Jueves, 08 Diciembre 2016

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Con estas palabras inician la sabatina muchas iglesias de la Archidiócesis. Con ellas inicio yo esta carta semanal en las vísperas de la solemnidad de la Inmaculada. Estamos comenzando el Adviento. Lo hacemos de la mano de la Virgen Inmaculada, cuya novena celebra nuestra Archidiócesis con grandísimo esplendor, teniendo como centro el dogma definido por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 al proclamar solemnemente que la Santísima Virgen, “fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano”.

La Concepción Inmaculada de María es obra de toda la Trinidad Santa. Ante el extravío de los hombres, alejados de Dios por el pecado, en la plenitud de los tiempos, el Hijo unigénito de Dios se ofrece al Padre para venir al mundo y llevar a cabo la obra saludable de nuestra salvación. Dios Padre prepara una madre para su Hijo, que se encarna por obra del Espíritu Santo para nuestra salvación. Y elige una madre santa, pura y limpia, no manchada por el pecado original e inmune de pecados personales.

La Concepción Inmaculada de María deriva de su maternidad divina. Por ser Dios, Jesús pudo dibujar el retrato físico y espiritual de su madre y, en consecuencia, pudo hacerla santa, hermosa y “llena de gracia” (Lc 1,18). Este privilegio singular es el primer fruto de su muerte redentora. Mientras los demás hombres y mujeres somos limpiados del pecado original en el bautismo por el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado, María es preservada del pecado aplicándosele anticipadamente los méritos de su sacrificio redentor. Por ello, posee la plenitud de gracia y no hay en ella el menor atisbo de pecados personales. Aquí se fundamentan los demás privilegios marianos, entre ellos su Asunción en cuerpo y alma a los cielos.

El sentido de la fe del pueblo cristiano, ya en los primeros siglos de la Iglesia, percibe a la Santísima Virgen como “la Purísima”, “la sin pecado”, convicción que se traslada a la liturgia y a las enseñanzas de los Padres y de los teólogos. En el camino hacia la definición, pocas naciones han contraído tantos méritos como España. En el siglo XVI son muchas las instituciones, que hacen suyo el “voto de la Inmaculada”. Universidades, gremios y cabildos e incluso ayuntamientos juran solemnemente defender “hasta el derramamiento de su sangre” los privilegios marianos, especialmente el de la Inmaculada Concepción.

La conciencia de que María fue concebida sin pecado crece en la época barroca, en la pluma de nuestros más eximios poetas, en los lienzos de nuestros más inspirados pintores, en las tallas de nuestros más esclarecidos escultores e imagineros y, sobre todo, en la devoción de nuestro pueblo. Por ello, no es extraño que en España se viviera con singular regocijo y alegría la definición dogmática por el papa Pío IX. Destaca entre las diversas regiones Andalucía, la “tierra de María Santísima”.

Nuestra Archidiócesis no queda a la zaga en la defensa del privilegio de la Concepción Inmaculada de María. A partir del Renacimiento, en su honor se erigen cofradías, se celebran fiestas religiosas y salen a la luz numerosas publicaciones que defienden la limpia Concepción. A mediados del siglo XVII, son muchas las instituciones sevillanas, civiles, religiosas y académicas, que se imponen la obligación de jurar la defensa de esta hermosa doctrina en los actos de toma de posesión de sus cargos. Otro tanto hacen desde entonces numerosísimas Hermandades en sus funciones principales. Fruto de este fervor mariano son los cientos y cientos de cuadros y tallas dedicados a la Inmaculada en nuestra Catedral y en todas las iglesias de la Archidiócesis, que rivalizan en perfección y en belleza para honrar a la pura y limpia.

