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G. F. R.

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El Consejo Boliviano de Laicos, se pronunció ante la problemática que viven los discapacitados en La Paz, que reclaman una renta de 500 Bs. Hicieron pública una carta dirigida al Presidente Evo Morales, pidiendo poner atención plena para solucionar el pedido de las personas con capacidades diferentes.

Texto completo de la carta

Señor
JUAN EVO MORALES AYMA
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia
Palacio de Gobierno
La Paz.-

Ref. APOYO SOLIDARIO DEL CONSEJO DE LAICAS Y LAICOS DE LA IGLESIA CATOLICA DE BOLIVIA A LA INSTALACIÓN DE DIALOGO CON LOS DISCAPACITADOS MARCHISTAS EN LA SEDE DE GOBIERNO.

Excelentísimo Señor Presidente:

Con profundo respeto a su alta dignidad, apelando a la sensibilidad que usted, siempre ha manifestado por las personas que en Bolivia sufren carencias materiales y desprotección para gozar de sus derechos a una vida digna en nuestro Estado Plurinacional, le rogamos encarecidamente instruya a quien corresponda, abrir una mesa de diálogo directo y con propuestas alternativas para atender las demandas del sector, en la medida de las posibilidades financieras del Estado, demandas que las personas con discapacidad están presentando en la ciudad de La Paz, ante el Gobierno que Ud. Preside.

Después de casi dos meses de sufrir penurias de todo tipo en una marcha en la que han hecho visible la penosa situación en la que viven, demandando un BONO SIMBOLICO que cubriría —en el mejor de los casos un 20 % de sus gastos mensuales—, se encuentran esperando respuesta, que hasta el momento ha sido negado por el Ministro del ramo.

Sería incomprensible de su parte, una negativa al diálogo ante una justa demanda de las personas que sufren discapacidad certificada y no tienen ningún medio de subsistencia para cubrir sus necesidades materiales más vitales.

Conocemos las dificultades que confrontan muchas personas, inclusive niñas y niños con una total discapacidad física que al mismo tiempo encuentran dificultades en los trámites de certificación de su grado de discapacidad. Entre las personas discapacitadas físicas que se encuentran en La Paz y en otras ciudades de Bolivia, hay un mínimo porcentaje de personas que poseen dicha certificación.

Es urgente que las instancias pertinentes del Gobierno, agilicen la certificación de las ciudadanas y ciudadanos que padecen discapacidad profunda y severa y que incluyan aquellos casos de discapacidad moderada, que exigen una ayuda especial para que obtengan dicha certificación que les permita acceder a la ayuda otorgada por su gobierno.

Agradecemos profundamente que éstas demandas, urgentes y necesarias de diálogo con resultados, tengan una respuesta inmediata y positiva. Los laicos de Bolivia oramos por Ud., y porque se lleguen a soluciones y acuerdos que permitan el retorno de los marchistas discapacitados que se encuentran en vigilia en la ciudad de La Paz, a sus lugares de origen.

Atentamente,

Consejo Boliviano de Laicos

Cochabamba 28 de abril de 2016

La parábola del buen samaritano ha sido el centro de la catequesis del Papa Francisco en la última audiencia general de este mes de abril.

“En los gestos concretos de misericordia del buen samaritano reconocemos el modo de actuar de Dios, que se ha revelado en la historia por medio de acciones marcadas por la compasión. Él no ignora nuestros dolores y sabe cuánto necesitamos de su ayuda y consuelo, se hace cercano y no nos abandona nunca”, explicó el Obispo de Roma.

Con la parábola del buen samaritano Jesús “nos enseña que para heredar la vida eterna tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos” ya que “no es automático que quien frecuenta la casa de Dios y conoce su misericordia sepa amar al prójimo”.

“El amor cristiano es un amor comprometido que se hace concreto en la vida”, dijo el Pontífice quien agregó que “el verdadero amor tampoco hace distinciones entre personas, sino que ve a todos como prójimos que necesitan de nuestra ayuda y cercanía”.

