Sábado, 17 Febrero 2018

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El Papa Francisco concelebró este martes 13 de febrero la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta junto con el Patriarca de la Iglesia de Antioquía Greco-Melquita, en comunión con Roma, Youssef Absi, a quien se dirigió durante la homilía: “Es padre de una Iglesia, de una Iglesia antiquísima, y viene a abrazar a Pedro, a decir ‘yo estoy en comunión con Pedro’”.

El Santo Padre subrayó que “eso es lo que significa la ceremonia de hoy: el abrazo del padre de una Iglesia con Pedro. Una Iglesia rica, con su propia teología dentro de la teología católica, con su propia liturgia maravillosa, y con un pueblo que, en este momento, en gran parte se encuentra crucificado como Jesús”.

El Pontífice ofreció la Misa “por el pueblo, por el pueblo que sufre, por los cristianos perseguidos en Oriente Medio que dan la vida, dan los bienes, sus propiedades, que se han visto obligados a abandonar. Y ofrecemos también la Misa por el ministerio de nuestro hermano Youssef”.

Al finalizar la Misa, el Patriarca agradeció al Papa por sus palabras: “Estoy verdaderamente conmovido por su caridad fraterna, por estos gestos de fraternidad, de solidaridad que ha demostrado a nuestra Iglesia en el curso de esta Misa”, señaló.

El Patriarca Youssef Absi ofreció sus oraciones por el Pontífice: “le prometemos tenerle siempre en nuestros corazones, en el corazón de todos nosotros, clero y fieles, y recordaremos siempre este evento, estos instantes históricos, este momento que no me atrevo a describir por lo bello que ha resultado: esta fraternidad, esta comunión que nos vincula a todos los discípulos de Cristo”.

“Le doy las gracias por esta Misa de comunión en nombre de todo el Sínodo de nuestra Iglesia Greco-Melquita Católica”. Después de sus palabras de agradecimiento, el Papa y el Patriarca han impartido juntos la bendición final.

El Patriarca Youssef Absi se encuentra en Roma junto con los Obispos del Sínodo Greco-Melquita para peregrinar a la tumba de San Pedro tras finalizar el Sínodo de esta Iglesia Oriental, en comunión con la Iglesia Católica, clausurado en el Líbano.

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  • Fuente Aci Prensa

Después de rezar a la Madre del cielo, el Santo Padre se inscribió, en directo a través de internet, y con la ayuda de dos jóvenes, a la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Panamá en enero de 2019 e invitó a todos los jóvenes del mundo “a vivir con fe y entusiasmo este evento de gracia y fraternidad ya sea yendo a Panamá o participando desde la propia comunidad”.

Francisco también recordó que el próximo 15 de febrero muchas familias celebrarán el Fin de Año Lunar en el Extremo Oriente y otras partes del mundo. A todas estas familias les deseó vivir más “la solidaridad, la fraternidad y el deseo del bien” contribuyendo así a crear una sociedad en la que cada persona sea “bienvenida, protegida, promovida e integrada” y recordó orar “por el regalo de la paz”, un tesoro precioso – puntualizó, “que debe buscarse con compasión, previsión y coraje”

Entre sus saludos, destacó el que hizo a la Comunidad congolesa presente en Roma, a la que se unió en oración por la paz en la República del Congo y recordó que esta intención será especialmente presente en la Jornada de Oración y Ayuno que ha convocado para el próximo 23 de febrero

 

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  • Fuente Vatican News

El papa Pablo II permitía los disfraces pero sin máscaras, “manteniendo el buen orden y la decencia en todos los sentidos”

En la antigua Roma el carnaval ya se festejaba, era la fiesta dedicada a Martius (Marte), padre de Romulo y remo.

Estas fiestas significan en latín antiguo “carnilevamen”, carnem vale (“adiós a la carne”) y no cómo muchos lo han tomado equivocadamente formando la famosa frase “en carnaval todo vale”. En aquella época el desenfreno era comer toda aquella carne que sobraba del almacenamiento del invierno. Aunque se sabe entre comidas y bebidas siempre en la antigua Roma se llegaba a esos otros tipos de “desenfreno”.