La tradición inmaculista no debe perderse entre nosotros. Por ello, en las vísperas de esta solemnidad, invito a todos los cristianos de la Archidiócesis, y muy especialmente a los jóvenes, a la Vigilia de la Inmaculada, que tendrá lugar en la noche del día 7 en la Catedral y en otras muchas iglesias de todo el territorio diocesano. Os invito también a la solemne Misa Pontifical que celebraremos en el mismo templo el día 8. Vivid con toda intensidad la novena de la Inmaculada. Contemplad en estos días las maravillas obradas por Dios en nuestra Madre. Alabad a la Santísima Trinidad por María, la obra más perfecta salida de sus manos. Felicitad y honrad a la Virgen y, sobre todo, imitadla luchando contra el pecado y tratando de vivir siempre en gracia de Dios. Pedid a Dios, con la oración colecta de esta fiesta que Él que preservó a María de todo pecado, “nos conceda por su intercesión llegar a Él limpios de todas nuestras culpas”.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición. Feliz día de la Inmaculada.

Papa Francisco en el ángelus de hoy jueves que celebramos el día de la Inmaculada Concepción, recordó el "sí" incondicional de María.Expresó que en este tiempo de adviento, tiempo de espera, "Dios desea visitarnos y espera nuestro sí: pensemos, yo hoy qué ‘sí’ tengo que decir a Dios, pensemos, nos hará bien y escucharemos la voz del Señor en nuestro interior".

A continuación el ángelus completo de Papa Francisco:

“Queridos hermanos y hermanas ¡Buen día!

Las lecturas de hoy, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, presenta dos pasajes cruciales en la historia de la relación entre el hombre y Dios: podríamos decir que nos conducen a los orígenes del bien y del mal. Estos dos pasos nos conducen en el origen del bien y del mal.

El libro de la Génesis nos muestra el ‘no’ de los orígenes, el ‘no’ humano, cuando el hombre ha preferido mirarse a sí más bien que a su Creador, ha querido hacer con su cabeza, ha decidido bastarse a sí mismo.

Pero así haciendo, al salirse de la comunión con Dios, se ha perdido justamente él mismo y ha comenzado a tener miedo, a esconderse y acusar a quien le está cerca. Estos son los síntomas: el miedo, un síntoma de miedo a Dios, indica que estoy diciendo ‘no’ a Dios, acusar a los otros y no acusarme a mi mismo significa que me estoy alejando de Dios y esto hace el pecado.

Pero el Señor no deja al hombre a merced de su mal; enseguida lo busca y le dirige una palabra llena de temor: ‘¿Dónde estás?’. Como si digiera: ‘detente’. Es la pregunta de un padre o una madre que busca a su hijo perdido: ‘¿Dónde estás?’. ‘¿En qué situación has terminado?’. Y esto Dios lo hace con tanta paciencia, hasta colmar la distancia que se crea en los orígenes.

Este es uno de los pasajes. El segundo pasaje crucial narrado hoy en el Evangelio, es cuando Dios viene a habitar entre nosotros, se hace hombre como nosotros. Y esto ha sido posible por medio de un gran ‘sí’, el del pecado era un ‘no’, este es un ‘sí’, un gran ‘sí’, el de María en el momento de la Anunciación.

Por esto Jesús inició su camino en los caminos de la humanidad; lo inició en María, transcurriendo los primeros meses de vida en el seno materno; no apareció ya adulto y fuerte, pero siguió todo el recorrido de un ser humano. Se hizo en todo igual a nosotros, excepto en una cosa: ese ‘no’, excepto el pecado.

Por esto ha elegido a María, la única criatura sin pecado, inmaculada. En el evangelio, con una palabra sola ella es llamada ‘llena de gracias’, o sea rebosante de gracia. Quiere decir que en ella, inmediatamente llena de gracia, no hay espacio para el pecado. Y también nosotros cuando nos dirigimos a ella reconocemos esta belleza: la invocamos ‘llena de gracia’, sin sombra de mal.

María responde a la propuesta de Dios diciendo: ‘Aquí está la esclava del Señor’. No dice: ‘Bueno, esta vez haré la voluntad de Dios, me vuelvo disponible, después veré…’.

