Infodecom - Información de la comunidad
G. F. R.

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Durante la ceremonia de ordenación episcopal, el nuevo obispo auxiliar de Santiago, Jorge Concha Cayuqueo, se refirió especialmente a la ausencia de la mandataria en la novena región. En tanto, no descartó poder actuar como mediador ante el conflicto que viven las comunidades mapuche.

"Yo creo que sí, hace falta la presencia de la autoridad". Con estas palabras, el nuevo obispo auxiliar de Santiago, Jorge Concha Cayuqueo, se refirió a la ausencia de los miembros del Gobierno en la zona de La Araucanía.

El pronunciamiento del nuevo obispo se produjo durante la ceremonia de ordenación episcopal, presidida por el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, ocasión en la que también estuvieron presentes miembros de las comunidades indígenas residentes en Santiago.

En este sentido, el sacerdote, quien también es el primer descendiente mapuche en ocupar el cargo, recalcó que hace falta que la presidenta Michelle Bachelet asista personalmente a la región de La Araucanía para, en su opinión, hacer frente al conflicto que viven las comunidades en la zona.

Además, el obispo indicó que él estaría dispuesto a ser un puente, si es que la Iglesia se lo pide, para mediar ante el conflicto.

El papa Francisco ha expresado este lunes su profundo dolor por la trágica pérdida de vidas y los destrozos causados por el paso de la tormenta tropical Erika en el Caribe.

En un telegrama, firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y dirigido al obispo de Roseau (en Dominica), Mons. Gabriel Malzaire, el Pontífice envía "sus más sinceras condolencias a los familiares de los fallecidos" y asegura sus oraciones "a quienes están trabajando en las operaciones de rescate y asistencia".

Al encomendar a los muertos a la misericordia amorosa de Dios, el Santo Padre invoca "las bendiciones de la perseverancia, la esperanza y la paz sobre sus familias afligidas y todos los afectados por esta catástrofe", informó la Sala de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.

La tormenta tropical ha provocado al menos 20 muertos a su paso por el Caribe oriental, aunque por el momento se desconoce el número oficial. Uno de los países más afectados ha sido Dominica, que ha declarado 9 áreas de la isla como zonas de desastre a causa de las lluvias torrenciales.

El Papa Francisco nos ha invitado a celebrar, junto a nuestros hermanos de la Iglesia Ortodoxa, la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, para que toda la humanidad emprenda un camino de vida y de esperanza.

Papa Francisco está preocupado por lo que está pasando a nuestra casa: nuestros intereses económicos nos llevan a explotar la tierra; con nuestras malas costumbres no respetamos el medio ambiente; pero tampoco reconocemos la creación como un don de Dios, más bien tenemos una actitud de "patrones" sobre ella.

En su encíclica "Laudato si'", el Papa nos expresa la necesidad de un cambio radical con relación al uso de los bienes de la tierra.
Por eso nos invita a orar.

Necesitamos la ayuda de Dios para empezar un largo y profundo proceso de conversión: tener conciencia que la tierra es nuestra casa común, y aprender de San Francisco de Asís a considerarla como "una hermana, con la cual compartimos nuestra existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos".

Necesitamos la ayuda de Dios para "unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar".

Necesitamos la ayuda de Dios para que los responsables de los pueblos acojan la invitación urgente del Papa "a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta".

Unámonos a nuestros hermanos en esta Jornada, con nuestra oración y nuestra acción, pues como nos señala el Papa, estamos llamados "a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud".

Con afecto,
Mons. Tito Solari

"Una Iglesia memoriosa y testimonial", así la denomino Mons. Eugenio Scarpelllini a la Diócesis de El Alto luego de 21 años de misión en nuestro país, el aniversario fue celebrado con una ordenación diaconal de Jesús Eloy en una solemne eucaristia en la Catedral de collpani este sabado 29 de agosto.

"La celebramos a pocos días de la visita del Papa Francisco a nuestra tierra. Él vino a nosotros como "peregrino para confirmarnos en la fe". Ha puesto su mirada de pastor en nuestros rostros, en nuestro caminar y ha querido, con su presencia y con sus palabras, alentarnos para que seamos testimonio viviente del Padre misericordioso, misioneros de la esperanza que infunde el Evangelio a todo hombre y mujer sedientos de Dios.

