Sábado, 17 Febrero 2018

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Los venezolanos en Colombia buscan artículos de primera necesidad, alimentos, artículos de aseo personal y medicinas. Un espacio de servicio a los más pobres y necesitados es posible gracias a la solidaridad de los laicos y religiosos que trabajan en la zona de frontera, más precisamente en la diócesis de Cúcuta, la principal puerta de ingreso a Colombia desde Venezuela.
 

 

Iglesia peregrina en la frontera, la diócesis de Cúcuta lleva más de dos años prestando su ayuda y suscitando en los fieles la solidaridad para con los hermanos en dificultad que llegan desde Venezuela. Desde que dos años atrás se originara la crisis humanitaria, primero con la deportación de colombianos de Venezuela, y luego con el agudizarse de la crisis económica que llevó a miles de sus ciudadanos a cruzar las fronteras del país para escapar de la hiperinflación, la escasez de alimentos, medicinas y asistencia médica, la diócesis de Cúcuta brindó su ayuda a los connacionales que dejaron sus pertenencias emigrando hacia Colombia.

En la Casa de Paso Divina Providencia ofrecen a los hermanos venezolanos y colombianos atención humanitaria: al día de hoy se cuentan en 320.000 las raciones de alimentos, ocho mil almuerzos o cenas diarios, distribuidas por los voluntarios, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas en la Casa de Paso y en las ocho Casas de caridad abiertas en ocho parroquias circunstantes.

¿Cuántas personas atraviesan la frontera por día y cuántos venezolanos se encuentran hoy en territorio colombiano? Se lo preguntamos al Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa

Tenemos un gran número de hermanos que está cruzando a través de la frontera colombiana, que es muy grande (más de 2.200 km, ndr.) pero especialmente en Cúcuta, en dos puentes, el Simón Bolívar y el Puente General Santander, tenemos un flujo altísimo de migrantes venezolanos. Unas setenta mil personas diariamente atraviesan la frontera en Cúcuta. Muchos de ellos son colombianos que regresan, o hijos de colombianos, y cerca de la mitad son venezolanos, que vienen a quedarse en Colombia, buscando oportunidades en Cúcuta, en Bogotá, en Cali, Medellín, y en otras ciudades de Colombia, y de ellos, otra mitad va de paso hacia el Ecuador, Perú y Chile. Algunos logran pasar a través de Ecuador a Brasil. Es un número grande que ha crecido mucho en las últimas semanas. La diócesis de Cúcuta trata desde hace ocho meses de atenderlos establemente con café, pan y alimentos a la hora del almuerzo y de la cena. Hemos completado una media de trescientas veinte mil raciones distribuidas a estos hermanos venezolanos.

Tras el agudizarse de la crisis en Venezuela ¿han visto empeorar las condiciones en que los migrantes llegan a la frontera?

Sí. La situación está empeorando en los últimos días, desde hace dos semanas el números de venezolanos ha crecido al menos, el doble. La Iglesia de Cúcuta tiene una Casa de Paso en la parroquia de san Pedro de la Parada, es una iglesita que está a cien metros de la frontera. Allí distribuimos alimentos calientes y también hemos abierto ocho casas de caridad en ocho parroquias, que atienden un gran número de venezolanos y colombianos que retornan de Venezuela con agua, café y pan a la mañana y también con la posibilidad de hacer aseo personal, y luego repartimos almuerzos y cenas. La situación está creciendo muchísimo en los últimos días. Vemos un deterioro muy grande en la calidad de vida de las personas que llegan desde Venezuela, y en particular un drama en los temas de medicina y en situaciones que requieren atención hospitalaria y quirúrgica.