No, el suyo es un ‘sí’ que es pleno y sin condiciones. Y así como el ‘no’ de los orígenes había cerrado el paso del hombre a Dios, así el ‘sí’ de María ha abierto el camino de Dios entre nosotros. Es el ‘sí’ más importante de la historia, el ‘sí’ humilde que derroca el ‘no’ soberbio de los orígenes, el ‘sí’ fiel que cura la desobediencia, el ‘sí’ disponible que derroca el egoísmo del pecado.

También cada uno de nosotros tiene una historia de salvación hecha de ‘sí’ y de ‘no’ a Dios. A veces pero somos expertos en los medios ‘sí’: somos buenos para fingir que no hemos entendido bien lo que Dios querría y la conciencia nos sugiere. Somos también astutos para no decir un ‘no’ verdadero y propio a Dios y decimos: ‘Pero discúlpame no puedo’, ‘no hoy pero mañana’, ‘mañana seré mejor, mañana rezaré, haré el bien, mañana’. Esta astucia nos aleja de Dios y nos lleva al no del pecado, de la mediocridad. El famoso ‘pero’, ‘si Señor pero…’

Así cerramos la puerta al bien y el mal se aproveca de estos ‘sí’ que faltaron. Cada uno de nosotros tiene una colección adentro, de ‘sí’ que han faltado.

En cambio cada ‘sí’ pleno a Dios da origen a una historia nueva: decir sí a Dios es verdaderamente ‘original’, no el pecado que nos vuelve viejos en nuestro interior. Han pensado que el pecado nos vuelve viejos en el interior, nos envejece rápidamente. Cada ‘sí’ a Dios da origen a historias de salvación para nosotros y para los demás.

En este camino de Adviento, Dios desea visitarnos y espera nuestro sí: pensemos, yo hoy qué ‘sí’ tengo que decir a Dios, pensemos, nos hará bien y escucharemos la voz del Señor en nuestro interior que los llevará a realizar un paso adelante. Con el cual le decimos: “Creo en ti, espero en ti, te amo; se cumpla en mi tu voluntad de bien”. Con generosidad y confianza imitando a María digamos hoy, cada uno de nosotros, este sí personal a Dios.

A todos les deseo una buena fiesta y un buen camino de Adviento con la guía de la Virgen María. Y por favor no se olviden de rezar por mi. ‘¡Buon pranzo e arrivederci!’.

El presbítero Javier Klajner, de la Vicaría de Juventud del arzobispado de Buenos Aires, y la hermana Alicia Félix, directora del Hóspice “La Piedad” de la localidad santafesina de Esperanza, fueron distinguidos este año por su trabajo social.

El sacerdote porteño obtuvo el premio al argentino del año en el rubro Acción Social que otorga la revista Noticias, mientras que la religiosa cordobesa se adjudicó Abanderada de la Argentina Solidaria 2016 que promueve el Canal 13 de Televisión.

El padre Klajner se destacó como director ejecutivo de la Vicaría de Juventud de Buenos Aires, y decano de Villa Lugano, donde se lo reconoce por su trabajo social. Allí integra también el grupo “curas villeros”. Recibió la distinción por “su intensa labor con la juventud de los sectores menos favorecidos”.

La hermana Félix fue elegida Abanderada de la Argentina Solidaria 2016 por su “dedicación a los demás” y trabajo diario y silencioso “por los más necesitados”. Recibió 35.000 votos para obtener el premio entre los ocho líderes sociales que resultaron finalistas.

Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López, se ‘encadenó’ simbólicamente frente al Vaticano para pedir la mediación del papa Francisco en la liberación de su hijo, el líder opositor venezolano, ex alcalde de Chacaho, preso desde hace más de mil días.

