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G. F. R.

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En un comunicado de prensa de la Conferencia Episcopal Venezolana, se da a conocer la información de la Nunciatura Apostólica que indica la imposibilidad de la Visita de Mons. Paul Richard Gallagher, quien es Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede.

El comunicado indica: “Por motivos que no dependen de la Santa Sede, S.E. Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, se ha visto obligado a anular su viaje a Venezuela previsto en los días 24-29 de mayo”. El motivo de la visita de Mons. Gallagher era principalmente para la Ordenación Episcopal de S.E. Mons. Francisco Escalante, sacerdote venezolano de la Diócesis de San Cristóbal, nombrado por el Santo Padre nuevo Nuncio Apostólico en la República del Congo". Si bien esta visita no era diplomática era la esperanza para muchos venezolanos de tener un encuentro con el gobierno del Presidente Marudor para entablar diálogo que colabore en la complicada situación que vive Venezuela.

Meses anteriores el Santo Padre Mandó una carta al Presidente de Venezuela, de la que no se sabe nada del contenido. Además la oposición venezolana habría pedido al Papa Francisco pueda colaborar en la crisis social y política, además de los casos de presos.

El Santo Padre, Francisco, en un encuentro con la vida religiosa en el Vaticano; en relación a una pregunta sobre las diáconisas, refirió que estaría abierto a un análisis sobre este caso, aspecto que causó gran revuelo en el mundo. En relación a esto el Blog: Dar y Comunicar, de la diócesis de Melo en Uruguay entrevistó a Mons. Heriberto Bodeant, quien aclara algunos comentarios vertidos principalmente por falta de conocimiento en las redes sociales

ENTREVISTA DEL BLOG DAR Y COMUNICAR http://dar-y-comunicar.blogspot.com/ 

- Mons. Heriberto, el jueves 12 de mayo se difundió una información sobre el encuentro del Papa Francisco con un grupo de religiosas. La Agencia EFE, por ejemplo, tituló "El Papa abre camino para que la mujer case y bautice". ¿Qué puede decirnos sobre eso?

- En realidad el tema es otro: el Papa habló de la posibilidad de abrir a las mujeres el camino del Diaconado, que actualmente sólo lo pueden recibir los varones. Pero en Uruguay y en muchos países del mundo, hace años que hay religiosas que bautizan y presiden la celebración de matrimonios. Eso sucede en nuestra propia Diócesis.

- ¿Cuáles son esas religiosas?

- En nuestro caso, son las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, que tienen a su cargo la atención pastoral de las parroquias de Santa Clara de Olimar y Tupambaé y tienen tambièn comunidades en las Diòcesis de Salto y de Mercedes. Ellas están facultadas por el Obispo para celebrar Bautismos y presidir la celebración de los matrimonios. Las MJVV fueron fundadas hace más de 50 años en Perú, por el Obispo de la prelatura de Caravelí, Mons. Federico Káiser, que contaba con muy pocos sacerdotes y fundó esta congregación religiosa para atender en forma permanente parroquias y bases misioneras a las que los sacerdotes podían llegar sólo ocasionalmente.

- ¿Qué es una prelatura?

- Es una porción del Pueblo de Dios, una parte de la Iglesia, en un territorio determinado, bajo la guía de un Obispo, pero que todavía no es una Diócesis. Podríamos decir que es una etapa misionera, previa a la creación de una Diócesis. Mons. Káiser, con la ayuda de una religiosa alemana, la Madre Willibrordis, fundó las MJVV para enviarlas a lugares recónditos, donde no había sacerdote permanente y, en el marco de lo que permiten las normas de la Iglesia, les concedió las facultades para bautizar y presidir casamientos. A eso se agregó luego la posibilidad de dar la Comunión con las Hostias consagradas por un sacerdote en la última Misa celebrada, reservadas en el Sagrario. Quiénes pueden bautizar MJVV celebrando un Bautismo

- ¿Por qué ellas pueden bautizar? ¿No es necesario ser por lo menos diácono para celebrar bautismos?

- Desde su origen, la Iglesia tiene claro que, en caso de necesidad, puede bautizar cualquier persona, incluso aunque ella misma no esté bautizada, cumpliendo tres condiciones: primero, utilizar agua, que es la materia propia del Bautismo. Simplemente agua: no es necesario que sea agua bendita; segundo, utilizar la fórmula "N. yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espìritu Santo", es el mandato de Jesús en el Evangelio de San Mateo (28,19) "Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"; tercero, muy importante: que esa persona tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia.

- Pero usted dice que esto es "en caso de necesidad".

- Así es: un niño nace con peligro de muerte. Sus padres desean que sea bautizado; tanto la mamá como el papá, o personal de la salud o cualquier otra persona puede hacer eso. Después hay que informar de eso a la parroquia que corresponda, donde puede completarse la ceremonia, especialmente con la unciòn del Santo Crisma; pero, si todo se hizo como lo indiqué antes, no se vuelve a dar el agua del Bautismo, porque el niño ya la recibió.

- Entonces, ¿qué diferencia hay entre ese bautismo, que muchos llaman "agua de socorro" y lo que hacen las religiosas?

