Diakonia Escuela Superior

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Cada año los arzobispos metropolitanos recientemente nombrados de todo el mundo reciben el 29 de junio, fiesta de San Pedro y de San Pablo, el PALIO  ARZOBISPAL de manos del Papa.

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En nuestro país según los últimos cambios que se realizó en el Colegio Episcopal de Bolivia, se tiene previsto que el nuevo Arzobispo de Sucre, Mons. Jesús Juárez, reciba el Palio Arzobispal de manos del Santo Padre Francisco, el próximo 29 de junio en la ceremonia de bendición e imposición del palio arzobispal en el Vaticano.

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En el caso del Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, el nuevo arzobispo podrá recibir el Palio Arzobispal sólo cuando el Papa Francisco acepte la renuncia del Cardenal Julio Terrazas, porque en ese momento Mons. Sergio Gualberti inicia el pastoreo de su jurisdicción eclesial como Arzobispo de Santa Cruz a pleno título. Al respecto aún no se conoce ninguna decisión al respecto.

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En Bolivia las jurisdicciones eclesiásticas que cuentan con arzobispos son los La Paz, Cochabamba, Sucre y Santa Cruz.

¿Cuál es la diferencia entre un obispo y un arzobispo?

La Iglesia Católica tiene una organización jerárquica que asigna diferentes papeles a sus miembros. Así, se puede afirmar que un obispo es un sacerdote ordenado por el Papa que lleva el gobierno ordinario de una diócesis (de un distrito o territorio cristiano).

Mientras tanto, un arzobispo está un grado por encima, pues es un título honorífico que se le otorga a un obispo que está a cargo de una diócesis (arquidiócesis) que, a su vez,  se ocupa de otras diócesis menores

¿Qué es el palio arzobispal?

El palio está confeccionado con lana de oveja. Todos los años, en la fiesta de la virgen y mártir de la cristiandad primera Santa Inés (21 de enero), el Papa bendice unos corderos de los que extrae la lana. Dicha lana, una vez confeccionada, se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de San Pedro, en el Vaticano.

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El palio es honor y jurisdicción, es símbolo de la unidad que vincula a los pastores de las Iglesias particulares con el Sucesor de Pedro, Obispo de Roma. Y al respecto, el palio es también una llamada a los sacerdotes y los fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.

Con todo ello, se quiere significar el valor y sentido como expresión de comunión eclesial de los arzobispos metropolitanos hacia el Papa, y desde los arzobispos metropolitanos de los obispos de sus diócesis sufragáneas. En la estructura de la Iglesia, las diócesis se agrupa en provincias eclesiásticas al frente de la cuales se hallan los arzobispos metropolitanos.

El hecho de que el palio se imponga en una celebración conjunta a todos los nuevos arzobispos de cada año expresa igualmente la universalidad y catolicidad de la Iglesia unidas en y desde la Sede Apostólica.

Historia y significado del palio 

El palio es una banda estrecha de lana blanca cosida en forma circular y adornada con cruces, de la cual caen dos tiras cortas en sentido vertical, sobre el pecho y espalda; lo usan los arzobispos y algunos obispos como signo de autoridad y jurisdicción. Unos lo consideran insignia de origen imperial concedida al Papa; otros lo creen de origen puramente eclesiástico, nacido ya con la intención de que fuera insignia propia del Sumo Pontífice.

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En el documento “Inter Eximina Episcopalis” de 1978, Pablo VI limitó el empleo de los palios al Papa y a los arzobispos metropolitanos. En 1984,Juan Pablo II decretó que los palios serían impuestos a los metropolitanos el 29 de junio.

La tradición de bendecir los corderos se cumple todos los años el 21 de enero, memoria litúrgica de Santa Inés, martirizada alrededor del año 305 y cuyo símbolo es un cordero. La santa está enterrada en la basílica que lleva su nombre en la Via Nomentana en Roma y a la que, tras la bendición papal, son llevados los corderos. Los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes crían los animales, mientras que los palios son confeccionados por las religiosas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.