A parte de los grandes festines que se dedicaba en honor al dios Marte, era muy común finalizar esta fiesta con una carrera de caballos, que se tenía en el Campus Martius en la zona del Monte Celio.

El decreto de Pablo II

En 1467, papa Pablo II  hace trasladar esta fiesta a la que en ese tiempo se llamaba la Vía Lata, calle muy importante porque comunicaba con el puerto fluvial de Ripetta. Desde el momento que estas carreras se trasladaron al lugar, la calle empezó ser nominada vía del Corso dei Barberi , (la calle de las carreras de los “Barberi”, caballos de la Barberia, zona del África septentrional).

Según este decreto del papa todos podían hacer fiestas disfrazados, pero sin máscaras, “preservando la tranquilidad pública del Estado de la Santa Sede, y manteniendo el buen orden y la decencia en todos los sentidos”. No obstante, cuando reina “Baco” a veces es muy difícil gestionar esa paz y tranquilidad.

Era una gran fiesta, más famosa que la de Venecia, y en esos días Roma era visitada por extranjeros y artistas que llegaban de toda Italia y de varias partes de Europa. Entre estos visitantes encontramos al gran poeta y científico alemán Goethe, que en unos de sus escritos muestra lo popular de esta fiesta: “el Carnaval en Roma no es una fiesta hecha para el pueblo, sino es una fiesta que el pueblo se hace a sí mismo. El gobierno no realiza preparativos ni gastos. No se encienden ni fuegos artificiales, ni se hacen espléndidas procesiones, sino que una simple señal autoriza a todos a la locura y extravagancias, a excepción de las palizas y el apuñalamiento… todo está permitido “.

Y luego describe el espectáculo de las carreras: “los caballos, de acuerdo con el orden establecido, son conducidos sin jinetes por mozos disfrazados entre las vallas erigidas detrás de una cuerda … los mozos usan toda su energía y capacidad para sostenerlos … cuando finalmente se baja la cuerda, los caballos corren velozmente … En Palazzo Venezia, mientras tanto, otros mozos esperan la llegada de los barberi dentro de un recinto cerrado donde los agarran y encierran con habilidad”

Esta carrera era más o menos de 1 km y medio desde la actual Piazza del Popolo hasta Piazza Venezia, siempre por Via del Corso. Sus balcones eran adornados con grandes telas esperando los desfiles en carrozas alegóricas y a la gente que pasaba con sus disfraces. La fiesta finalizaba con la carrera.

Estos famosos espectáculos de carnaval tuvieron lugar desde el decreto de Pablo II (1467)  hasta el 1883 cuando fue abolida por el rey. Un accidente mortal ocurrido a un niño que, al cruzar la calle, fue atropellado por los caballos bajo los ojos de la reina Margarita que se encontraba presente en ese momento fue el detonante de la abolición.

Con el pasar del tiempo Vía del Corso comenzó a ser la calle comercial más transitada y hasta el día de hoy, meta fundamental para romanos y turistas que son habituales al “shopping”. No hay marca famosa en el mundo que no quiera tener una sede en la zona.

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  • Autor Aleteia
En una declaración, el Cardenal Seán Patrick O'Malley, Arzobispo de Boston, afirma que “el Papa Francisco reconoce plenamente los atroces errores de la Iglesia y su clero que abusó de los niños"
 

El cardenal Seán Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, ha reiterado el compromiso del Papa Francisco con respecto a las víctimas de abuso sexual por parte de miembros del clero en una nota publicada este sábado, 20 de enero, en el sitio web “Boston Catholic”.

En la declaración, el purpurado confirma que “el Papa Francisco reconoce los errores enormes de la Iglesia y de sus miembros que han abusado de niños”.