- Como ya indiqué, eso se hace en caso de necesidad; las religiosas que han recibido ese encargue lo hacen en forma completamente regular, es decir, con una preparación previa de padres y padrinos y con todos los pasos que incluye la celebración. No hay que olvidar que también hay un Libro de Bautismos en cada parroquia, donde todos los bautismos deben quedar debidamente asentados. Esos libros fueron, antes de la creación del Registro Civil en el Uruguay, el registro de nacimientos con que contaba el país. Hoy siguen siendo importantes al interno de la Iglesia, sobre todo a la hora en que se presenta una pareja para contraer matrimonio, porque lo primero que se les va a pedir es la Fe de Bautismo, el certificado de Bautismo de cada uno de ellos. Los novios "se casan"; el sacerdote "asiste" al matrimonio MJVV recibiendo el consentimiento de los esposos en la celebración de un matrimonio.

- Ya que habla de Matrimonio, le hago la misma pregunta que para el Bautismo: ¿no son sólo los diáconos y los sacerdotes o el Obispo los que pueden casar una pareja?

- En realidad, no es totalmente correcto decir que el sacerdote "casa" a la pareja. Son los novios quienes "se casan". Las normas de la Iglesia dicen que el Sacramento del Matrimonio lo produce el consentimiento de los contrayentes. Ahora bien, para que ese consentimiento sea válido, ninguno de los que se casa ha de estar afectado por un impedimento (por ejemplo, ya estar casado) y el consentimiento debe ser expresado ante un ministro autorizado y dos testigos. Los ministros son el Obispo o el párroco, que pueden delegar a otro sacerdote o a un diácono. En el caso de las MJVV, éstas reciben una autorización especial del Obispo para poder "asistir" al matrimonio, es decir recibir el consentimiento matrimonial de una pareja. 

- Entonces, si todo esto ya está presente en la vida de la Iglesia, ¿qué es lo nuevo que plantea el Papa Francisco?

- El jueves pasado, el Papa Francisco recibió a 900 superioras religiosas de la Unión Internacional de Superioras Generales, que estaban en esos días reunidas en asamblea plenaria. Respondiendo a preguntas de las religiosas, el Papa afirmó que se podría crear una comisión que estudie la posibilidad del diaconado para las mujeres. El diaconado es actualmente un grado del Sacramento del Orden, reservado a los varones. Es un paso necesario para ser ordenado presbítero (sacerdote), pero también existen diáconos permanentes, como los que tenemos en nuestra diócesis. Hombres casados que, después de algunos años de matrimonio y pasando por una adecuada formación y discernimiento vocacional reciben la ordenación diaconal y son valiosos servidores de nuestras comunidades.

- En la carta a los Romanos (16,1-2) San Pablo dice: "les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Recíbanla en el Señor, como es digno de los santos y ayúdenla en cualquier cosa que necesite de ustedes; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo". ¿Hubo entonces mujeres con el ministerio del diácono -diaconisas- en los primeros tiempos de la Iglesia?

- Sí, claro, la Diaconisa Febe. Como se ve, San Pablo hace toda una recomendación de esa mujer a la que llama, además de diaconisa, "nuestra hermana". Aparentemente era una viuda que contaba con recursos con los que ayudaba a los misioneros. La recomendación parece indicar que es ella quien llevó a Roma la carta de Pablo a los Romanos, lo que muy probablemente sucedió. Ahora, hay que decir también, como lo señala Francisco, que cuando se habla de las mujeres diáconos en los primeros siglos de la Iglesia, no se sabe realmente qué papel desarrollaban y sobre todo si habían sido ordenadas o no. A esto hay que agregar que la vida religiosa o vida consagrada es una vocación diferente de la vida sacerdotal. No olvidemos que hay también varones que son religiosos y no son sacerdotes, sino hermanos, como los Hermanos de la Sagrada Familia, por ejemplo. Entonces, aunque se abra camino para el diaconado de la mujer, eso no hará automáticamente diaconisas de las religiosas, a menos que tengan esa vocación especial y la Iglesia les confiera ese ministerio en la forma en que eventualmente se determine, que puede ser distinta de la ordenación.

El Senado, mediante una declaración camaral, determinó rendir un “justo y merecido homenaje” al movimiento de educación popular social “Fe y Alegría” por sus 50 años de vida institucional.

La senadora del Movimiento Al Socialismo (MAS), Máxima Apaza, proyectista de esta iniciativa, fue la encargada de entregar la resolución del Senado al director de Fe y Alegría, Rafael García.

El proyecto católico Fe y Alegría educa a 182.000 alumnos en 71 municipios de los nueve departamentos de Bolivia. Además atiende 415 unidades y centros educativos a través de 48 congregaciones religiosas.

La institución cuenta con el apoyo de 9.223 educadores y más de 100 técnicos y directivos a nivel nacional.

Fue la primera vez que Mons. David L. Ricken, DD, JCL, Obispo de Green Bay Wisconsin ordenaba diáconos a un papá y a su hijo en la misma ceremonia. Incluso ninguno de los presentes recordaba que algo semejante se hubiera presentado en la diócesis.

El pasado 7 de mayo, Mons. Ricken ordenó a David J. Parker como diaconado permanente de la diócesis, y también ordenó diácono, pero transitorio hacia el sacerdocio, a David J. Parker, Jr., LC. La ceremonia se llevó a cabo en la parroquia de la Asunción de la Virgen María en Pulaski, Wisconsin. El P. David Parker, LC, recibirá la ordenación sacerdotal en Roma, el próximo mes de diciembre.

La iglesia se llenó con la presencia de los amigos de la familia amigos y de la misma familia Parker que no son pocos. David viene de una familia de 12 hijos; el P. David, LC es uno de los siete hermanos. La mamá, Denise Parker, es hoy esposa de un diácono y madre de otro. Después de la ceremonia dijo de una manera espontánea que “Dios ha sido muy bueno con la familia”.

