconozco la entrega de todos ellos y no me voy a prestar a ser el portavoz de mentiras a quienes no buscan más que la mentira para hundir al adversario.
(APLAUSOS)
Gracias hermanos, creo que el mandato del Señor tenemos que tomarlo en serio porque aún en medio de todas estas tribulaciones, a nosotros los creyentes no nos es lícito asustarnos y callarnos ni ocultarnos. A nosotros el Señor nos ha elegido para que vayamos por todo el mundo anunciando, no desgracias ni maldiciones de divinidades sino anunciando la salvación del Dios de la vida que entregó su vida para que no nos falte a ninguno de nosotros aquel soplo divino de la vida que nos da nuestro Padre.
Hermanos y hermanos, vivamos esta semana en oración y la vivamos también con una toma de conciencia de que nuestros Pastores en Bolivia no se complican con las mentiras y no se dejan llevar por halagos que aparecen siempre llenos de intereses mezquinos. Que el Señor de la vida nos acompañe a todos. Amén.
Perseverar en la fe y no asustarse por tantos problemas pide el Cardenal Terrazas
“Esto es lo que recuerda la Iglesia, esta es su misión: exhortarlos a perseverar en la fe, exhortarlos a no asustarse por tantos problemas, tribulaciones y sufrimientos, No. Hay que seguir con la cabeza levantada, hay que seguir demostrando que no somos unos cobardes que nos ocultamos cuando hay problemas, No. Hay que seguir mostrando la cara como nos dice el Santo Padre Francisco”, de esta manera se refirió el Cardenal Julio Terrazas durante su homilía dominical.
“Es la hora de terminar con las caretas de falsedad y doble lenguaje, hay que salir con claridad, ayudar a los hermanos a que crean, a decirles que el sufrimiento es parte de nuestra vida pero no es todo y no todo termina en el sufrimiento, que es necesario luchar para entrar en el reino de Dios” dijo.
“Tanto odio, tanto discurso vengativo, tantas palabras soeces, tantos insultos inútiles, baratos, bajos, insultos que se van escuchado y diciendo. Se oponen a esto que el Señor nos ha dejado, es una negación de esto que el Señor quiere. Él no hizo un discurso sobre el amor para que lo aplaudan, Él reveló en este pequeño mandamiento cómo Dios nuestro Padre nos ama y cómo Él demostró su amor al Padre entregando su vida para que nosotros tengamos vida, para que el Padre nos perdone y nos acoja a todos como hermanos en su propia familia. Esa es la dimensión extraordinaria del mandamiento del Amor”, explicó.
El Cardenal refiriéndose al robo de las joyas de la Virgen de Copacabana señaló “Con estos hechos criminales que suceden cada que roban, que matan y atracan y nadie pone remedio todavía. Algunos han comenzado a decir: Han herido nuestra fe, han herido a nuestra mamacita la Virgen y se han puesto tristes y no van a misa y no saben lo que es la Palabra de Dios y no ayudan al prójimo y no se solidarizan. Estoy casi seguro que ese grupo que sigue gritando en Copacabana contra la Iglesia es un grupo que ni siquiera ha regalado un escapulario a la Virgen”.
Este reino de Dios, que tiene la Iglesia que ir haciendo que se conozca, no está hecho de murallas, no está hecho de Catedrales, no está hecho ni siquiera de imágenes que puedan ser muy queridas y amadas por los fieles y tienen derecho –de hacerlo-, no es eso el fin de todo, el fin de todo es siempre Jesús, el hijo de María es lo que vale más. Ya le pueden robar a la Virgen algunas joyas pero a nosotros nos toca no permitir que nadie le robe a su hijo Jesús para utilizarlo en cualquier proyecto que muchas veces va contra la persona humana, explicó.
No es tildando a algunos de cómplices, no es vociferando contra los Obispos que las cosas se arreglan, es entrando en esta exigencia de amor verdadero que lleva a transformar y no solo a cambiar de posición o de lugar a los ladrones que un día aparecen y otro día están en otro lado, puntualizó.