Al finalizar, el Papa aseguró que “si queremos heredar la vida eterna, no podemos ignorar el sufrimiento de los hombres, si lo hiciéramos estaríamos ignorando a Dios” e invitó a acoger “la llamada de Jesús a ser buenos samaritanos y a hacernos siervos los unos de los otros, como Él nos ha enseñado”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy reflexionamos sobre la parábola del buen samaritano (Cfr. Lc 10,25-37). Un doctor de la Ley pone a prueba a Jesús con esta pregunta: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?» (v. 25). Jesús le pide dar a él mismo la respuesta, y él lo da perfectamente: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo» (v. 27). Jesús entonces concluye: «obra así y alcanzarás la vida» (v. 28).

Entonces aquel hombre hace otra pregunta, que se hace muy preciosa para nosotros: «¿Y quién es mi prójimo?» (v. 29), y presupone: “¿mis parientes? ¿mis connacionales? ¿Aquellos de mi misma religión?...”. En fin, quiere una regla clara que le permita clasificar a los demás en “prójimo” y “no prójimo”, en aquellos que pueden convertirse en prójimos y en aquellos que no pueden hacerse prójimos.

Y Jesús responde con una parábola, que pone en escena a un sacerdote, un levita y un samaritano. Los dos primeros son figuras relacionadas con el culto del templo; el tercero es un judío cismático, considerado como un extranjero, pagano e impuro, es decir el samaritano. En el camino de Jerusalén a Jericó el sacerdote y el levita se encuentran con un hombre moribundo, que los ladrones han asaltado, robado y abandonado. La Ley del Señor en situaciones símiles preveía la obligación de socorrerlo, pero ambos pasan de largo sin detenerse. Tenían prisa. El sacerdote, tal vez, ha mirado el reloj y ha dicho: “pero, llegare tarde a la Misa… Debo decir la Misa”. Y el otro ha dicho: “pero, no sé si la Ley me lo permite, porque hay sangre ahí y quedare impuro…”. Van por otro camino y no se acercan. Y aquí la parábola nos ofrece una primera enseñanza: no es automático que quien frecuenta la casa de Dios y conoce su misericordia sepa amar al prójimo. ¡No es automático! Tú puedes conocer toda la Biblia, tú puedes conocer todas las normas litúrgicas, tú puedes conocer toda la teología, pero del conocer no es automático el amar: el amar tiene otro camino, el amor tiene otro camino. Con inteligencia, pero con algo más… El sacerdote y el levita ven, pero ignoran; miran, pero no proveen. Ni siquiera existe un verdadero culto si ello no se traduce en servicio al prójimo. No lo olvidemos jamás: ante el sufrimiento de tanta gente agotada por el hambre, por la violencia y la injusticia, no podemos permanecer como espectadores. ¡Ignorar el sufrimiento del hombre, ¿qué cosa significa? Significa ignorar a Dios! Si yo no me acerco a aquel hombre, a aquella mujer, a aquel niño, a aquel anciano o aquella anciana que sufre, no me acerco a Dios.

Pero, vayamos al centro de la parábola: el samaritano, es decir, aquel despreciado, aquel sobre quien nadie habría apostado nada, y que de todos modos también él tenía sus deberes y sus cosas por hacer, cuando vio al hombre herido, no pasó de largo como los otros dos, que estaban relacionados con el Templo, sino «lo vio y se conmovió» (v.33). Así dice el Evangelio: “Tuvo compasión”, es decir, ¡el corazón, las vísceras, se han conmovido! Esta ahí la diferencia. Los otros dos “vieron”, pero sus corazones permanecieron cerrados, fríos. En cambio, el corazón del samaritano era sintonizado con el corazón de Dios. De hecho, la “compasión” es una característica esencial de la misericordia de Dios. Dios tiene compasión de nosotros. ¿Qué cosa quiere decir? Sufre con nosotros, nuestros sufrimientos Él lo siente. Compasión: “compartir con”. El verbo indica que las vísceras se mueven y tiemblan a la vista del mal del hombre. Y en los gestos y en las acciones del buen samaritano reconocemos el actuar misericordioso de Dios en toda la historia de la salvación. Es la misma compasión con la cual el Señor viene a encontrar a cada uno de nosotros: Él no nos ignora, conoce nuestros dolores, sabe cuánta necesidad tenemos de ayuda y consolación. Esta cerca y no nos abandona jamás. Pero podemos, cada uno de nosotros, hacernos la pregunta y responder en el corazón: “¿Yo lo creo? ¿Yo creo que el Señor tiene compasión de mí, así como soy, pecador, con tantos problemas y tantas cosas?”. Pensar en esto y la respuesta es: “¡Sí!”. Pero, cada uno debe mirar en el corazón si tiene la fe en esta compasión de Dios, de Dios bueno que se acerca, nos cura, nos acaricia. Y si nosotros lo rechazamos, Él espera: ¡es paciente! Siempre junto a nosotros.