Asimismo Mons. Eugenio recordó que estamos a pocos días de la realización del V Congreso Eucarístico Nacional en Tarija, para lo que la Diócesis prepara su Congreso Diocesano previo. "El tema "Pan partido para la vida del mundo" es invitación a hacer presente la memoria de la Pascua, a Jesucristo, Pan de vida, y hacer de nuestra Iglesia una gracia, un don para la vida del mundo".

Celebramos este aniversario acogiendo el don del Señor en la ordenación diaconal de nuestro hermano Jesús Eloy: nuestra Iglesia se enriquece por esta gracia de la vocación sacerdotal y su respuesta generosa al llamado del Señor.

Celebramos este aniversario en la fiesta litúrgica del Martirio de San Juan Bautista: un profeta testigo fiel de Dios, amante de la verdad, incansable anunciador de la proximidad del Reino del Padre.

Todos estos motivos están resumidos en el lema de animación que vemos colocado: "Iglesia memoriosa y testimonial". "La Iglesia es comunidad memoriosa", porque nace de la celebración de la Eucaristía, de la Pascua, de la muerte y resurrección de Jesús; vive haciendo presente constantemente este misterio como fuente de vida y es enviada al mundo ofreciendo la vida nueva de Cristo, Pan partido para todos los hombres.

De la Eucaristía nace la misión de la Iglesia, nuestra misión como "comunidad memoriosa", la Iglesia hace presente el banquete de la Eucaristía y el banquete de la Palabra, hace presente a Jesús que "quiere que participemos de su vida y, a través nuestro, se vaya multiplicando en nuestra sociedad". Es memoria de Cristo que por amor ha entregado su vida en la cruz y nos la da a nosotros nueva en la resurrección.

Una Iglesia memoriosa es una comunidad que testimonia la misericordia del Padre, que acoge al hermano, que va en búsqueda de la oveja que está lejos o se ha perdido, que se preocupa, al estilo de Jesús, de los más pequeños y pobres; una comunidad enraizada en el Evangelio y encarnada en la vida de los hermanos. Podríamos decir con un ojo leyendo los periódicos, los hechos de vida y el otro ojo leyendo el Evangelio, discerniendo a Jesús que nos habla hoy.

La Diócesis de El Alto ha de ser memoriosa y testimonial de la cruz de Cristo, la cruz que se manifiesta hoy en la vida de nuestros hermanos, en sus sufrimientos. Lo peor que nos puede pasar es acostumbrarnos al dolor de la gente, a las situaciones inhumanas. "Me conmuevo cuando veo a muchas madres cargando a sus hijos en las espaldas... cargando sobre sus hombros desilusiones, tristezas y amarguras, la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada. Cargando sobre sí el gozo y el dolor de una tierra. Ustedes llevan sobre sí la memoria de su pueblo"

La Diócesis de El Alto ha de ser memoriosa de la cruz de Cristo, cargándola con humildad y paciencia cuando es obstaculizada en su labor pastoral, cuando se la quiere marginar por posturas ideológicas finalizadas al poder personal o de grupo, cuando su presencia es incómoda y cuestionante, cuando en nuestros barrios quieren reducir nuestra presencia con métodos a veces abusivos o prepotentes.

Es allí donde hay que estar, permitiendo que estas situaciones nos purifiquen también; es allí donde hay que estar por fidelidad a nuestro pueblo sencillo, a nuestros niños y jóvenes, a las mamás solas, a las víctimas de violencia y abusos. Allí hay que estar para caminar con ellos y compartir con ellos la esperanza de la vida nueva de Cristo en la resurrección, para recordarles y testimoniarles que Dios los ama con un amor infinito y misericordioso.

"Hagan esto en memoria mía", "Ite, misa est" (Vayan, la misión está). La misión de Jesús de revelarnos el rostro misericordioso del Padre es nuestra misión, es entregada a nuestra iglesia, es actual, real. Es el misterio del Pan de vida que "nos da la certeza de lo que tenemos, de lo que somos, y. que si es tomado, si es bendecido y si es entregado, con el poder de Dios, con el poder de su amor, se convierte en pan de vida para los demás".