A continuación, el texto completo de la nota del Cardenal O’Malley:

“Es comprensible que las afirmaciones que el Papa Francisco ha hecho ayer en Santiago, en Chile, hayan sido fuente de gran dolor para las personas que han sufrido abusos sexuales por parte de elementos del clero o de cualquier otro culpable. Expresiones que llevan el mensaje según el cual ‘si no puedes demostrar tus acusaciones, no puedes ser creído’, hacen sentir abandonadas a las personas que han sufrido reprobables violaciones criminales de su dignidad, y relegan a las víctimas en un exilio de descrédito”.

No habiendo estado personalmente involucrado en las situaciones que fueron objeto de la entrevista de ayer, no sé decir por cual razón el Santo Padre haya elegido los términos específicos que ha usado en aquella ocasión. Pero lo que sé es que el Papa Francisco reconoce plenamente los enormes errores de la Iglesia y de su clero que ha abusado de niños, y el devastador impacto que estos crímenes han tenido en las víctimas y en sus familiares”.

He acompañado al Santo Padre en muchos de sus encuentros con las víctimas y he podido constatar su dolor en el tomar consciencia de la profundidad y de la amplitud de las heridas causadas a quien había sufrido abusos, y en el constatar que el proceso de curación puede necesitar una vida entera. Las afirmaciones del Papa son que no hay lugar en la Iglesia para quien abusa de los niños y que tenemos que adoptar la ‘tolerancia cero’, porque estos crímenes son reales y su compromiso es combatirlos.

Mis oraciones y mi pena estarán siempre con las víctimas y con sus familiares. No podremos jamás anular los sufrimientos que han vivido, ni curar plenamente su dolor. En algunos casos, debemos aceptar que incluso nuestro esfuerzo de ofrecer asistencia sea motivo de angustia para las víctimas, y que tenemos que rezar por ellos en silencio, mientras les ofrecemos nuestro sostén como respuesta de nuestro deber moral. Permanezco dedicado al trabajo por la curación de todos aquellos que han sido tan gravemente heridos y vigilando para que se haga todo lo que sea posible para asegurar la tutela de los niños en la comunidad de la Iglesia, de manera que estos crímenes no sucedan nunca más”.

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  • Fuente Vatican News

Después de haber estado por la mañana con los pueblos de la Amazonia,periferia del Perú, vuelto a esta capital, desde el centro del poder político del país, el Palacio de Gobierno, Francisco tocó hoy el otro gran tema de su visita: la corrupción. Pero no se limitó a denunciar el proceso de "degradación" moral de Perú -país único, que tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados o presos-, sino que extendió los alcances de este "flagelo social" a todo el continente.

"Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese «virus» social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados", clamó, en un discurso que pronunció ante el presidente peruano Pedro Pablo Kukzynski, que se salvó antes de la Navidad de un juicio político justamente por algunos negocios turbios conectados con el escánalo Odebrecht, que golpeó a toda la región.

"Lo que se haga para luchar contra este flagelo social merece la mayor de las ponderaciones y ayudas. y esta lucha nos compete a todos", agregó, insistiendo sobre un tema que desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires lo preocupa especialmente y que considera uno de los peores pecados.

Aunque no los mencionó, el Papa aludió a las decenas de escándalos de corrupción que han minado la credibilidad de la clase política de esta parte del mundo, incluída la de su madre patria. Entre ellos, el relacionado con el gigante de la construcción Odebrech, que significó una vitual "tangentópolis" brasileña y que salpicó a muchos otros mandatarios latinoamericanos.

 

Por sus nexos con el escándalo Odebrecht hasta estuvo a punto de caer al presidente Kukzinski, aquí llamado PPK, que se salvó de un proceso de vacancia política, indultando a otro ex presidente cuestionado, entre otros delitos, por casos de corrupción, Alberto Fujimori. Una movida muy criticada, que creó una crisis política e institucional que no se veía aquí desde hace al menos dos décadas, precipitó la popularidad de PPK y dividió como nunca a la opinión pública.

En este marco, el Papa destacó la importancia de una "mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil". "Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos", aseguró. "A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad. pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo, en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro", señaló.

