Domingo, 21 Enero 2018

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Después de haber estado por la mañana con los pueblos de la Amazonia,periferia del Perú, vuelto a esta capital, desde el centro del poder político del país, el Palacio de Gobierno, Francisco tocó hoy el otro gran tema de su visita: la corrupción. Pero no se limitó a denunciar el proceso de "degradación" moral de Perú -país único, que tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados o presos-, sino que extendió los alcances de este "flagelo social" a todo el continente.

"Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese «virus» social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados", clamó, en un discurso que pronunció ante el presidente peruano Pedro Pablo Kukzynski, que se salvó antes de la Navidad de un juicio político justamente por algunos negocios turbios conectados con el escánalo Odebrecht, que golpeó a toda la región.

"Lo que se haga para luchar contra este flagelo social merece la mayor de las ponderaciones y ayudas. y esta lucha nos compete a todos", agregó, insistiendo sobre un tema que desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires lo preocupa especialmente y que considera uno de los peores pecados.

Aunque no los mencionó, el Papa aludió a las decenas de escándalos de corrupción que han minado la credibilidad de la clase política de esta parte del mundo, incluída la de su madre patria. Entre ellos, el relacionado con el gigante de la construcción Odebrech, que significó una vitual "tangentópolis" brasileña y que salpicó a muchos otros mandatarios latinoamericanos.

 

Por sus nexos con el escándalo Odebrecht hasta estuvo a punto de caer al presidente Kukzinski, aquí llamado PPK, que se salvó de un proceso de vacancia política, indultando a otro ex presidente cuestionado, entre otros delitos, por casos de corrupción, Alberto Fujimori. Una movida muy criticada, que creó una crisis política e institucional que no se veía aquí desde hace al menos dos décadas, precipitó la popularidad de PPK y dividió como nunca a la opinión pública.

En este marco, el Papa destacó la importancia de una "mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil". "Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos", aseguró. "A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad. pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo, en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro", señaló.

Francisco aludió así a las dramáticas diferencias sociales de este país de 31 millones de habitantes donde, en el marco de una economía en acelerado crecimiento pero sin regulación ni control y ante un Estado débil, la corrupción se ha desarrollado de manera sistemática en el ámbito político, económico y social. En el ránking de Transparency International Perú se encuentra en el puesto 101 de 176 países. Perú también es un caso único porque tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados por corrupción o encarcelados (Humala, Alan García, Fujimori).

 

Alfonso Quiroz, historiador peruano ya fallecido, en su Historia de la Corrupción en el Perú, calculó que su país asignó a la corrupción "entre 3 y 4 por ciento del PBI en el largo plazo (1820-2000). [y de ese modo] el Perú perdió o distribuyó mal el equivalente de aproximadamente el 40 a 50 por ciento de sus posibilidades de desarrollo".

"La persistencia de la corrupción en la sociedad peruana causa graves daños que afectan el desarrollo humano de millones de peruanos, obstaculizan el crecimiento económico y su competitividad y deterioran la gobernabilidad del país y la confianza ciudadana en sus gobernantes", explicó a La Nación el padre jesuita Ernesto Cavassa, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. "La corrupción ha paralizado grandes obras públicas dejando sin empleo a miles de trabajadores. Hay 968 obras paralizadas en el país, que afectan servicios básicos como la salud, educación, el transporte, la vivienda y el acceso al agua y saneamiento de millones de peruanos", agregó.

En su discurso en el Palacio Presidencial, también llamado Casa de Pizarro, sede del ejecutivo y residencia presidencial -que PPK no utiliza, sino que prefiere vivir en un coqueto chalet de San Isidro, uno de los barrios más elegantes de esta capital-, como había hecho por la mañana en Puerto Maldonado, Francisco exaltó inmensos recursos de la tierra peruana y la riquísima pluralidad cultural de su pueblo. Luego de reiterar la necesidad de reconocer y respetar a los pueblos locales, relacionó la preocupante "degradación del medio ambiente", de la "degradación moral" de nuestras comunidades. "No podemos pensarlas como dos instancias distintas. A modo de ejemplo, la minería informal se ha vuelto un peligro que destruye la vida de personas; los bosques y ríos son devastados con toda la riqueza que ellos poseen. Todo este proceso de degradación conlleva y promueve organizaciones por fuera de las estructuras legales que degradan a tantos hermanos nuestros sometiéndolos a la trata -nueva forma de esclavitud-, al trabajo informal, a la delincuencia. y a otros males que afectan gravemente su dignidad y, a la vez, la de esta nación", dijo. "Trabajar unidos para defender la esperanza exige estar muy atentos a esa otra forma -muchas veces sutil- de degradación ambiental que contamina progresivamente todo el entramado vital: la corrupción", agregó. Y lamentó el mal que ese "virus social" le hace a los pueblos y democracias de América latina, afectando sobre todo a los pobres y a la "madre tierra".