"Vayan por todo el mundo". El envío supone salir de donde estamos, de nuestros esquemas, de nuestras seguridades; supone cuestionarnos y desinstalarnos, no para criticar y borrar todo lo pasado (en nuestro pasado hay mucha riqueza, hay un recorrido de gracia y de compromiso pastoral muy grandes), sino para que la experiencia y sabiduría que el espíritu ha construido en nuestra Iglesia nos proyecte hacia el futuro para asumir los desafíos de nuestra ciudad El Alto y de las provincias donde se están viviendo cambios profundos. Salir implica ir hacia las periferias humanas, culturales y sociales; discernir los lugares donde parece que la gente se ha olvidado de Dios, aunque el mismo Dios está allí hablando y nos está llamando.

"Hagan que todos los pueblos sean mis discípulos". El envío supone ir al encuentro de nuestros hermanos, de manera especial hacia los más pobres, implica audacia, fidelidad y valentía porque nos pone en juego como testigos creíbles de Jesús: misioneros con sabor a Evangelio, con sabor y olor a Jesús.

Lo que más le ha impactado a la gente, de la visita del Papa Francisco a nuestra tierra, ha sido su cercanía, su sencillez y su humildad: es un ejemplo claro de cómo podemos ser pastores, agentes pastorales y laicos comprometidos al estilo de Jesús, de cómo podemos ser Iglesia memoriosa y testimonial.

Permítanme también una palabra para meditar con ustedes y con Jesús Eloy el sacramento de la Ordenación diaconal que estamos celebrando a partir de la fiesta del martirio de Juan Bautista. Juan Bautista había sido enviado por Dios para mostrar a todos que Cristo era el Mesías, la luz que salva y da la vida. Tenía que testimoniarlo a todos, para que todos creyeran por medio de él. Su testimonio era eficaz porque acompañaba el anuncio de Cristo, la invitación a la conversión con su estilo de vida sencillo, austero y humilde. Su testimonio fiel y audaz le causó la persecución y la muerte. Así mismo el diácono Felipe ( 2da lectura) sufre la persecución en contra de la primera Iglesia, pero no se desanima, baja a Samaria, el lugar de los paganos, de los rechazados, de los pecadores. Podríamos decir a la periferia religiosa, social y cultural de aquel tiempo. Y allí predica el evangelio de Jesús, sin miedo, con claridad y fidelidad. Su anuncio llega hasta a aquellos que estaban sumisos en la superstición de la magia de Simón y los conduce a la verdad de la fe en Jesús.

Como diácono, Jesús Eloy, deberás anunciar la Palabra de Dios con fidelidad y, para hacerlo, deberás alimentarte de ella todos los días y meditarla profundamente para llegar con ella al corazón de tus hermanos. A Felipe lo escuchaban porque veían las señales que realizaba. Como diácono estás llamado a vivir el "ministerio de la caridad con una atención privilegiada a los pobres, a las familias en dificultad, a los jóvenes desorientados en el camino de su vida, a las mujeres y niños que son abandonados o sufren violencia". Consagrado por la imposición de las manos del obispo serás memoria de Cristo que se hizo siervo por amor, que pasó haciendo el bien para todos. Desde este momento ya no tienes una vocación, eres "vocación", ya no tienes simplemente una misión, una tarea, eres "misión".

Vive esta nueva identidad de ministro de la caridad dócil al Espíritu del Señor que te enviará adonde él quiera, para allí encontrar a los hermanos y conducirlos a Cristo; vive este servicio con la alegría de haberte encontrado con Jesús y querer compartirlo con tus hermanos.

Queridos hermanos y hermanas, al celebrar este XXI Aniversario de nuestra Diócesis de El Alto, demos gracias a Dios por los innumerables beneficios que hemos recibido en estos años, invoquemos su Espíritu para que seamos testigos y memoria de Él, Pan partido para la vida del mundo.

Pongamos bajo la intercesión de María, la Virgen de Copacabana, que nos ha acompañado esta tarde como peregrinos hacia esta celebración, nuestra vida de Iglesia memoriosa y testimonial de su Hijo Jesús. Amén.

+ Eugenio Scarpellini

Obispo de la Diócesis de El Alto

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba pidió amor y unidad para nuestro departamento destacó durante su homilía que debemos agradecer a Dios por el don de la vida dijo que la eucaristía es nuestra acción de gracias por todo lo que Dios hace en nuestra vida, es un Dios que nos da la Palabra por eso hoy iniciamos el mes de la biblia, dijo. A Dios le interesa lo que nos está pasando por eso tenemos que agradecer a Dios.