P. David Parker, LC comparte su historia vocacional: Una vocación nacida de una vocación

En 1981, un joven entró como postulante a la vida religiosa. A los pocos años vio que su vocación no era el sacerdocio ni la vida religiosa, y una vez fuera del seminario, llegó a conocer a su futura esposa con quien se casó en 1983. Como dato curioso y en tono de broma, la comunidad religiosa le dijo a la esposa: “ahora que usted tomó a uno de los nuestros, tiene que devolver uno de los suyos a la Iglesia”. Ese “uno” nacería después, en abril de 1984. La familia decidió encomendarse a la protección del Inmaculado Corazón de María. El 8 de diciembre, ellos y su bebé de 8 meses se pondrían bajo el cuidado amoroso y materno de María, consagrándose devotamente a su Corazón Inmaculado.

Podría decir que ese fue el comienzo de mi vocación, un acto de consagración a María. Conforme iba creciendo, mi abuela me enseñó a amar a María; me llevaba a su santuario desde los 5 años, para besar la cabeza de María y pedirle que estuviera siempre cerca de mí. Y María siempre ha estado cerca de mí.

Pero María también estaba cerca de otro hombre de la familia, mi padre. A lo largo de su matrimonio, su devoción a la Sma. Virgen le llevó a comprender que Dios todavía tenía algo más para él, y esta inquietud la vivía compartiéndola muy de cerca con mi madre. Recuerdo que mi padre nos hablaba, a mis hermanos, hermanas y a mí, de su deseo de servir a Dios como diácono. Y sí veíamos que nuestro Señor le brindó las cualidades para esta misión, especialmente la gracia de poder ofrecer consejo; pero con 6 niños pequeños en la casa, simplemente no podía dedicarse a esa misión particular por el momento. Sin embargo, su deseo de servir a Dios influyó mucho en mí. Además, mi madre nos mostraba constantemente lo que significaba mirar siempre por el bien de los demás, buscaba atender las necesidades de la familia y también de otras personas, en cualquier momento. Mis padres fueron una pieza clave para mi vocación.

A los 12 años, conocí al P. Juan Gabriel Guerra, LC que había ido a la casa de uno de mis tíos para dar un retiro a 20 de mis primos. Mi tía “Kitty” Zeik, que es miembro del Regnum Christi, invitó al P. Juan para dar ese retiro en Wisconsin. Fue a partir de ese momento que empecé a asistir a varios retiros en Edgerton, WI, donde los Legionarios colaboran con la escuela internacional llamada Oaklawn Academy. Durante 6 años estuve involucrado en actividades de los legionarios. Ingresé al ECYD, una organización católica internacional para adolescentes con el carisma del Regnum Christi, y ahí comencé a crecer en mi amistad con Jesús; fui también con los Legionarios a St. Louis y Atlanta para los encuentros de juventud y familia, y también visité en tres ocasiones su “seminario menor”, de la Inmaculada Concepción, en Nueva Hampshire. Durante muchos años ayudaba al P. Matthew Van Smoorenburg, LC y a otros legionarios que me brindaban formación espiritual (incluso uno de ellos era hijo de mi tía Kitty, Mateo, que en ese momento era seminarista legionario), ellos me enseñaron a amar a Cristo en la Eucaristía, a confiar mi vida a María, y a valorar la vida espiritual.

Pero hubo una piedra en el camino. Conforme avanzaba en la secundaria, me dejé conquistar por la gloria del mundo que me atrajo más y más. Armar un currículum para la universidad fue algo que captó mis esfuerzos totalmente: buscaba las menciones honoríficas, los patrocinios para los estudios, me dediqué al fútbol, me ejercitaba en el levantamiento de pesas, practicaba deportes de velocidad, hice rugby, me metí a actividades extracurriculares, incluso me llegué a involucrar en elecciones estudiantil para ocupar cargos. Llenaba mi currículum pero vaciaba del verdadero sentido mis acciones – del mayor honor y gloria a Dios. Mi padre vio cómo tomaba el camino cuesta abajo. Un día, me quejé con mi papá de que nada me estaba saliendo bien, nada salía conforme a mis planes. Su respuesta fue contundente: “Hijo, ven a mi habitación”, y cerró la puerta. Fue algo semejante al día en que me sentó en su cama para decirme que Santa Claus… bueno, lo que ya sabemos los adultos; pero ahora, 12 años más tarde, me dijo: “Hijo, no seas ridículo. ¿Cuándo fue la última vez que confiaste en Dios, o acaso tus mejores esfuerzos no son suficientes para Él?”. Impactado, no le pude contestar, y esas palabras me marcarían como fuego el resto de mi vida. Nuestro Señor no había terminado con mi padre, sus sabias palabras serían una señal de cómo Dios lo guiaría a ayudar a los demás en sus trabajos y en sus hogares. Todavía estaba en su mente y en su corazón el deseo de ser diácono.

Después de esa plática con mi padre, mi vida cambió. Me invadió una inmensa alegría, y volví a Dios, retomé algunas buenas amistades que había dejado de frecuentar por mi egoísmo. Dios seguía llamando a mi puerta, y esta vez a través del P. Chad Wahl, LC quien de vez en cuando preguntaba por mí (yo había ignorado sus llamadas durante casi año y medio), el padre me pidió que le ayudara con un retiro en Edgerton. Fui con un poco de reserva, y al llegar, descubrí que yo era el único que iba a ayudarle con casi cincuenta niños. El P. Chad estaba allí, a mi lado, y me lanzó la pregunta que durante años yo había dejado de lado; me preguntó si todavía estaba pensando en el sacerdocio. La pregunta vino después de mi plática con mi papá, así que le dije que sí. Él me sugirió que hiciera una peregrinación a Roma. Mi familia no es de muchos recursos económicos, por lo que no me parecía una opción realista, pero Dios tiene sus caminos.