Obispo Coreano visita Santa Cruz
Mons. Pedro Kieheón, Obispo de la diócesis de Uijeongbu en Corea del Sur, visitó Santa Cruz para hacer seguimiento y acompañar a los 2 sacerdotes Misioneros Coreanos que se encuentran en nuestra ciudad.
Esta visita forma parte de su gira por Latinoamérica, concretamente los países de Perú (3 sacerdotes) y Bolivia (2 sacerdotes) donde esta diócesis tiene presencia a través de sus misioneros.
Este jueves visitó al Cardenal Terrazas y compartieron por unos minutos la experiencia y caminar de ambas diócesis.
La diócesis de Uijeongbu que cuenta con 75 parroquias, es la más moderna de Corea del Sur hasta el momento, construida a partir de la Archidiócesis de Seúl el 24 de junio de 2004 por orden del Papa Juan Pablo II.
Mons. Pedro nos contó que está sorprendido porque la feligresía es grande. Sin embargo, también notó que faltan sacerdotes razón por la cual “tendré que pedir más sacerdotes para Bolivia”, indicó.
Al hablar de cómo la religión Católica se extiende en el continente Asiático, valoró la presencia de los misioneros de Europa que están contagiando la fe católica.
Con relación al Papa Francisco dijo que siente “más esperanza” ya que “el Papa Francisco nos muestra su actitud sencilla y humilde”, razón por la cual “Me cae muy bien” agregó...
VÍDEO: CARDENAL TERRAZAS "TENEMOS EL ESPÍRITU DE VIDA NO DE MUERTE", 21-04-2013
Vídeo de su homilía del domingo 21 de abril, jornada por las vocaciones, Cardenal Terrazas dijo: “Nosotros tenemos que tener claridad, tenemos el espíritu de la vida no de la muerte”.
Homilía del Cardenal Julio Terrazas, 21-04-2013
Hermanos y hermanas:
El Señor sigue desafiando a sus discípulos a captar, comprender y vivir la Pascua.
La Pascua de Cristo Vivo, no el muerto sino aquel que recibe el espíritu de vida y que lo comunica a nosotros para que tengamos vida y seamos capaces de comportarnos no como aquellos que están condenados a desaparecer bajo la tierra sino como aquellos que estamos llamados a ser abrazados en la vida eterna por nuestro padre Dios.
La Pascua sigue siendo el desafío, sigue siendo un hecho que pide a gritos que lo aceptemos en nuestras personas y en nuestros grupos. Esa pascua es la que predicaron Pablo y Bernabé y llenaron a todo el pueblo de esta noticia. Y cuando vieron que el pueblo escuchaba esta palabra de vida no faltaron los vanidosos, los envidiosos, no faltaron aquellos que quisieron desdecir el valor de la Pascua haciendo que el pueblo siga de rodillas ante ídolos que los llaman inmortales, ante ídolos que dicen que son los nuevos dioses pero terminan aplastando con su peso de miseria a nuestros pueblos.
La Pascua nos muestra hoy al Señor como el “Buen Pastor” esa es la finalidad de la pascua, hacer que todos los pueblos y todas las razas formen una sola familia y que a pesar de las dificultades y los problemas que tenemos que soportar, que cuando llegan ante el trono como dice Juan en el apocalipsis, que puedan comprender que allí está el cordero que dio su vida y no se pasó la vida quitándosela a los demás.
El cordero que entrega su vida y que quiere ser el Pastor de todo este nuevo pueblo porque en Él viven solamente aquellos que tienen el corazón y el espíritu renovados.
Hoy escuchamos la voz del Señor, hoy escuchamos la voz de la Iglesia también a través del Papa Francisco, hoy escuchamos la voz de nuestros pastores en Bolivia que nos han querido recordar que la Pascua no es más ni menos que llenarnos del espíritu que nos da el resucitado; espíritu de vida para que captemos el valor de la vida y no andemos aplaudiendo a aquellos que gritan: muerte, muerte, barran a los que no piensan como nosotros.