 

Alabanza al Señor, desafíos y amenazas, diálogo, esperanza, defensa de la tierra y de la vida, el Sínodo para la Amazonia en el 2019.

El alma hecha color y canción de los pueblos del corazón amazónico - pulmón del mundo - recibió al huésped tan esperado.

El saludo de bienvenida del Vicario Apostólico, Mons. David Martínez Aguirre Guinea y el testimonio y saludo del pueblo Harakbut y del pueblo Awajún

Y después de la emblemática entrega de la Encíclica Laudato Si’ sobre el cuidado de la Casa Común, traducida en varias lenguas lugareñas, Francisco pronunció su denso discurso.

El Obispo de Roma quiso saludar a todos los habitantes de la Amazonia y a los andinos, cuyos representantes acudieron también a la cita en el Coliseo Madre de Dios:

«Veo que han venido de los diferentes pueblos originarios de la Amazonia: Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas, Kakintes, Nahuas, Yaminahuas, Juni Kuin, Madijá, Manchineris, Kukamas, Kandozi, Quichuas, Huitotos, Shawis, Achuar, Boras, Awajún, Wampís, entre otros.

También veo que nos acompañan pueblos procedentes del Ande que se han venido a la selva y se han hecho amazónicos».

Encuentro tan deseado: juntos en el corazón de la Iglesia

“He deseado mucho este encuentro ¡Quise empezar por aquí la visita a Perú!”

Gracias por vuestra presencia y por ayudarnos a ver más de cerca, en vuestros rostros, el reflejo de esta tierra. Un rostro plural, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biológica, cultural, espiritual. Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región, y se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: «Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Ex 3,5).

La Iglesia nunca dejará de clamar por los descartados que sufren

«Permítanme una vez más decir: ¡Alabado seas Señor por esta obra maravillosa de tus pueblos amazónicos y por toda la biodiversidad que estas tierras envuelven!

Este canto de alabanza se entrecorta cuando escuchamos y vemos las hondas heridas que llevan consigo la Amazonia y sus pueblos. Y he querido venir a visitarlos y escucharlos, para estar juntos en el corazón de la Iglesia, unirnos a sus desafíos y con ustedes reafirmar una opción sincera por la defensa de la vida, defensa de la tierra y defensa de las culturas.

Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora.»

El Papa habló de los distintos frentes que se disputan la Amazonia: el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. La perversión de ciertas políticas que promueven la «conservación» de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano. Los movimientos que acaparan grandes extensiones de bosques y oprimen a los pueblos originarios.

 

Imprescindible diálogo y respeto

Tras hacer hincapié en el reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos, el Santo Padre reiteró que es «el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la exclusión y la discriminación».

Signos de esperanza

Entre las «iniciativas esperanzadoras», el Papa destacó  las que surgen de las bases y organizaciones de los pueblos originarios, que lejos de ser un «estorbo», son «un grito a la conciencia»:

«Ustedes son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común».

Amazonia reserva de la biodiversidad y reserva cultural, la familia y los ancianos

Con su preocupación por los derrames de hidrocarburos que amenazan la vida de sus familias y contaminan su medio natural, el Papa lamentó también la minería ilegal y la trata de personas: mano de obra esclava y abuso sexual.

Y pidió que sigan defendiendo a los pueblos más vulnerables entre los vulnerables.

Obispos impulsen la educación intercultural

El Papa alentó a los hermanos obispos que perseveren en impulsar la educación intercultural y bilingüe y felicitó «las iniciativas de la Iglesia Amazónica peruana», así como a los jóvenes de los pueblos originarios por los esfuerzos que cumplen.