 

Mons. Sergio Gualberti, al comenzar su homilía saludó a los Hermanos de la iglesia anglicana representados por el Obispo Mons. Rafael Samuel y 2 sacerdotes de dicha Iglesia que compartieron la celebración litúrgica de la jornada, asimismo agradeció el trabajo de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo con las Iglesias hermanas.

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Mons. Sergio Gualberti (centro) preside la celebración, concelebran P. Humberto Lira (izquierda) Asesor de la Comisión de Ecumenismo y P. Hugo Ara (derecha) Rector de la Catedral de Santa Cruz 

Al rememorar el lema de esta semana que  nos interpela a entender qué exige el señor de nosotros Mons. Gualberti  indicó que “el Señor exige un compromiso decidido por la una unidad de los cristianos y de todos los bolivianos” por ello invitó a todos los hermanos a “meternos de lleno para construir una sociedad más justa, conforme a la voluntad de Dios”

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En la fotografia los Hermanos de la Iglesia Anglicana

El Arzobispo Coadjutor pidió que en esta Solemnidad en que celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, sobre la iglesia, acompañemos a nuestro pastor Cardenal Julio Terrazas, que está haciendo Trabajo Pastoral en San Luis Gonzaga. “Nos unimos a él con nuestra oración”.

Mons. Gualberti al hacer un llamado para que todos cultivemos la paz y rechacemos la confrontación dio lectura al comunicado de prensa de la Conferencia Episcopal en el que se exhorta y denuncia que “no es responsable alentar la confrontación entre hermanos cuando los problemas deben ser debatidos en el único camino democrático del diálogo”. El comunicado de la CEB hace un ferviente Llamado a las autoridades nacionales y sectores movilizados deponer actitudes y medidas de presión y violencia.

Mons. Gualberti enfatizó en que “La paz  verdadera es compromiso de todos, pero también la paz es sobre todo don de parte de Dios”, por eso confiamos en el Espíritu Santo que está presente en nuestra historia y le pedimos este don con una oración sincera.

Al concluir su homilía indicó que “Todos juntos con humildad caminemos a la comunión plena con Jesús, dando el testimonio de vida que tanto nuestra sociedad necesita”.

A continuación la Homilia de Mons. Gualberti "in extenso" transcrita por la Oficina de Prensa del Arzobispado de Santa Cruz.

Domingo 19 de mayo, solemnidad de Pentecostés

Catedral de Santa Cruz

PENTECOSTÉS: ESPÍRITU DE VIDA

La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles reunidos en el Cenáculo, es el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús en la última Cena: “Cuando venga el Consolador que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad… él dará testimonio de mí”. (Ev) y es la plenitud de la Resurrección del Señor. El Resucitado, desde el día de Pentecostés, seguirá presente en la historia de la humanidad a través de su Espíritu y de manera particular acompañará a la Iglesia, que acaba de nacer.

En la 1ª lectura de los Hechos nos presentan las características que, desde sus comienzos y para siempre, deberá tener la Iglesia. “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar”: la Iglesia nace como comunidad unida por el único Señor, Jesucristo muerto y resucitado, y todo cristiano tiene que vivir su fe en comunión con los hermanos.

Comunidad guiada por el Espíritu Santo, que es Espíritu de vida, verdad, el amor y la valentía, significados en las imágenes del viento y las llamas de fuego. Estos signos expresan el poder del Espíritu Santo, poder que provoca el cambio total en los apóstoles que seguían encerrados en su miedo, temerosos ante las autoridades judías.

Es el Espíritu que les da el valor para romper las cadenas del temor que los paralizaba, y cumplir con el mandato del Señor: “También Uds. darán testimonio”. Con esa fuerza liberadora, “se pusieron a hablar”. Anuncian la gran buena noticia: por Jesús muerto y Resucitado, nosotros hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y del mal y hemos recibido el don inestimable de ser hijos de Dios.

