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Padre Pérrez y la mujeres del Gabinete Boliviano Padre Pérrez y la mujeres del Gabinete Boliviano Erbol

Pedro Portugal: "El padre Pérez, aborto, mujeres e indígenas"

Abr 26, 2017

Hace poco, una foto difundida en medios y la red provocó interesantes comentarios. Se trata del pleno de las parlamentarias del MAS que, en conferencia de prensa, se escandalizan de unas declaraciones, entre otras, del sacerdote jesuita Eduardo Pérez en sentido de que: "Empezando de Evo, divorciadas, divorciados, separados, aquí y allá. Y ese gabinete de gente desplazada por la vida va a dar pautas sobre cómo hay que hacer los abortos”.

La diputada y presidenta de la Comisión de Justicia, Susana Rivero, sostuvo entonces: "Tenemos derecho a tener los hijos que queramos, derecho a tener esposo, y cuando esto no funciona también a disolverlo”.

El tema del aborto releva temas profundos en los que las posiciones a favor y en contra buscan establecerse. La Iglesia Católica y sus miembros -como el sacerdote Eduardo Pérez- son coherentes en su rechazo a esa medida, contraria al respeto de la vida en todas sus formas y momentos. Es más sorprendente la reacción del oficialismo.

Como es sabido, el actual Gobierno se reclama progresista; sus más preclaras figuras no ocultan su filiación marxista y la vocación socialista de la actual administración. Históricamente, el aborto ha sido un tema conflictivo para esa tendencia, manifestándose más volteretas que aplicaciones congruentes. Es conocido el caso de la URSS. En sus primeros años luego de la Revolución de Octubre se liberalizó el aborto, se estigmatizó el modelo de familia tradicional, pasando por un breve periodo de elogio y práctica del amor libre. Rápidamente, las aguas volvieron a su cauce y luego de condenar el aborto se lo reinstauró en rumbos más adecuados a los intereses del Socialismo Real.

Lo que diferenciaba entonces a los modelos socialistas y de los capitalistas eran los valores que portaban. El marxismo incidía en lo colectivo, en lo comunario, la responsabilidad social y la supeditación del interés personal al bien común. De esa manera, el aborto hacía parte más bien de los vicios y dislates de la sociedad burguesa, y su imposición en el "Tercer Mundo” era parte de la política imperial de control de la natalidad.

En los años 70 y 80 los izquierdistas proclamaban alto y fuerte su rechazo a esas políticas, en el que percibían los más bajos recursos genocidas del odiado imperialismo yanqui, especialmente hacia las poblaciones indígenas. Recordemos solamente la película Yawar mallku (Sangre de cóndor) del renombrado Jorge Sanjinés.

Los tiempos han cambiado. Ahora la izquierda tercer mundista está inmersa en los valores del capitalismo triunfante: el relativismo, el individualismo y la ideología de género son sus banderas.

Recordemos a Susana Rivero: "Tenemos derecho a tener los hijos que queramos, derecho a tener esposo, y cuando esto no funciona también a disolverlo”. No hay responsabilidad interpersonal y menos comunitaria: Es mi cuerpo y yo decido.

Hay un elemento común a las posiciones de esa izquierda: el indígena. Antes servía como sustento a sus desfogues anti imperialistas, reclamando porqué se los quería esterilizar e impedir que tengan wawas. Ahora se los utiliza para hacer creer que la extensión del aborto es, en el fondo, una reivindicación suya.

Ambas suposiciones muestran que el poder colonial no ha cambiado en Bolivia. Lo ilustra la foto que motiva nuestro comentario: una docena de las señoras de siempre simbólicamente encuadradas en dos mujeres indígenas con vestido tradicional. Triste imagen del actual "gobierno indígena” en Bolivia: La racialización del poder en su más cruda imagen.

Como en todo pueblo tradicional, el aborto no hace parte de los valores de los indígenas en Bolivia, aun cuando por las "incambiadas” situaciones de miseria tengan que practicarlo. Esta sociedad tradicional, que espera el momento para desarrollar sus potencialidades, está usurpada en su representación -Eduardo Pérez Iribarne tiene razón- por un Gobierno "de gente desplazada por la vida” pero bien instalada en el poder que quiere dar pautas sobre cómo hay que hacer los abortos. A ese tipo de personas en aymara se los denomina qhenchas, pues se supone que esos desplazados traen mala suerte a la comunidad. Ojalá no traigan mala suerte a todo el país.

 

Información adicional

  • Atención: Las opiniones de este sector son de la total responsabilidad de sus autores, Infodecom no se identifica necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección
  • Autor: Pedro Portugal Mollinedo

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