Refiriéndose a la festividad de San Joaquín señaló que la festividad es el agradecimiento a Dios que nos acompaña que nos provee y que el mayor de los dones, la apertura a la vida de Joaquín y Ana a hecho posible que nazca María y que de ella nazca el Salvador.
Les invito a mirar a Dios y agradecer porque Él nos regala la vida, el trabajo, las fuerzas, las familias, nos regala una creación, dijo el prelado.

Que el norte, sud, este y oeste de nuestra ciudad exploten de amor y unidad dijo Mons, Oscar Aparicio "Si esta festividad explota en la alegría y gozo hay que explotar en amor y unidad, habrá que expresar nuestra vida espiritual y sentimientos en aquello que es fundamental, vivir como una sola familia", señaló.

Mons. Aparicio destacó a Cochabamba como un lugar Mariano "Que hermoso motivo saber que ha sido en su momento libertario ha sido ofrecida a la Virgen María por eso la Virgen de las Mercedes, la Virgen de Urcupiña", dijo.

Es la figura de la Virgen María que acompaña vela y vigila esta ciudad, María nuestra madre en cualquier advocación, puntualizó.

El martes 1 de septiembre a hrs. 19:00 en el colegio Josefina Bálsamo Cordecruz, se celebrará una solemne eucaristía por la consagración religiosa de Sor Yaneth Mejía, Sor Marinés Paredes y Sor Mayra Cuellar miembros del Instituto de Vida Consagrada Misioneras de las Bienaventuranzas. La ceremonia será presidida por Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz.

Después de seis años de vida religiosa estas jóvenes emiten los votos perpetuos. Para ellas es un bello camino de servicio, de amor, de entrega a Dios.

Son un claro ejemplo y un mensaje viviente que, como jóvenes, debemos entregarnos a la voluntad de Dios, servir a nuestro prójimo mediante los dones que Él nos ha dado ya sea como religiosos o religiosas, misioneros, profesionales, esposos o esposas, padres de familia o estudiantes. De este modo encontraremos la felicidad y tendremos una vida plena.

Además, en pleno Siglo XXI, jóvenes como ellas siguen evidenciando con su testimonio de vida que el primero, el más importante, y lo más hermoso es Dios y caminar con Él.

Invitamos a las Congregaciones Religiosas, Sacerdotes y pueblo de Dios a que nos unamos en oración por estas jóvenes y participemos de su alegría.

La celebración será el 1 de septiembre a hrs. 19:00 en las instalaciones del Colegio Josefina Bálsamo, barrio Cordecruz, 4to anillo, entre Av. Alemana y Av. 2 de Agosto.

Vestuarios de reciclado y mensajes de reflexión en contra la violencia a los niños caracterizaron la entrada de "Urcupiñita" en Quillacollo. Con esta entrada folklórica se puso fin a la festividad de la Virgen de Urcupiña.

Mensajes como: "Escucha a tus hijos con atención", fueron plasmados en carteles que los niños y niñas sostenían durante el recorrido.

El evento que aglutina a los más pequeños inició al promediar las 9:00. Fraternidades infantiles como tobas, waka tokoris, tinkus y morenadas realizaron su paso desde la plaza de la Sirena hasta la puerta del templo de San Ildefonso.

La agrupación "Centros Infantiles Quillacollo" participó con trajes hechos de material reciclable, plástico y yute. Los niños recrearon escenas de repudio en contra del infanticidio y la violencia infantil.

El alcalde de Quillacollo, Eduardo Mérida, informó que alrededor de 2.300 niños distribuidos en 19 fraternidades participaron del evento.

Afirmó que Urcupiñita es la única entrada infantil a nivel nacional. Para la próxima gestión se espera trasladarla a los días de la fiesta central.

La comandante regional de la Policía de Quillacollo, Lidia Senzano, informó que se desplegó alrededor de 600 uniformados para realizar controles durante todo el recorrido. Explicó que no se dividieron en grupos para realizar los controles pero que se cubrió todo el recorrido a lo largo de dos kilómetros.

El derroche de colorido y alegría en los niños caracterizó su paso por las calles hasta llegar a la puerta del templo de San Ildefonso donde se encontraba la Virgen de Urkupiña.