El Evangelio del Resucitado, la buena noticia de la vida, el amor y la libertad, es la tarea, la misión que, desde sus inicios, la Iglesia tiene que proclamar a todas las naciones hasta el fin de la historia.

Por lo tanto la Iglesia nace como comunidad misionera, que se abre y va al encuentro de todos los pueblos: “En Jerusalén había judíos de todas las naciones.. y cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua“.

En palabras sencillas Lucas expresa el asombro y la sorpresa de los peregrinos porque cada cual entiende en su propia lengua ese mensaje extraordinario y único en la historia de la humanidad. No estamos ante un fenómeno de interpretación de idiomas. Estamos ante el milagro de que el lenguaje de la libertad, del amor, de la vida y de la fraternidad es universal, un mensaje que todos los hombres de cualquier raza y pueblo lo entienden.

El Espíritu del Señor no exige que renunciemos a nuestra propia cultura y lengua para ser cristianos, sino que nos pide aceptar libre y personalmente a Jesús como Salvador y cumplir su Palabra, valorando lo positivo que hay en ella y purificando lo que no es acorde al Evangelio.

La gente pronto pasa de la maravilla y admiración, a la aceptación del Evangelio y se une a la comunidad a los discípulos: “Y aquel día se les unieron unas tres mil personas”. La adhesión a Jesús no es un acto individual, es un acto personal y comunitario, que nos une a los que, de entre todos los pueblos, optan por Él, formando así el nuevo y único Pueblo de Dios, la Iglesia.

Desde Pentecostés se va forjando el nuevo Pueblo de Dios por el encuentro de muchos pueblos en la única fe en Jesucristo, es la pluralidad en la unidad. No uniformidad de una sola lengua y cultura, sino unidad en la diversidad, cada cual aportando desde su variedad: es la riqueza de la complementariedad.

Pentecostés, es todo lo contrario de la Torre de Babel (Gen 11), allí: “una sola humanidad, con un solo lenguaje e idénticas palabras…hagamos una ciudad con torre que alcance al cielo…hagámonos famosos…

y se dispersaron por toda la tierra y se confundió el lenguaje…”. La soberbia del hombre que prescinde o quiere suplantar a Dios, siembra el veneno de la incomprensión, la discordia, la división y la muerte.

Mirando a la luz de estas palabras a los paros, bloqueos y conflictos sufridos en estos últimos 15 días, nuestro país tiene un triste parecido con la torre de Babel. Lamentablemente cada día la situación se ha ido agravando, y no se ha manifestado una voluntad sincera de escucha, ni de hablar el idioma de la racionalidad, de la fraternidad, del bien común y del entendimiento.

Vuelvo a proponer la preocupación, el llamado al diálogo y la voz de alerta que la Iglesia a través de las palabras pronunciadas en varios mementos de este conflicto por nuestro Pastor el Cardenal Terrazas, la CEB y otros Obispos: “El recurso a la violencia, venga de donde venga, no soluciona los problemas, por el contrario los ahonda y agudiza… todas las partes involucradas tienen que dejar actitudes inconsultas y cerradas que van exacerbando los ánimos y envenenando el clima social“.

Elevamos “una vez más nuestra voz de preocupación y llamamos a un diálogo responsable, frente a los anuncios de radicalización de medidas de presión y convocatoria a nuevas movilizaciones que pueden derivar en la confrontación entre hermanos bolivianos, lo cual, lejos de aportar soluciones, profundizan el conflicto y prefiguran consecuencias imprevisibles que todos podemos lamentar en el futuro…

No es responsable alentar la confrontación entre hermanos cuando los problemas deben ser atendidos en el único camino válido y democrático del diálogo… Por otro lado, tampoco es responsable la radicalización de medidas de presión sin atender al recurso al diálogo y sin demostrar una real predisposición a ceder posiciones atendiendo la realidad económica del país”.

Como Iglesia, en nombre de Dios Padre que quiere el bien de todos sus hijos sin diferencias ni discriminaciones, llamamos a las autoridades nacionales y sectores movilizados a buscar caminos de encuentro, deponiendo actitudes descalificadoras y medidas de presión y violencia”. 