Misioneros de Cristo comprometidos con los pueblos amazónicos y el Evangelio

«¡Cuántos misioneros y misioneras se han comprometido con sus pueblos y han defendido sus culturas! Lo han hecho inspirados en el Evangelio. Cristo también se encarnó en una cultura, la hebrea, y a partir de ella, se nos regaló como novedad a todos los pueblos de manera que cada uno, desde su propia identidad, se sienta autoafirmado en Él.

No sucumban a los intentos que hay por desarraigar la fe católica de sus pueblos

Cada cultura y cada cosmovisión que recibe el Evangelio enriquece a la Iglesia con la visión de una nueva faceta del rostro de Cristo. La Iglesia no es ajena a vuestra problemática y a sus vidas, no quiere ser extraña a vuestra forma de vida y organización. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las Iglesias locales amazónicas.

Ayuden a sus obispos, misioneros y misioneras, para que se hagan uno con ustedes, y de esta manera dialogando entre todos, puedan plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena. Y al respecto, me dio mucha alegría escuchar que uno de los trozos de Laudato Si fuera leído por un diácono permanente de vuestra lengua.

¡Con este espíritu convoqué un Sínodo para la Amazonia para el año 2019, cuya primera reunión, como consejo presinodal será aquí, hoy, esta tarde!

Confío en la capacidad de resiliencia de los pueblos y su capacidad de reacción ante los difíciles momentos que les toca vivir. Así lo han demostrado en los diferentes embates de la historia, con sus aportes, con su visión diferenciada de las relaciones humanas, con el medio ambiente y con la vivencia de la fe.

Rezo por ustedes, por su tierra bendecida por Dios, y les pido, por favor, no se olviden de rezar por mí.

                   Muchas gracias.

Tinkunakama (Quechua: Hasta un próximo encuentro)

El papa  Francisco denunció  “la opresión” que viven los indígenas de la Amazonía peruana por los intereses económicos y advirtió que “nunca han estado tan amenazados como ahora”, durante su discurso en el encuentro con los pueblos originarios en Puerto Manldonado.

El papa Francisco recordó uno a uno los nombres de los diferentes pueblos originarios de la Amazonia y aseguró que había “deseado mucho este encuentro” y por eso quiso empezar su visita a Perú aquí.

El discurso del papa Francisco en el corazón de la selva amazónica , fue una alabanza a los indígenas que representan “un rostro plural, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biológica, cultural, espiritual”.

“Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región”, afirmó el papa Francisco, ante los representantes indígenas.

Las declaraciones del pontífice argentino fue un duro alegato contra la situación en la que se encuentran y aseguró que “probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora”.

 

Citó como amenazas la fuerte presión de los intereses económicos “que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales”.

El Pontífice sigue sus consultas informales a los pueblos originarios alrededor de la mesa

Después de la visita al Hogar el ‘Principito’ para encontrar a niños y jóvenes vulnerables, papa Francisco se trasladó al Centro Pastoral Apaktone, a 2.5 kilómetros de la ciudad de Puerto Maldonado, en Madre de Dios, para almorzar con 8 representantes de los pueblos indígenas.

Presente en la primera pausa de la jornada del Papa, monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., Vicario Apostólico de Puerto Maldonado.

Se trató de la última cita que cumplió el Obispo de Roma en la puerta de la Amazonia peruana donde llegó esta mañana para encontrar a los pueblos originarios a quienes defendió ante la explotación de sus tierras; históricamente perseguidos, discriminados, empobrecidos y privados de sus derechos.

Horas antes, el Papa se reunión con 3.500 indígenas en el pabellón deportivo Coliseo Madre de Dios.

En su viaje por Chile y Perú, el Papa ha almorzado con las comunidades indigenas en privado.

En Temuco, Chile, Francisco se reunió con representantes de la comunidad araucana, los mapuches, un pueblo original que declaró la guerra a colonizadores desde el siglo XVI, y el conflicto, hoy con el gobierno chileno, aún no se ha resuelto.

En Perú, el Papa repite el gesto, pero ahora con los pueblos  de la región amazónica, los indígenas son en su mayoría católicos o cristianos de otras iglesias, y que ven su propia existencia amenazada por la explotación ilícita de los recursos naturales.

Probablemente, en la mesa, en un clima informal el Papa ha continuado sus consultaciones y escucha para la preparación del Sínodo especial para la región Panamazónica convocado por  él para octubre de 2019.