Mientras me preparaba para la posibilidad del viaje, me di cuenta de que habíamos perdido una muy buena oportunidad. El vuelo, en sí, no es barato, pero llegó a estar mucho más caro de lo normal. Le comenté a mi padre que ya no sería posible. En ese momento, se fue a su computadora, sacó su tarjeta de crédito, y compró los boletos de mi viaje. Me dijo: “Si Dios no paga por esto, pues simplemente no paga por esto”. Al igual que en muchos otros ejemplos, él confiaría siempre en el Espíritu Santo para discernir lo que tenía que hacer por el bien de su hijo. Una semana más tarde, para nuestra sorpresa, llegó la ayuda financiera por parte de los Caballeros de Colón y de los Caballeros Católicos (hoy conocidos como “Vida financiera católica”) quienes hicieron posible el viaje. Una vez más, aprendí a confiar en los caminos del Señor.

Hice el viaje a Roma para discernir mi vocación, aunque al principio esto era más un viaje de diversión. Fue el 1 de enero de 2003 que el Señor me dio la gracia de decirle que sí al mirar a los ojos de San Juan Pablo II. Con su poderosa mirada, este hombre que apenas y podía estar de pie, me dio el valor para entregarle todo a nuestro Señor, tal como él lo había hecho durante toda su vida. Un día más tarde me encontraba en el altar de San Francisco Javier, donde el P. John Bartunek, LC nos dio una reflexión sobre la vida de este santo misionero y nos invitó a encomendarnos a él. Al rezar allí, me acordé que fui bautizado en la Catedral de San Francisco Xavier en Green Bay, y el celo misionero de este Santo me hizo caer en la cuenta de que Dios no me estaba llamado a la vida diocesana, sino a la vida religiosa. El 3 de enero, encomendé mi vida nuevamente a María mientras me incorporaba oficialmente al Movimiento Regnum Christi. Volví a casa con la convicción de que el Señor me estaba llamando para ser Legionario de Cristo, atraído por la misión de vivir como misionero de nuestro Señor.

Dos años más tarde, fui a Monterrey, México, donde profesé por primera vez los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Justo antes de eso, mi papá tomó la decisión de entrar al programa de diaconado para la Diócesis de Green Bay, fui entonces con mis papás a la Basílica de nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México para encomendarlo todo. Ahí nuevamente vimos la mano de Dios. Mientras estábamos en la basílica, mi madre perdió la sensibilidad en sus piernas. Mi papá y yo tuvimos que acercarnos para evitar que se cayera. Durante toda la semana en México, los pies de mi mamá se hinchaban y no sabía por qué (ella llegó a pensar que era por la sal en la comida mexicana). Dos semanas más tarde, después de que mis padres volvieran a Wisconsin, mi madre me llamó a México para darme una noticia realmente impactante… después de 14 años, estaba embarazada de mi hermana pequeña, Ava. Con esto, mi padre no podía continuar su camino al diaconado por el momento.4

5 años más después, hablando con mi padre por teléfono, me dijo que dos sacerdotes de la diócesis le habían comentado que él podía ser un buen diácono. En esos cinco años, él fue uno de los miembros fundadores de “Esto-Vir” (¡sé hombre!), un grupo de hombres católicos en la diócesis de Green Bay. Fundó un Club ConQuest en Green Bay. También fue invitado para ser miembro de la Junta de la Educación Católica de su parroquia. Entonces confrontó nuevamente su vocación al diaconado, mientras que al mismo tiempo, siguiendo una moción del Espíritu Santo, platiqué con Mons. David Ricken. Mons. Ricken acababa de ayudar a Mons. Chaput en la Visita Apostólica a la Legión en USA. Mons. Ricken me llegó a decir que él también pensaba que mi papá tenía vocación al diaconado y que platicaría con mi papá sobre esto.

Fue en ese momento que mi padre, con el beneplácito de mi mamá, decidió retomar lo que alguna vez inició 5 años atrás; comenzó oficialmente su camino hacia el diaconado. Cuando papá me dijo que Mons. Ricken había hablado con él (y de hecho él no sabía que yo había hablado primero con el obispo sobre esto) y que su formación al diaconado llevaría unos 5 años, ¡simplemente no me lo podía creer! Después de contar con mis dedos – literalmente – me di cuenta de que el Señor nos había puesto a los dos en un camino para ordenarnos diáconos al mismo tiempo.

En estos últimos 5 años, mi papá y un servidor hemos estado muy cercanos, no sólo como padre e hijo, sino también compartiendo una vocación; ambos reconocimos que Dios nos llamaba para servir a nuestros hermanos y hermanas. Y ahora que nos ordenamos diáconos, me doy cuenta también de que Dios nos quiere más unidos. Mi vocación viene de una madre y un padre que siempre confiaron en el Espíritu Santo y que vivían con una gran caridad preocupándose de los demás. Se podría decir que la vocación de mi padre inició en un diálogo inocente con su hijo. Y ahora, nuestra vocación nos reúne el 7 de mayo de 2016, en Pulaski, WI, donde los dos nos configuramos con Cristo Servidor, bajo la dirección y la cercanía de nuestra Madre del Cielo. Nuestra consagración a la Inmaculada Concepción se completa aquí, en la parroquia dedicada a la Asunción de María. Vamos junto a María a prepararnos para estar presentes al día siguiente, fiesta de la Ascensión del Señor, sirviendo los dos en el altar.