Ustedes también brindan el acompañamiento espiritual…

Desde el inicio de la crisis, que comenzó hace dos años y medio con la deportación de 32.000 colombianos de Venezuela, la Iglesia de Cúcuta comenzó - con sus presbíteros y diáconos - a dar una atención pastoral al drama de la frontera, y lo seguimos haciendo. En la parroquia de san Pedro de la Parada y en las otras ocho parroquias donde atendemos a estos hermanos, se brinda también atención espiritual. Tenemos encuentros de evangelización y la celebración de la Santa Misa, y acompañamiento personal para muchas de estas personas que viven crisis muy dramáticas: dejan sus bienes y sus familias, y muchas familias son rotas por esta situación. Tenemos para ellos una mano espiritual, una caricia espiritual con las palabras del Papa Francisco que ha estado muy cercano a nosotros. He tenido la oportunidad de encontrar al Santo Padre en dos ocasiones y él ha estado muy cerca de este trabajo espiritual que realizamos con estos hermanos. También realizamos asistencia en campo psicológico y jurídico.

¿Cuáles son las principales dificultades que encuentran los migrantes venezolanos en Colombia?

El número de personas es alto, y creo que comienza a crear dificultades. Destaco la ayuda y empeño de los laicos de nuestras parroquias, de los movimientos apostólicos, la ayuda e intervención de los sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas. Pero tenemos grandes dificultades y podemos dividirlas en dos: las que tocan las personas que regresan o vienen a Colombia y también las de la ciudad que los acoge.

Los venezolanos que están llegando, vienen con grandes situaciones de necesidad: pobreza, falta de medios materiales, muchos de ellos vienen con los bolsillos vacíos, con poco dinero que para ellos es muchísimo, pero que al cambio es pequeñísimo. Ésa es la gran dificultad. Muchos tienen necesidades inmensas en medicinas y en temas médicos, y también por su condición física, muchos están probados por las situaciones difíciles.
La segunda gran dificultad es que Cúcuta es una ciudad pequeña, tienen apenas un millón de habitantes, y muchos han ingresado en los barrios pobres de Cúcuta o en las situaciones de miseria de las ciudades grandes colombianas. El número es muy grande. Colombia considera que 800.000 venezolanos se han radicado en los últimos meses, y también hay un número grande de venezolanos que han pasado a Ecuador, Perú y Chile.

¿Qué ayuda necesita Colombia y la Diócesis de Cúcuta en particular, de la comunidad internacional?

En los últimos días la comunidad internacional se ha movido mucho para ayudar a estos hermanos. La diócesis de Cúcuta con la caridad de la misma Iglesia diocesana ha tratado de estar cercana a estas necesidades. Hoy tenemos muchas necesidades, son ocho mil almuerzos o cenas que distribuimos cada día. Es una suma ingente pero que con la caridad y la ayuda de san José, que nos protege siempre, hemos logrado atender. Hemos tenido ayuda de Caritas Internationalis, que está presente desde el inicio de esta tragedia. También Caritas española y los fondos propios de la Conferencia Episcopal de Colombia de la campaña anual de Cuaresma, han servido para ayudar en parte a estos hermanos. Hoy necesitamos ayuda. Creo que es una tragedia muy grande y todos los recursos materiales son pequeños y son cortos ante esta nueva realidad que tenemos para vivir la caridad, y creo que al comienzo de la Cuaresma con el bellísimo mensaje que el Papa nos ha dirigido, estamos tratando de despertar la caridad y la ayuda a estos hermanos. Es el dulce remedio del cual nos habla el Papa, el ejercicio de esa limosna que nos lleva a controlar la avidez y a no pensar sólo en los bienes materiales. En nuestra página de internet de la diócesis de Cúcuta está la posibilidad de ayudarnos para contribuir a la atención de los hermanos de Venezuela.

"Tenemos que agradecer profundamente al Papa Francisco - concluye el Obispo- que ha seguido a partir de la deportación de los colombianos, con gran cuidado y con gran atención la situación de la frontera. Hemos podido encontrar al Santo Padre junto con monseñor Mario Moronta de la Diócesis de san Cristóbal en Venezuela, y él ha tenido siempre una pregunta clara y precisa sobre la situación de los hermanos venezolanos y ha tenido también una palabra de apoyo y gestos muy concretos de ayuda para con esta crisis de la frontera".

del lucro o de intereses mezquinos”.  