Leopoldo López fue condenado el 10 de septiembre de 2015 la por la justicia de su país a más de 13 años de prisión con la acusación de incitación a la violencia a través de mensajes en las redes sociales. Junto a la señora Antonieta se encontraba la esposa de López, Lilian Tintori, y Mitzi Capriles de Ledezma, la esposa del ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, también él preso acusado de preparar un golpe pero nunca juzgado.

“Estoy segura que de corazón el Papa está con nosotros, sé que nos va ayudar y confiamos en él” señaló la madre de Leopoldo López. Y si bien indicó que está al corriente del diálogo en curso entre el Gobierno y la Santa Sede, para buscar una salida a la crítica situación del país, indicó: “Nos gustaría que el Santo Padre pudiera recibirnos para escuchar la voz de los parientes de los presos políticos”.

“Estamos aquí solicitando la liberación de Leopoldo López y Antonio Ledezma, y de todos los presos políticos venezolanos que han ido a la cárcel solamente por disentir de un régimen dictatorial. Ellos son inocentes, hay más de 107 presos políticos que son torturados física y psicológicamente”, aseguró.

“Venimos aquí a solicitarle a la Santa Sede y a su santidad el papa Francisco que exhorte al gobierno venezolano a respetar las disposiciones y resoluciones internacionales, porque que todos: las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, Human Right Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han pedido la liberación inmediata de los presos políticos”.

“Y para que un diálogo en el que creemos –prosiguió la madre de López– sea eficiente y le abra a Venezuela la posibilidad de salir de esta crisis, es necesario que liberen a los presos políticos. Esa es la razón de nuestra protesta pacífica, simbólica, moral y ética”.

Señaló tres condiciones que la oposición considera necesaria para que el diálogo pueda funcionar: la liberación de los presos políticos, el cronograma electoral y que se abran los canales humanitarios.

“Quiero recordar que el Gobierno le robó a los venezolanos el derecho constitucional de ejercer el voto, sepultando el referendo revocatorio que debía celebrarse en este año 2016”, dijo. Y sobre el segundo punto señaló que “Venezuela está en una crisis humanitaria por falta de alimentos y medicinas” y que “hay miles de toneladas de medicinas donadas por los países hermanos esperando en los puertos venezolanos y el gobierno no los deja entrar porque no quiere reconocer lo que está pasando”.

Tras el accidente aéreo del equipo Chapecoense en tierra colombiana, la prensa buscaba al "niño ángel" que había guiado a los rescatistas para atender a los sobrevivientes.

El niño adolescente, Johan Ramírez fué encontrado en un acto de celebración de su colegio por los 71 fallecidos del vuelo Lamia. En una entrevista al medio televisivo "Noticias Uno", narró cómo él y su familia de escasos recursos económicos, arriesgaron lo poco que han conseguido en toda su vida, para ayudar a los heridos.

Johan explicó que guiaron a los recatistas por un sendero corto y para ello los socorristas tuvieron que marcar la ruta con un tractor, destruyeron cuatro corrales de la finca que Johan y su padre habían construído perdiendo 60 millones de pesos que reunieron en un año. Contó que cuando le preguntó a su papá de la pérdida económica que habían tenido tras el rescate, él solo le respondió: "salvamos vidas".

El papa Francisco ha puesto en guardia ante el peligro de maquillar nuestros pecados sin realmente avergonzarnos de ellos dentro de nuestro corazón. Lo hizo este lunes en su homilía en la misa matutina de la casa Santa Marta, precisando que debemos dejarnos transformar por Jesús, y saber dar nombre y apellido a nuestros pecados.

El desierto florecerá, los ciegos verán, los sordos escucharán, indica la primera lectura del profeta Isaías. Y esto, señaló Francisco, “nos habla de renovación” y esto “era lo que el Pueblo de Israel se esperaba del Mesías”.