Hoy el Papa nombró una a una en su idioma a las distintas comunidades indigenas presentes en la Amazonia peruana.

Según la oficina de prensa de la Santa Sede, el Papa almorzó con Rogelio Aparicio Piñarreal (etnia Marsiguenka); Norma Sánchez Chapay (etnia Asháninka); Zaqueo Mochi Urrea (etnia Asháninka); Saúl Escobar Rodríguez (etnia Shipibo); Maeriaba Martin Koti (etnia Matsiguenka); María Luzmila Bermeo Chuinda (Awayu); Nicasio Roque Moreira (Jujikuin); Yésica Patiachi Tayori (Harakbut) y Héctor Sueyo Yumbuyo (Harakbut).

El papa Francisco exhortó a los jóvenes indígenas de la Amazonía a que se sientan orgullosos de pertenecer a los pueblos nativos y que no se conformen con ser los últimos de la sociedad.

Este fue el llamado que hizo desde el Hogar "El Principito", que recoge a jóvenes y niños abandonados y huérfanos, y donde el papa Francisco acudió para dar su apoyo a la institución creada por el sacerdote suizo Xavier Arbex.

Francisco asistió a los coros de los niños y a una representación de la Colonización, y después de escuchar el testimonio de una joven les dirigió un discurso .

A los jóvenes de las comunidades nativas presentes, que, dijo, han visto la destrucción de los bosques y de los ríos, les animó a que no se conformen con lo que está pasando.

"No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños. Me gustaría estimularlos a que estudien; prepárense, aprovechen la oportunidad que tienen para formarse", dijo el Papa.

"El mundo los necesita a ustedes, jóvenes de los pueblos originarios, y los necesita tal y como son. ¡No se conformen con ser el vagón de cola de la sociedad", agregó Su Santidad

Les recomendó, además, que buscaran sus propias raíces y que se sientan orgullosos de "pertenecer a los pueblos amazónicos".

A los niños presentes, llegados también de otros albergues, Francisco les dijo: "Ustedes niños son su reflejo, y también son nuestro tesoro, el de todos nosotros, el tesoro más preciado que tenemos que cuidar".

Pidió perdón "porque a veces los mayores no lo hacemos o que no les damos la importancia que se merecen", dijo el papa Francisco. "Sus miradas, sus vidas siempre exigen un mayor compromiso y trabajo para no volvernos ciegos o indiferentes ante tantos otros niños que sufren y pasan necesidad", afirmó.

Tras una intensa jornada en Puerto Maldonado, Perú; marcada por los emotivos encuentros con los pueblos amazónicos, la población  y el Hogar El Principito sucesivamente, el Papa Francisco regresó a Lima para encontrarse con las autoridades, el Cuerpo Diplomático del país y los miembros de la Sociedad Civil en el Palacio de Gobierno.

Después de agradecer al presidente de la nación, Pablo Kuczynski, la invitación a visitar Perú, el Santo Padre dirigió a los allí presentes, un reflexivo discurso inspirado en el lema de este viaje “unidos por la esperanza” destacando que la tierra peruana “es en sí misma un motivo de esperanza”, en alusión a la magna extensión conformada por la Amazonía, “pulmón del mundo”, cuyo entramado alberga las más variadas especies y biodiversidad del planeta.

Pluralidad cultural : alma del pueblo peruano

 

“Ustedes poseen una riquísima pluralidad cultural cada vez más interactuante que constituye el alma de este pueblo”, dijo el Obispo de Roma, destacando que se trata de un “alma marcada por valores ancestrales como la hospitalidad, el aprecio por el otro, el respeto y gratitud con la madre tierra, la creatividad para los nuevos emprendimientos, así como la responsabilidad comunitaria por el desarrollo de todos que se conjuga en la solidaridad, mostrada tantas veces ante las diversas catástrofes vividas”.

Y en este contexto de “esperanzadora riqueza humana” que posee el pueblo peruano, el Pontífice dedicó una mención especial a los jóvenes: “ellos son el presente más vital que posee esta sociedad; con su dinamismo y entusiasmo prometen e invitan a soñar un futuro esperanzador”, un futuro que nace del encuentro entre “la cumbre de la sabiduría ancestral y los ojos nuevos que brinda la juventud”.