Ante estos llamados es urgente que todos los cristianos, y somos mayoría en nuestro país, acojamos el Espíritu de Pentecostés, que tomemos conciencia y demos testimonio de su presencia y acción con nuestro compromiso para que prime la comprensión, amor y paz no solo en nuestras comunidades, sino en todos los ámbitos de la sociedad. 

Es hora de dejar a un lado los resentimientos viejos y nuevos, de tender puentes de encuentro y reconciliación, de diálogo abierto, constructivo y sensato, de transparencia, de búsqueda de consensos indispensables en el marco del bien común y de una democracia verdadera. 

La paz verdadera es compromiso de todos, pero también y sobre todo don de parte de Dios. Por eso, confiados en el Espíritu de la unidad y la verdad presente en nuestra historia, le pedimos este don, con una oración sincera y confiada. A esto nos invita la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que por motivos de organización, iniciamos sobre hoy en Santa Cruz con ochos días de atraso.

El lema nos interpela seriamente:¿Qué exige el Señor de nosotros? Nos exige un compromiso decidido por la unidad entre cristianos y entre todos en nuestro país, nos exige meternos de lleno para construir una sociedad más equitativa, justa y en paz, conforme al Plan de Dios. La paz y la unidad son al mismo tiempo fruto de nuestro esfuerzo y don de Dios. Por eso les invito a orar para que, todos juntos, con humildad caminemos hacia la comunión plena en Jesús, nuestro único Señor y Salvador, dando el testimonio de amor y unidad que nuestra sociedad tanto necesita.

Arzobispado de Santa Cruz.

 

A continuación transcribimos el comunicado de prensa de la Conferencia Episcopal Boliviana intitulado:

No a la confrontación entre bolivianos

“Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado! Que llegarán a perderse todos”. (Gal 5,15)

La Conferencia Episcopal Boliviana y el Arzobispado de La Paz levantan, una vez más, su voz de preocupación y llaman a un diálogo responsable, frente a los anuncios de radicalización de medidas de presión y convocatoria a nuevas movilizaciones que pueden derivar en la confrontación entre hermanos bolivianos, lo cual, lejos de aportar soluciones, profundizan el conflicto y prefiguran consecuencias imprevisibles que todos podemos lamentar en el futuro.

La Palabra de Dios nos advierte, con solicitud amorosa, que la confrontación entre hermanos traerá pérdidas, ojalá no irreparables, para todos ( Cfr. Gal 5,15)

No es responsable alentar la confrontación entre hermanos cuando los problemas deben ser atendidos en el único camino válido y democrático del diálogo. En nuestro comunicado anterior constatamos la demanda legítima de los trabajadores a una jubilación digna y suficiente. Al reducir este derecho a un escenario político se le niega legitimidad y se ahondan las incomprensiones. Por otro lado, tampoco es responsable la radicalización de medidas de presión sin atender al recurso al diálogo y sin demostrar una real predisposición a ceder posiciones atendiendo la realidad económica del país.

Como Iglesia, en nombre de Dios Padre que quiere el bien de todos sus hijos sin diferencias ni discriminaciones, llamamos a las autoridades nacionales y sectores movilizados a buscar caminos de encuentro, deponiendo actitudes descalificadoras y medidas de presión y violencia, usando la razón, que es un don de Dios, para sentarse a la mesa de diálogo con voluntad serena y real predisposición para flexibilizar posiciones priorizando el bien común de toda la sociedad.

Pedimos que sea el Espíritu de Cristo Resucitado, constructor de la unidad en el amor, que infunda en todos nosotros actitudes de encuentro y de paz, buscando la justicia para todos.