La gente “no lo seguía porque estaba a la moda: lo seguía porque el mensaje de Jesús llegaba al corazón”, dijo. Añadió que “Jesús no solo cambiaba lo feo en hermoso, de lo malo en bueno: Jesús producía una transformación”. No era “un problema de maquillaje”.

Hay un mensaje del Evangelio que se ve claro: antes de curar a ese hombre, Jesús le perdona sus pecados. Y crea nuevamente a ese hombre transformándolo de pecador a justo”. Y esto “escandaliza”. Por este motivo –aseguró el Papa– los doctores de la Ley “iniciaron a discutir y a murmurar”, porque no podían aceptar su autoridad.

“Jesús es capaz de transformarnos a nosotros los pecadores en personas nuevas”. Recordó así que la Magdalena “tenía dentro una llaga, porque era una pecadora” y que ella “intuyó que aquel hombre podría curarle la llaga del alma, re-crearla”.

El Pontífice señaló que cuando uno se confiesa y después sigue igual… cuando uno no se deja re-crear por el Señor, pasa a creer que con dos pinceladas de pintura se ha resuelto la historia.

“No, mis pecados tienen nombre y apellido: yo hice esto, esto y esto, y siento vergūenza en el corazón y abro el corazón”. Lamentó que “siempre tratamos de esconder la gravedad de nuestros pecados”, por ejemplo disminuyéndolos, como la gravedad de la envidia, que “es una cosa horrible, semejante al veneno de la serpiente”, que intenta “destruir al otro”.

Francisco subrayó una historia que contaba de un hombre santo estudioso de la Biblia, que tenía un carácter muy fuerte, que profería palabras de ira, pero pedía perdón al Señor. Y después de cada penitencia le preguntaba:
-¿Estás contento Señor?
– No, le respondía.
– Pero te he dado todo.
– No, falta algo, le respondía.
Así este pobre hombre hacia otra y otra penitencia y se sentía repetir:
– No, falta algo.
– ¿Pero que falta Señor?
– Faltan tus pecados. Dame tus pecados, le dijo.

“Esto es lo que el Señor nos pide: dame tus pecados y te haré un hombre nuevo y una mujer nueva. Que el Señor nos de fe para creer en esto”.

Desde la semana pasada han crecido como la espuma los anuncios y referencias a la Navidad. Algunas ciudades españolas, como Madrid, ya tienen todas sus calles adornadas e iluminadas ¿Será el influjo americano, o la prisa por inaugurar este período? El caso es que, desde el día de acción de gracias, las calles hablan ya de los festejos próximos.

Las tiendas y locales comerciales, que viven de campaña en campaña, ya han inaugurado su nueva campaña. A nivel empresarial el nombre es secundario; lo principal es el aumento de ventas, la sonoridad mediática y la repercusión en el cliente. Navidad, vuelta al cole, verano, Día de la madre o San Valentín... cambia el nombre, pero se mantiene el esquema empresarial. En definitiva, un motivo para vender más; ese es su negocio, y en esa clave orientan los distintos periodos del año.

Para el ayuntamiento, y sobre todo para su comisión de festejos, se trata de un cometido más: la gestión de la iluminación de una ciudad, añadido de luces, mantenimiento, etc. La motivación última, y por tanto también los diseños e imágenes de las luces, es secundario. Se trata solo de la gestión de la iluminación festiva.

Hay que respetar las decisiones “neutras” del Ayuntamiento aunque hacen poca justicia al contenido y significado que estas fiestas representan para numerosos ciudadanos, y olvidan el origen histórico de la misma celebración. Tal vez para los gestores el único sentido de estas celebraciones es “días de fiesta”, y con ese criterio toman sus decisiones.

¿Y para los cristianos, en cierto modo “propietarios” de este período? La Navidad es, ante todo y sobre todo, una fiesta cristiana, y su preparación, por tanto, también. Esta “propiedad” no excluye lo difusión de esta fiesta, ni significa guardarla celosamente, no sea que otros la estropeen. Al contrario, como cualquier cosa buena que no sucede, lo humano es compartirlo, difundirlo. Igual que el amor, del que decían los clásicos que está en su naturaleza difundirse, expandirse, contagiar.