El samaritano se comporta con verdadera misericordia: venda las heridas de aquel hombre, lo lleva a un albergue, lo cuida personalmente, provee a su asistencia. Todo esto nos enseña que la compasión, el amor, no es un sentimiento vago, sino significa cuidar al otro hasta pagar personalmente. Significa comprometerse cumpliendo todos los pasos necesarios para “acercarse” al otro hasta identificarse con él: «amaras a tu prójimo como a ti mismo». Este es el mandamiento del Señor.

Concluida la parábola, Jesús devuelve la pregunta al doctor de la Ley y le pide: «¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?» (v. 36). La respuesta es finalmente inequivocable: «El que tuvo compasión de él» (v. 37). Al inicio de la parábola para el sacerdote y el levita el prójimo era el moribundo; al final el prójimo es el samaritano que se ha hecho cercano. Jesús cambia la prospectiva: no clasificar a los demás para ver quién es el prójimo y quién no lo es. Tú puedes hacerte prójimo de quien se encuentra en la necesidad, y lo serás si en tu corazón tienes compasión, es decir, tienes esa capacidad de sufrir con el otro.

¡Esta parábola es un estupendo regalo para todos nosotros, y también un compromiso! A cada uno de nosotros Jesús repite lo que le dijo al doctor de la Ley: «Ve, y procede tú de la misma manera» (v. 37). Estamos todos llamados a recorrer el mismo camino del buen samaritano, que es la figura de Cristo: Jesús se inclinó hacia nosotros, se ha hecho nuestro siervo, y así nos ha salvado, para que también nosotros podamos amarnos como Él nos ha amado, del mismo modo. ¡Gracias!

La Arquidiócesis de Cochabamba ya cuenta con una nueva mesa directiva del Consejo Jurisdiccional de Laicos. La Asamblea electiva tuvo lugar en la casa de Mons. Oscar Aparicio, el día jueves 21 de Abril a hrs. 19:00.

Estuvieron presentes representantes de parroquias y movimientos laicales, los cuales eligieron al nuevo Directorio. Fruto de una votación fueron elegidas las siguientes personas en las diferentes carteras: a) Presidente: Hugo Balcázar del Apostolado de la Nueva Evangelización (ANE) b) Vice presidenta: Carla Delgadillo de la Asociación de Damas Salesianas (ADS) c) Tesorero: Oscar Torrico de la parroquia Madre de la Divina Providencia (Hospicio) d) Secretaria de Actas: Verónica Torrico de la Orden de Franciscanos Seglares (OFS) e) Vocal: Vivian Arandia del Movimiento Focolares f) Vocal: Víctor Cladera de la parroquia Ntra. Sra. Del Carmen y San Maximiliano Kolbe (Quintanilla.)

La nueva directiva tuvo la bendición de Mons. Oscar Aparicio y fue posesionada por el presidente del Consejo Boliviano de Laicos, Richard Romero. La anterior directiva logró iniciar los contactos con las diferentes organizaciones de laicos, pero lastimosamente no lograron llegar a todas.

Las parroquias son aún un espacio por trabajar en la organización de laicos comentaron en el informe de la gestión anterior. Dos personas del anterior directorio están presentes en el actual y de seguro la experiencia que han adquirido en el camino será un apoyo para los otros miembros del directorio. A pocos minutos de haber sido posesionados ya fijaron su primera reunión para el jueves 28 en ambientes de la parroquia Hospicio.

Allí coordinarán algunos aspectos del inicio de su gestión y analizarán la convocatoria para presidentes de Consejos Jurisdiccionales de Laicos de Bolivia programado para los días sábado 31 de abril y domingo 1 de mayo en la ciudad de Cochabamba. Felicidades al nuevo Directorio y que el Espíritu Santo les continúe regalando sus dones para servir al pueblo de Dios.