La Paz, 17 de mayo de 2013

Mons. Edmundo Abastoflor Montero

Arzobispo de La Paz

P. José Fuentes

Secretario General Adjunto

Conferencia Episcopal Boliviana

En el marco de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional con autonomías, de independencia y sana cooperación entre Iglesia y Estado, el convenio marco departamental tiene el objetivo de “Establecer las condiciones para la cooperación entre las partes para posibilitar desarrollar estrategias concertadas y complementarias en materia de ejercicio del derecho constitucional de libertad religiosa, Educación, Cultura, Salud, Servicio Social y Emergencias, en el marco de la misión de la Iglesia Católica en Santa Cruz y de las competencias del Gobierno Autónomo Departamental”.

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La Iglesia Católica en Bolivia se relaciona con el Estado a partir de las Notas Reversales suscritas entre la Santa Sede y el Gobierno de Bolivia (03/08/93) aprobada por ley 1644 (11/07/1995) y los convenios marco de cooperación sobre educación, salud y servicio social, además del convenio sectorial en Educación a nivel nacional suscritos entre la Conferencia Episcopal Boliviana y el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.

La cooperación entre Iglesia y Gobernación es necesaria porque el servicio social de la Iglesia Católica en el Departamento de Santa Cruz se concretiza en mas de 134 obras sociales en educación (45), salud (27), guarderías (9), hogares (32) y comedores (21), obras que benefician a más de 333.025 personas.

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La Gobernación se compromete en el Convenio Marco Departamental asumiendo responsabilidades y obligaciones en el marco de sus competencias de:Reconocer de manera efectiva y procedimental la personalidad jurídica de derecho público que tiene la Iglesia Católica en Bolivia, capacidad jurídica que se extiende a los organismos, entidades y dependencias de la Iglesia Católica certificadas de acuerdo al procedimiento establecido en las Notas Reversales de 1993, aprobadas y ratificadas por ley 1644 de 11 de julio de 1995.

Respetar, precautelar y en su caso coadyuvar de manera efectiva en la consolidación del derecho propietario de bienes muebles e inmuebles que tiene la Iglesia Católica en Santa Cruz

Coadyuvar de manera efectiva en la consolidación de las obras sociales de la Iglesia respetando el derecho que tiene de administrar sus recursos propios o en convenio

Asignar recursos humanos (ítems) las obras sociales de la Iglesia Católica en el marco de sus competencias

Reconocer a las autoridades de la Iglesia Católica y sus diferentes representaciones acreditadas de las jurisdicciones eclesiásticas presentes en el departamento autónomo como son la Arquidiócesis de Santa Cruz, la Diócesis de San Ignacio y los Vicariatos Apostólicos de Camiri y Ñuflo de Chávez

Facilitar las gestiones para que sea real la vigencia y validez de los títulos o diplomas certificados y validados legalmente de los sacerdotes, religiosos-as, misioneros-as, voluntarios-as laicos que trabajan en las obras sociales de la Iglesia.

Coordinar con los representantes de la Iglesia Católica las gestiones para declarar bienes eclesiásticos como patrimonio cultural y religioso del Departamento.

Coordinar con las instancias que correspondan de la Iglesia Católica las gestiones que se realizan por emergencias y desastres en el Departamento.

Por su parte la Iglesia Católica en el Departamento de Santa Cruz se compromete a:

1. Ampliar su atención y servicio social a los sectores mas deprimidos del departamento

2. Llevar adelante programas de innovación, mejoramiento, actualización y capacitación del personal que trabaja en sus obras sociales

3. Facilitar el cumplimiento de las normativas de las áreas o sectores materia del convenio

4. Ampliar y profundizar la investigación y sistematización de experiencias innovadoras

5. Informar anualmente la cobertura de atención brindada por sus obras sociales

6. Utilizar los ítems presupuestario para los fines que les fueron otorgados.

7. Sugerir políticas públicas departamentales en materias de salud, educación, cultura, servicio social y emergencias

8. Certificar a los organismos, entidades y dependencias que pertenecen a la Iglesia Católica y se encuentran establecidos o se establezcan en el Departamento de Santa Cruz.

También se acuerda de que cada uno de los Obispos de las jurisdicciones eclesiásticas presentes en el Departamento de Santa Cruz, en caso de requerirse podrán suscribir convenios específicos que concreticen la cooperación a través de las obras sociales.