Francisco aludió así a las dramáticas diferencias sociales de este país de 31 millones de habitantes donde, en el marco de una economía en acelerado crecimiento pero sin regulación ni control y ante un Estado débil, la corrupción se ha desarrollado de manera sistemática en el ámbito político, económico y social. En el ránking de Transparency International Perú se encuentra en el puesto 101 de 176 países. Perú también es un caso único porque tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados por corrupción o encarcelados (Humala, Alan García, Fujimori).

 

Alfonso Quiroz, historiador peruano ya fallecido, en su Historia de la Corrupción en el Perú, calculó que su país asignó a la corrupción "entre 3 y 4 por ciento del PBI en el largo plazo (1820-2000). [y de ese modo] el Perú perdió o distribuyó mal el equivalente de aproximadamente el 40 a 50 por ciento de sus posibilidades de desarrollo".

"La persistencia de la corrupción en la sociedad peruana causa graves daños que afectan el desarrollo humano de millones de peruanos, obstaculizan el crecimiento económico y su competitividad y deterioran la gobernabilidad del país y la confianza ciudadana en sus gobernantes", explicó a La Nación el padre jesuita Ernesto Cavassa, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. "La corrupción ha paralizado grandes obras públicas dejando sin empleo a miles de trabajadores. Hay 968 obras paralizadas en el país, que afectan servicios básicos como la salud, educación, el transporte, la vivienda y el acceso al agua y saneamiento de millones de peruanos", agregó.

En su discurso en el Palacio Presidencial, también llamado Casa de Pizarro, sede del ejecutivo y residencia presidencial -que PPK no utiliza, sino que prefiere vivir en un coqueto chalet de San Isidro, uno de los barrios más elegantes de esta capital-, como había hecho por la mañana en Puerto Maldonado, Francisco exaltó inmensos recursos de la tierra peruana y la riquísima pluralidad cultural de su pueblo. Luego de reiterar la necesidad de reconocer y respetar a los pueblos locales, relacionó la preocupante "degradación del medio ambiente", de la "degradación moral" de nuestras comunidades. "No podemos pensarlas como dos instancias distintas. A modo de ejemplo, la minería informal se ha vuelto un peligro que destruye la vida de personas; los bosques y ríos son devastados con toda la riqueza que ellos poseen. Todo este proceso de degradación conlleva y promueve organizaciones por fuera de las estructuras legales que degradan a tantos hermanos nuestros sometiéndolos a la trata -nueva forma de esclavitud-, al trabajo informal, a la delincuencia. y a otros males que afectan gravemente su dignidad y, a la vez, la de esta nación", dijo. "Trabajar unidos para defender la esperanza exige estar muy atentos a esa otra forma -muchas veces sutil- de degradación ambiental que contamina progresivamente todo el entramado vital: la corrupción", agregó. Y lamentó el mal que ese "virus social" le hace a los pueblos y democracias de América latina, afectando sobre todo a los pobres y a la "madre tierra".

 

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  • Fuente La Nacion

El Pontífice sigue sus consultas informales a los pueblos originarios alrededor de la mesa

Después de la visita al Hogar el ‘Principito’ para encontrar a niños y jóvenes vulnerables, papa Francisco se trasladó al Centro Pastoral Apaktone, a 2.5 kilómetros de la ciudad de Puerto Maldonado, en Madre de Dios, para almorzar con 8 representantes de los pueblos indígenas.

Presente en la primera pausa de la jornada del Papa, monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., Vicario Apostólico de Puerto Maldonado.

Se trató de la última cita que cumplió el Obispo de Roma en la puerta de la Amazonia peruana donde llegó esta mañana para encontrar a los pueblos originarios a quienes defendió ante la explotación de sus tierras; históricamente perseguidos, discriminados, empobrecidos y privados de sus derechos.

Horas antes, el Papa se reunión con 3.500 indígenas en el pabellón deportivo Coliseo Madre de Dios.

En su viaje por Chile y Perú, el Papa ha almorzado con las comunidades indigenas en privado.

