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Los comensales del comedor popular atendido por las Hermanas Misioneras Cruzadas rememoraron ayer el lavado de pies que realizó Jesús y la Última Cena, antes de su crucifixión.

Al comedor popular asisten personas de escasos recursos económicos, quienes aportan 1 boliviano para recibir un almuerzo, que para muchos tal vez sea la única comida que tienen en el día.

La celebración se realizó antes de servir los platos, en la que participó en principio uno de los voluntarios del lugar, Patricio Prudencio que explicó a los asistentes el significado de este acto religioso.

"¿Para qué es la cena?, es recordar con ese acto hoy la Eucaristía, que es el acto principal de la misa lo que nuestro Señor Jesucristo ha instituido, en la Eucaristía, recordamos este hecho de que el Señor ha ofrecido su cuerpo y su sangre por nosotros, hermanos y hermanas somos la familia de Jesús, por eso nos reunimos para festejar el amor de quien nos creó, nos dio la fe, nos convoca a la comunión en su Iglesia y nos encomienda hacer de este mundo la antesala feliz del cielo", expresó Prudencio.

Asimismo explicó a los comensales, entre ellos migrantes campesinos, niños, muchos ancianos, e incluso indigentes y bebedores consuetudinarios, que por medio de su sacrificio, Jesús libró al pueblo de sus pecados, para gloria del Padre.

Luego de esa introducción el padre, Juan Carlos Linares, de La Catedral, realizó el lavado de pies y también habló sobre la Última Cena, y todos los presentes escucharon con mucho interés y respeto.

En la época de la Guerra del Chaco en el comedor atendían a hombres, mujeres, niños, niñas y adultos mayores, actitud de solidaridad que fue heredada a las hermanas de la beatificada, Nazaria Ignacia.

El Obispo de la Diócesis de Oruro, Cristóbal Bialasik conmemoró ayer la Última Cena de Jesús, y la compartió con los feligreses durante la celebración eucarística que se inició a las 19:00 horas en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción La Catedral.

Bialasik repasó cada momento que se vive durante la misa, para que la población comprenda el misterio de la Eucaristía, que es tan profundo, pues Cristo, por amor a su pueblo, se ofrece.

"Si realmente vamos a comprender este misterio de la eucaristía no vamos a tener a las personas que vienen solamente a rezar, no vamos a tener a las personas que antes de la comunión o bendición se salen de la iglesia, no vamos a tener personas que abandonan la eucaristía el domingo, vamos a vivir con profundidad y amor este encuentro con Cristo presente en la Santa Misa", expresó el obispo.

Asimismo, ponderó la labor de los ministros "a quienes el Señor ha confiado celebrar la eucaristía", pues sin ellos no se podría conmemorarla.

"Gracias a estos ministros sacerdotes se realiza el plan de la salvación de nuestro pueblo, y tenemos que apoyarles, protegerles para que sean santos y para que juntos podamos llevar a nuestro pueblo a la salvación. Que la Virgen María nos ayude en este camino, ella que ha acompañado tan gentilmente a su hijo, para que nos encontremos con Él en la eucaristía, especialmente esta noche, en la Última Cena y nos ponemos en la postura de servicio y amor sirviendo uno al otro como el Señor nos ha enseñado", refirió Bialasik.

Dijo que la fracción del pan, cuando el sacerdote está rompiendo la hostia en la mitad, y una parte pone a la sangre de Cristo en el cáliz marca la muerte de Jesús, la institución y posterior comunión.

"La intención es el momento en que el sacerdote habiendo quebrantado la sagrada hostia símbolo de la muerte deja caer una partícula del cuerpo de Cristo en el cáliz de su preciosa sangre, y es a Cristo crucificado y resucitado a quien vamos a recibir en la comunión, y con la bendición final de la santa misa el sacerdote marca a los fieles con la cruz de Cristo como símbolo distintivo y escudo protector contra todas las asechanzas del enemigo", expresó.

Luego de la homilía el obispo también recordó a Jesús quién lavó los pies de sus apóstoles, e imitando esa acción, lavó los pies de doce personas, en señal de amor al prójimo.