El convenio marco departamental suscrito por el Arzobispo de Santa Cruz Cardenal Julio Terrazas y el Gobernador del Departamento Rubén Costas tiene un plazo de 5 años que podrán modificarse, renovarse o resolverse por voluntad d de las partes.

Santa Cruz de la Sierra, junio 16 de 2013.

 

A continuación transcribimos el comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana intitulado: 

Por un diálogo responsable, con verdad y justicia

“Pónganse de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes” (I Cor 1, 10)

La Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana, preocupada por los conflictos crecientes en el país y las resistencias para entablar un diálogo verdadero, hace un urgente llamado a dirigentes y autoridades nacionales a extremar sus esfuerzos para alcanzar acuerdos consensuados y duraderos basados en la verdad y la justicia.

A las partes en conflicto les exhortamos con la Palabra de Dios: “Les ruego, hermanos, en el nombre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes…” (I Cor 1, 10)

Consideramos legítima y justa la aspiración de todos los trabajadores a una jubilación digna y suficiente, en consonancia con la Constitución Política del Estado Plurinacional, las instancias internacionales de Derechos Humanos y la Doctrina Social de la Iglesia, sin embargo este objetivo tiene que lograrse en el marco del bien común y por medios pacíficos.

En esa perspectiva, animamos a los dirigentes de los trabajadores y a las autoridades del Gobierno Nacional a esmerarse en un diálogo sincero y constructivo, a fin de garantizar el logro y la aplicación progresiva de ese derecho con las condiciones materiales que lo hagan viable y sostenible en el tiempo.

Lamentamos que el conflicto y la confrontación de fuerzas se hayan vuelto medios habituales para hacer valer los argumentos de una y otra parte y que, lejos de aportar verdaderas soluciones, alimentan la espiral de violencia, hacen peligrar la paz social en el país y afectan el derecho al libre tránsito de todos los ciudadanos.

¡Que la racionalidad se imponga a la intransigencia y la violencia! La ciudadanía demanda de autoridades y dirigentes que se pongan de acuerdo por el bien de todos, dejando de lado actitudes cerradas y arrogantes, flexibilizando posiciones y buscando una solución acorde a las posibilidades reales del país. Sólo así lograremos una sociedad justa, construida mediante la paz y el respeto mutuo.

En esta semana dedicada a la oración por la unidad de los cristianos y en vísperas de la Fiesta de Pentecostés, con la esperanza de que pronto se restablezca un diálogo responsable, oramos a Dios Padre de todos para que por medio de su Hijo Jesucristo, envíe su Espíritu de unidad y sabiduría a los que están llamados a entenderse.

Secretaria General

Conferencia Episcopal Boliviana

La Paz, 15 de mayo de 2013

En ocasión de la Celebración de la 47ª Jornada Mundial de las Comuinicaciones Sociales, Mons. Sergio Gualberti hizo una reflexión acerca la labor que realizan los medios de comunicacion social en Bolivia. 

Asimismo ante el clima de violencia que se ha dado en los días pasados, Mons Gualberti enfatizó que  “Las experiencias pasadas nos enseñan que soluciones tomadas bajo presión y sin tener el bien  común como marco referencia nunca son satisfactorias y son premonitorias de nuevos perjuicios”.

A continuación el video de la Homilía de Mons. Gualberti, pronunciada en la Ba´silica Menor de San Lorenzo Mártir de Santa Cruz,  este domingo 12 de mayo.

En la homilía de hoy, Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz recordó a los fieles que  “debemos actuar como cristianos convencidos de que Dios es la meta definitiva para nuestra existencia”.

Una vez que quede claro el rumbo de nuestras vidas, entonces volveremos a poner la mirada sobre la tierra para “comprometernos con la realidad que nos rodea y transformarla de acuerdo al plan de Dios”

El Arzobispo expuso que Dios nos llama para entrar en la historia del mundo y “establecer nuevas relaciones con Dios, con los hermanos con la creación, relaciones centradas en el amor”.

