Viernes, 19 Enero 2018

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El Papa Francisco socorrió a una funcionaria de Carabineros que se desmayó y cayó del caballo al suelo de forma violenta, informa la plataforma ‘Francisco en Chile’, web de los organizadores de la visita.

En su trayecto a la casa de retiros del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Iquique, el Santo Padre hizo detener el papamóvil al percatarse que una uniformada perdió el control de su caballo y se desplomó.

Visiblemente preocupado, el Sumo Pontífice se acercó para verificar que la mujer se encontrara bien, mientras los equipos de emergencia arribaban para dar los primeros auxilios. Tras comprobar que estaba siendo atendida, Francisco aprovechó de saludar a pie a los peregrinos que estaban cerca y luego siguió su camino.

En su último día en el país, el Santo Padre ofició la Santa Misa en Campus Lobito y luego se trasladó a la Casa de Retiro del Santuario Nuestra Señora Lourdes.

Los honores militares con el saludo a la guardia de honor, en la acogida a Francisco a su llegada al Aeropuerto Internacional de Lima: el Romano Pontífice tocó tierra peruana a las 16.54 hora local, tras poco más de dos horas de vuelo.

En el aeropuerto se encontraban representantes de la Iglesia Católica, entre quienes el Nuncio Apostólico, Monseñor Nicola Girasoli, el cardenal Arzobispo de Lima, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y el Obispo de Callao. También el Presidente de la República y consorte, junto a las autoridades políticas y civiles, y un gran grupo de fieles.

Un niño y una niña vestidos de blanco y amarillo, los colores del Estado del Vaticano, se acercaron a realizarle una ofrenda floral.

Con la alegría y la festividad que caracteriza al pueblo peruano, se realizaron danzas folclóricas para acoger al Pontífice, acompañadas por la Orquesta “Sinfonía por el Perú”.

De allí el Santo Padre se dirige directamente a la Nunciatura Apostólica, para cenar en privado y descansar, recorriendo antes una distancia de trece kilómetros en papamóvil para el primer “baño de calor” en tierra limeña.

“Voy hacia ustedes como peregrino de la alegría del Evangelio, para compartir con todos «la paz del Señor» y «confirmarlos en una misma esperanza», decía el Papa en el Video mensaje previo a su 22º Viaje Apostólico internacional a Chile y Perú, agregando su voluntad hacerse partícipe de las alegrías, las tristezas, las dificultades del pueblo, “decirles que no están solos – añadía - que el Papa está con ustedes, que la Iglesia entera los acoge, que la Iglesia los mira”.

En Perú tres ciudades lo esperan: Lima, una tierra que vibra con la devoción popular a los grandes santos peruanos. Puerto Maldonado, la puerta de entrada meridional al pulmón del planeta, y Trujillo, donde el Papa, entre otras cosas, encontrará a los damnificados por las calamidades naturales. 

Paula Podest Ruiz y Carlos Cuffando Elorriaga aseguraron «la alegría inmensa» que sienten al haber sido casados por el Papa.

Espontaneidad

«Todo nació de forma espontánea», dijeron también los recién casados

Ellos le habían contado al Papa su historia, que habían tenido que postergar su matrimonio religioso, por varios motivos, el primero de los cuales al haber quedado destruida la iglesia donde se iban a casar, por el terremoto del 2010.

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, al dar la información subrayó la validez del Sacramento.

En el certificado se lee: «El 18 de enero de 2018, en el vuelo papal de Santiago a Iquique, el Sr. Carlos Ciuffardi Elorriaga y la Sra. Paula Podest Ruiz han contraído matrimonio ante la presencia del testigo Ignacio Cueto, siendo el Santo Padre Papa Francisco quien ha tomado el consentimiento».

Al concluir la celebración de la Misa multitudinaria en Iquique, el Sucesor Pedro abrazó en sus palabras de agradecimiento y bendición a todos los chilenos

Agradecimiento a las autoridades religiosas y civiles

Al Obispo de la Diócesis iquiqueña, Mons. Guillermo Vera Soto; a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, por su invitación a visitar el país; a todos los que han hecho posible su visita, así como a las autoridades civiles.