Una de las recomendaciones que hace es la de dar limosna, porque “nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano”.

A continuación, el mensaje completo del Papa Francisco:

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

En los últimos cinco años han muerto asesinados 21 curas en México. Se trata de una cifra histórica, porque nunca antes habían caído tantos en tan poco tiempo, menos de seis años, lo que dura el mandato de un presidente. Durante el sexenio de Felipe Calderón (2006 - 2012), fueron 17. Los dos últimos, Germain Muñiz e Iván Añorve, murieron a balazos la pasada madrugada, en la carretera que comunica Taxco e Iguala, en el Estado de Guerrero. Cuatro personas resultaron heridas, una grave.

Se usan los números como si se integrara un parte de guerra: tantos muertos, tantos en tanto tiempo, sacerdotes, periodistas, médicos, abogados. El parte de una guerra que continua y que cada semana deja decenas de hombres y mujeres muertos en el país, adultos y menores de edad, cosidos a balazos, quemados, descuartizados. Hace unos días, en Chilapa, un pueblo a no mucha distancia de donde mataron a los sacerdotes, los cuerpos de siete personas aparecieron hechos pedazos, metidos en bolsas negras, junto al cauce de un río.

Esto en Guerrero, donde sólo en enero murieron asesinadas 138 personas, de acuerdo al Gobierno del Estado. Nada extraordinario, a la vista de la estadística delictiva que maneja el Gobierno de México. 2017 fue el año más violento en el país desde que se tienen registros, con 29.168 asesinatos. Sólo en Guerrero fueron 2.318.

Detrás de los muertos, rencillas entre bandas delictivas, venganzas personales, equivocaciones fatales. Aunque muchas veces ni siquiera se sabe. Detrás de los muertos, en todo caso, la impunidad. Según el Índice Global de Impunidad, que elabora la Universidad de Las Américas, con sede en Puebla, México es el campeón en este rubro de toda América.

La fiscalía de Guerrero recaba datos y el vocero de seguridad del Estado, Roberto Álvarez, ha adelantado los primeros esta tarde. Los sacerdotes acudieron el domingo a una celebración a la comunidad de Juliantla, no muy lejos de Taxco. Era una fiesta por el día de la Candelaria. En la madrugada del lunes, emprendieron el camino de vuelta junto a otras personas, a bordo de una camioneta blanca. De repente, en la carretera, les tirotearon. Uno de los sobrevivientes ha declarado: "A la altura de una gasera, repentinamente un vehículo cerró el paso y de forma inmediata comenzaron a disparar, dándose a la fuga con rumbo desconocido".

Este lunes por la tarde, el portavoz de la Diócesis de Chilpancingo, la capital de Guerrero, Benito Cuenca, ha ensayado un motivo de por qué se habría producido el ataque, en una entrevista con El FinancieroTV: "Al parecer, al volver, la prisa de llegar a sus lugares de origen, les hizo rebasar de manera abrupta una camioneta, que después les persiguió para darles de manera directa. Quisiéramos pensar que fue una confusión, pero eso ya tendrá que decirlo la fiscalía".

Sobre los sacerdotes, Omar Sotelo, del Centro Católico Multimedial, cercano a la iglesia, añade: "Eran muy jóvenes los dos, uno era cantautor". Sotelo dice que la zona es complicada, "una zona minera, una zona de conflicto".

El Papa emérito escribe al periodista Massimo Franco, quien le había enviado la cercanía de algunos lectores del periódico italiano “Il Corriere della Sera”: «Es un poco fatigoso este último tramo del camino»

 

«En el lento decaer de las fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinaje hacia Casa». Es lo que escribió el Papa emérito Benedicto XVI en una breve carta enviada al periodista del periódico italiano  “ Il Corriere della Sera ” Massimo Franco, que fungió como trámite para presentarle las preocupaciones de muchos lectores del diario sobre sus condiciones de salud, a cinco años de la renuncia al Pontificado. La breve carta fue publicada en la primera página de  “ Il Corriere ” este miércoles 7 de febrero.  