El sacerdote levantará con sus manos a nuestro Señor en la ofrenda, mientras nosotros, los diáconos, atestiguaremos junto al sacerdote cómo Cristo sube al cielo, en el día de la Ascensión. Aquí vamos a escuchar las palabras del ángel: “Hombres de Galilea, ¿por qué están aquí mirando al cielo?”. Y seremos enviados a testimoniar a los demás lo que presenciaremos cada día en el altar; ¡el amor y la misericordia de nuestro Señor!

Estando Jesús crucificado ya a punto de morir se conmovió al ver a su madre la Virgen María juntamente con Juan, su discípulo amado, juntamente con otras mujeres al pie de la cruz, todos ellos desechos de dolor al ver al Maestro agonizante. Éste se dirigió a María diciéndole: "Mujer, ahí tienes a tu hijo" y luego habló al discípulo complementando lo anterior: "He ahí a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa (Jn 19, 26-27).

Estas palabras de Jesús pueden interpretarse como un gesto caritativo y misericordioso hacia María y Juan para que conformasen un binomio madre e hijo. Pero hay también una interpretación válida de unos desposorios místicos entre Jesús y María, la Mujer constituida como la Nueva Eva que junto al Nuevo Adán, dan a luz a la Iglesia nacida del Corazón traspasado de Jesús agonizante. No olvidemos que, pocas horas antes en la Última Cena, Jesús manifestó su promesa de no dejar huérfanos a sus discípulos, garantizándoles que les enviaría al Espíritu Santo, la Rúaj Divina, para que como una madre les haga renacer en una sola familia.

Ambas promesas son distintas, pero se complementan en el plan de Dios. Jesús sabe que su plan redentor se ha cumplido inicialmente a cabalidad en la cruz y se hará visible en su resurrección y posteriormente en el envío del Espíritu Santo. Ha sido derrotado Satanás, el Ángel Tentador, y será expulsado del Reino de los Cielos, aunque seguirá en la tierra tratando de tentar a los hombres y destruir el plan divino de formar una familia humana de Santidad, Verdad y Caridad. Para ello era importante que los discípulos tuviesen un doble auxilio.

La primera Auxiliadora humana será la Virgen María que como madre será amada y reverenciada por los miembros de la Iglesia que la sentirán muy cercana a sus penas y alegrías, porque ella también los padeció en su vida mortal. Por otra parte la misma Virgen María les ayudará a renacer de la Auxiliadora Divina, la Rúaj Santa, en el bautismo y así formar parte de la Familia Trinitaria. Ambas madres se complementan y de alguna manera se fusionan, aunque sin confundirlas. María es la creatura humana que alcanzó en su vida terrena una santidad inigualable, por lo que Dios la asoció a su propia Familia. En cambio la Rúaj Divina ya desde toda la eternidad formaba parte de la Familia Trinitaria (Sb 8, 22; 9, 1-6).

Jesús, antes de morir, se dio cuenta que ambas madres eran necesarias para la prosecución del cumplimiento del plan de Dios. Por eso al final de la revelación bíblica el libro del Apocalipsis refiere cómo la Iglesia creyente clamaba insistentemente: “La Rúaj Santa y la Novia claman: “¡Marana tha!” (Ap 22, 17). Esta oración hebrea significa “Ven Señor”, dirigida a Jesús”, quien se revela como el Novio que viene a desposar a su Iglesia que brotó del Corazón de Jesús en la Cruz.

Recordemos que fue el Papa Pablo VI quien el 21 de noviembre de 1964 en la sesión de clausura de la tercera etapa conciliar, declaró a María como “Madre de la Iglesia”, la esposa de Cristo para que fuese honrada e invocada por todo el pueblo cristiano como Madre y Maestra.

También el santo Juan Pablo II, en su catequesis del 23 de abril de 1997, explicó que “Jesús en la cruz no proclamó formalmente la maternidad universal de María, pero instauró una relación materna concreta entre ella y el discípulo predilecto. En esta opción del Señor se puede descubrir la preocupación de que esa maternidad no sea interpretada en sentido vago, sino que indique la intensa y personal relación de María con cada uno de los cristianos. Ojalá que cada uno de nosotros, precisamente por esta maternidad universal concreta de María, reconozca plenamente en ella a su madre, encomendándose con confianza a su amor materno”.

Con Misas en el Santuario del Cobre (Cuba) y en la Ermita de la Caridad de Miami (Estados Unidos), los fieles cubanos celebraron ayer martes los 100 años de la proclamación de la Virgen de la Caridad como Patrona de la isla.

La celebración Eucarística en el santuario mariano del Cobre fue presidida por Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, acompañado por los obispos del país y cientos de fieles venidos de diferentes partes de la isla.

El 24 de septiembre de 1915 un grupo de veteranos de la guerra de independencia firmaron en el Santuario de la Virgen de la Caridad, en Santiago de Cuba, una carta dirigida a Benedicto XV para solicitarle que proclamara a esta devoción mariana como Patrona de la isla. El pedido fue recibido con agrado por el Pontífice quien, también a través de una carta, hizo la proclamación el 10 de mayo de 1916.

La carta de los veteranos de la independencia y fragmentos de la misiva de Benedicto XV fueron leídas durante la ceremonia.

Misa en Miami

Por su parte, los fieles residentes en Estados Unidos se reunieron en la Ermita de la Caridad en Miami para celebrar este centenario y recibir en procesión la imagen de la Virgen de la Caridad que el Papa Francisco trajo en 2015 de parte de los cubanos de la isla para sus hermanos en el exilio.