En contraposición Mons. Gualberti cuestiona el que “en nuestra sociedad las relaciones se basan en la ley del más fuerte, en la prepotencia” y denunció el hecho de que “se llega a menospreciar la dignidad y vida de las personas”

La preocupación de Mons. Gualberti se centra en la coyuntura actual pues “hemos sido testigos, de convulsiones sociales con heridos y daños al patrimonio público” y se cuestiona “¿Cuándo aprenderemos que, la violencia venga de donde venga, no soluciona problemas al contrario los agudiza?”

Por otro lado Mons. Sergio considera que “todos los bolivianos puedan tener una jubilación justa y equitativa es una aspiración que todos debemos apoyar, sin embargo este pedido se debe dar por medios pacíficos y por otro debe darse en un espacio de dialogo” en ese contexto Mons. Gualberti Exhorto a Todas las partes involucradas “deben dejar actitudes inconsultas que envenenen el clima social” pues “Las experiencias pasadas nos enseñan que soluciones tomadas bajo presión y sin tener el bien  común como marco referencia nunca son satisfactorias y son premonitorias de nuevos perjuicios”.

Mons. Gualberti exhortó a los fieles a “esforzarnos por trabajar juntos por la justicia la libertad y el amor”

Al concluir su homilía Mons. Gualberti hizo votos por que “el señor nos ilumine y acompañe y sea al fundamento ardiente de la esperanza de encontrarnos la final de nuestra vida con El en el cielo y al mismo tiempo emprendamos los caminos correctos para construir nuestra sociedad según el plan de Dios.

12 DE MAYO DE 2013 XLVII JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Con el lema y tema de esta jornada «Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización» se realizará la Celebración Litúrgica en la Catedral de Santa Cruz.

Con este motivo todos los comunicadores católicos están invitados a participar de la celebración litúrgica este domingo 12 de mayo a las 07:00 en la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir.

A continuación ofrecemos el Mensaje que S.S. Benedicto XVI emitió el día 24 de enero del 2013.

«Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización»

Domingo 12 de mayo de 2013

Queridos hermanos y hermanas:

Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2013, deseo proponeros algunas reflexiones acerca de una realidad cada vez más importante, y que tiene que ver con el modo en el que las personas se comunican hoy entre sí. Quisiera detenerme a considerar el desarrollo de las redes sociales digitales, que están contribuyendo a que surja una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.

Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión. Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación.

El desarrollo de las redes sociales requiere un compromiso: las personas se sienten implicadas cuando han de construir relaciones y encontrar amistades, cuando buscan respuestas a sus preguntas, o se divierten, pero también cuando se sienten estimuladas intelectualmente y comparten competencias y conocimientos. Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales. Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre.

La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores. A menudo, como sucede también con otros medios de comunicación social, el significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas. La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación. A veces, la voz discreta de la razón se ve sofocada por el ruido de tanta información y no consigue despertar la atención, que se reserva en cambio a quienes se expresan de manera más persuasiva. Los medios de comunicación social necesitan, por tanto, del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo. El diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras. «Teniendo en cuenta la diversidad cultural, es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello» (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).

Las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente inclusivas: de este modo, se beneficiarán de la plena participación de los creyentes que desean compartir el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas. En efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo.

La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos. En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. Por lo demás, sabemos que la tradición cristiana ha sido siempre rica en signos y símbolos: pienso, por ejemplo, en la cruz, los iconos, el belén, las imágenes de la Virgen María, los vitrales y las pinturas de las iglesias. Una parte sustancial del patrimonio artístico de la humanidad ha sido realizada por artistas y músicos que han intentado expresar las verdades de la fe.

En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio, es decir, «en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él». (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2011). Una forma especialmente significativa de dar testimonio es la voluntad de donarse a los demás mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana. La presencia en las redes sociales del diálogo sobre la fe y el creer confirma la relevancia de la religión en el debate público y social.