En Temuco, Chile, Francisco se reunió con representantes de la comunidad araucana, los mapuches, un pueblo original que declaró la guerra a colonizadores desde el siglo XVI, y el conflicto, hoy con el gobierno chileno, aún no se ha resuelto.

En Perú, el Papa repite el gesto, pero ahora con los pueblos  de la región amazónica, los indígenas son en su mayoría católicos o cristianos de otras iglesias, y que ven su propia existencia amenazada por la explotación ilícita de los recursos naturales.

Probablemente, en la mesa, en un clima informal el Papa ha continuado sus consultaciones y escucha para la preparación del Sínodo especial para la región Panamazónica convocado por  él para octubre de 2019.

Hoy el Papa nombró una a una en su idioma a las distintas comunidades indigenas presentes en la Amazonia peruana.

Según la oficina de prensa de la Santa Sede, el Papa almorzó con Rogelio Aparicio Piñarreal (etnia Marsiguenka); Norma Sánchez Chapay (etnia Asháninka); Zaqueo Mochi Urrea (etnia Asháninka); Saúl Escobar Rodríguez (etnia Shipibo); Maeriaba Martin Koti (etnia Matsiguenka); María Luzmila Bermeo Chuinda (Awayu); Nicasio Roque Moreira (Jujikuin); Yésica Patiachi Tayori (Harakbut) y Héctor Sueyo Yumbuyo (Harakbut).

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  • Fuente Aleteia

El papa Francisco exhortó a los jóvenes indígenas de la Amazonía a que se sientan orgullosos de pertenecer a los pueblos nativos y que no se conformen con ser los últimos de la sociedad.

Este fue el llamado que hizo desde el Hogar "El Principito", que recoge a jóvenes y niños abandonados y huérfanos, y donde el papa Francisco acudió para dar su apoyo a la institución creada por el sacerdote suizo Xavier Arbex.

Francisco asistió a los coros de los niños y a una representación de la Colonización, y después de escuchar el testimonio de una joven les dirigió un discurso .

A los jóvenes de las comunidades nativas presentes, que, dijo, han visto la destrucción de los bosques y de los ríos, les animó a que no se conformen con lo que está pasando.

"No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños. Me gustaría estimularlos a que estudien; prepárense, aprovechen la oportunidad que tienen para formarse", dijo el Papa.

"El mundo los necesita a ustedes, jóvenes de los pueblos originarios, y los necesita tal y como son. ¡No se conformen con ser el vagón de cola de la sociedad", agregó Su Santidad

Les recomendó, además, que buscaran sus propias raíces y que se sientan orgullosos de "pertenecer a los pueblos amazónicos".

A los niños presentes, llegados también de otros albergues, Francisco les dijo: "Ustedes niños son su reflejo, y también son nuestro tesoro, el de todos nosotros, el tesoro más preciado que tenemos que cuidar".

Pidió perdón "porque a veces los mayores no lo hacemos o que no les damos la importancia que se merecen", dijo el papa Francisco. "Sus miradas, sus vidas siempre exigen un mayor compromiso y trabajo para no volvernos ciegos o indiferentes ante tantos otros niños que sufren y pasan necesidad", afirmó.

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  • Fuente EC - El Comercio de Peru

Tras una intensa jornada en Puerto Maldonado, Perú; marcada por los emotivos encuentros con los pueblos amazónicos, la población  y el Hogar El Principito sucesivamente, el Papa Francisco regresó a Lima para encontrarse con las autoridades, el Cuerpo Diplomático del país y los miembros de la Sociedad Civil en el Palacio de Gobierno.

Después de agradecer al presidente de la nación, Pablo Kuczynski, la invitación a visitar Perú, el Santo Padre dirigió a los allí presentes, un reflexivo discurso inspirado en el lema de este viaje “unidos por la esperanza” destacando que la tierra peruana “es en sí misma un motivo de esperanza”, en alusión a la magna extensión conformada por la Amazonía, “pulmón del mundo”, cuyo entramado alberga las más variadas especies y biodiversidad del planeta.