La Eucaristía en la Ermita fue presidida por el Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, quien afirmó que la imagen traída desde la isla es “un hermoso gesto de unidad, en el amor a esa Madre celestial que a todos nos cubre bajo su manto”.

En su homilía el Prelado reflexionó sobre el pasaje evangélico de la Anunciación y la visita de María a su prima Isabel. “La figura de María entra así en la historia del pueblo creyente. De la misma forma que llegó hasta la casa de su prima, llega también en silencio a nuestra casa para arrimar el hombro y darnos una mano (…), para escucharnos, para consolarnos, para compartir nuestras penas y nuestras alegrías; para estar a nuestro lado en todo momento y en todo lugar”, afirmó.

En ese sentido, Mons. Wenski recordó el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad por dos indígenas y un esclavo en la Bahía de Nipe 1612. “Llegó a Cuba como una celeste misionera balsera, empinada sobre un frágil madero”, vino para quedarse para siempre en la historia del pueblo cubano y “sigue sosteniendo la esperanza de los balseros, que hoy continúan enfrentando el peligroso mar que los separa de la ansiada libertad”.

“Y es que María de la Caridad no deja de interceder por nosotros. Como en las bodas de Caná, ella sigue diciéndole a Jesús: Hijo, a los cubanos les falta el vino de la esperanza; necesitan regresar a los valores del espíritu; no permitas que les falte la alegría, ni el don de la solidaridad; no permitas que olviden sus raíces o que las frustraciones, el tiempo y la distancia les amarguen el corazón”, expresó el Arzobispo.

“La Virgen de la Caridad se puso en camino hace más de cuatro siglos para visitar a un pueblo y se quedó con él. Ella, pequeña y callada, pero firme y tenaz, ha mantenido vivo el fuego de una fe que ninguna de las tormentas que ha azotado al pueblo cubano ha podido apagar. Ni siquiera la más agresiva campaña atea del gobierno comunista pudo sacarla de lo hondo del corazón de su pueblo, que hoy la aclama con las palabras de Santa Isabel: ¡Bendita tú entre todas la mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”, añadió.

Antes de culminar su homilía, Mons. Wenski invitó a los cubanos a ponerse en camino como María y ser “una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación”.

“Santa María de la Caridad, escucha al pueblo que esta noche has venido a visitar una vez más, y adelanta para Cuba la hora de la reconciliación en la verdad, acompañada de la libertad y la justicia. Que por la intercesión de María los cubanos sepan transitar ese camino estrecho entre el miedo que cede al mal y la violencia que bajo la ilusión de luchar contra el mal solamente lo empeora. Virgen de la Caridad del Cobre, ¡cúbrenos con tu manto! Amén”, culminó el Prelado.

Con motivo de la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra este domingo 8 de mayo, iMisión y la RIIAL organiza una “quedada en Twitter” el mismo día a las 21:30h (España); 15:30 (Colombia); 16:30 (Buenos Aires). Como en las ediciones anteriores, el encuentro digital servirá para interactuar con otros católicos que están presentes en el Sexto Continente, reflexionar acerca del tema de esta jornada “Comunicación y Misericordia un encuentro fecundo”, tema propuesto por el Papa Francisco para la Jornada de este año, y disfrutar de la comunión de la Iglesia durante una hora sin límites geográficos.

¿Qué es una “quedada” en Twitter?
Es un encuentro en Twitter, en el que conversamos en tiempo real, acerca de un tema propuesto con un mismo “Hashtag” (HT) o etiqueta que permite seguir la conversación y localizar y agrupar todos los tuits.

El hashtag elegido durante la hora de la “quedada” es #MiseriCOM16, y solo debe utilizarse a partir de la hora de inicio de la “quedada”. En los días previos, todo lo relacionado con la Jornada de las Comunicaciones se publicará con el HT #ComMisericordia50, designado como oficial por la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.

La delegación española de OMP también ha confirmado su participación a ese evento digital para celebrar la Jornada Mundial de las Comunicaciones.

Este sábado 07 y domingo 08 de mayo se realizará la Jornada Salesiana de Comunicación, en comunión a la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales en la Iglesia Universal.

La actividad se realizará en el Centro de Eventos Don Bosco – Fátima,Cochabamba. Inicia a hrs. 8:00 am. del primer día y culmina a hrs. 14:00 del segundo dia.

Los participantes de este encuentro son pertenecientes a las obras de la familia salesiana, con cupos destinados a estas. Se ha pedido principalmente que sean personas con familiarizadas con los medios digitales (Whatsapp, Facebook y correo electrónico) y que sean cercanas a las diferentes actividades pastorales que suceden en su obra.

Durante la actividad se trabajará en base a las obras que pertenece cada participante, con el siguiente programa:

Sábado 7

HORARIO ACTIVIDAD RESPONSABLE
8:00–9:30 Desayuno  
9:31–9:40 Oración Inicial Pastoral UCB
9:41–9:45 Saludo del Inspector P.Javier Ortiz
9:46–9:50 Saludo del Delegado deComunicación P. RenéMarca
9:51–10:50 Ser Apóstol yno quedarnos enSer Voluntarios Pastoral UCB
10:51–11:00 Refrigerio  
11:01–11:30 Introducción al “Añode la Misericordia” P. RenéMarca
11:31–11:45

Lecturaindividual delMensaje del Papapor la

Jornada delasComunicaciones Sociales

11:46–12:30 Compartirlas ideasprincipales engrupos RichardRomero
12:30–2:30 Almuerzo  
2:31– 4:30

