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Miguel Manzanera: "Aborto e infanticidio: crímenes abominables"

Jun 02, 2017

Tal vez algunas personas, al ver este título pensarán que el artículo se apone al avance de los derechos de la mujer entre los cuales se quiere incluir la despenalización y la legalización del aborto. Según las organizaciones abortistas el aborto, denominado ahora “interrupción del embarazo” debe ser declarado un derecho de toda mujer a disponer de su propio cuerpo, aceptando o rechazando el embarazo.

Antes de nada aclaramos que este título está tomado del Concilio Vaticano II, máximo organismo de la Iglesia Católica, culminado el 8 de diciembre de 1965 Un día antes la casi totalidad de los obispos reunidos en Roma aprobaron la Constitución Pastoral “La iglesia en el mundo”, documento clave sobre temas antropológicos y éticos.

En ese documento se afirma: “La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado. El aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (GS 51). Esta extrema calificación se basa en el 5° mandamiento del Decálogo: “No matar” aplicada a los niños por nacer.

La condena del aborto se apoya sobre una base científica evidente: El nuevo ser humano se constituye por la concepción o sea la fusión de los dos gametos gametos germinales, el óvulo femenino y el espermatozoide masculino. Ambos generan un nuevo ser humano con su propia dignidad. Por lo tanto debe ser ya respetado y cuidado a lo largo de las distintas fases, embrionaria y fetal de su vida hasta su nacimiento.

De aquí se desprende algo evidente: Quien libre y voluntariamente quita la vida a un ser humano por nacer comete un asesinato. Por lo tanto el Estado debe castigar al autor o autores con una pena grave. La Iglesia Católica lo sanciona con la pena de excomunión, que significa que deja de pertenecer a la Iglesia y para ser readmitido debe confesar su culpa y ser absuelto.
Obviamente se deben tener en cuenta las circunstancias agravantes y también las atenuantes y las eximentes. Los aborteros saben que están matando cruelmente a un ser vivo inocente, descuartizándolo o envenenándolo. En cambio la madre que aborta no raras veces está sometida a presiones, incluso del mismo padre de la criatura, que se lava las manos e incluso obliga a la mujer a abortar.

A pesar de todo ello, hay agrupaciones feministas radicales que reclaman la despenalización e incluso la legalización del aborto. Como argumento indican que toda mujer tiene derecho a disponer de su propio cuerpo y en consecuencia, si está encinta, también a la “interrupción del embarazo”. Este término es engañoso ya que oculta que se trata del asesinato del propio hijo.

Las ideologías abortistas engañan sobre la realidad del aborto y lo presentan como quitarse una verruga o un tumor. No reconocen que el nuevo ser humano que va a nacer tiene su propia dignidad por ser el hijo biológico de los dos progenitores, el padre y la madre.

En derecho penal matar al propio hijo es cometer un “filicidio”, acto criminal gravísimo que causará a sus autores, especialmente a la madre, el “síndrome postaborto”, o sea el conjunto de daños psíquicos y somáticos a lo largo de su vida, pudiendo llegar al suicidio.

El cristianismo proclama la defensa de los infantes por nacer y exhorta a los padres que acepten su responsabilidad materna y paterna. Incluso en el caso más extremo de violación hace un llamado a la mujer violada a solidarizarse con el niño inocente que lleva en su vientre y cuidarlo hasta que nazca. Después se verá si ella o su familia lo quieren acoger por compasión. En caso negativo se debe buscar a personas o instituciones que lo reciban o adopten para que no quede abandonado. Para ello hay que promover familias solidarias, asilos de niños o centros de ayuda a la madre.

Jesús nos explica el significado profundo de la acogida a los niños abandonados: “Lo que hagan con uno de estos hermanos míos más pequeños conmigo lo hacen” (Mt 25, 25, 40). Salvar la vida a un niño amenazado de ser abortado equivale a salvar la vida del niño Jesús, cuando el cruel Herodes determinó matar a todos los niños que podrían derrocarle.

Información adicional

  • Atención: Las opiniones de este sector son de la total responsabilidad de sus autores, Infodecom no se identifica necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección
  • Autor: Miguel Manzanera S.J.

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