Nosotros tenemos que tener claridad. Tenemos el espíritu de la vida no de la muerte, tenemos el espíritu de la libertad no de las cárceles que ya están llenas de gente que sufre por las injusticias que se cometen constantemente. La Pascua nos da el espíritu de la vida, sería bueno recordarlo cuando hay tantos signos de muerte en todas partes, en todos los lugares; pero lo peor no es que hayan muertes, lo peor es que haya una defensa de la muerte como solución a los problemas humanos y eso Cristo no lo quiere, no lo permite, no lo bendice y no lo va a aplaudir nunca porque Él vino a darnos vida en plenitud.
Nos han recordado los Obispos y sentimos esa voz, de que el espíritu del resucitado vino a traer la paz, la paz de las familias, la paz de los pueblos, la paz construida sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad; no la paz del terror, no la paz que solamente se consigue eliminando a aquel que no piensa como uno. El espíritu de la paz pensado por el padre que quiere que todos nos sintamos hermanos y que todos nos respetemos y que todos hagamos que esa paz sirva para todos y no sea le privilegio de algunos cuantos.
El espíritu del perdón y de la reconciliación.
Esa voz suena también este domingo de llamado vocacional. Queremos nuevos ministros sembradores de paz, de vida, de perdón y de reconciliación; los queremos en abundancia, no de acuerdo al corazón de algunas necesidades más o menos materiales sino de acuerdo con el corazón de un Dios que quiere abrirse camino por todos lados para que de una vez como un torrente de vida llegue la vida de Dios a todos nosotros y a todos nuestros pueblos.
Capacidad de perdón y de reconciliación, esa es la pascua mis hermanos. Yo creo que nadie tiene que sentirse ofendido, aquí no estamos atacando a nadie, estamos diciendo la palabra del Señor para que si escuchamos otras palabras con otros tonos y con otros contenidos, nosotros los creyentes sepamos que nuestro Dios es un Dios del perdón que nos pide perdonarnos constantemente y no nos está diciendo que nos matemos los unos a los otros o que busquemos pretextos para eliminarnos mutuamente.
La Pascua nos trae la alegría verdadera, no la alegría de los regalos materiales, no la alegría de compartir cosas que luego desaparecen, la Alegría de sabernos una sola familia cuyo padre es nuestro Dios, ese Dios al que no vamos a renunciar y al que no podemos negar aunque hayan discursos ahora que nos hablan de otros dioses que han inventado algunos para imponer sus puntos de vista a nuestros pueblos.
Esa es la Pascua que nos pide compromiso mis hermanos y, en este domingo dedicado a orar por las vocaciones en la Iglesia, no queremos perdernos en palabras y orar a lo mejor para cubrir un puesto que está vacante, no. Queremos orar para que la pascua encuentre ministros auténticos, servidores auténticos, consagrados y consagradas auténticos que sean capaces de expresar pascua cuando hablan, pascua cuando actúan, pascua cuando tienen que defender las verdades de la vida, las verdades de la paz, las verdades del perdón y de la verdadera alegría.
Esta mañana el Santo Padre ha comentado este evangelio de hoy tan corto y lleno de contenido a la vez, es el que da sentido a la “Jornada de Oración por las Vocaciones”. Queremos reconocer al pastor de nuestra Iglesia, al pastor de nuestras vidas que es Jesús. Pero no un Jesús que anda por las nubes, no un Jesús que llama a que abandonemos esta tierra y nos vayamos detrás de Él, no. Un Jesús que nos coloca aquí en este mundo para que seamos capaces de mostrarlo a Él en todo lo que digamos y en todo lo que hacemos.
“Mis ovejas escuchan mi voz”.
Ahí está la primera afirmación del Señor, quienes son mis seguidores escuchan mi voz. ¡Qué bonito mensaje! La voz del Señor, esa voz de Cristo que quiere entrar en medio de un griterío enorme, de cosas que se oponen a nuestro propio Dios.