Durante su paso por el altar fueron recibidos con agua bendita.

La mañana de ayer, domingo, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, mons. Robert Flock presidió la confimación de 100 perdonas de la parroquia de Tacopaya.

Entre jovenes, personas adultas y ancianos, recibieron el Sacramento de la confirmación en una de los espacios deportivos de la comunidad. Todos los confirmandos estuvieron acompañados de sus familiares y amigos, haciendo que se convierta en gran fiesta de Tacopaya.

Durante su homilía, mons. Robert, pidió que exista una verdadero cambio de vida, con el apoyo de Dios; así porder lograr alejar al tentador de todas su acciones malignas.

TEXTO COMPLETO

Domingo B22 Confirmación Pongo

Queridos jóvenes,

Hoy reciben el sacramento de la Confirmación. ¿Cómo se sienten? ¿Qué importancia les tiene este hecho?
Ustedes ya fueron bautizados. Es decir, fueron adoptados como miembros de la familia de Dios nuestro Padre. Por el bautismo, la salvación que Jesús nos ganó en cruz, es para ustedes, para que no sean dominados por el pecado y el reino del mal, sino por la bondad y el amor de Dios.

Ustedes también han recibido su Primera Comunión, y ahora están invitados a la Cena del Señor en cada oportunidad.

Es que Jesús, que entregó su cuerpo y derramó su sangre por ustedes, les quiere tener cercano como amigos y hermanos. Les invita a familiarizarse con él, escuchando su Palabra en las lecturas y homilías de la Misa, y les invita a fortalecerse con su cuerpo, es decir, con la memoria y celebración de su infinito y muy personal amor por ustedes.

Ahora Jesucristo les quiere confirmar en su fe y pedir su colaboración en la tarea de hacer realidad el Reino de Dios. Para esto les da su Espíritu Santo con sus dones de Sabiduría e Inteligencia, Consejo y Fortaleza, Ciencia y Piedad y el Santo Temor de Dios. Estos dones son las mismas cualidades con que Jesús proclamaba que Dios es Padre y mostraba su amor para con todos.

En el Evangelio Jesús dijo: "Es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre».

¿Por qué salen estas cosas males del interior del hombre? ¿Por qué hay tanto mal en el mundo? Es, pues, la realidad de quienes están alejados de Dios. Son las cualidades de Satanás, del demonio, qué Jesús llama el príncipe de este mundo, porque habita en el corazón de todos los afectados por el pecado. Jesús lo quiere expulsar, primero con el perdón de los pecados, y luego llenando nuestros corazones con su Santo Espíritu.

Siglos antes de Cristo, Moisés dijo a los Israelitas, aquel pueblo que Dios había liberado de la esclavitud en Egipto y dado los Diez Mandamientos y otras leyes: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!". ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos?" Sin embargo, a pesar de las excelentes leyes que Dios dio, la genta volvía cada vez al mal. Porque leyes y mandamientos, aunque vengan de Dios no son suficientes.

Entonces Dios busca otra forma para hacer un pueblo sabio y prudente.En vez de mandamientos grabados en tablas de piedra, nos hace participar de su propio ser, busca habitar en nosotros. Primero nos rescata de la esclavitud del pecado, y luego viene a habitar en nosotros con su Espíritu.

Esto no es magia. Y ustedes saben que algunos hermanos, que han sido confirmados, luego hacen todas las malas cosas que Jesús observó como causa de impureza del hombre. Es qué, el Espíritu Santo es un huésped en el alma; pero si no le damos acogida, puede ser que se vaya. Jesús quiere ser nuestro amigo; pero si no nos importa su Palabra y si no queremos recibirlo en la Santa Comunión, entonces no se impone.

Por eso, es importante rechazar a Satanás y sus obras y seducciones, y dar la bienvenida a Jesús. Y esto lo tenemos que hacer constantemente, como uno hace en familia, acogiendo con cariño a los papás, hermanos e hijos. En la familia de Dios, lo hacemos por medio de los siete sacramentos, que ponen la Cruz y la Resurrección en todo lo que vivimos, que invitana Cristo y su Espíritu Santo en todo lo que hacemos.