Pluralidad cultural : alma del pueblo peruano

 

“Ustedes poseen una riquísima pluralidad cultural cada vez más interactuante que constituye el alma de este pueblo”, dijo el Obispo de Roma, destacando que se trata de un “alma marcada por valores ancestrales como la hospitalidad, el aprecio por el otro, el respeto y gratitud con la madre tierra, la creatividad para los nuevos emprendimientos, así como la responsabilidad comunitaria por el desarrollo de todos que se conjuga en la solidaridad, mostrada tantas veces ante las diversas catástrofes vividas”.

Y en este contexto de “esperanzadora riqueza humana” que posee el pueblo peruano, el Pontífice dedicó una mención especial a los jóvenes: “ellos son el presente más vital que posee esta sociedad; con su dinamismo y entusiasmo prometen e invitan a soñar un futuro esperanzador”, un futuro que nace del encuentro entre “la cumbre de la sabiduría ancestral y los ojos nuevos que brinda la juventud”.

Perú: tierra de esperanza con rostro de santidad

Continuando con su reflexión sobre la esperanza como “hilo conductor” de su discurso a las autoridades, Francisco expresó su alegría ante un hecho histórico de gran relevancia para esta nación: Perú engendró santos que han abierto caminos de fe para todo el continente americano”, dijo el Papa poniendo como ejemplo a Martín de Porres, por citar tan sólo a uno, “quien siendo hijo de dos culturas, mostró la fuerza y la riqueza que nace en las personas cuando se concentran en el amor”.

Y en alusión a ello, el Sumo Pontífice reiteró que Perú “es tierra de esperanza que invita y desafía a la unidad de todo su pueblo” y que por tanto “tiene la responsabilidad de mantenerse unido precisamente para defender, entre otras cosas, todos estos motivos de esperanza”.

La sombra de la degración forestal y el abuso a la Madre Tierra

“Sobre esta esperanza apunta una sombra, se cierne una amenaza”, continuó diciendo el Papa citando un fragmento de su carta encíclica Laudato Si’: «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo».

“Una amenaza que se manifiesta claridad en la manera en la que estamos despojando a la tierra de los recursos naturales sin los cuales no es posible ninguna forma de vida”, añadió Francisco reconociendo que en este contexto, «unidos para defender la esperanza» significa impulsar y desarrollar una ecología integral como alternativa a «un modelo de desarrollo ya caduco pero que sigue provocando degradación humana, social y ambiental».

Y en la práctica, esto  exige “escuchar, reconocer y respetar a las personas y a los pueblos locales como interlocutores válidos, ya que  ellos mantienen un vínculo directo con la tierra, conocen sus tiempos y procesos y saben, por tanto, los efectos catastróficos que, en nombre del desarrollo, están provocando muchos proyectos”, aseguró Francisco poniendo como ejemplo el caso de  la minería informal que se ha vuelto un peligro destructor de la vida de personas, así como la devastación de bosques y ríos con toda la riqueza que ellos poseen.

En definitiva, el Obispo de Roma hizo referencia a los procesos de degradación que conllevan y promueven organizaciones "que van fuera de las estructuras legales y que degradan a tantos hermanos nuestros sometiéndolos a la trata, nueva forma de esclavitud, al trabajo informal, a la delincuencia… y a otros males que afectan gravemente su dignidad y, a la vez, la de esta nación".

Corrupción: el virus que amenaza la esperanza

Asimismo, el Papa puso en guardia acerca de otra sombra amenazante que se cierne sobre la esperanza de manera constante, “otra forma, muchas veces sutil, de degradación ambiental que contamina progresivamente todo el entramado vital: la corrupción".

“Un virus social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados y que tanto daño ha hecho a los pueblos latinos”, dijo el Santo Padre, indicando que trabajar unidos para defender la esperanza también exige luchar contra el mal de la corrupción.