Los creyentes asistieron de forma masiva a esta celebración, que es la más importante en la vida de los católicos, ya que con la muerte y resurrección de Jesús se selló el amor de Dios para con su pueblo.

HOY

Para hoy se tiene previsto realizar la Viacrucis que partirá en diferentes horarios de los templos hasta llegar a la avenida 6 de Octubre y Adolfo Mier, donde se concentrarán todos y se dirigirán al templo de San Gerardo, actividad que está organizada por los jóvenes de las parroquias.

A las 15:00 horas, el obispo celebrará una misa, en la Catedral, para luego hacer una procesión con el Santo Sepulcro.

Mons. Roberto Flock, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba durante su homilía este viernes Santo identificó la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en el flagelo de la droga y el poco respeto a la vida que se vive en nuestro medio.

Viernes Santo 2014 - Porque amó a este triste pecador.

Queridos Hermanos,
 
¡Mira al que traspasaron!
¡Medita al que torturaron!
¡Contempla al que crucificaron!
¡Y estremece tu corazón!

Porque pasó haciendo el bien.
Porque pasó diciendo la verdad.
Porque amó al extremo del amor.
Porque amó a este triste pecador.
 
Esta mañana observaba nuestra ciudad desde el monumento del Cristo de la Concordia, donde miles de fieles participaron esta mañana en el Vía Crucis. Realmente es una vista siempre espectacular. Al bajar, compré un periódico, encontrando entre las noticias, la historia de un incendio que destruyó una casa detrás del aeropuerto donde fabricaban droga. Destruyó también a un joven de aproximadamente 17 años. Decía que “sufrió mucho antes de morir y sus gritos desesperados se oían desde fuera del inmueble”. ¡Qué lástima que este joven muere en semejante Vía Crucis, en vez estar participando de corazón y alma en los Vía Crucis que celebramos estos días, acompañando a Cristo en su pasión.

Peor aún es el Vía Crucis de los drogadictos. Atrapados en el vicio, toda su vida gira en torno a conseguir y consumir la sustancia que se apodera de organismo. Lo que creían sería un, alivio, un consuelo, una ayuda para vivir mejor, resulta ser en realidad una pesadilla interminable. Por esto, los que arman las fábricas de droga y organizan su distribución y venta, son como Pilato dando la orden de azotar y crucificar a Jesús, presionado por la turba, mientras intentaba lavarse las manos de su sangre. “Es culpa de los consumidores.” “Solo respondemos a la demanda”. Es cierto que el consumidor tiene su culpa, pero esto no absuelve a quién provee el veneno, para enriquecerse a costo de la destrucción de otros, especialmente de jóvenes y hasta niños ingenuos frente al poder de las drogas.

Otro hecho que sucedió hace unos días fue la tortura de dos jóvenes en Ayopaya. Según las noticias publicadas “Los jóvenes retenidos por la turba durante dos días fueron torturados, golpeados y atados a un palo santo. Ahí soportaron por tres horas las picaduras de las hormigas”. Siendo culpables o no, el crimen cometido contra ellos es mucho mayor del robo a que fueron acusados, y similar al actuar de aquella turba que hace dos mil años gritaba “crucifícalo” cuando Jesús estaba delante de Pilato. No se trata, bajo ningún argumento, de “justicia comunitaria”. Es injusticia comunitaria y crueldad satánica. El mismo hecho de que se llama “palo santo” a esta planta habitaba por hormigas venenosas, relaciona tal sufrimiento con la pasión de Cristo, quien, a diferencia de la turba sabe perdonar.

¿Cómo se llega a cometer semejantes maldades, tanto de una turba que tortura a jóvenes, como a los que arman las fábricas de drogas? Podemos hablar de las fallas de la justicia, o de otras deficiencias de nuestra sociedad, pero la deficiencia mayor está ya presente en cada ser humano. Estamos todos infectados como de un virus que nos vuelve susceptibles al mal. Somos pecadores.

Esto explica el mal, pero no lo justifica. Las fábricas de droga son un insulto a nuestro Creador que nos hizo en su imagen y semejanza para vivir en su presencia con dignidad. La tortura de jóvenes por las turbas son ataques contra Jesucristo mismo con todo el desprecio que sufrió de los soldados que colocaron en su cabeza la corona de espinos. Las excusas y justificaciones son barreras contra el Espíritu Santo.