Panel:

Iglesiay Mediosde Comunicación Redes socialesy evangelización Dependenciatecnológica

P. Fernando Carrillo

SECRAD UCB

UPAL

4:31– 5:30 Don BoscoComunicador P.JuanAparicio
5:31– 7:00

Presentacióndeobrassalesianasencomunicacn:

ARTESBOL

Boletín Salesiano

Movimiento Juvenil Salesiano

OficinadeProyectos (OIL) EscuelasPopulares DonBosco

Parroquias salesianas

UnidadesEducativasPrivadas

Proyecto DonBosco

OficinadeComunicación delaInspectoría

Tito Jaimes

Hno.Jorge Carvajal

Omayra Choque

RichardRomero

7:01– 8:00 Cena  
7:30–8:00 Visita al parquedelaFamilia Mabel Mantilla
10:00 Descanso  

 

Domingo8

7:00– 8:00 Eucaristía P. RenéMarca
8:00– 9:00 Desayuno  
9:15–11:00 Charla magistral:
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Lorgio Panozo UMSS

11:01–12:30 Taller de fotografía con celulares SECRAD UCB
12:31–2:00 Almuerzoy despedida P. RenéMarca
Martes, 03 Mayo 2016 14:46

P. Carlos Padilla: ¿Qué tal estás?

Tantas veces me hacen esta pregunta: ¿Qué tal estás? O yo mismo me la hago muchas veces. ¿Estoy bien? Quiero ser honesto y contestarme de verdad. Y pensar. Y cavar hondo. Y entregarle a Dios mis sueños porque no quiero dejar de soñar con lo que parece imposible.

Creo y abrazo mi vida. Abrazo mi pobreza que a veces me desconcierta. A veces no estoy bien. A veces estoy encantado. Pero me pregunto si conservo siempre esa sonrisa honda, grabada en el alma. Eso es lo que importa.

Quiero aprender a abrazar esos límites que me vuelven inseguro. De nuevo me sorprendo al verme tan pequeño. Pero miro a Dios agradecido. Sí, estoy bien.

Puedo llegar mucho más alto, es verdad. Puedo avanzar mucho más lejos, si me dejo hacer. Puedo ser mejor de lo que hoy siento, si no me doy por vencido. Puedo estar mejor, eso seguro, es posible. Si nunca dejo de creer. Si creo en lo imposible.

Como decía Simeone hablando de los valores de la vida: “El respeto, el no dejar de intentarlo, la perseverancia en las dificultades, levantarse, insistir, competir”. Todo es posible si lucho, si amo.

Hoy me detengo al borde de mi propio camino a mirar mi vida. A agradecer. A sonreír.

El otro día leía un texto de Khalil Gibran: “Quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad”.

Sostenerme desde dentro cuando todo se caiga a mi alrededor. No siempre saldré victorioso en los embates de la vida. Por eso quiero ser capaz de estar feliz conmigo mismo, en silencio, callado. Me gustaría tener esa estabilidad, esa paz del alma. Abrazarme torpemente. Levantarme después de haber caído.

Sé que “los discípulos quedaron llenos de alegría” porque habían visto a Jesús vivo, después de haberlo visto muerto. Ellos habían sufrido el abandono, la desesperación. Y ahora volvían a estar felices porque su gracia estaba en sus corazones.

Vivían llenos de la alegría de Dios resucitado. Con esa felicidad contagiosa del que sabe que su vida tiene una tonalidad eterna, una paz que todo lo transforma, una sonrisa profunda que nadie puede borrar.

Me gustaría que mi felicidad no dependiera de las piedras del camino, de los baches, de las caídas. Me gustaría que las sombras no apagaran nunca la luz del alma. Que mi felicidad no dependiera de cosas que no puedo controlar. Que mi paz no estuviera en juego en cada mal paso que pueda dar.

Me gustaría saber dónde poner bien el corazón para no confundirme al caminar por cañadas oscuras.

Como leía el otro día: “Llegar a conocer la verdadera alegría y la paz del corazón, seguros de estar intentando cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios, el fin último por el que existimos, el único fin para el que hemos sido creados. No hay mayor seguridad que pueda pedir el hombre ni mayor paz interior que pueda conocer”[1].

Tal vez no me acabo de creer que el sentido de mi vida sea hacer siempre la voluntad de Dios. O quizás me parece imposible seguir siempre sus pasos en el camino de la vida. Confiar y abrazarlo a Él cuando no sepa cómo abrazarme a mí mismo.

Cuando me encuentro de verdad con Jesús en el camino cambia el sentido de mi vida. Puede ser que no recuerde bien el día de ese encuentro.

Hoy quiero pensar en ese momento. ¿Cuándo fue? ¿Dónde me encontraba? En la película Resucitado hay un diálogo final que me conmueve. Cuando el tribuno, protagonista de la película, cuenta su historia en un albergue, le preguntan con dudas: “¿De verdad crees eso?”. Y él contesta: “Lo que sé es que ya no podré ser el mismo”.

Me impresiona esa respuesta. ¿De verdad me creo que Jesús va en mi camino, sostiene mis pasos, le da sentido a mis dudas, me abraza en mis miedos? ¿De verdad creo en la vida eterna que sueño y en ese amor infinito de Dios que me abraza cada mañana? ¿De verdad puedo decir que desde que me encontré con Jesús no he vuelto a ser el mismo?

Es la conversión verdadera del corazón. Es ese cambio definitivo que todos deseamos. Me gustaría decir siempre que no puedo ser el mismo después de haber conocido a Jesús.