Para quienes han acogido con corazón abierto el don de la fe, la respuesta radical a las preguntas del hombre sobre el amor, la verdad y el significado de la vida ―que están presentes en las redes sociales― se encuentra en la persona de Jesucristo. Es natural que quien tiene fe desee compartirla, con respeto y sensibilidad, con las personas que encuentra en el ambiente digital. Pero en definitiva los buenos frutos que el compartir el Evangelio puede dar, se deben más a la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones, que a cualquier esfuerzo nuestro. La confianza en el poder de la acción de Dios debe ser superior a la seguridad que depositemos en el uso de los medios humanos. También en el ambiente digital, en el que con facilidad se alzan voces con tonos demasiado fuertes y conflictivos, y donde a veces se corre el riesgo de que prevalezca el sensacionalismo, estamos llamados a un atento discernimiento. Y recordemos, a este respecto, que Elías reconoció la voz de Dios no en el viento fuerte e impetuoso, ni en el terremoto o en el fuego, sino en el «susurro de una brisa suave» (1R 19,11-12). Confiemos en que los deseos fundamentales del hombre de amar y ser amado, de encontrar significado y verdad ―que Dios mismo ha colocado en el corazón del ser humano― hagan que los hombres y mujeres de nuestro tiempo estén siempre abiertos a lo que el beato cardenal Newman llamaba la «luz amable» de la fe.

Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes. Las redes ofrecen la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos, y hacen que las personas puedan rezar con un renovado sentido de cercanía con quienes profesan su misma fe. La implicación auténtica e interactiva con las cuestiones y las dudas de quienes están lejos de la fe nos debe hacer sentir la necesidad de alimentar con la oración y la reflexión nuestra fe en la presencia de Dios, y también nuestra caridad activa: «Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe» (1 Co 13,1).

Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe. De hecho, muchas personas están descubriendo, precisamente gracias a un contacto que comenzó en la red, la importancia del encuentro directo, de la experiencia de comunidad o también de peregrinación, elementos que son importantes en el camino de fe. Tratando de hacer presente el Evangelio en el ambiente digital, podemos invitar a las personas a vivir encuentros de oración o celebraciones litúrgicas en lugares concretos como iglesias o capillas. Debe de haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra.

Rezo para que el Espíritu de Dios os acompañe y os ilumine siempre, y al mismo tiempo os bendigo de corazón para que podáis ser verdaderamente mensajeros y testigos del Evangelio. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).

Vaticano, 24 de enero de 2013, fiesta de san Francisco de Sales

BENEDICTUS PP. XVI

Una mañana fria y lluviosa es el marco de la celebración de la Santa Misa en la Catedral de Santa Cruz.
El celebrante es Mons. Estanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, a continuación un fragmento de su homilía pronunciada en la Celebración Eucaristica de la Fecha.
"Quien ama siembra justicia, quien ama de verdad se alegra de verdad de servir al otro, quien ama perdona y no odia, quien ama se solidariza, quien ama confía y se fía, quien ama de verdad siembre alegría y no llanto, quien ama corrige y a la vez acaricia, quien ama hace libres a los demás, quién ama busca la felicidad del otro y no solo de su grupo o de su partido, quien ama comparte su pan para que el otro también coma, el amor solo se demuestra con los hechos... Por los frutos les conocerán...

Una mañana fria y lluviosa es el marco de la celebración de la Santa Misa en la Catedral de Santa Cruz.
El celebrante es Mons. Estanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, a continuación un fragmento de su homilía pronunciada en la Celebración Eucaristica de la Fecha.
"Quien ama siembra justicia, quien ama de verdad se alegra de verdad de servir al otro, quien ama perdona y no odia, quien ama se solidariza, quien ama confía y se fía, quien ama de verdad siembre alegría y no llanto, quien ama corrige y a la vez acaricia, quien ama hace libres a los demás, quién ama busca la felicidad del otro y no solo de su grupo o de su partido, quien ama comparte su pan para que el otro también coma, el amor solo se demuestra con los hechos... Por los frutos les conocerán...

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