Siendo sujetos a una especie de síndrome de inmunodeficiencia frente al pecado, necesitamos tomar consciencia de nuestra condición y aceptar la necesidad de tomar nuestra medicina de forma permanente. Esta medicina consiste en acercarnos a Cristo, a pedir de Él el perdón de nuestros pecados, a alimentarnos de su cuerpo y sangre, a acoger su Palabra y a recibir su Santo Espíritu. Para esto es la comunidad de la Iglesia y los Sacramentos.

Como dice hoy la Lectura de la Carta a los Hebreos: “Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, El alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.”
 
¡Mira al que traspasaron!
¡Medita al que torturaron!
¡Contempla al que crucificaron!
¡Y estremece tu corazón!


Porque pasó haciendo el bien.
Porque pasó diciendo la verdad.
Porque amó al extremo del amor.
Porque amó a este triste pecador.

Mons. Roberto Flock
OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE COCHABAMBA

Como parte de las celebraciones de Semana Santa en la Arquidiócesis de Cochabamba, Mons. Flock Arzobispo Auxiliar de Cochabamba, Roberto Flock, celebró la Eucaristía que conmemora  Última Cena y lavó los pies de 6 parejas que pronto contraeran el sacramento del matrimonio.

Jueves Santo 2014
“Hagan esto en conmemoración mía”

Queridos Hermanos,
Celebramos esta noche el regalo de la Eucaristía y el Mandamiento de Amor que Jesús demostró con el ejemplo con el lavado de los pies de sus discípulos. Mañana, seguimos acompañando a Jesús en su pasión y muerte en la Cruz. Sábado celebramos la Vigilia Pascual con el gozo de Jesús Resucitado.
Como indican las lecturas, en la última Cena, nuestro Señor Jesucristo, modificó un ritual ya antiguo en la vida de su pueblo. Convirtió la Cena Pascual en la Eucaristía. Tal como nos describe en la primera lectura, los Israelitas celebraban la Cena Pascual en familia, como recuerdo de la liberación de la dura y humillante esclavitud en Egipto. Cada detalle, tenía su significado especial: el cordero sacrificado y compartido, y cuyo sangre marcaba las casas de los hebreos; panes sin levadura y vestimenta por el apuro para escapar durante el paso del ángel del Señor. Me ha quedado pegado en la memoria un detalle: la pregunta en arameo que tenía que hacer el niño más pequeño de la familia capaz de hablar: “¿Ma nishtanah halailah hazeh mikol haleilot?” “¿Por qué es esta noche, diferente de las demás noches?” El papá tenía que explicar a la familia los detalles en relación con la liberación del pueblo de aquella dura servidumbre. Las instrucciones para aquella fiesta solemne terminaban con el mandato: “Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.”

Jesús habría participado en esta celebración en su hogar con la Virgen María y San José, y como hijo único le tocaba siempre el papel del niño, haciendo la pregunta sobre aquella noche especial. Considerando que guiaba a sus discípulos durante tres años, con ellos habrá celebrado la cena pascual por lo menos dos veces como Maestro, asumiendo el papel del papá. Se supone que le tocaba al discípulo amado la pregunta del niño menor. ¡Cuánto habrá meditado Jesús sobre la liberación de su pueblo y sobre el sentido de aquella cena, antes de celebrar con sus discípulos la Última Cena! Aquella noche, con mucha libertad y deliberación, sorprendió a los discípulos, cambiando el ritual. Primero, introduce el lavado de los pies, tarea de esclavos o servidores en las familias acomodadas. Luego, cambia la memoria de liberación de la esclavitud para la memoria de su propia muerte. Pasa de la Antigua Alianza formada después de escapar del Faraón a la Nueva Alianza en su propia sangre. Termina con un mandato similar al de la Cena Pascual: “Hagan esto en conmemoración mía.”