Sin olvidar a los voluntarios:

«Gracias también por el trabajo abnegado y silencioso de miles de voluntarios -  ¡más de veinte mil! -  sin su empeño y colaboración hubiesen faltado las tinajas con agua para que el Señor hiciera posible el milagro del vino de la alegría. Gracias, a los que de muchas formas y maneras acompañaron este peregrinar especialmente con la oración. Sé del sacrificio que han tenido que realizar para participar en nuestras celebraciones y encuentros. Lo valoro y lo agradezco de corazón. Gracias a los miembros de la comisión organizadora. Todos han trabajado, muchas gracias».

Perú pueblo amigo y hermano de Chile

«Sigo mi peregrinación hacia Perú. Pueblo amigo y hermano de esta Patria Grande que estamos invitados a cuidar y a defender. Una Patria que encuentra su belleza en el rostro pluriforme de sus pueblos».

Señor mira la fe del pueblo chileno y regálale unidad y paz

«Queridos hermanos, en cada Eucaristía decimos: «Mira, Señor, la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad». Qué más puedo desearles que terminar mi visita diciéndole al Señor: mira la fe de este pueblo, y regálales unidad y paz».

Gracias a los peregrinos de Bolivia, Perú y Argentina

«Muchas gracias y les pido que no se olviden de rezar por mí.

Y quiero agradecer la presencia de tantos peregrinos de los pueblos hermanos de Bolivia y Perú.

Y, no se pongan celosos, especialmente de los argentinos, que son de mi patria. Gracias a mis hermanos argentinos que me acompañaron en Santiago, en Temuco y acá en Iquique. ¡Muchas gracias!»

“La lectura de hoy nos invita a mirar la historia de la salvación, Dios elige, el ser humano responde, siempre para cumplir una misión que debe ser conforme al querer de Dios, nos invita hoy a mirar que Dios no se revela en el poderío, no se hace presente en la arrogancia del ser humano, en la prepotencia que a veces nosotros podemos manifestar, se manifiesta en la humildad y simplicidad, y hoy cuando celebramos la Eucaristía pidiendo la unidad y la paz en nuestro país se nos invita a asumir, pero sobre todo a invitar y a tener los mismos sentimientos de Dios, de humildad, mansedumbre, paz, unidad y serenidad”, así Mons. Aurelio Pessoa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana, celebró la Eucaristía del primer día del “Triduo por la Unidad”, iniciativa que la Iglesia católica realiza ante los conflictos sociales que vive Bolivia.

Este 16, 17 y 18 de enero se realizan momentos de oración y eucaristía en la Basílica Menor de San Francisco en La Paz desde las 18:00 hrs. con el objetivo de llamar a los fieles para que puedan elevar una oración por la unidad y la paz de los bolivianos y bolivianas.

“La palabra de Dios debe ser la que guie el caminar de todo hombre y mujer que se precia de ser cristiano y más aun de ser católico, si nosotros nos confesamos como católicos debería ser descontado todo aquello que no condice con el nombre que decimos ser, el católico deber ser una persona de paz, unidad, fraternidad, perdón, reconciliación, una persona que busca el bien, no sólo personal, sino de toda la comunidad”.

“Hoy más que nunca se nos exige recurrir a ese Dios que es el perdón, unidad, paz, reconciliación. La ley es para favorecer a la vida, no para fomentar la muerte, Jesús ve el proyecto original de Dios a favor del ser humano y las leyes humanas también a través del tiempo y en nuestros días deberían ser las que vayan a favor del ser humano, porque si van en contra la paz y unidad se alejarán”. “Por eso la palabra de Dios nos dice que la ley no debe ser un yugo asfixiante, no debe estar por encima del hombre, sino más bien debe ser un medio que libera, don para la persona y de ninguna manera debe ser una imposición”.