“Lo que se haga para luchar contra este flagelo social de la corrupción, merece la mayor de las ponderaciones y ayudas… y esta lucha nos compete a todos”, aseveró el Santo Padre señalando que «Unidos para defender la esperanza», implica una mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil. “Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”, añadió.

Autoridades de poder trabajen por una equidad verdadera

En este sentido, el Papa animó a quienes ocupan cargos de responsabilidad, sea en el área que sea, «a empeñarse en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad… pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro, puesto que sólo así se forjará un Perú que tenga espacio para "todas las sangres", en el que pueda realizarse la promesa de vida peruana».

Finalmente el Santo Padre se despidió, pidiendo la intercesión de Santa Rosa de Lima por todo “este bendito pueblo”,  renovando el compromiso de la Iglesia católica, “que ha acompañado la vida de esta Nación, en este empeño mancomunado de seguir trabajando para que Perú continúe siendo una tierra de esperanza”.

Tras concluir, Francisco se trasladó a la Iglesia de San Pedro para encontrarse con sus hermanos jesuitas, unos 100 sacerdotes, hermanos y jóvenes de esta congregación

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  • Fuente Vatican News

El Papa Francisco socorrió a una funcionaria de Carabineros que se desmayó y cayó del caballo al suelo de forma violenta, informa la plataforma ‘Francisco en Chile’, web de los organizadores de la visita.

En su trayecto a la casa de retiros del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Iquique, el Santo Padre hizo detener el papamóvil al percatarse que una uniformada perdió el control de su caballo y se desplomó.

Visiblemente preocupado, el Sumo Pontífice se acercó para verificar que la mujer se encontrara bien, mientras los equipos de emergencia arribaban para dar los primeros auxilios. Tras comprobar que estaba siendo atendida, Francisco aprovechó de saludar a pie a los peregrinos que estaban cerca y luego siguió su camino.

En su último día en el país, el Santo Padre ofició la Santa Misa en Campus Lobito y luego se trasladó a la Casa de Retiro del Santuario Nuestra Señora Lourdes.

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  • Fuente Zenit

Los honores militares con el saludo a la guardia de honor, en la acogida a Francisco a su llegada al Aeropuerto Internacional de Lima: el Romano Pontífice tocó tierra peruana a las 16.54 hora local, tras poco más de dos horas de vuelo.

En el aeropuerto se encontraban representantes de la Iglesia Católica, entre quienes el Nuncio Apostólico, Monseñor Nicola Girasoli, el cardenal Arzobispo de Lima, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y el Obispo de Callao. También el Presidente de la República y consorte, junto a las autoridades políticas y civiles, y un gran grupo de fieles.

Un niño y una niña vestidos de blanco y amarillo, los colores del Estado del Vaticano, se acercaron a realizarle una ofrenda floral.

Con la alegría y la festividad que caracteriza al pueblo peruano, se realizaron danzas folclóricas para acoger al Pontífice, acompañadas por la Orquesta “Sinfonía por el Perú”.

De allí el Santo Padre se dirige directamente a la Nunciatura Apostólica, para cenar en privado y descansar, recorriendo antes una distancia de trece kilómetros en papamóvil para el primer “baño de calor” en tierra limeña.

“Voy hacia ustedes como peregrino de la alegría del Evangelio, para compartir con todos «la paz del Señor» y «confirmarlos en una misma esperanza», decía el Papa en el Video mensaje previo a su 22º Viaje Apostólico internacional a Chile y Perú, agregando su voluntad hacerse partícipe de las alegrías, las tristezas, las dificultades del pueblo, “decirles que no están solos – añadía - que el Papa está con ustedes, que la Iglesia entera los acoge, que la Iglesia los mira”.

En Perú tres ciudades lo esperan: Lima, una tierra que vibra con la devoción popular a los grandes santos peruanos. Puerto Maldonado, la puerta de entrada meridional al pulmón del planeta, y Trujillo, donde el Papa, entre otras cosas, encontrará a los damnificados por las calamidades naturales. 

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  • Fuente Vatican News