San Pablo, aunque no estuvo presente en la Última Cena, captó el sentido de la celebración de la Eucaristía, como explica en la carta a los Corintios: “Cada vez que comen de este pan y beben de este vino, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva”. Naturalmente, si proclamamos la muerte del Señor, también su resurrección y triunfo sobre la muerte y el pecado, es ocasión para orar por nuestros queridos difuntos. Las plegarias eucarísticas, de hecho, incluyen una oración por todos los fieles vivos en la Iglesia y también una intercesión por todos los fieles difuntos. No sé cuándo o cómo entro en la Santa Misa, lo de rezar por un difunto particular. Es algo bueno, pero no debemos reducir la Eucaristía a la oración por los difuntos. Sería perder mucho de lo que Jesús quiso logar en la Última Cena.

“Hagan esto en memoria de mí.” Al participar de la Eucaristía, estamos recordando y acogiendo todo el amor con que Jesús entregó su vida por nosotros. Estamos renovando la Nueva Alianza sellada con su sangre.

¿Qué es esta alianza nueva? La antigua alianza era un acuerdo entre los liberados de la esclavitud de Egipto y el Dios liberador. Dios se comprometió acompañar y proteger a su pueblo; ellos se comprometieron ser su pueblo fiel, cumpliendo sus mandamientos, con un culto exclusivo al Señor y una convivencia en la justicia entre ellos. Los Diez Mandamientos traídos por Moisés desde la Montaña, escritos en tablas de piedra por el dedo de Dios mismo, resumían los términos de la Alianza. Trágicamente, aquella Alianza, a pesar de los juramentos del pueblo y de la bondad de Dios, fue un fracaso. Aquella ley divina, por justo y sabio que fuera, no pudo superar la fuerza del pecado. Aún con las advertencias y promesas de los profetas, el pueblo fue infiel, injusto y hasta impío. Alejándose de su Dios, perdieron incluso la tierra prometida y fueron al exilio. Frente a esta situación, y por medio de los grandes profetas, Isaías, Jeremías y Ezequiel, Dios prometió una Nueva Alianza, escrita, no en tablas de piedra, sino en el mismo corazón. Es la Alianza nueva y eterna, sellada en la Sangre de Cristo.

Con esta Alianza, Jesús nos da también un nuevo Mandamiento. El contenido no es diferente del anterior, que ya se centraba en el Amor a Dios y el Amor al Prójimo. La novedad está en el ejemplo de Jesús y el don de la Eucaristía: “Que se amen los unos a los otros como Yo los he amado.” Es el sentido del lavado de los pies, el amor humilde y servicial de Jesús, que además de aquel gesto en la Última Cena, resumen de su compasión y bondad para con los pobres, los enfermos y con sus discípulos, entregó su vida en la Cruz y allí mismo en medio del sufrimiento perdonó y pidió perdón por nosotros.

Entonces, Queridos Hermanos, celebramos y vivamos la Nueva Alianza en Cristo. Hagamos esto en conmemoración suya.

 

El Ministerio de Trabajo determinó horario continuo para hoy jueves y feriado nacional para mañana Viernes Santo, mediante comunicado 005/2014, para posibilitar que la población boliviana cumpla con sus tradiciones religiosas, aseguró el jefe departamental de Trabajo, Empleo y Previsión Social Oruro, Oswaldo Ortega Patiño.

Indicó que según el artículo 67 del Decreto Supremo 21060 de 29 de agosto de 1985, se declara el Viernes Santo feriado nacional con suspensión de actividades.

Manifestó que el comunicado fue a nivel nacional para el 18 de abril por ser Viernes Santo, lo que involucra suspender toda actividad laboral y para hoy se dispuso horario continuo; para los funcionarios de las entidades públicas, el trabajo debe ser desde las 08:00 hasta las 16:00 horas.

"Esta misma determinación tiene que ser adoptada por las empresas privadas en un acuerdo de partes, ya sea con el conjunto de los trabajadores o los representantes del sindicato", aseguró.

Explicó que existen algunas empresas que por la modalidad de trabajo, no pueden suspender sus actividades en el feriado, entonces estas entidades deberán pagar conforme a lo que estipula la norma, es decir el doble de la jornada laboral.

"Existen empresas que no pueden suspender su trabajo, es el caso de la empresa Vinto, que no puede apagar los hornos, es por eso que todos los trabajadores que asistan deben presentar las listas para que se les pague doble jornada", dijo.