   

«Querido doctor Franco –escribe Joseph Ratzinger–, me ha conmovido que tantos lectores de su periódico deseen saber cómo transcurro este último periodo de mi vida. Solamente puedo decir al respecto que, en el lento decaer de las fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinaje hacia Casa. Es una gran gracia para mí estar rodeado en este último tramo del camino, a veces un poco fatigoso, por un amor y una bondad tales que nunca me habría podido imaginar».  

«En este sentido –continúa el Papa emérito– considero también las preocupaciones de sus lectores como compañía para el trayecto.  Por ello no puedo más que agradecer, asegurando por mi parte a todos ustedes mi oración. Cordiales saludos». La firma es autógrafa, con la caligrafía de siempre.  

  

El Papa Benedicto XVI anunció su renuncia al Pontificado el 11 de febrero de 2013, declarando que la sede de Pedro habría quedado vacante a partir de las 20 horas del siguiente 28 de febrero. El 13 de marzo el Cónclave eligió como su sucesor al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, que tomó el nombre de Francisco. 

Le damos a conocer los horarios de las misas que se celebrarán en la catedral metropolitana de Santa Cruz, el primer día de carnaval y el miércoles de ceniza.

El domingo11 de febrero, primer día de carnaval solo se celebrará una misa en la Catedral y será a las 07:00 am. (En la noche no hay misa).

El 14 de febrero miércoles de ceniza, a las 8:00 am, en la catedral se oficiará la misa principal por la festividad de Cenizas, la cual da inicio a la Cuaresma, que es la preparación de la pascua de resurrección de Jesús, según el calendario católico y será presidida por Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz y concelebrada por los Obispos Auxiliares de nuestra Arquidiócesis.

Horarios de las Misas – miércoles 14 de febrero del 2018

08:00, 11:00, 18:00 y 19:30 horas.

La Catedral al igual que todos los templos católicos estarán cerrados también el lunes 12 y martes 13 de febrero

La Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza, que significa el tránsito de la vida humana sobre la tierra, pues las escrituras dicen que ‘el hombre proviene del polvo y en polvo se convertirá’.

 

Con la participación de 10 Obispos y 7 sacerdotes de 6 jurisdicciones eclesiásticas del oriente boliviano, inició en Santa Cruz el XX Encuentro del colegio episcopal en esta región del país.

Entre los importantes temas a discutir ocupan un lugar prioritario la realización del V Congreso Americano Misionero que tendrá lugar en julio próximo; el análisis del curriculum del Seminario Mayor San Lorenzo, que presta servicios a las jurisdicciones del oriente; el sínodo panamazónico convocado por el Papa Francisco, así como una atenta mirada a la realidad socio-política que vive el país en procura de iluminar desde su misión de pastores.

El Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti, les dió la bienvenida augurando importantes frutos de este encuentro para sus Iglesias locales.

Lamentablemente el Obispo titular del Vicariato de Reyes, Mons. Carlos Burgler, no ha podido asistir por problemas de salud; tampoco Mons. Waldo Barrio Nuevo, auxiliar en Reyes, por atender responsabilidades pastorales.

Los Vicarios Episcopales, que representan al Arzobispo en cada una de las 8 Vicarías o zonas pastorales de la Arquidiócesis de Santa Cruz, tuvieron su primera reunión del año este lunes 5 de febrero en la que se dedicaron casi exclusivamente a la realización del V Congreso Americano Misionero (V CAM) que se realizará en nuestra Arquidiócesis de Santa Cruz del 9 al 15 de julio de 2018.

Comenzaron dedicando un momento a recordar la vida y obras de la Beta Nazaria Ignacia, próxima a ser canonizada y, a realizar una oración por el Congreso Misionero Americano. La agenda de esta reunión de Vicarios Episcopales estuvo dedicada exclusivamente a la preparación del Congreso Misionero ya que por ser sede de tan importante cita eclesial, la Arquidiócesis de Santa Cruz tiene la responsabilidad de organizar con excelencia toda la parte logística y operativa de. Para ello, existen comisiones trabajando desde varios meses atrás y próximamente se pondrá en funcionamiento una oficina que será la secretaría técnica del CAMV.