El presidente sugiere a la Iglesia boliviana que conforme su propio partido político a favor del imperio. Los obispos publicaron una carta sobre la realidad nacional, vista por ellos y sobre las esperanzas que entienden que tenemos todos. Como toda opinión, es discutible. Puede ser una visión parcial, sesgada o incompleta, como pueden haber dado en el clavo. Era su parecer, tan valioso como el de cualquiera.

Por muy discutible que sea la carta, el presidente no la puede discutir. No sabe hacerlo. Es superior a sus fuerzas. Si lo alaban, baila y ríe. Si lo critican, odia y golpea. No sabe dialogar, no entiende cómo se hace. No acepta que en su entorno haya nada que no sea sumisión. Y lo más curioso de este caso es que la respuesta a los obispos transparenta ese carácter imperialista que le sale por los poros, precisamente cuando es más urgente el diálogo.

¿Acaso el imperialismo es bueno o malo, según el origen étnico del que abusa del poder? ¿Acaso unos pueden sojuzgar a un pueblo y otros no? ¿Los espejitos que regalaban los conquistadores para colonizar son malos y los millones del Fondo Indígena se convierten en buenos porque son de don Evo Morales? ¿Los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy no son también espejitos engañosos? ¿No son otra triquiñuela para conquistar la benevolencia de los que se quiere sojuzgar? ¿La masacre de Chaparina era liberadora y la liberación de los indígenas en Rurrenabaque fue imperialista? ¿Regalar las mejores minas y las mejores vetas a la minería privada, disfrazada de cooperativas, es antiimperialista? ¿Comprarse el avión más caro del mercado, cuando no hay dinero para tener jueces en los juzgados ni médicos en los hospitales, es antiimperialista? ¿Mantener a los niños campesinos en escuelas que los atrofian, en lugar de hacerlos crecer, es liberador? ¿Son antiimperialistas los que ofrecen droga en la puerta de las escuelas? ¿Criticar los errores es imperialista?

Señor presidente, los obispos pueden estar equivocados, pero es evidente que las críticas no son imperialistas. Son buenas y necesarias. Mucho de lo que hacen usted y su Gobierno sí es imperialista. Por ejemplo, ellos en ningún momento han propuesto que se deje sin trabajo y sin comida a los que votaron por el No en el referéndum. ¿No le recuerda esa orden lo que hicieron en alguna ocasión los españoles a los indígenas?

Usted ya tiene su partido, ¿por qué, antes de sugerir nuevos partidos, no intenta hacer al suyo más auténtico? Nos lo prometió

El domingo del Buen Pastor, Mons. Oscar Aparicio Céspedes, Arzobispo de Cochabamba presidió la Eucaristía dominical en la Catedral de San Sebastián.

Durante su homilía reflexionó sobre la importante misión del Pastor. Mencionó que “No hay Pastor sin rebaño”, refiriéndonos a que somos el Rebaño que Dios ama y por ende cuida y acompaña, en los momentos de alegría como de penar.
“Dios está atento a nuestras necesidades, nos ama y nos tiene en sus manos. Dios resucitado nos sujeta en sus manos, las manos crucificadas, heridas por los clavos son las que nos cuidan y acurrucan para no dejarnos”. Dijo Mons. Oscar refiriéndose a Cristo el Buen Pastor que por su resurrección se convierte en el eterno pastor de su grey. “Estamos tatuados en las manos de Dios”. Se refirió también al cariño y cercanía de Dios, que como una madre no dejará que le pase nada a ninguno de sus hijos. “Dios nos lleva en sus hombros”.

Invitó a poner confianza en el Buen Pastor principalmente reconociendo la fragilidad humana que necesita del amor. También invitó a orar por vocaciones. “Oremos por las vocaciones, pero principalmente por las familias que son los espacios para hacer crecer la vocación”.

Remarcó de forma particular la situación de los pastores de cada jurisdicción eclesial de Bolivia, quienes viendo la realidad de sus comunidades expresan su preocupación por lo que sucede. Es el caso de la Carta Pastoral sobre Narcotráfico y drogadicción “Es una preocupación la realidad de nuestra sociedad, que destroza las familias por eso hicimos un llamado a todos para enfrentar este flagelo, a todas las instituciones, para cuidar a nuestra niñez y juventud.