“Jesús es el Señor del tiempo y de la historia y Él que es la libertad absoluta de Dios, muestra su amor y predilección por los necesitados y pobres de este mundo, por los que tienen hambre de justicia, Jesús como nos dice el Papa Francisco, tiene predilección por aquellos que son descartados de la sociedad, como católicos cristianos recurramos al evangelio y pidámosle a Dios que Él conceda lo que de verdad pedimos, el Señor en el evangelio nos dice pidan y se les dará, busquen y hallarán, toquen y se les abrirá, esa es la confianza fe y esperanza que nosotros debemos cultivar en estos días y siempre sabiendo que Dios no nos defraudará, es el Dios de la verdad que actúa y da lo necesario en el momento oportuno, es el Dios que cumple las promesas, distinto a tantas promesas que hemos escuchado y escucharemos”.

“Este triduo por la unidad nos invita a que de verdad cultivemos nuestra fe convencida en que Dios no nos defraudará, hermanos pidamos que el Espíritu Santo nos ilumine y fortalezca, para que no quedemos prisioneros de nuestras concepciones legalistas, que no conducen muchas veces al bien de todos, y que muchas veces nos impide encontrarnos con Dios y los hermanos”.

“La ley no puede estar por encima del querer de Dios, pidámosle con fe y confianza que Él nos infunda la esperanza, que lo que le pedimos se haga realidad, si lo hacemos muy convencidos y con mucha fe”. “Que Dios bendiga a nuestra patria y a todos los bolivianos, que nos conceda aquello que más necesitamos, no sólo en estos días de conflicto, sino todos los días de nuestra vida”, manifestó Mons. Aurelio en la homilía.

Tras celebrar esta mañana la Misa en Iquique, el Papa Francisco recibió a Héctor Marín Rossel, un chileno cuyo hermano fue víctima de la dictadura encabezada del general Augusto Pinochet.

Según informó la agencia Efe, Rossel tenía 17 años cuando su hermano Jorge, de 19, fue llevado por los militares el 28 de septiembre de 1973 al centro del regimiento de Telecomunicación N.6 Tarapacá de Iquique, donde falleció ese mismo día.

La reunión del Papa con Rossel se dio en la Casa de Retiros del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, indicó que Rossel le entregó una carta al Pontífice.

El chileno indicó que en la misiva le cuenta al Santo Padre “de nuestra lucha con familiares para encontrar a nuestros detenidos desaparecidos. También le pido que haga un llamado a las fuerzas armadas y al gobierno de Chile a colaborar en esta cruzada humanitaria que nos permitirá tener la paz espiritual que tanto necesitamos”.

“También le dije que agradecía a la Iglesia Católica de Chile por su gran labor de promoción y defensa de los derechos humanos”, agregó.

Héctor Marín Rossel también es el presidente de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Iquique y Pisagua (AFEPI), institución que representa a las víctimas de la represión en la década de 1970.

El Papa depuso un Rosario a la estatua de la Virgen del Carmen en el Santuario de Maipú dejándose atrás la acogida afectuosa de los miles de jóvenes que compartieron con él un momento especial y se dirigió  a la Pontificia Universidad Católica, cuarto y último encuentro de su segundo día de actividades en Chile,  donde también allí lo esperaban entusiastas más jóvenes, esta vez estudiantes, y un grupo de niños, junto a 1.200 exponentes del mundo académico. La ocasión, como señaló el mismo Pontífice en su discurso, fue el cumplimiento de los 130 años de vida de esta Institución, “entrelazada con la historia de Chile”.

Un estudiante especial

Las “tareas relevantes” cumplidas por hombres y mujeres “para el desarrollo de la patria” fueron la premisa del Pontífice en su discurso a los estudiantes de la Pontificia Universidad de Santiago de Chile, para recordar a un estudiante especial: San Alberto Hurtado, “en este año que se cumplen 100 años desde que comenzó aquí sus estudios”,  cuya vida es claro testimonio de cómo la inteligencia, excelencia académica y profesionalidad, armonizadas con la fe, justicia y caridad, “alcanzan una fuerza que es profecía capaz de abrir horizontes e iluminar el sendero, especialmente para los descartados de la sociedad, sobre todo hoy en que priva esta cultura del descarte".

La gramática del diálogo que forma encuentro

Los desafíos para la patria relacionados con la convivencia nacional y capacidad de avanzar en comunidad fueron las palabras del saludo del Rector de la Universidad, que el Papa retoma como ejes de su discurso.