Perú: tierra de esperanza con rostro de santidad

Continuando con su reflexión sobre la esperanza como “hilo conductor” de su discurso a las autoridades, Francisco expresó su alegría ante un hecho histórico de gran relevancia para esta nación: Perú engendró santos que han abierto caminos de fe para todo el continente americano”, dijo el Papa poniendo como ejemplo a Martín de Porres, por citar tan sólo a uno, “quien siendo hijo de dos culturas, mostró la fuerza y la riqueza que nace en las personas cuando se concentran en el amor”.

Y en alusión a ello, el Sumo Pontífice reiteró que Perú “es tierra de esperanza que invita y desafía a la unidad de todo su pueblo” y que por tanto “tiene la responsabilidad de mantenerse unido precisamente para defender, entre otras cosas, todos estos motivos de esperanza”.

La sombra de la degración forestal y el abuso a la Madre Tierra

“Sobre esta esperanza apunta una sombra, se cierne una amenaza”, continuó diciendo el Papa citando un fragmento de su carta encíclica Laudato Si’: «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo».

“Una amenaza que se manifiesta claridad en la manera en la que estamos despojando a la tierra de los recursos naturales sin los cuales no es posible ninguna forma de vida”, añadió Francisco reconociendo que en este contexto, «unidos para defender la esperanza» significa impulsar y desarrollar una ecología integral como alternativa a «un modelo de desarrollo ya caduco pero que sigue provocando degradación humana, social y ambiental».

Y en la práctica, esto  exige “escuchar, reconocer y respetar a las personas y a los pueblos locales como interlocutores válidos, ya que  ellos mantienen un vínculo directo con la tierra, conocen sus tiempos y procesos y saben, por tanto, los efectos catastróficos que, en nombre del desarrollo, están provocando muchos proyectos”, aseguró Francisco poniendo como ejemplo el caso de  la minería informal que se ha vuelto un peligro destructor de la vida de personas, así como la devastación de bosques y ríos con toda la riqueza que ellos poseen.

En definitiva, el Obispo de Roma hizo referencia a los procesos de degradación que conllevan y promueven organizaciones "que van fuera de las estructuras legales y que degradan a tantos hermanos nuestros sometiéndolos a la trata, nueva forma de esclavitud, al trabajo informal, a la delincuencia… y a otros males que afectan gravemente su dignidad y, a la vez, la de esta nación".

Corrupción: el virus que amenaza la esperanza

Asimismo, el Papa puso en guardia acerca de otra sombra amenazante que se cierne sobre la esperanza de manera constante, “otra forma, muchas veces sutil, de degradación ambiental que contamina progresivamente todo el entramado vital: la corrupción".

“Un virus social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados y que tanto daño ha hecho a los pueblos latinos”, dijo el Santo Padre, indicando que trabajar unidos para defender la esperanza también exige luchar contra el mal de la corrupción.

“Lo que se haga para luchar contra este flagelo social de la corrupción, merece la mayor de las ponderaciones y ayudas… y esta lucha nos compete a todos”, aseveró el Santo Padre señalando que «Unidos para defender la esperanza», implica una mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil. “Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”, añadió.

Autoridades de poder trabajen por una equidad verdadera

En este sentido, el Papa animó a quienes ocupan cargos de responsabilidad, sea en el área que sea, «a empeñarse en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad… pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro, puesto que sólo así se forjará un Perú que tenga espacio para "todas las sangres", en el que pueda realizarse la promesa de vida peruana».

Finalmente el Santo Padre se despidió, pidiendo la intercesión de Santa Rosa de Lima por todo “este bendito pueblo”,  renovando el compromiso de la Iglesia católica, “que ha acompañado la vida de esta Nación, en este empeño mancomunado de seguir trabajando para que Perú continúe siendo una tierra de esperanza”.

Tras concluir, Francisco se trasladó a la Iglesia de San Pedro para encontrarse con sus hermanos jesuitas, unos 100 sacerdotes, hermanos y jóvenes de esta congregación

¿Fallaron los argentinos, que no vinieron en masa, como se había anticipado? ¿Falló la organización, que, por cuestiones de seguridad, fue excesiva e hizo imposible para muchísimos llegar a esas "islas" creadas para los eventos papales? ¿O todo tuvo que ver con esa Iglesia en crisis, afectada por el escándalo de abusos sexuales y por su jerarquía conservadora, alejada de la gente, elitista, la más desprestigiada de América latina, que encontró Francisco en el "hermano" Chile?