Un aspecto de suma importancia que ya se ha comenzado a socializar en las comunidades parroquiales es la campaña “SOY CASA MISIONERA” donde se invita a las familias a acoger a un misionero durante los días del V CAM.

El V Congreso Americano Misionero tiene la misión de infundir y renovar la conciencia misionera de nuestros bautizados en el continente y es una verdadera alegría acoger a tantos misioneros y vivir en nuestra casa este momento de gracia para la Iglesia del continente.

En la reunión estuvieron presentes todos los Obispos, los Vicarios Episcopales, el Vicario General, el Vicario de Pastoral y como invitado especial, el Padre Hugo Ara, coordinador general de todas las comisiones del V CAM en Santa Cruz.

 

En pleno auge del nombramiento de Nazaria Ignacia como santa de la Iglesia católica (primera boliviana) conocimos a las mujeres que dejó aquí por la senda que marcó. ¿Quiénes son y qué trabajo hacen en Santa Cruz? En el departamento solo son 10 y en el mundo medio millar. Llegaron hace 88 años y no lucen como las típicas monjitas. Blusa, falda y sin velo (el hábito es opcional), así transitan por el camino que se han trazado porque sus obras las definen las necesidades del momento. Cuando tocó asistir a las jovencitas que llegaban de provincia las acogieron y les enseñaron una profesión (Internado María Goretti, que más tarde se convirtió en instituto y hoy en unidad educativa mixta). Cada vez que se dice Misioneras Cruzadas de la Iglesia lo primero que salta a la mente es el María Goretti, toda una institución en la memoria del cruceño, de la que salieron más de 2.000 jovencitas capacitadas como secretarias comerciales, pero esa no es su única obra (funciona desde el 57 y empezó en la calle España). Varios proyectos y obras También tuvieron a su cargo el Hogar de Pobres donde había ancianos, jovencitas y mendigos de la calle, que funcionó desde 1930 hasta el 72 en donde ahora está el CBA, en la calle Cochabamba. A partir de 2010 las misioneras vieron que cada vez había menos jovencitas para acoger y en diálogo con la Gobernación y la Defensoría habilitaron el hogar de niñas que han sido abusadas en su entorno familiar. “Hay que hacer un trabajo fuerte de inserción familiar, las mandamos al colegio, les proveemos apoyo sicológico y vemos que aprendan ramas técnicas para ayudarse. Las chicas están muy lastimadas, no es tan fácil que superen lo que han vivido porque es una herida muy fuerte”, cuenta sor Lucía Sandóval, hermana del escritor Isaac Sandóval, que está a cargo de la casa. La congregación se enorgullece de haber tenido a una Betty Luján, que dio un servicio importante primero a los zafreros, que llegaban del interior para trabajar en la recolección de caña, por los que veló para que se les dé un trato justo y más tarde en la cárcel de Palmasola. “Fue muy entregada y entusiasta. La llegaron a querer tanto en la cárcel donde trabajó como 25 años, que cuando estaba muy enferma y los gastos eran tantos, los presos hicieron vaquita y nos trajeron unos Bs 3.000 o Bs 4.000 para ayudarnos”, recuerda la hermana Cristina Ventura. Por su parte, María Pura Áñez, que estudió en el Goretti y luego se convirtió en misionera cruzada de la Iglesia, ahora a cargo de la Pastoral en la Universidad Católica, recordó con cariño la figura de la hermana Exaltación que daba formación en el Colegio Militar de Aviación. Desde generales hasta cadetes se le cuadraban y eran llevados a la capilla para oír misa. Mención especial además requiere el dispensario de la hermana Ninfa Robles, que capacitada en medicina natural, recibe mucha gente que llega de lejos y los sana con los medicamentos que ella misma prepara. Sus conocimientos y la divina providencia han devuelto la salud y la sonrisa a muchas familias.