Cuando hacemos oración por las vocaciones escuchamos esa voz ¿la Iglesia hoy escucha la voz de Cristo? Esa voz que llama, esa voz que convoca, esa voz que llega al corazón, esa voz que no se queda en la frialdad de algunos conceptos vacíos, esa voz que no busca títulos sino que nos dice: Vengan, síganme.
“Mis ovejas escuchan mi voz”. Queridos hermanos y hermanas aquí presentes, queridos jóvenes decía el Papa esta mañana a esa multitud en la Plaza San Pedro. La voz de Cristo es la que está silenciada, la voz de Cristo es la que no quieren escuchar los grandes; Esa voz que nos dice que nos va a dar vida cuando hay muchos que andan gritando que nos van a dar muerte, esa voz que convoca y llama a todos y no persigue a nadie ni para encerarlo en la cárcel ni para liquidarlo de un tiro, esa voz que es vida, no es anuncio de muerte.
En medio de voces de muerte y venganza, en medio de tantos aplausos a los que dicen que es hora de matarlos, esta voz -la del Señor- vuelve a sonar hoy para nosotros queridos hermanos, es la voz de nuestros Dios, es la voz de la libertad, es la voz de la paz y la reconciliación, la voz que nos hace comprender que nuestro Padre quiere una existencia nueva para nosotros y que no quiere que caminemos arrastrando una existencia llena de pecado, de dolor, de sufrimiento y que nos quiere a todos realmente a su lado.
“Yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mi”
Sigue el Señor insistiendo con una claridad extraordinaria: yo conozco a los que me siguen y ellos me conocen a mí.
Cuando hablamos de la fe ¿a quién conocemos mis hermanos?, ¿a quién adoramos y veneramos? Cuando nos permitimos ir en grupos grandes a un lugar o a otro disque para rezar o para pedir favores ¿vamos en nombre del Dios de la vida o vamos sofocados por las voces que escuchamos o por nuestras propias voces y no entendemos la palabra de libertad que el Señor nos dice constantemente?
Yo les doy vida eterna. Ellas no van a perecer dice el Señor y nadie las va a arrebatar de mis manos.
Queridos hermanos, este es un mensaje de reflexión para nuestra Patria y para el mundo y para muchos lugares donde parece que la muerte se va campeando constantemente, esta voz del Señor llega como reflexión y como llamado a todos. No repitamos más cosas de muerte, no repitamos más ni amenacemos con leyes de muerte, no podemos colocarnos en esa situación de juzgar, de matar, de aniquilar y de aplaudir.
Habrán escuchado ustedes mis hermanos cuantas respuestas en estos días a ciertas encuestas que se hacen cuando hay algunos que dicen: que bien que se mate, que bien que los eliminen, que bien llegó por fin.
Nadie está en contra de que se ataje la criminalidad, nadie; pero todos tenemos que estar en contra para decir que el remedio no es la muerte, el remedio es la vida y abramos los cauces, los caminos para que la vida de Dios, sino entendemos la nuestra, si la valoramos solo materialmente, si pensamos que por unos pesos más o unos pesos menos podemos vender nuestra propia existencia humana, por lo menos no vendamos ni hagamos trueque con la vida que el Señor nos ha dado con nuestro bautismo y nos da constantemente en nuestra Iglesia.
Y da un pasito más el Señor y dice: Es mi Padre quien los ha elegido a ustedes. Ustedes no son discípulos porque sus abuelitos los trajeron al templo, es mi Padre, es mi Padre que es la bondad del amor, es la fuente del amor el que los ha llamado y todos tienen que sentirse seguros, nada ni nadie lo va a arrebatar de los brazos de mi Padre.