Yo lo supe cuando me encontré con Él corriendo por mis caminos. Cuando lo vi en mi vida abrazando mi debilidad. Sosteniéndome y llamándome a correr a su lado. Ese abrazo de Jesús me hace ser distinto. Lo sé. Si Jesús toca mi corazón, ya no puedo ser el mismo.

Ese tribuno romano, orgulloso, lleno de sí mismo, que ansiaba una vida tranquila, una vida eterna llena de paz, se convierte de repente al encontrarse con Jesús vivo. Él lo había visto muerto. Y ahora sus miradas se encuentran. Ahora está vivo. Todo cambia.

Él quería una vida nueva. Quería vivir con paz en el alma. Por eso lo sigue. Quería saber la verdad, entender el sentido de todo.

Jesús se aparece a los que ama para estar con ellos. Quiere darles esperanza, a aquellos que tanto le aman. Jesús no quiere demostrar a nadie su poder sobre la muerte. Sólo quiere darnos una certeza para seguir caminando. La certeza de su abrazo, de su cercanía, de su mirada, de sus palabras.

Me conmueve el grito de los discípulos en la película cuando Jesús se va después de haber compartido con ellos la vida: “¡Jesús! ¡Vuelve!”. Quiero gritarle lo mismo a Jesús cada vez que pierdo sus pisadas por el camino y me lleno de dudas.

Me da vida esa presencia que todo lo transforma. Me gustaría saber por qué los miedos turban tanto el corazón cuando Él me falta. El miedo a perder, el miedo a no controlar la vida. El miedo a esa soledad oscura en la que no está Él. El miedo a no saber lo que viene en un futuro incierto.

No entiendo de futurologías. Y me da miedo ese presente que controlo torpemente. Quiero pedirle a Jesús que vuelva, que se quede conmigo en medio de mi mar revuelto, en medio de una vida loca que me desconcierta.

Tengo algunas certezas que me dan esperanza para caminar. Jesús está vivo en mi vida, en mi alma, en mi camino. En la sonrisa grabada en el corazón, en lo más hondo. He tocado su amor. Una y mil veces. He sentido su abrazo.

Y por eso creo que soy más capaz de amar, de abrazar. ¿Cómo podría amar si no hubiera sido amado? ¿Cómo lograr abrazar cuando no he sido abrazado? Le pido a Jesús que venga cada día, para cada miedo, para cada sueño.

[1] Walter Ciszek, Caminando por valles oscuros

El Consejo Boliviano de Laicos, se pronunció ante la problemática que viven los discapacitados en La Paz, que reclaman una renta de 500 Bs. Hicieron pública una carta dirigida al Presidente Evo Morales, pidiendo poner atención plena para solucionar el pedido de las personas con capacidades diferentes.

Texto completo de la carta

Señor
JUAN EVO MORALES AYMA
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia
Palacio de Gobierno
La Paz.-

Ref. APOYO SOLIDARIO DEL CONSEJO DE LAICAS Y LAICOS DE LA IGLESIA CATOLICA DE BOLIVIA A LA INSTALACIÓN DE DIALOGO CON LOS DISCAPACITADOS MARCHISTAS EN LA SEDE DE GOBIERNO.

Excelentísimo Señor Presidente:

Con profundo respeto a su alta dignidad, apelando a la sensibilidad que usted, siempre ha manifestado por las personas que en Bolivia sufren carencias materiales y desprotección para gozar de sus derechos a una vida digna en nuestro Estado Plurinacional, le rogamos encarecidamente instruya a quien corresponda, abrir una mesa de diálogo directo y con propuestas alternativas para atender las demandas del sector, en la medida de las posibilidades financieras del Estado, demandas que las personas con discapacidad están presentando en la ciudad de La Paz, ante el Gobierno que Ud. Preside.

Después de casi dos meses de sufrir penurias de todo tipo en una marcha en la que han hecho visible la penosa situación en la que viven, demandando un BONO SIMBOLICO que cubriría —en el mejor de los casos un 20 % de sus gastos mensuales—, se encuentran esperando respuesta, que hasta el momento ha sido negado por el Ministro del ramo.

Sería incomprensible de su parte, una negativa al diálogo ante una justa demanda de las personas que sufren discapacidad certificada y no tienen ningún medio de subsistencia para cubrir sus necesidades materiales más vitales.

Conocemos las dificultades que confrontan muchas personas, inclusive niñas y niños con una total discapacidad física que al mismo tiempo encuentran dificultades en los trámites de certificación de su grado de discapacidad. Entre las personas discapacitadas físicas que se encuentran en La Paz y en otras ciudades de Bolivia, hay un mínimo porcentaje de personas que poseen dicha certificación.

Es urgente que las instancias pertinentes del Gobierno, agilicen la certificación de las ciudadanas y ciudadanos que padecen discapacidad profunda y severa y que incluyan aquellos casos de discapacidad moderada, que exigen una ayuda especial para que obtengan dicha certificación que les permita acceder a la ayuda otorgada por su gobierno.

Agradecemos profundamente que éstas demandas, urgentes y necesarias de diálogo con resultados, tengan una respuesta inmediata y positiva. Los laicos de Bolivia oramos por Ud., y porque se lleguen a soluciones y acuerdos que permitan el retorno de los marchistas discapacitados que se encuentran en vigilia en la ciudad de La Paz, a sus lugares de origen.

Atentamente,

Consejo Boliviano de Laicos

Cochabamba 28 de abril de 2016

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Comunicado: “Llamados a acoger y cuidar el cuerpo como don de Dios”

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