Para el cristiano estas semanas previas a la Navidad son un período temporal con una meta, un fin. Aquí radica la principal diferencia entre el Adviento y la campaña de Navidad, en su meta, o su ausencia de meta. El Adviento tiene una meta: la noche del 24 de diciembre, protagonista del principal evento de la historia, la encarnación del Verbo de Dios, del Hijo de Dios, Jesucristo. La grandeza de Dios que toca lo concreto del hombre, incluido su cuerpo. La campaña de Navidad no tiene este tipo de meta temporal; a lo sumo se puede decir que tiene un objetivo, alcanzar una cuota de ventas e ingresos.

Para unos, estas semanas son un tiempo para caminar hacia una meta; para otros, un momento en que paseamos, sin una meta del corazón. El paseo no lleva a ningún sitio, entretiene, sin tener una preocupación mayor. No paseamos hacia ningún sitio, y como dicen los sabios montañeros, “si no sabes a dónde vas, no estás perdido”. Y esto es más grave, pues si no somos conscientes de que estamos perdidos, tampoco nos preocuparemos por recuperar el rumbo.. Seguiremos paseando, sin pena ni gloria, disfrutando, o aborreciendo, del paisaje que pasa a nuestro alrededor.

El fin, recurriendo nuevamente a los clásicos, es aquello que primero está en nuestra intención, aunque sea lo último que alcanzamos en la acción. La Navidad, para un cristiano, debe estar ya muy presente y viva en el adviento, so pena de perdernos en el camino, o de no caminar, sino pasar la vida paseando. Y la Navidad es un misterio muy físico, muy corporal y tangible. Es el misterio de un Creador que toca a sus creaturas, que las cura con el aceite y el vino, como hizo el Buen Samaritano. Y ese cuidado del Samaritano es también una llamada a cuidar de nuestros prójimos, a practicar con ellos las obras de misericordia, las siete corporales y las siete espirituales. Con ese aprendizaje, y esas “prácticas”, caminaremos por este período cronológico, que unos bautizan como campaña de Navidad, y desde siglos se ha llamado Adviento.

En este Segundo Domingo de Adviento, Mons. Robert Flock, Obispo Auxiliar de Cochabamba y nombrado Obispo de San Ignacio de Velasco, en su homilía reflexionó sobre la conversión y los Siete Dones del Espíritu Santo, expresó que "los daños y estragos en nuestra sociedad indican una gran necesidad de conversión".

A continuación la homilía completa:

“Preparen el camino del Señor”

Queridos Hermanos.

Hoy tenemos dos visiones del Mesías muy diferentes, pero complementarias, en el Evangelio y en la Primera Lectura. Mientras San Juan Bautista, habla de un “poderoso” que bautiza con Espíritu Santo y Fuego, identificado con la “ira de Dios que se acerca”, el Profeta Isaías habla del “retoño de Jesé”, un nuevo Rey que será guiado por el “Espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y del y de temor del Señor”. Son seis de los siete dones del Espíritu Santo que invocamos en el Sacramento de la Confirmación; no menciona explícitamente a la “piedad”, pero a continuación alude a ella al decir: “juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país.” Es decir, tendrá piedad para con ellos.