Como ya mencioné, mediante la Confirmación, el Señor no solamente nos da un gran don, con su Espíritu Santo. También nos pide algo a cambio. Nos da la tarea de ser testigos de Jesús y su amor, nos da la vocación de colaborar en la llegada del Reino de Dios. No es que Dios condiciona su amor. Todo lo contrario, como demuestra la Cruz. Más bien, el Señor, al incluir a nosotros en el anuncio del Evangelio y en la transformación del mundo, nos permite hacer algo grande e importante. Nos acoge con confianza y nos hace partícipes de su poder en el mundo. Nos incluye en la batalla con el mal y en la alegría de su victoria.

Entonces, espero que Ustedes se sientan alegres y gozosos por recibir la Confirmación hoy, como también seriamente comprometidos con Jesús y con su Iglesia.

Mons. Roberto Flock

OBISPO AUXILIAR DE COCHABAMBA

 

En un comunicado publicado en la página web de la Conferencia Episcopal de Obispos de Venezuela, y firmado por el presidente de la Oficina de Justicia y Paz, Mons. Roberto Lückert León; y por el presidente de la Comisión de Pastoral Social Caritas, Mons. Baltazar Porras; se pide al Gobierno venezolano que terminen las deportaciones de colombianos en la zona fronteriza de Venezuela y los atropellos y violaciones de derechos humanos que se están registrando, a través de un uso desproporcionado de la fuerza, estigmatizando a todo un colectivo y violando garantías aseguradas en la Constitución nacional.

La frontera ha sido cerrada desde el 19 de agosto en el puente Simón Bolívar, que comunica al departamento de Cúcuta (Colombia) con San Antonio (Venezuela), por orden del presidente venezolano, Nicolás Maduro. El Gobierno venezolano dijo que es una campaña contra el contrabando y supuestos paramilitares, e incluyó el estado de excepción en seis municipios y la deportación de más de mil colombianos.

Texto completo:

He visto la aflicción de mi pueblo y he oído su clamor" Éxodo 3,7

Alto a los atropellos en las deportaciones.

Comunicado de la Comisión de Justicia y Paz de la CEV

SOBRE LA ACTUAL SITUACIÓN EN LA ZONA FRONTERIZA COLOMBO/VENEZOLANA

Los derechos humanos son los mismos para todos

1.- La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Venezuela, atenta a todo lo que tiene que ver con los derechos humanos, se encuentra profundamente preocupada por diversas denuncias sobre graves violaciones a los derechos humanos en el marco del Decreto de suspensión de garantías constitucionales en varios municipios de la frontera, pues es una situación que afecta a todos los que vivimos en Venezuela, dado que es inmensa la presencia de colombianos en nuestra tierra, y son más los vínculos de fraternidad y cooperación existentes. Más allá de diferencias o de situaciones irregulares, priva el respeto a la vida y a un trato cordial. No se puede estigmatizar a todo un colectivo de presuntos delitos sin el debido proceso y el derecho a la defensa.

2.-La Comisión ha estado monitoreando y recabando información sobre los acontecimientos que se han registrado en la frontera colombo/venezolana en los últimos días, y ante las graves denuncias sobre masivas deportaciones de ciudadanos de nacionalidad colombiana, que sin ningún tipo de procedimiento previo, no se les ha garantizado un debido proceso establecido en nuestra Constitución y en tratados internacionales de Derechos Humanos debidamente suscritos y ratificados por Venezuela.

3.- Hemos tenido conocimiento que muchas de estas personas han sido obligadas a salir de manera abrupta, sin enseres, sin alimentos, muchos de ellos solo con la ropa que llevan puesta, sus casas allanadas sin ninguna orden judicial y destruidas; en algunos casos fueron robadas las pertenencias de aquellos pobres moradores.

4.- A ello se une el drama de ver familias separadas, especialmente madres y padres que han sido obligadas a dejar a sus hijos menores en territorio venezolano, y más grave aún resulta de enorme preocupación la utilización del poder punitivo del Estado para criminalizar a estos ciudadanos de origen colombianos como miembros de grupos irregulares.

5.- Condenamos cualquier actuación de esta naturaleza y hacemos un llamado a las autoridades venezolanas a aplicar todas aquellas medidas destinadas a garantizar el debido proceso y la integridad física de las personas, con especial énfasis en el derecho a la vida y lo propuesto en nuestra Constitución y leyes.