También se refirió a la situación del aborto, que disimuladamente quiere ingresar en las leyes en Bolivia. “Pedimos respeto a la vida, principalmente desde la concepción. Cualquier cosa que incite al aborto es algo que va contra Dios.

Expresó su pesar por las acciones de los discapacitados. “Pedimos atención a los más pobres, a los más necesitados. Pedimos que nuestros hermanos que están marchando sean atendidos. “Les invito a poner la mirada en nuestros hermanos discapacitados, que sufren por reclamos sobre sus necesidades”.

Concluyó su homilía diciendo: “Estamos para trabajar con nuestro pueblo. Si preocuparnos por las problemáticas de los que sufren en encerrase en las sacristías. Las sacristías están en las calles, en este mundo, en los más necesitados”.

El Papa Francisco celebró una nueva Audiencia General en la Plaza de San Pedro del Vaticano y explicó que el amor de Dios llega a todos los pecadores y no juzga por las apariencias, sino que ama con sinceridad.

De nuevo, el Santo Padre dedicó la catequesis a un aspecto de la misericordia de Dios, en esta ocasión con un comentario al pasaje del Evangelio de San Lucas en el que se narra cómo Jesús es acogido por un fariseo. “Este había querido invitar a Jesús a su casa porque había escuchado hablar bien de Él como de un gran profeta”, explicó Francisco.

“Mientras se encuentran sentados en el almuerzo, entra una mujer conocida por todos en la ciudad por ser una pecadora. Ésta, sin decir una palabra, se pone a los pies de Jesús y rompe a llorar; sus lágrimas bañan los pies de Jesús y ella los lava con sus cabellos, después los besa y le unge con óleo perfumado que ha llevado consigo”.

El Papa subrayó la diferencia entre la mujer y Simón: “mientras el primero juzga a los otros en base a las apariencias, la segunda con sus gestos expresa con sinceridad su corazón”.

“El fariseo no concibe que Jesús se deje ‘contaminar’ por los pecadores”, sino que “piensa que si fuese realmente un profeta debería reconocerlo y tenerlo lejano para no ser manchado, como si fuese un leproso”.

El Pontífice explicó que esto “es típico de una manera de entender la religión, y está motivado por el hecho de que Dios y el pecado se oponen radicalmente. Pero la Palabra de Dios enseña a distinguir entre el pecado y el pecador: con el pecado no se necesita bajar a comprometerse, mientras que los pecadores –todos nosotros– somos como los enfermos, que son sanados, y para sanarlos se necesita que el médico se acerque, los visite, los toque”. Y “naturalmente, para ser curado el enfermo debe reconocer que tiene necesidad del médico”.

Francisco subrayó cómo Jesús no tuvo prejuicios y se dejó “tocar por ella sin temer ser contaminado”. “Jesús es libre porque está con Dios que es Padre Misericordioso“, agregó.

Sobre la pecadora, el Papa también dijo que el Señor vio “la sinceridad de su fe y de su conversión y por eso, delante de todos proclama: Tú fe te ha salvado”.

El Pontífice explicó que “la mujer pecadora nos enseña la relación entre la fe, el amor y el reconocimiento” y recordó que “le son perdonados ‘muchos pecados’ y por eso ama mucho”.

Sobre Simón, señaló después que “debe admitir que ama más a aquel al que ha sido condenado más. Dios ha encerrado todo en el mismo misterio de misericordia; y de este amor, que siempre nos precede, todos nosotros aprendemos a amar”.

El pasado domingo, la Iglesia Universal celebró el Domingo del Buen Pastor, Jornada por las vocaciones. En la celebración eucarística de 08:00 en la Catedral de San Sebastián, el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio dio su testimonio vocacional.

Durante su narración expresó cómo había sentido el llamado al sacerdocio y cuál fue su proceso de seminarista hasta ser Arzobispo de Cochabamba. A continuación el audio del testimonio de este Pastor.

Aquí

En los últimos días se ha venido hablando sobre el viaje que realizará el Presidente de Bolivia al Vaticano, situación que generó muchos comentarios entre políticos y las redes sociales. Hoy por la noche parte para la Santa Sede.