Ambas visiones, la de Juan Bautista, y la del Profeta Isaías, nacieron de una profunda frustración con las injusticias existentes en sus respetivas épocas, combinadas con la esperanza en Dios, que por fiel y por amor, salvará a su pueblo. El profeta Isaías había denunciado los pecados del pueblo y especialmente de los poderosos que habían abandonado al Señor (1,4), y por consiguiente a los débiles y pobres del país (11,4). Les dice de cara: “Las manos de ustedes están llenas de sangre” (1,15). Por la infidelidad de los Reyes, descendientes de David, se considera rota su dinastía, a pesar de que Dios había prometido que sus descendientes ocuparían siempre el trono. “Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre” (2Sam 7,16). Entonces, para cumplir aquella promesa, “Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces”. Y a diferencia de aquellos reyes que abandonaron al Señor, a este “lo inspirará el temor del Señor”. Por consiguiente, habrá justicia a los anteriormente oprimidos, los débiles y pobres, “pero herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.” También como fruto del reinado de este Mesías, habrá una armonía ecológica como existía en el jardín de Edén antes del pecado de Adán y Eva: “El lobo habitará con el cordero.” “El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra”. “No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.”

Las frustraciones en tiempos de Juan Bautista son muy evidentes, al llamar a los fariseos y saduceos una “raza de víboras”, pidiendo de ellos una sincera conversión, si quieren escapar el juicio que se acerca. Y explica que su bautismo, no es una magia, sino un esfuerzo para provocar una conversión.

Quizás hoy, frente a tantas injusticias, violencias, pecados ecológicos y pecados políticos, deberíamos tomar el ejemplo de Juan Bautista y bautizar a la gente en el Río Rocha y en la Laguna Alalay, para así provocar una sincera conversión. Pues, los daños y estragos de estas aguas tan contaminadas, los daños y estragos en nuestra montaña con casi 50 incendios provocados en el Parque Tunari este año, los daños y estragos en nuestra sociedad con los altos índices de feminicidio y otras formas de violencia, indican una gran necesidad de conversión, que no se logra con nuevas leyes, mucho menos con bloqueos de caminos, mientras peleamos por la tierra, el aire y el agua.

En todo caso, además de la llamada a la conversión, Juan Bautista y el Profeta Isaías proclamaron el juicio de Dios y también la venida del Salvador. Sus palabras apuntan a Cristo Jesús, el retoño de Jesé que juzgará con justicia porque reposa sobre él el Espíritu de Dios con sus dones de Sabiduría e inteligencia, de Consejo y Fortaleza, de Ciencia y Piedad y del Santo Temor de Dios. El bautizará con Espíritu Santo y Fuego, precisamente para facilitar la venida del Reino de Dios, en lugar del poder de las razas de víboras. La venida de Jesús es lo que llenará la tierra del auténtico conocimiento del Señor, y por consiguiente de una nueva armonía ecológica, de una nueva convivencia humana sana, y de un mundo donde hasta los “paganos glorifiquen a Dios por su misericordia.”

Al tomar consciencia de esta revelación divina, debemos llegar a la conclusión de que sin Cristo los proyectos para lograr la justicia están destinados al fracaso. Sin una verdadera acogida de Jesús, no lograremos un equilibrio con la naturaleza. Sin recibir nosotros el Espíritu Santo y sus dones, no vamos a reducir los índices de feminicidio y violencia. Sin el santo temor de Dios Padre, no conoceremos la misericordia que necesitamos para escapar la ira que se acerca, a causa de nuestros propios pecados.

Gracias a Dios, que a pesar de nuestras frustraciones en la búsqueda de un vivir bien con la naturaleza y un convivir bien unos con otros, existen expresiones que son fruto del conocimiento y acogida del Señor. Por ejemplo, la inauguración del Pabellón Oncofeliz Telemaratón, fruto de la generosidad sostenida de los Cochabambinos, es una forma muy concreta de “juzgar con justicia a los débiles y decidir con rectitud para los pobres del país.”.

En estos días, miles de jóvenes y muchos adultos están recibiendo el Sacramento de la Confirmación, invocando al Señor, para recibir los siete dones del Espíritu Santo. Significa que lo soñado por el Profeta Isaías para el rey, y lo señalado por Juan Bautista referente al más poderoso que él, pasan a ser cualidades que podemos poseer todos nosotros, si acogemos su mensaje: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”; “Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.”

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