Asimismo recomendó a los conocedores de la normativa cumplir con las disposiciones y así evitar las sanciones y multas.

(Venezuela) El Papa ha nombrado obispo auxiliar de la archidiócesis de Caracas, Venezuela, a José Trinidad Fernández Angulo, sacerdote de la archidiócesis de Mérida y Rector del Seminario Mayor "Santa Rosa de Lima" en Caracas, asignándole la sede titular de Cerenza.

José Trinidad Fernández Angulo nació el 24 de mayo de 1964 en la ciudad de Mérida y allí fue ordenado presbítero el 30 de julio de 1989. Realizó los estudios en el Seminario Menor de la archidiócesis de Mérida y después pasó al Seminario Mayor para el trienio filosófico. Para los estudios teológicos acudió al Instituto Universitario Eclesiástico "Santo Tomás de Aquino" en la diócesis de San Cristóbal. Más tarde obtuvo la licenciatura en filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma.

En la archidiócesis de Mérida fue profesor en el Seminario Menor, asesor arquidiocesano para la pastoral juvenil y vocacional, director de Estudios del Seminario Mayor y vicedirector del mismo.

Mientras que en la archidiócesis de Caracas ha desempeñado los siguientes encargos: vicedirector del Seminario San José, vicedirector para filosofía del seminario mayor Santa Rosa de Lima, director para la investigación de la Universidad Santa Rosa de Lima, Formador y después vicedirector del seminario mayor Santa Rosa de Lima y, desde el 2009, es rector del mismo.

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, llamó a abrir el corazón para que “esta vida de Jesucristo, sea también nuestra vida” y pidió que la alegría de la resurrección “no nos haga olvidar de esa otra realidad tan cercana que nos duele e interpela”.

“Cuando vemos la violencia, el avance de la droga, la marginalidad, y frente a ello notamos indiferencia o un individualismo que nos aísla, no podemos permanecer ajenos. En la Pascua hemos celebrado el triunfo del bien sobre el mal, pero el bien necesita testigos, protagonistas. Entender esto es comprender que Dios actúa y llega al hombre, a través del mismo hombre. No podemos esperar milagros. El milagro de Dios es la creación de un hombre libre, abierto a sus hermanos y a un encuentro con él. Dios no sustituye al hombre, lo necesita para crear con él una sociedad más fraterna, que sea la casa de todos sus hijos”, subrayó en su mensaje pascual.

El prelado aseguró que “vivimos en una sociedad que busca respuestas a estos dramas. Sabemos que no alcanzan sólo estructuras o metodologías nuevas, la crisis tiene raíces más profundas. La crisis es moral y cultural. El hombre, especialmente el joven, vive una orfandad de referencias, de valores y de ejemplaridad, que compromete el sentido de su vida y la fuerza de sus ideales”.

“No alcanza, por otra parte, sólo con presentar valores, estos necesitan ser vistos, testimoniados y asimilados. Hay una crisis de ejemplaridad, de credibilidad y de confianza que lleva a muchos jóvenes a refugiarse en un presente sin horizontes, sin un proyecto que aliente su futuro. Ellos, desgraciadamente, son presa fácil de una sociedad que en su afán de lucro no tiene límites”, agregó.

Monseñor Arancedo consideró “importante que recuperemos la confianza. Ella necesita apoyarse en el testimonio de la verdad, en la certeza de la justicia y en la credibilidad de la palabra. Cuando estas dimensiones se devalúan se debilita el nivel de nuestras relaciones y decae la vida de la sociedad. Estas cuestiones, en cuanto tienen al hombre como sujeto, poseen una ineludible dimensión moral”.

“Todo esto tiene que ver con la Pascua, que es un principio de Vida Nueva que eleva la vida y las relaciones del hombre. No debemos negar los problemas, pero sí tener frente a ellos una actitud de compromiso y de esperanza, porque el bien, el amor y la paz ya han triunfado en Jesucristo. Este mensaje de Pascua quiere ser un llamado a todos los hombres y a toda la dirigencia, para sentirnos protagonistas en la creación de una sociedad más humana, más justa y solidaria”, sostuvo.