Al igual que el Candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Bernie Sanders y el presidente Rafael Correa del Ecuador; el Presidente del Estado Plurinacional viajara al encuentro organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias sociales, celebrando el 25 aniversario de la Encíclica de San Juan Pablo II, Centesimus Annus (1991), y en el centenario de la encíclica social Rerum Novarum.

Dentro del encuentro se tomarán temáticas sobre los derechos de los trabajadores y otras cuestiones económicas y sociales Las fechas de la realización del encuentro serán este 15 y 16 de abril. La organización e invitación a estas autoridades y otras destacadas personalidades se realizó mediante el responsable de esta Pontificia Academia: Mons. Marcelo Sanchez Sorondo.

Se espera que el Santo Padre acompañe la primera jornada del encuentro, puesto que ya se tiene programada una visita del Papa Francisco a los refugiados en Lesbos este próximo 16 de abril.

El pasado 3 de abril Mons Coter, vicario de Pando, dirigió una breve charla sobre la importancia de la misión en la Iglesia.

Sus palabras fueron dirigidas a un grupo de animadores y catequistas de la zona rural que se encontraban reunidos en un taller de formación. A continuación compartimos un breve resumen del mensaje de la autoridad eclesial:

"Si olvidamos la dimensión de ser Iglesia, no somos buenos cristianos. Es por eso que el animador de la fe, el catequista, debe construir comunidad en la Iglesia. Tengan siempre presente, queridos hermanos, que el trabajo del diablo es insinuar que Dios no ama a la humanidad, para contrarrestrar aquello el catequista debe ser signo de misericordia, debe ser capaz de suscitar misericordia.
Todos tenemos la tarea de crear comunidades al estilo de Jesús. La Palabra de Dios es quien mantiene unida a la Asamblea.

Queridos animadores, sepan suscitar la solidaridad en sus comunidades, despierten la solidaridad en los otros. No olviden esto: es caminando como Iglesia que hacemos experiencia de Jesús Resucitado, si no compartimos nuestra fe ésta se reduce y es incapaz de reconocer a Jesús Resucitado.

La Conferencia Episcopal de Ecuador (CEC) concluyó su 139 Asamblea Plenaria recordando que "en unión al Papa Francisco, hemos iniciado el 'Año de la Misericordia' con la apertura de las puertas santas", sin olvidar "el profundo dolor por las tribulaciones y la dramática situación de nuestros hermanos en la fe en diferentes partes del mundo".

Ante el período electoral que se acerca, con presidenciales fijadas para enero de 2017, y el peligro de la exasperación de los enfrentamientos políticos, los obispos piden actitudes de diálogo y colaboración sinceras, para que Ecuador pueda enfrentar, con eficacia y sentido de responsabilidad, la situación adversa que atraviesa el país, las situaciones de precariedad, inseguridad y desempleo; las drogas y la trata de personas.

Los obispos indican también su satisfacción por la apertura del proceso de canonización del siervo de Dios Pablo Muñoz Vega; agradecen al papa Francisco por el rico magisterio de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, "donde redescubrimos la belleza del plan de Dios sobre el matrimonio y el don de la familia" e invocan a la Santísima Virgen María, para "que alcance de su hijo Jesús todas las gracias necesarias para que la Misericordia de Dios llegue a todos los ecuatorianos".

A continuación el texto completo.

MENSAJE DE LOS OBISPOS DEL ECUADOR REUNIDOS EN SU CXXXIX ASAMBLEA PLENARIA

Los Obispos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana reunidos en Quito, del 4 al 8 de abril, hemos celebrado nuestra CXXXIX Asamblea Plenaria. Han sido unos días de alegría pascual, así como de profunda unidad y fraternidad, en el que abordamos diversos temas.

Tenemos aún presente la Visita Pastoral del Papa Francisco al Ecuador. Les invitamos a repasar y aprovechar la riqueza de los mensajes que nos dejó; así nos fortaleceremos en la fe, nuestras familias se renovarán y toda la sociedad crecerá en solidaridad, gratuidad y subsidiaridad.