6.- Expresamos nuestra preocupación porque persisten las denuncias sobre un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza por parte de agentes de seguridad del Estado, encargada de realizar dicho operativo. En un estado democrático de derecho y de justicia, no es posible aceptar que en aras de la defensa nacional, la seguridad y la soberanía, se hagan procedimientos militares de alta peligrosidad contra la población civil.

7.- Hacemos un llamado a las autoridades garantes de los Derechos Humanos de ambos países para que este problema que nos afecta a todos, tenga una rápida solución y que no se convierta en un problema político o ideológico, ni en una ocasión para promover la xenofobia o el desprecio de ningún ciudadano por razón de su origen.

8.- Nos solidarizamos con los millones de colombianos que han hecho vida en nuestra patria y nos han enriquecido con sus virtudes y capacidades. No hay familia venezolana que no tenga vínculos consanguíneos, de afinidad, de trabajo o de cualquier otra índole con nuestros hermanos colombianos lo que nos ha permitido vivir en fraternidad. A todos los familiares de las víctimas, les expresamos nuestra solidaridad y oración en estos momentos de tristeza y dolor. Pedimos a todos orar intensamente y colaborar con nuestros hermanos evitando cualquier estigmatización.

9.- En estos dolorosos momentos hacemos un llamado a la sensatez y a la calma. Que la condición de cristianos de la inmensa mayoría mueva las fibras de la solidaridad, de la misericordia, del perdón, y desterremos todo lo que nos lleve al desprecio, a la violencia, o a la guerra. Pedimos perdón porque los hechos y dichos sobre nuestros hermanos colombianos no representan el sentir de nuestro pueblo.

Exigimos

Que se restituya la normalidad cuanto antes, pues son más las penurias y zozobras que viven quienes habitan a ambos lados de la frontera, y no sólo a ellos, sino a toda la población de los dos países que siguen con estupor el desarrollo de los acontecimientos, a todas luces, denigrantes de la condición de seres civilizados y hermanos.

Devolución de bienes: muchas de las personas deportadas no han podido llevarse sus pertenencias que han quedado en el territorio venezolano, es de justicia devolver a quienes pertenecen los bienes inmuebles y de demás rubros; es urgente que la familia se reunifique en la totalidad de sus miembros para evitar una crisis humanitaria por deportaciones masivas, para ello deseamos como venezolanos ver la respuesta del Poder Moral en pleno, no justificando acciones, sino trabajando para que se respeten los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, sean Venezolanos o Colombianos.

Sabemos de los dolores y tristeza en tantas personas que han sufrido y siguen sufriendo por estas acciones. Expresamos nuestra solidaridad y esperanza en estos momentos de angustia. Los ciudadanos venezolanos nos sentimos hermanos del vecino país, nunca han sido extraños, sino que tenemos una historia común. Estas acciones efectistas deben ponernos a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, sobre las responsabilidades de la dirigencia política y militar en la conducción de nuestra nación, sobre la paz interna y lo que queremos y anhelamos los venezolanos.

EL ESTADO TIENE LA OBLIGACIÓN DE GARANTIZAR LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS SUS CIUDADANOS INCLUYENDO LOS EXTRANJEROS BAJO SU JURISDICCION

En Caracas, a los 28 días del mes de Agosto del 2015

+Mons. Roberto Lückert León
Presidente de la Oficina de Justicia y Paz

+ Mons. Baltazar Porras
Presidente de la Comisión de Pastoral Social Caritas

"El cumplimiento literal de los preceptos es estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actos concretos", afirmó el Papa Francisco en sus palabras, antes del rezo mariano, del XXII domingo del Tiempo Ordinario. Dirigiéndose a los miles de fieles y peregrinos de tantas partes del mundo, que una vez más se dieron cita en la Plaza de San Pedro, deseosos de escuchar sus palabras.

El Obispo Roma, comentando el Evangelio de San Marcos, que la liturgia presenta este último domingo de agosto, destacó «la discusión entre Jesús y algunos fariseos sobre el valor de la tradición de los ancianos. Jesús definía estas normas como preceptos de los hombres (Cfr. Mc 7,7) y que no deben ocupar jamás el lugar de los mandamientos de Dios». El Pontífice dijo, que la respuesta de Jesús a aquellos que lo cuestionaban sobre la actitud de sus discípulos de trasgredir las normas, en especial, los preceptos de la purificación exterior del cuerpo; tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: "Porque dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradición de los hombres". Son palabras que nos llenan de admiración por nuestro Maestro, señalo el Santo Padre, porque en Él sentimos que está la verdad y que su sabiduría nos libera de los prejuicios.