“Queridos amigos, vivamos la alegría de la Pascua con un corazón abierto y con la certeza de un camino al que todos estamos invitados a participar. Felices Pascuas”, concluyó.+

(Roma) El papa Francisco presidió en la mañana de Roma la misa crismal en la basílica de San Pedro, adonde llamó a los sacerdotes y diáconos a vivir con “alegría custodiada” su ministerio. El obispo de Roma aconsejó vivir el sacerdocio con pobreza, fidelidad y obediencia, y puso el énfasis en tres rasgos significativos en la alegría sacerdotal: "Nos unge, es incorruptible y es misionera".

Durante la santa misa concelebrada con cardenales, obispos y presbíteros presentes en Roma, el Santo Padre bendijo los santos óleos para el sacramento del bautismo, la unción de los enfermos y el crisma con el que se imparte la confirmación y el orden sagrado.

En su homilía, el Papa recordó que el Jueves Santo es un día feliz, donde se hace memoria de la institución del sacerdocio y cada consagrado hace recordar su propia ordenación sacerdotal: "El Señor nos ha ungido en Cristo con óleo de alegría, y esta unción nos invita a recibir y hacernos cargo de este gran regalo: la alegría, el gozo sacerdotal. La alegría del sacerdote es un bien precioso no sólo para él sino también para todo el pueblo fiel de Dios: ese pueblo fiel del cual es llamado el sacerdote para ser ungido y al que es enviado para ungir. Somos ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría".

Fiel a su modo de prédica, Francisco señaló tres rasgos significativos en la alegría sacerdotal: "Esta alegría nos unge, ¡pero no nos unta!, es decir, no nos vuelve untuosos, suntuosos y presuntuosos; es una alegría incorruptible y es una alegría misionera que irradia y atrae a todos, comenzando al revés: por los más lejanos".

"Me gusta pensar la alegría -expresó- contemplando a María, la Madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños. Creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres".

El Papa afirmó que la alegría del sacerdote es una alegría que se hermana a la pobreza: "El sacerdote es pobre en alegría meramente humana ¡ha renunciado a tanto! Y como es pobre, él, que da tantas cosas a los demás, la alegría tiene que pedírsela al Señor y al pueblo fiel de Dios. No se la tiene que procurar a sí mismo. Sabemos que nuestro pueblo es generosísimo en agradecer a los sacerdotes los mínimos gestos de bendición y de manera especial los sacramentos. Muchos, al hablar de crisis de identidad sacerdotal, no caen en la cuenta de que la identidad supone pertenencia".

"La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la fidelidad -reconoció el Santo Padre-. No principalmente en el sentido de que seamos todos inmaculados (ojalá con la gracia lo seamos), ya que somos pecadores, pero sí en el sentido de renovada fidelidad a la única Esposa, a la Iglesia. Aquí es clave la fecundidad".

"Los hijos espirituales que el Señor le da a cada sacerdote, los que bautizó, las familias que bendijo y ayudó a caminar, los enfermos a los que sostiene, los jóvenes con los que comparte la catequesis y la formación, los pobres a los que socorre… son esa “Esposa” a la que le alegra tratar como predilecta y única amada y serle renovadamente fiel. Es la Iglesia viva, con nombre y apellido, que el sacerdote pastorea en su parroquia o en la misión que le fue encomendada, la que lo alegra cuando le es fiel, cuando hace todo lo que tiene que hacer y deja todo lo que tiene que dejar con tal de estar firme en medio de las ovejas que el Señor le encomendó: Apacienta mis ovejas".

"La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la obediencia -afirmó-. Obediencia a la Iglesia en la Jerarquía que nos da, por decirlo así, no sólo el marco más externo de la obediencia: la parroquia a la que se me envía, las licencias ministeriales, la tarea particular… sino también la unión con Dios Padre, del que desciende toda paternidad. Pero también la obediencia a la Iglesia en el servicio: disponibilidad y prontitud para servir a todos, siempre y de la mejor manera, a imagen de Nuestra Señora de la prontitud, que acude a servir a su prima y está atenta a la cocina de Caná, donde falta el vino".