Esa es la enseñanza que nos da el Buen Pastor. Quisiéramos que se multipliquen las voces y los cristianos valientes y decididos para sufrir si es necesario persecución como fue el caso de Pablo y Bernabé, porque los grandes de las ciudades y de los pueblos nunca van a querer un Dios tan grande, tan fuerte y tan poderoso que con humildad, sencillez y palabras que están al alcance de todos pueda convocarlos a vivir con mayor dignidad nuestra filiación como hijos de Dios. Nadie los va a arrebatar.
Y termina el Señor: El Padre y Yo somos una sola cosa, no hay duplicidad. Esta mañana el Santo Padre a esa multitud de jóvenes, los convocó, les pidió que sean capaces de jugarse el todo por el todo por ideales altos no por aquellos que te llevan a los caminos de muerte y perversión sino al camino de la vida pero vida para que sea compartida por todos y no por unos cuantos que ostentan poderes en la tierra pero que no pueden suplantar al Dios de nuestra existencia.
Ojalá que en esta jornada de oración pidamos por jóvenes y señoritas, pidamos en familia, pidamos en las comunidades, pidamos en todas partes que no falten auténticos pregoneros de la pascua pero de una pascua que se convierta en Paz, que se convierta en alegría, que se convierta en perdón, que se haga vida abundante para todos. Este es el mensaje que nos da el Señor el día de hoy. Amén.
Oficina de prensa del Arzobispado de Santa Cruz.
Cardenal Terrazas advierte que se toma a la muerte como solución a los problemas humanos
El Cardenal Julio Terrazas señaló durante la alocución de su homilía dominical que existe una defensa de la muerte como solución a los problemas humanos “… La Pascua nos da el espíritu de la vida, sería bueno recordarlo cuando hay tantos signos de muerte en todas partes, en todos los lugares; pero lo peor no es que hayan muertes, lo peor es que haya una defensa de la muerte como solución a los problemas humanos y eso Cristo no lo quiere, no lo permite, no lo bendice y no lo va a aplaudir nunca porque Él vino a darnos vida en plenitud”, dijo.
Las alocuciones del Arzobispo de santa Cruz se hacen en el marco de una crecida de la inseguridad ciudadana en todo el país, la presencia de sicarios en algunos departamentos y la intervención del gobierno en el tema “buscando vivos o muertos a los delincuentes”.
“Nos han recordado los Obispos y sentimos esa voz, de que el espíritu del resucitado vino a traer la paz, la paz de las familias, la paz de los pueblos, la paz construida sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad; no la paz del terror, no la paz que solamente se consigue eliminando a aquel que no piensa como uno. El espíritu de la paz pensado por el padre que quiere que todos nos sintamos hermanos y que todos nos respetemos y que todos hagamos que esa paz sirva para todos y no sea el privilegio de algunos cuantos”, dijo el Prelado.
El Prelado señaló que “… nosotros los creyentes sepamos que nuestro Dios es un Dios del perdón que nos pide perdonarnos constantemente y no nos está diciendo que nos matemos los unos a los otros o que busquemos pretextos para eliminarnos mutuamente”.
El Cardenal Julio destacó que la voz de Cristo nos dice que nos va a dar vida cuando hay muchos que andan gritando que nos van a dar muerte, esa voz que convoca y llama a todos y no persigue a nadie ni para encerarlo en la cárcel ni para liquidarlo de un tiro, esa voz que es vida, no es anuncio de muerte.
“… No repitamos más cosas de muerte, no repitamos más ni amenacemos con leyes de muerte, no podemos colocarnos en esa situación de juzgar, de matar, de aniquilar y de aplaudir”, pidió.
“… el remedio no es la muerte, el remedio es la vida y abramos los cauces, los caminos para que la vida de Dios, sino entendemos la nuestra, si la valoramos solo materialmente, si pensamos que por unos pesos más o unos pesos menos podemos vender nuestra propia existencia humana, por lo menos no vendamos ni hagamos trueque con la vida que el Señor nos ha dado con nuestro bautismo y nos da constantemente en nuestra Iglesia”, dijo el Cardenal.
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el 05 Marzo 2011, 22.11 en Internacional |