En este sentido, el Sucesor de Pedro invitó a estar atentos a considerar "que el cumplimiento exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos". Existe el peligro dijo el Papa, "de considerarnos mejores de los demás por el sólo hecho de seguir las reglas, las costumbres, incluso sino amamos al prójimo, somos duros de corazón y orgullosos. El cumplimiento literal de los preceptos, añadió Francisco, es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, los débiles, los oprimidos".

Prosiguiendo su exhortación, el Pontífice señaló que "Jesús focaliza la atención en un aspecto más profundo y afirma que son las cosas que salen del corazón del hombre lo que lo hace impuro". Con esto dijo el Papa, se subraya la primacía de la interioridad, del corazón. Las actitudes exteriores son la consecuencia de cuanto hemos decidido en el corazón. La frontera entre el bien y el mal, agregó el Obispo de Roma, no pasa fuera de nosotros, sino dentro de nosotros, en nuestra conciencia. Por lo tanto, dijo el Papa, nuestro corazón debe ser purificado y convertirse. "Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncien palabras sinceras de amor, de misericordia, de perdón".

Texto completo de las palabras del Papa antes del rezo del Ángelus:

Queridos hermanos hermanas, buenos dias

El Evangelio de este domingo presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» (Mc 7,3) que Jesús, refiriéndose al profeta Isaías, define «preceptos de hombres» (v. 7) y que jamás deben tomar el lugar del «mandamiento de Dios» (v. 8). Las antiguas prescripciones en cuestión comprendían no sólo los preceptos de Dios revelados a Moisés, sino una serie de dictámenes que especificaban las indicaciones de la ley mosaica. Los interlocutores aplicaban tales normas de manera más bien escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por lo tanto, recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de aquellas, de manera particular las que se referían a la purificación exterior del cuerpo (cfr v. 5). La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamento profético: «Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres» (v. 8). Son palabras que nos colman de admiración por nuestro Maestro: sentimos que en Él está la verdad y que su sabiduría nos libra de los prejuicios.

Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere poner en guardia también a nosotros, hoy, del considerar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. Como en ese entonces para los fariseos, existe también para nosotros el peligro de creernos en lo correcto, o peor, mejores de los otros por el sólo hecho de observar las reglas, las usanzas, también si no amamos al prójimo, somos duros de corazón, somos soberbios y orgullosos. La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, a los débiles, a los oprimidos. Todos sabemos: en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en nuestros barrios, cuánto daño hacen a la Iglesia y son motivo de escándalo, aquellas personas que se profesan tan católicas y van a menudo a la iglesia, pero después, en su vida cotidiana descuidan a la familia, hablan mal de los demás, etc. Esto es lo que Jesús condena porque es un antitestimonio cristiano

Continuando con su exortación, Jesús focaliza la atención sobre un aspecto más profundo y afirma: «Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre» (v. 15). De esta manera subraya el primado de la interioridad, el primado del "corazón": no son las cosas exteriores las que nos hacen o no santos, sino el corazón que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón. No al revés. Con actitudes exteriores. Si el corazón no cambia, no somos buenos cristianos. La frontera entre el bien y el mal no pasa fuera de nosotros sino más bien dentro de nosotros, podemos preguntarnos: ¿dónde está mi corazón? Jesús decía: "tu tesoro está donde está tu corazón". ¿Cúal es mi tesoro? ¿Es Jesús y su doctrina? Entonces el corazón es bueno. O el tesoro ¿es otra cosa? Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y debe convertirse. Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor - todo tiene un doblez, una doble vida-, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer solamente el corazón sincero y purificado.

Pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen Santa, darnos un corazón puro, libre de toda hipocresía. Este es el adjetivo que Jesús da a los fariseos: "hipócritas", porque dicen una cosa y hacen otra. Un corazón libre de hipocresía, para que seamos capaces de vivir según el espíritu de la ley y alcanzar su finalidad, que es el amor.

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Mons. Aparicio en la Fiesta de Urkupiña

Vº Congreso Eucarístico Nacional 16-20/IX/2015

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