El Santo Padre también dirigió la atención sobre las vocaciones sacerdotales. En este día, elevó una plegaria a Jesús "para que haga descubrir a muchos jóvenes ese ardor del corazón que enciende la alegría apenas uno tiene la audacia feliz de responder con prontitud a su llamado", al tiempo que rogó por los recién ordenados: "Cuida Señor en tus jóvenes sacerdotes la alegría de salir, de hacerlo todo como nuevo, la alegría de quemar la vida por ti".

A los presbíteros con varios años de ministerio, el Papa les pidió vivir con fortaleza la alegría del ministerio, y a los ancianos, les pidió contemplar con alegría el crecimiento de los jóvenes presbíteros y esperar con mansedumbre las promesas del Señor, que no defrauda.+

Apoyar orar y cuidar la vocación del sacerdote fue el pedido de algunos Obispos el día de ayer, día en que se celebra la Misa Crismal, en la cual todos los sacerdotes renuevan sus votos sacerdotales.

"Nos damos cuenta que hay grupos, ideologías y políticas bien planificadas, algunos movimientos hasta secretos que están queriendo destrozar lo sagrado de la Iglesia, al sacerdote, para que el pueblo no crea en su palabra, para que se aleje de la Iglesia, por eso tenemos que descubrir lo sagrado en la Iglesia, pues estos hombres que ven son quienes respondieron sí al Señor, porque el Señor los llamó y se fijó en cada uno a pesar de sus debilidades y faltas que cometen", dijo Mons. Bialasik, obispo de la diócesis de Oruro durante su homilía en la Misa Crismal.

Destacando el rol que algunos sacerdotes cumplen dijo "Cuantos sacerdotes están llevando a los pobres la comida, la ropa u otras cosas para que cada uno de los hermanos y hermanas tengan una vida digna y muchas veces estamos criticando, en cambio de agradecer a Dios por nuestros sacerdotes".

“…hoy más que todo rezar por nuestros sacerdotes, apoyarles y cuidar su vocación, hay muchas personas también que no quieren que los sacerdotes sigan adelante y están haciendo daño a uno y otro, necesitamos cuidar la vocación de nuestros sacerdotes, porque cada uno es el don de Dios que está sirviendo al pueblo.
Por su parte Mons. Sergio Gualberti  destacó durante su homilía que el sacerdote actúa en  nombre de Cristo, nosotros no actuamos en nombre propio servidores y no dueños. Un servicio que pide en primer lugar “estar con él”, tener un encuentro personal, conocerlo por la experiencia vital de compartir con él y vivir la comunión profunda con él, dijo en su homilía.

Así mismo Mons. Gualberti señaló que una misión especial que tiene el sacerdote es  anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, que, en Cristo, se extiende sobre toda la humanidad, y que apunta a la vida plena, sobre los cimientos de la verdad, la justicia, el amor y la paz.

La hermana Beatriz Castro, responsable de la infancia y Adolescensia Misionera del vicariato Apostólico de Ñuflo de Chávez a dado a conocer una nota detalando el trabajo que se hizo en el taller de animadores de Infancia y Adolescensia Misionera en San Ramón.

Se fueron dando  cita los animadores y animadoras de las distintas Parroquias del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez.

La jornada fue motivada  con diferentes temas que creemos que eran convenientes para una mejor catequesis en los distintos lugares donde se encuentra el grupo de la IAM.

- ¿Qué es la Infancia y Adolescencia Misionera?  a cargo de la Hna. Aparecida Munarini.

- La Escuela con Jesús, presentado por la Hna. Beatriz Castro.

- El Animador Misionero, disertado por la Hna. Adriana Kim.

Fueron acompañado a estos temas los momentos  de oración, reflexión, trabajos en grupos y plenarias. Lo cual hizo que la actividad fuera dinámica y creativa por los distintos grupos, creándose un espacio de compartir
experiencia, inquietudes y sacar lo mejor de cada uno con sus diferentes aportes que fueron enriqueciéndonos  a todos.

Agradecemos a las distintas Parroquias que han hecho posible la participación de los animadores y animadoras de la IAM.  Que Dios bendiga cada una sus actividades en bien del Reino de Dios.

Hna. Beatriz Castro STJ

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