Con entusiasmo y esperanza, y en unión al Papa Francisco, hemos iniciado el "Año de la Misericordia" con el gesto, tan significativo, de la apertura de las "puertas de la misericordia" en nuestras iglesias particulares. Agradecidos por esta providencial iniciativa, damos testimonio que esta convocatoria está calando hondamente en nuestro pueblo, y que en todas nuestras jurisdicciones se ha desarrollado una rica programación, en sintonía con las sugerencias de la Bula Misericordiae Vultus; y que, en este sentido, se está dando gran impulso al compromiso de las obras de misericordia, a la atención generosa en el sacramento de la Reconciliación y al desarrollo de una actitud más misericordiosa y acogedora en todo el pueblo cristiano.

El mes de febrero, los mismos Obispos tuvimos un retiro espiritual para vivir mejor este Año, dentro del cual tuvimos la experiencia de una conmovedora visita a un centro carcelario. Dios quiera que la experiencia eclesial de este Año jubilar se traduzca en una auténtica renovación de la fe.

Como miembros todos de la única Iglesia de Jesucristo, compartimos el profundo dolor por las tribulaciones y la dramática situación de nuestros hermanos en la fe en diferentes partes del mundo. Nuestra mente y nuestro corazón no deja de tenerlos presentes en todo momento, pidiendo a Nuestro Salvador Jesucristo, el testigo fiel, les conceda la fortaleza necesaria, junto con el consuelo de la fraterna y concreta solicitud de toda la Iglesia. Y que su testimonio no deje de fortalecer la fidelidad de todos los bautizados.

En nuestro país, a nivel social, hemos comenzado a vivir momentos difíciles. La perspectiva económica se ve muy incierta, así como los caminos para enfrentarla. Nos preocupan las previsibles repercusiones en la vida de nuestro pueblo, sus decepciones y nuevas situaciones de precariedad, especialmente de los jóvenes envueltos en las drogas, los niños y las mujeres comercializados en la trata de personas y otros en situación de vulnerabilidad, como la inseguridad y el desempleo.

Nos acercamos además a un período electoral, que puede caracterizarse por la exasperación de los enfrentamientos políticos, afectándose todavía más las actitudes de diálogo y colaboración sinceras, que consideramos indispensable para que nuestra sociedad pueda enfrentar, con eficacia y sentido de corresponsabilidad, la situación adversa que atraviesa el país.

Pedimos al Señor que abra nuestros ojos y nos haga conocer las necesidades de todos nuestros hermanos; que Él nos inspire las palabras y las obras para confortar a los que están cansados y agobiados siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo. Queremos ser como Iglesia un vivo testimonio de verdad y libertad, de paz y de justicia para que nuestro pueblo se anime con una esperanza nueva.

Nos alegramos por la apertura del proceso de canonización del Siervo de Dios Pablo Muñoz Vega (1903-1994), jesuita, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, arzobispo de Quito y cardenal de la Iglesia. Hombre profundamente sabio y humilde, que marcó la vida nacional con su actitud evangélica y su palabra iluminadora. Esperamos que su figura ejemplar inspire a todo el pueblo católico y contribuya también, a nivel social, al aprecio por las actitudes de reconciliación y fraternidad que lo caracterizaron. Así mismo, nos alegran los procesos de canonización de Monseñor Alejandro Labaka y la hermana Inés, que dieron su vida por el Evangelio en el Oriente ecuatoriano, como también el proceso de Monseñor Juan Larrea Holguín, jurista y pastor.

Agradecemos al Papa Francisco por el rico Magisterio de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, donde redescubrimos la belleza del plan de Dios sobre el matrimonio y el don de la familia para la sociedad, así como proponer múltiples iniciativas de atención y promoción de la familia en su contexto y problemática actual.

Queremos participar en las alegrías y esperanzas, en las penas y angustias de nuestro pueblo para mostrarles fielmente el camino de la salvación y junto con ellos avanzar en el camino del Reino.

Invocamos a la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia, para que continúe bendiciéndonos y nos alcance de su hijo Jesús todas las gracias necesarias para que la Misericordia de Dios llegue a todos los ecuatorianos.

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Las persecuciones son el precio del testimonio cristiano

Mons. Coter sobre demanda de personas con discapacidad

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