Estas preguntas quedaron flotando cuando el Airbus de Francisco despegó rumbo a Perú desde esta ciudad, donde ofició una lindísima misa en un lugar de ensueño, entre el desierto de Atacama y el océano Pacífico, ante apenas 50.000 fieles.

Así como ocurrió en sus otras dos misas masiva -en Santiago y en Temuco-, tampoco aquí aparecieron esas masas de peregrinos que se habían anticipado. El Campus Lobito, explanada inmensa al sur de esta ciudad, estaba preparado para recibir a 400.000 fieles. ¿Qué pasó?

"Teníamos una expectativa de extranjeros por llegar y eso no se ha dado. Estábamos sobrepreparados. La baja de extranjeros es principalmente de argentinos, teníamos una estimación, en Temuco y acá, por informaciones que nos llegaban desde la Argentina y que hablaban de un flujo muy grande, pero fue menor de lo esperado", dijo Javier Peralta, director de la visita en esta ciudad.

Entre las fallas más evidentes se mencionaba el hecho de que se emitieron entradas para las misas, sólo accesibles online. Esto dejó fuera a miles que no tienen aquí Internet o un celular. "No todos los chilenos son rubios, con ojos celestes y del Opus Dei", acusó Luis, un taxista que no dudó en denunciar a los organizadores de haber militarizado los eventos, impidiendo llegar siquiera a saludar al Papa. "Había que tener entradas, invitaciones y accedían sólo los que viven en Providencia", uno de los barrios elegantes de Santiago.

A diferencia de sus otros cinco viajes a América latina (a Brasil; Ecuador, Bolivia y Paraguay; Cuba; México y Colombia), no hubo ambiente en las calles, que brillaron por la escasez impresionante de gente, pese a que el martes se decretó feriado, lo que muchos aprovecharon para irse a la playa. Hasta hubo más clima en Bangladesh, país de mayoría musulmana visitado por el Papa en diciembre pasado.

"No me sorprendió la falta de clima. Chile es un país consumista y lejano a los valores. Por otro lado... aún colonial, con diferencias que asombran", comentó a la nacion Ernestina Vera, socióloga que siguió todo por televisión y que confesó haberse "enamorado" de Francisco, figura hasta ahora sólo conocida por su comentario sobre Barros desde la Plaza de San Pedro y por su supuesto respaldo a la salida al mar de Bolivia, de 2015, que aquí cayeron pésimo. "A la Iglesia chilena que es distante se le alejó la feligresía masiva y si le agregamos el problema de abusos denunciados ahora por señores bien, se explica cómo impactó la visita a nivel masivo", agregó Vera.

Henríquez aludió a esa estructura vertical de los últimos 20 años en la Iglesia Católica chilena que, para muchos, repitió la verticalidad en la organización, que jamas contactó con las bases, con las que no hay feeling y dejó todo en manos del sector más conservador de la Iglesia.

"La organización fue perfecta, pero demasiado estricta, por lo que la gente, el pueblo, no pudo llegar a los eventos. Sólo quien tenía auto pudo llegar", lamentó Matilde Burgos, enviada en el vuelo papal de CNN Chile, que también culpó al descrédito hacia la Iglesia, respetada durante la dictadura al salir a defender los derechos humanos, pero cuya aceptación cayó en picada. "Es una Iglesia que en 20, 30 años se ha ido alejando, más preocupada en la ética sexual que en los problemas de la gente de todos los días", apuntó.ß

Comunicado de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Guatemala al finalizar su Asamblea Plenaria Anual. 

“Nos preocupa constatar esa falta de rumbo que muestran los organismos del Estado: el sistema político vive bajo la dictadura de la corrupción y pone en gravísimo peligro su existencia, pues mientras su credibilidad delante del pueblo ha disminuido enormemente, la desconfianza y desencanto hacia él han aumentado.” Obispos de Guatemala, en comunicado “Queremos ser testigos de la Verdad” (cfr. Juan 18,37), dado a conocer el día de hoy al finalizar su Asamblea Plenaria Anual. Mensaje completo acá: http://www.iglesiacatolica.org.gt/dserdoc.htm