Francisco asegura que “hablar de desafíos es asumir que hay situaciones que han llegado a un punto que exigen ser repensadas. Y en este sentido asegura que es precisamente la Universidad que debe transformarse “en un espacio privilegiado para practicar la gramática del diálogo que forma encuentro”, ya que “la verdadera sabiduría - añade - es producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas”.

Educar para la convivencia

El Papa habla de convivencia nacional posible “en la medida en que generemos procesos educativos también transformadores, inclusivos y de convivencia”, enseñando “a pensar y a razonar de manera integradora”. Y esto es posible – señala - a través de  una “alfabetización integradora que sepa acompasar los procesos de transformación que se están produciendo en el seno de nuestras sociedades.  

“Urge generar espacios donde la fragmentación no sea el esquema dominante, incluso del pensamiento” añade el Pontífice, indicando como camino el “enseñar a pensar lo que se siente y se hace; a sentir lo que se piensa y se hace; a hacer lo que se piensa y se siente”.

El Santo Padre habla nuevamente de “esta sociedad líquida o ligera” donde van desapareciendo los puntos de referencia desde donde las personas pueden construirse individual y socialmente. E indica una posible causa de  falta de consistencia: la pérdida del espacio público.

“Sin el ‘nosotros’ de un pueblo, de una familia, de una nación y, al mismo tiempo, sin el nosotros del futuro, de los hijos y del mañana; sin el nosotros de una ciudad que «me» trascienda y sea más rica que los intereses individuales, la vida será no sólo cada vez más fracturada sino más conflictiva y violenta” asegura.

Avanzar en comunidad con rigor científico e intuición popular

 El Sucesor de Pedro se refiere entonces al desafío de esta comunidad  a no quedarse aislada de los modos de conocer: “Es necesario que la adquisición de conocimiento sepa generar una interacción entre el aula y la sabiduría de los pueblos que conforman esta bendecida tierra”, afirma, porque de este modo, “se producirá esa sinergia tan enriquecedora entre rigor científico e intuición popular” impidiendo así “el divorcio entre la razón y la acción, entre el pensar y el sentir, entre el conocer y el vivir, entre la profesión y el servicio.

Participación y diálogo

El conocimiento siempre debe sentirse al servicio de la vida y confrontarse con ella para poder seguir progresando, añade el Santo Padre y es por ello que “la comunidad educativa no puede reducirse a aulas y bibliotecas, sino que debe ser desafiada continuamente a la participación”.

Una participación que según el Pontífice se realiza a través de diálogo y de “una episteme capaz de asumir una lógica plural, es decir, que asuma la interdisciplinariedad e interdependencia del saber. Y en este sentido, el Papa indica que es “indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales” para que se conviertan en “los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

La misión profética de la Universidad

 

“Ustedes son interpelados para generar procesos que iluminen la cultura actual, proponiendo un renovado humanismo que evite caer en todo tipo de reduccionismo” – afirma Francisco al final de su discurso. “Esta profecía que se nos pide, añade, impulsa a buscar espacios recurrentes de diálogo más que de confrontación; espacios de encuentro más que de división; caminos de amistosa discrepancia, porque se difiere con respeto, entre personas que caminan en la búsqueda honesta de avanzar en comunidad hacia una renovada convivencia nacional”.

El papa Francisco agradeció el, jueves 18 de enero, en forma especial a los argentinos que lo acompañaron en su estadía de tres días en las ciudades chilenas de Santiago, Temuco e Iquique. 

Lo hizo tras presidir en Campus Lobito, de Iquique, la última celebración eucarística en suelo trasandino. 

El pontífice saludó a los chilenos expresando: “Qué más puedo desearles que terminar mi visita diciéndole al Señor: ‘mira la fe de este pueblo, y regálales unidad y paz”, y antes de despedirse improvisó un agradecimiento a los peregrinos de países vecinos. 

“Quiero agradecer la presencia de tantos peregrinos de los pueblos hermanos, de Bolivia y del Perú. Y no se pongan celosos, especialmente de los argentinos”, expresó. 

“Gracias a los argentinos que me acompañaron también en Santiago y en Temuco, ¡muchas gracias!”, concluyó.+